“Ningún pibe nace para ser soldadito del transa”: el grito de los barrios ante el avance narco en Bahía Blanca
El caso de Thiago, un adolescente de 14 años baleado en la cabeza en barrio Noroeste, volvió a evidenciar el crecimiento de la violencia ligada al narcotráfico y al consumo. Organizaciones de la comunidad salesiana difundieron un comunicado en el cual alertaron sobre el reclutamiento de jóvenes por parte del narco. En diálogo con FM De la Calle, el sacerdote Guillermo Tanos y el legislador Andrés De Leo se pronunciaron al respecto.
“Los transas y las redes del narcotráfico se están fortaleciendo en nuestros barrios y nuestros pibes están quedando en el medio”, señalaron en el documento difundido por Los Pibes de Don Bosco, Jóvenes Esperanza, el Oratorio Taller de Soñadores y el Oratorio Esperanza.
Subrayaron que adolescentes “cada vez más jóvenes” son utilizados para vender droga, vigilar o enfrentarse entre sí, en un escenario atravesado por la exclusión y la falta de oportunidades.
En diálogo con FM De la Calle, el rector de la Universidad Salesiana de Bahía Blanca, el sacerdote Guillermo Tanos, respaldó el posicionamiento de los grupos juveniles y aseguró que el texto “es un grito de un grupo de jóvenes que nos está diciendo así no queremos seguir viviendo”.
Según explicó, el comunicado surgió directamente de chicos y chicas que trabajan en los territorios y que conviven cotidianamente con situaciones de violencia, consumo y abandono. “En esa carta no intervino ningún adulto”, remarcó. Para Tanos, el problema excede la discusión sobre seguridad y obliga a revisar “qué tipo de sociedad estamos construyendo”.
El sacerdote describió un escenario marcado por la deserción escolar, la precariedad laboral y la ausencia de vínculos de contención. “Cuando no existe familia o ambiente de familia, cuando no hay abrazos, cuando no hay caricias, es el mejor caldo de cultivo para las adicciones” y agregó: “¿Qué culpa tiene este pibe de haber nacido en este contexto?”.
Tanos cuestionó las respuestas centradas exclusivamente en el endurecimiento penal y rechazó los discursos que promueven la baja de la edad de imputabilidad. “La primera respuesta es meterlos presos a los 14 años, cuando ni siquiera hay recursos para financiar cuestiones mínimas de asistencia”, afirmó.
También apuntó contra los discursos estigmatizantes sobre la pobreza y el consumo problemático. “Son pobres porque quieren”, “son todos chorros” o “por qué se meten en la droga” son frases que, según dijo, todavía circulan en sectores de clase media sin comprender las condiciones de vida en los barrios populares.
“Hay un problema estructural que se ha agravado y que requiere políticas más profundas, que es el cuidado de nuestras infancias”, señaló. En ese sentido, consideró que los intentos de articulación entre instituciones y el Estado “son positivos”, aunque insuficientes frente a una problemática que definió como estructural.
Para Tanos, el avance del narcotráfico no puede analizarse únicamente desde la lógica policial o judicial, sino como consecuencia de un modelo social que profundiza desigualdades y deja a miles de jóvenes sin perspectivas. “Ningún pibe nace chorro, ningún pibe es descartable”, insistió, retomando una de las consignas centrales del comunicado.
Llamó a asumir responsabilidades colectivas y cuestionó tanto a la dirigencia política como a la sociedad en general. “Nuestros gobernantes fueron elegidos legítimamente. Entonces hagámonos cargo también de eso”, planteó. Y concluyó: “El corazón tiene que latir donde están los más necesitados”.
¿Y la mesa contra el narcotráfico?
En 2022, ante el impacto mediático generado por grandes casos de narcotráfico en la ciudad, los jueces de la Cámara Federal convocaron al intendente, legisladores, autoridades portuarias, dirigentes religiosos y fuerzas de seguridad para firmar un compromiso para “emprender una acción conjunta de prevención, contención y represión”.
Casi cuatro años después, el entonces senador provincial y hoy diputado bonaerense, Andrés de Leo accedió a hablar con FM De la Calle.
Consideró que “la lucha contra el narcotráfico no ha sido efectiva” y advirtió que en la ciudad “no ha habido la vocación de ir a fondo contra este tema”.
Sostuvo que no comparte las miradas que señalan una mejora de la situación local y alertó: “¿No es Rosario? No, probablemente no y afortunadamente no, pero si no se emprenden acciones concretas me parece que el destino va a ser muy similar”.
Además, remarcó que el problema excede los hechos policiales de alto impacto y atraviesa la vida cotidiana en los barrios. “Lo que no ha mermado es el problema cotidiano de la adicción y el consumo”.
En cuanto a las posibles respuestas frente al avance narco, el funcionario planteó la necesidad de una estrategia integral y coordinada entre distintos actores del Estado y la comunidad.
“Hay que hacer una tarea multifacética, que tiene que ver desde lo educacional, desde la integración, pero también desde el carácter punitivo. No alcanza con una sola mirada para abordar el problema”, expresó. Y agregó que medir el éxito únicamente por operativos o detenciones resulta insuficiente: “El triunfo contra el narcotráfico no es sacar una foto diciendo ‘desbaratamos una banda’, sino lograr una reducción del consumo”, concluyó.







