Pornopolitik

Todas las semanas, Astor Vitali intercambia correos electrónicos con un amigo que acaba de irse al exterior. “Querido amigo” es una columna que ofrece lecturas del mundo a través del prisma de la amistad y la palabra.

Querido amigo:

Menos mal que te fuiste. Están pasando las cosas por las que te amargabas hasta enfermarte y por las que decidiste tomarte el palo. Y están pasando de una manera tan grotesca que, si sos de los que quieren vivir en una sociedad más o menos digna, hacen que te duela ahí.

Siempre nos hemos reído del despliegue más o menos parecido de todos los años por parte del aparato oficial local en torno del 11 de abril, aniversario de la fundación de esta ciudad de fortines, cuatreros, mapuches, ranqueles y tehuelches. El vademécum no varía demasiado: acto oficial con el bla bla de la ciudad próspera (que siempre tiene un tercio de gente bajo la pobreza y la infraestructura hecha cajeta pero para esta dirigencia podrida es próspera –re–), suplementos el La Nueva (la de Massot, o la de Elías, cumplen la misma función de eje articulador-legitimador del “modelo”, aunque a veces pienso que ni modelo tienen y van garroneando los negocios que pueden de lo que deciden las multinacionales) y el despliegue “cultural” que consiste en algún festival contratando lo que venga de las amistades o humores de turno del que esté en cultura.

Nos hemos reído de esos delirios de planificaciones estrambóticas que nunca se cumplen (que Vaca Muerta, que Bahía 20 40, que nos salvamos todos, y toda esa sarasa pseudoindustrialista de los que regalan la economía nacional (son lo contrario de lo que podría ser una burguesía nacional). Es que Martínez de Hoz nunca pasó de moda para el liberalismo (¿allá tenés que explicar que “liberal” acá quiere decir “conservador”?

Boa. Cuestión que en este capítulo de la bufonada de turno se lanzan con (escuchate esta) el “Gabinete del bicentenario”. Tomá mate decía tu abuela. Nunca te salieron igual que a ella los flanes de doce huevos, digo porque no te lo dije el otro día cuando la mencioné.

Tonces, en ese gabinete están (y acá viene el versito del tango republicano) todos los sectores de la comunidad para construir “unidad institucional” el futuro y bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bal bla bla bla bla bla ta ra pám pam pám pam pam pam pám chim púm.

Bueno, ya ni disimulo tienen loco para dejar en claro que el modelo de ciudad que están instalando no lo decidimos los vecinos si no un par de gerentes o excelencias del miguerío. Mirá, acá te copio y pego el “gabinete”:

“El Gabinete del Bicentenario está compuesto por funcionarios del Municipio, la Presidenta de Honorable Concejo Deliberante, Gisela Caputo, el Presidente del Consorcio de Gestión del Puerto, Santiago Mandolesi Burgos y los legisladores provinciales Marcelo Feliú, Andrés De Leo y Oscar Liberman – este último ausente por cuestiones de agenda que lo requerían en Buenos Aires-, además de dirigentes y representantes de la Unión Industrial, la Corporación del Comercio, la Industria y los servicios y la Cámara de Comercio; autoridades educativas y de la UNS, la UTN y la Universidad Salesiana, Biblioteca Rivadavia, los directores del Hospital Municipal y José Penna, referentes de la iglesia católica, de la comunidad israelita y de la iglesia evangélica; miembros del poder judicial y del Ministerio Público Fiscal, jefes de las Fuerzas de Seguridad y de las Fuerzas Armadas y referentes del ámbito de la cultura”.

Ahora digo yo, este muchacho (que como te he dicho, para mí nunca se fue del ARI, ideológicamente) ¿no podía disimular metiendo aunque sea una organización social amiga, no sé, algo que no tenga olor a naftalina, alguno que no sé, limpie los pisos en su casa o se cocine al menos?

La parte política es el bloque de gobierno: intendente, la señora radical que preside lo que otrora fue un espacio de debate político, el que puso Susbielles en el Puerto (que es como un Susbielles por dos porque cada vez que vas a hablar algo al Puerto te dicen esperá que lo consulto con Federico). Lo de los tres legisladores ¡andá a entender el criterio! Más de uno se mostró incómodo. Por algún lugar escribieron que se trata de “los sectores políticos más representativos”.

