Repudio a la intervención de la UOM: “Fue orientado con un objetivo de disciplinamiento”
Daniel Gómez, secretario general de la UOM Bahía Blanca cuestionó la intervención judicial sobre la conducción nacional del gremio, denunció una intencionalidad política detrás de la medida y analizó el impacto de la crisis industrial en la región. En diálogo con FM De la Calle también se refirió al rol del FRESU y al escenario laboral atravesado por Vaca Muerta.
La Unión Obrera Metalúrgica realizó el jueves un plenario de su consejo directivo nacional y un abrazo simbólico a la sede sindical en rechazo a la intervención judicial dispuesta sobre la conducción nacional del gremio.
Desde distintos sectores sindicales y políticos manifestaron su repudio a la medida, que interpretan como un intento de disciplinamiento hacia uno de los sindicatos más críticos de las políticas del gobierno nacional.
“El viernes se tomó la decisión directamente de intervenir la conducción nacional y dejar a la organización sin conducción. Era algo bastante nefasto, muy destructivo y también orientado con un objetivo de disciplinamiento”, afirmó el secretario general de UOM Bahía Blanca.
El dirigente explicó que la resolución judicial se originó a partir de una denuncia vinculada a irregularidades en una seccional, pero cuestionó que eso derivara en la invalidación de toda la conducción nacional.
Gómez sostuvo que el gremio viene enfrentando abiertamente las políticas económicas del gobierno debido al impacto que tienen sobre la industria metalúrgica. “Somos el gremio industrial más grande del país y hoy la industria nacional está siendo destruida. Ya se perdieron 25 mil puestos de trabajo y muchas empresas están achicando o cerrando”, señaló. En ese sentido, vinculó la intervención con la postura pública que viene sosteniendo la conducción nacional encabezada por Abel Furlán y con la participación de la UOM en espacios como el FRESU.
Respecto de la situación regional, el dirigente explicó que la seccional Bahía Blanca tiene características particulares porque abarca además Río Negro y Neuquén, donde la actividad vinculada a Vaca Muerta amortigua parcialmente la caída laboral.
“Lo único que está traccionando más en el país en este momento es Vaca Muerta”, aseguró. Sin embargo, aclaró que eso no implica una expansión significativa del empleo metalúrgico, aunque sí evita una caída más profunda en comparación con otras zonas industriales del país.
Gómez remarcó que Bahía Blanca no posee grandes industrias de línea blanca, automotrices o electrónicas, sectores que actualmente atraviesan fuertes crisis por la apertura de importaciones y la caída del consumo. Aun así, reconoció que existen despidos y una pérdida gradual de trabajadores que abandonan los talleres para buscar otros ingresos en actividades más precarizadas. “Algunos terminan haciendo repartos o trabajos de plataformas porque haciendo eso ganan parecido que en un taller”, describió.
Si bien destacó que hasta el momento no hubo cierres masivos de empresas en Bahía Blanca, advirtió que el deterioro industrial podría profundizarse. “Esto ya pasó en los 90: al principio parecía afectar a algunos sectores y después terminó golpeando a todos”, concluyó.





