Educación popular: una mirada desde el arte

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Los miércoles de enero en Espacio por el Arte (Israel 88) se lleva a cabo el Taller de Educación Popular, una mirada desde el arte coordinado por la Lic. y Dra. en Historia, Jessica Visotsky. Consultada por FM De la Calle, la responsable de las jornadas estableció los enfoques de trabajo y las razones de la iniciativa.

¿Cuál es la intención del taller?

La intención tiene que ver con la situación que está atravesando el país. Situación que estamos atravesando hoy y que adopta características escandalosas con este nuevo gobierno pero sin duda estamos ante problemas estructurales que no han tenido respuestas de fondo con ninguno de los gobiernos ‘democráticos’, hallándonos en una situación donde la organización y la lucha se hacen una vez más necesarias e imprescindibles.

La educación popular como una corriente de pensamiento latinoamericana ha sido una corriente pedagógica que ha contribuido a los procesos organizativos del pueblo a lo largo de los últimos 40 o 50 años en Latinoamérica. Es ni más ni menos que pensar procesos de reflexión y de formación que contribuyan a fortalecer procesos organizativos del pueblo en el contexto que estamos viviendo hoy. Lo mejor que podemos hacer es construir espacios de reflexión, de formación y de fortalecimiento de espacios colectivos de construcción.

Este es un espacio de arte y la educación popular es una corriente que ha contribuido a los espacios educativos, a fortalecimiento de procesos de salud en Nicaragua durante el sandinismo, en Brasil en todos los ámbitos como por ejemplo la organización de campesinos. Pero también hay una arista que es la relación en los diálogos posibles entre la educación popular y el arte tiene proyecciones que todavía no las hemos sabido dimensionar.

Antes de avanzar acerca de esa relación ¿cuáles son los principales elementos a través de los que definirías la educación popular hoy?

Es una corriente de pensamiento que sobre todo plantea una opción ética, moral, política, pedagógica y epistemológica que parte y está al servicio de los sectores populares, de los oprimidos, volviendo a la categoría de Freire. Es una corriente de pensamiento y de acción que surgió en las décadas de los 60 y 70 desde procesos de lucha de campesinos y trabajadores, el referente más conocido es Paulo Freire de la zona del nordeste brasilero, las zonas más pobres, de sequía, de campesinos analfabetos. Justamente Freire se plantea una corriente pedagógica que no solamente sea para el pueblo, como hasta el momento había sido pensada la educación popular, incluso en los términos en los que habló Sarmiento –la educación popular, la educación pública para el pueblo- sino una educación “desde” el pueblo. Desde ese lugar se plantea una pedagogía del oprimido. Es la categoría que Marx en el Manifiesto (comunista) plantea, la sociedad se divide en dos: opresores y oprimidos.

En este sentido, tal vez el ejemplo más cercano en el tiempo respecto de la acción política en el marco de la educación popular es el de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa. Un sector que en términos de poder de fuerza no tiene nada pero en términos de poder simbólico sí, ya que son aquellos estudiantes que aprenden allí la historia y prácticas campesinas, las luchas zapatistas y esta educación permite la supervivencia y transmisión de saberes que no se encuentra en otros lugares, incluso de acceso público.

Sí, este año pudimos conocer sobre la experiencia de Ayotzinapa y de lo que son las normales rurales en México y son experiencias educativas alimentadas por las dos tradiciones que han nutrido a la educación popular en Nuestra América que son la del socialismo más europeo y otra más indígena y popular. Justamente estas escuelas tienen como característica principal el protagonismo que asumen los estudiantes en las escuelas y en la comunidad.

Volviendo al tema de este taller ¿cómo se vincularán educación popular y arte?

La intención es poner a dialogar los principios, los presupuestos que han nutrido a esta corriente de pensamiento y acción educativa con el arte como experiencia humana, partiendo de la idea gramsciana de que todo hombre es filósofo y en este sentido también de que todo ser humano es artista. Poder indagar en las experiencias que ha habido en América Latina de un arte contrahegemónico, un arte nacido en el pueblo nutrido de esas categorías. Será una invitación a poner a dialogar experiencias artísticas.

Para participar del taller pueden realizar inscripciones a través de Facebook o acercándose a EPA durante el día y horario de encuentro (20, 27 de enero y 3 de febrero).