Hasta donde yo sé, la representación implica mandatos. Y una cosa es que te voten para legislador, en estas elecciones en las que la mayoría no vota (o sea que lo de tan representativo viejo, un poco de modestia si venís a ser la mímica de lo que era un “representante”) y otra cosa es que te voten para (y aquí nadie ha votado nada ni a nadie) planificar las actividades del bicentenario y construir mirada estratégica para la ciudad (que se supone que es lo que van a hacer, pff).

Después, en cuanto a actores económicos vienen los que mandan: la Unión Industrial… y después la Corporación del Comercio. ¿Cooperativismo? Había uno solo que es insoslayable por el tamaño de la empresa, pero entendeme que me refiero estructuralmente el cooperativismo como modelo organizacional. ¿Organizaciones de descamisados trabajando en la economía popular? ¿Gente de a pie? Bien, gracias. ¿De la cultura? Aiaiai. Les gusta hacer creer que creen en ella pero luego o no invierten o no la invitan a discutir política. La elijen para entretener, de decorado, digamos. Olvidate. Es como blanquear lo que ya venían haciendo a escondidas pero ahora en un gabinete. O sea, que la gente vota pero que gobierne Dow (digo Dow, simbólicamente) y sus acólitos locales garroneen.

Esto tiene sus antecedentes en una fundación que había inventado Susbielles cuando quería “convocar a todos los sectores bla”. Período de campaña, década atrás. Lo que hacía era convocarte a hacer grupos que llenaban palabritas en unos pouerpoints, eso quedaba en nada y después cocinaban en la Unión Industrial y con alguno más en alguna reunión sin cámaras ni micrófonos qué hacer realmente con esta ciudad. A eso le llamaban democracia.

Eso sí, todo muy paquete y con cafecito, sanduichito y loguitos. Todo con sonrisitas y buena ondita. Una humillación a la militancia popular (que la militancia popular viene soportando y permitiendo).

Volvamos a los actores del gabineting. Después vienen las universidades que, a decir verdad, hace tiempo carecen de conducciones políticas con visión propia y cuentan con buenos gestores del modelo extractivista que viene destruyendo la economía local, atándola a una única y fallida visión. Sí, señor. Cómo no, señor. Pasé usted. Después de usted. En eso consiste ser rector, desde hace algunos lustros. La visión crítica la dejan para alguna materia de alguna de esas de Humanidades y la visión social queda para Extensión que está para tocar morochos con proyectos “sociales”. Pero lo que es la universidad, actúa centralmente al servicio de esa economía que armaron los de siempre.

Uno se muere de vergüenza ajena cuando recuerda que este es el país de la Reforma Universitaria. Me acuerdo de memoria de aquel texto: “los dolores que quedan son las libertades que nos faltan”. Bueno: faltan, por eso duele.

Después algunas religiones (no sé sabe con qué criterio), la cana y sus amigos, los otros poderes (o sea, lo que ya venía siendo el estado), y los directores de los hospitales que tienen que ir a poner la caripela aunque después se vayan consumiendo de angustia por dentro por todas las carencias que hay en el sistema público.

Más cerrado a la comunidad, a la ciudadanía y las organizaciones del pueblo no podía ser el “gabinete”. En realidad estamos, como dijimos, ante un blanqueamiento, el mensaje es: gobernamos nosotros y que quede claro. No se entiende por qué mezclar eso con la idea de “democrático” (es estrictamente lo contrario, salvo que reclamen la aplicación del esquema ateniense griego de allá lejos y hace siglos que para funcionar requería una relación de 4 esclavos por cada ciudadano libre –que era el piola que iba y hablaba democráticamente–).

Yo intuyo que el chiste que me vas a hacer es que podrían haber metido a la AFIP y a la casa de cambio que está al lado para terminar de mojarnos la oreja y completar la escena porno a la que asistimos, vestida de harapos del discurso pseudoprogresista.

Eso que está adentro del Gabinete es lo que viene sumiendo a la ciudad en la situación en la que está y todo lo que está afuera es lo que soporta el peso de las desigualdades, las organizaciones que verdaderamente hacen “esfuerzos”.

