“El principal prestamista hoy en los barrios es el narco”
El investigador del CONICET, escritor y editor de la revista Crisis Juan Pablo Hudson analizó en FM De la Calle cómo las economías ilegales transformaron el funcionamiento de los barrios populares. A partir de una investigación realizada en Rosario, advirtió que el narcotráfico ya no solo obtiene ganancias por la venta de drogas, sino que organiza redes de prestamismo, juego clandestino y endeudamiento que penetran en los vínculos cotidianos.
Para Hudson, la principal transformación del narcotráfico en los últimos años fue la diversificación de sus negocios. “El narco era un actor que fue ganando peso, se transformó en la máxima autoridad, pero con el correr de los años fue diversificando sus negocios”, explicó. Según sostuvo, el dinero generado por la venta de drogas “también recircula en los propios barrios” a través del prestamismo, el juego clandestino y otras actividades comerciales que requieren una extensa red de intermediarios. “Lo que aparece es mucha gente manejando muchísimo dinero en el barrio y eso circula y se agiganta ese capital”, afirmó.
El investigador señaló que ese crecimiento se apoya sobre relaciones de confianza entre vecinos, familiares y amistades. “Quien te presta en un barrio es un vecino, es un amigo, es un tío” y remarcó que el objetivo es convertir a los propios deudores en acreedores de su entorno. “La mayor penetración del mercado de créditos en los sectores informales” comenzó con la bancarización de quienes recibían planes sociales, un mecanismo que luego fue apropiado por las redes narco. “Quienes dan los préstamos, por haber sido también gente que lidia y lidió con deudas, saben cómo encarar a quienes les prestan dinero. A eso me refiero con que tienen una conciencia deudora”, explicó.
Hudson advirtió que las consecuencias de ese sistema pueden ser extremas. “Cuando se corta la cadena de pagos las consecuencias suelen ser durísimas”. En ese sentido, recuperó una de las frases que escuchó durante su trabajo de campo: “La deuda que me debés, la casa o tu hijo”. También describió cómo las deudas derivan en la pérdida de bienes y viviendas. “Llega un punto que cuando la acumulación de deudas es muy grande, directamente te sacan de la casa y se quedan con tu casa”, relató y explicó cómo esos inmuebles luego son utilizados como búnkers o puestos en alquiler por las propias organizaciones criminales.
Otro de los fenómenos analizados fue el crecimiento del juego clandestino mediante aplicaciones administradas por una extensa red de “cajeras”. Hudson aseguró que no se trata únicamente de un problema de ludopatía sino de una estructura económica ilegal. “Tengo miedo que se individualice el problema cuando es un problema de un mercado ilegal, criminal”, afirmó. Las cajeras trabajan las 24 horas administrando usuarios, cobrando apuestas y afrontando las pérdidas cuando un apostador gana. “Es una fuente laboral para miles de personas, es una economía popular ilegal”, resumió, aunque advirtió que esa dinámica deriva en violencia, endeudamiento y una fuerte presión sobre quienes participan.
Finalmente, el investigador vinculó la expansión de estas economías con el deterioro de las condiciones sociales y el desfinanciamiento de las políticas públicas. “Lo que proliferan son los mercados ilegales”, señaló al referirse al impacto del vaciamiento del programa Potenciar Trabajo. En ese contexto, sostuvo que el dinero ilegal termina reemplazando parte de los ingresos que antes circulaban en los barrios y planteó una advertencia: “Cuando decimos por qué no explotan los barrios populares, una de las razones es esta, es que hay un dinero que está circulando de manera ilegal que, con un montón de riesgos y consecuencias negativas, permite que haya personas que vivan”.