Mirá te voy a decir una cosa, cuando los sociólogos no saben de qué hablar (no me hagas el chiste de que precisamente se es sociólogo porque no se sabe de qué hablar, porque está gastado), se ponen a revisar “conceptos” (total, para pensar, ya han pensado otros). El concepto de Realpolitik se gastó en su uso para analizar cosas en las páginas impresas en este país.

Bueno, acá habría que hablar de Pornopolitik, porque lo que está mostrando la imagen del Gabinete es lo obsceno del poder local, lo impúdico de quienes tienen un proyecto propio totalmente ajeno e inconsulto a las organizaciones del pueblo; contra las organizaciones del pueblo.

Cuchá: Susbielles: construir una ciudad “que sepa estar unida aun con las diferencias que podamos tener”.

¿Unidos en qué diferencias? ¿Si a la calle Expedicionarios al desierto la volvemos a llamar Ranqueles o acerca del modelo económico? Porque lo primero estaría bien, ahora lo segundo condiciona la vida diaria de todos: nos enfermamos, no nos dan trabajo, se enriquecen un par de garcas que viven del estado pero se quejan de los planes sociales. No existe ninguna instancia democrática municipal que nos convoque a los vecinos ni a las instituciones de nuestro pueblo a discutir estas cosas. Por lo cual, lo que el Gabinete ejerce es una imposición de modelo económico y cultural por parte de un puñado de privilegiados hacia-contra el conjunto de la comunidad. Nada nuevo, más allá de lo grosero de sacarse la foto y reconocerlo sin ambages.

Un amigo en común con quién hacíamos radio hace como veinte años me llamó asqueado también y me preguntaba (yo te traslado la pregunta, retóricamente): ¿será posible construir una foto de todos los que hemos sido excluidos de esa foto? Yo sé que hay un conjunto de alcahuetes que se mueren por entrar en ese marco. Pero ¿y si fuésemos capaces de construir una verdadera multisectorial popular para elaborar otra propuesta de ciudad realmente democrática (sin pouerpoints ni policías políticas)?

Creo que esta es la tarea de hoy. Aunque, a juzgar por el desánimo común y la conquista generalizada de la idea de que la política es ese rancherío de cargos y gestión del proyecto que elaboran los ricos… está difícil. Pero tal vez haya que insistir en ponernos de pie.

Hay un párrafo descolgado de lo que dijo el gerente general de la ciudad. Una cosa rara. Dijo que para el centenario habían sido capaces de reunir una cantidad de inversiones. Bueno, esto no era parte del lenguaje de la época (hablan todos como lectores de suplementos de Mercado Pago, hoy). Fueron capaces más bien de articular una serie de acuerdos programáticos acerca de hacia dónde apuntar las prioridades de la ciudad (la vida cívica era más rica que esta pantomima). Después se vieron de dónde sacar las inversiones. Porque cuando alterás el orden (primero buscas inversores), son los inversores los que te dicen qué tenés que hacer, en lugar de que sea la política la que crea el rumbo para luego salir a buscar los recursos. Me llamó la atención esto por lo desencajado del uso del término.

Así que si te encontrás con algún gallego aburrido trabajando en alguna tesis aburrida, ahí tenés un término para regalarle y que investigue. Por ahí le sale bien, se lee después acá y como vendría de Europa lo van a tomar para hacer tesis y cosas. Les encanta todavía pensar desde Grecia, París o armando palabritas en alemán en la academia.

Bueno, me imagino que estarás atento a lo que pasa en Barcelona con la Global Progressive Mobilisation (cómo les gusta, eh). Después contame porfa en tu respuesta cómo se ve ese detritus de las internacionales socialdemócratas, desde allá.

Ah, y te pido también si tenés alguna dirección postal. El mes que viene se publica Oficios Subterráneos, mi primer libro de cuentos, por Hemisferio Derecho, y quisiera castigarte enviándote uno para que lo leas.

Y si te da el tiempo, contame de algún amorío che, si es que surge. Por lo que leo y veo, se coge cada vez menos y con más culpa de cuerpo y de alma. Alabado sea el señor.

Abrazos de gabinete y besitos en el bicentenario.

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