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Ya nadie va a callar tu remera

delacalle Ninguno 12 junio, 2016 - 4:34 pm en Cultura

La Historia parece propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.

  Rodolfo Walsh

I

(Por Luis Ponte) Una historia que espera. Un hombre que sabe. Un periodista que escucha: un fusilado que vive. Una masacre escondida, una operación oscura. El cronista que asiente. Un libro que nace.  Operación Masacre. De Rodolfo Walsh. La investigación que saca a la luz el fusilamiento de 12 civiles por parte de la Revolución Libertadora, en José León Suárez. La noche del 9 de junio de 1956. Hace 60 años.

Ese día se produce el levantamiento de un grupo de militares peronistas encabezado por el General Valle contra el gobierno de facto del General Pedro Aramburu. La revuelta no triunfa. En varios puntos del país hay represión y fusilamientos.

Esa misma noche en la localidad de Florida, Gran Buenos Aires, unos vecinos se juntan en una casa a escuchar por radio una pelea de Lausse. Otro grupo más grande, se reúne en la casa contigua trasera. Antes de la medianoche, cae la policía tras el rastro de los conspiradores. Todos son detenidos. La mayoría sin saber de qué se trata.

Tras quedar demorados en una comisaría, en la madrugada, son trasladados a un descampado en José L. Suárez y fusilados por la espalda. De los doce, cinco caen asesinados. Las horas siguientes del resto, entre heridos y prófugos, serán los cabos sueltos de una historia que Rodolfo Walsh se encargará de desentramar con tenacidad y minuciosa precisión. La traducirá en una de las obras más emblemáticas e influyentes de nuestra literatura. Operación Masacre.

II

El Club Social y Deportivo Central Ballester, de José León Suárez, nació en 1974 como un desprendimiento del club Central Argentino. De allí que compartan el amarillo y azul en sus camisetas, los colores de la señalización ferroviaria. Como Rosario Central. Todos con ese mismo origen. La anécdota es que cuando Central Ballester logró en 1996 su único ascenso a la 1 C en los torneos de AFA, festejó ese campeonato con las camisetas prestadas de los “canayas”, ya que las suyas habían sido robadas de la utilería.

Ezequiel Rodríguez, Jefe de Prensa del Club e integrante de la Comisión Directiva describe la realidad económica y social del entorno de la entidad como muy compleja. La mayoría de los barrios en José León Suárez están conformados por sectores carenciados o marginales. A eso se le agrega una curiosidad: el club no tiene cancha ni sede social. Sus equipos juegan en estadios de clubes vecinos. Por eso  dice que es un club “nómade”.

“Quisimos generar desde el club – dice Ezequiel – una acción que reafirmara la relación de arraigo, identidad y pertenencia del club con el barrio. Y el hecho más significativo a la hora de buscar en la historia de esa zona, es – lamentablemente – el de los “fusilamientos del ’56.”

Qué más simbólico que la propia casaca de un equipo de fútbol para canalizar una acción que mueva a hinchas y simpatizantes.  Así nació, desde la Comisión Directiva, a principios de este año, la idea de diseñar una camiseta alusiva a aquéllos hechos. Diseñada por el propio Rodríguez, sus fuentes de inspiración no fueron casuales: el cuadro de Goya de la tapa del propio libro Operación Masacre; la tapa de “Bang Bang estás liquidado” y el tema “Fusilados por la Cruz Roja”, ambos de los Redondos. La iconicidad de sus letras no es ajena a los pibes de ese sector.

En cuanto a rescatar la memoria del barrio, el proyecto es más abarcativo. Incluye otra página terrible de violencia institucional en el sector. La Masacre de la Cárcova. En febrero de 2011, en un operativo policial de cuatro comisarías que reprimían a los vecinos que se habían acercado a un tren descarrilado con mercaderías desparramadas, fueron fusilados 3 chicos que circulaban en bici por el sector. Dos murieron, uno sobrevivió.

“Estos actos de violencia institucional – afirma Rodríguez – no llegan a trascender en nuestra sociedad porque el perfil social del barrio hace que no tenga los medios, la voz  para hacerse escuchar. Por eso desde el fútbol, que es un medio masivo y popular, quisimos darle un contenido social, o sea transmitir un mensaje: por un lado estimular la pertenencia, la memoria, el arraigo y la identidad y además, proyectar el significado de esas historias en nuestro contexto social, hacia el resto de la sociedad.”

III

Y esos objetivos en gran parte,  se cumplieron. Notas destacadas de los grandes medios gráficos, proyectos de apoyo y reconocimiento de legisladores locales y nacionales, actividades oficiales en los municipios vecinos, la presencia de  referentes del periodismo y el apoyo de figuras como el mismísimo Osvaldo Bayer. Quien – todo pareciera cerrar – alguna ve describió a Operación Masacre como “el prólogo de la tragedia que vendría después. Aramburu y Rojas serán el prólogo de Videla y Massera. Rodolfo Walsh se convertirá de testigo en protagonista. Será asesinado a balazos, como sus personajes de José León Suárez.”

En el epílogo de Operación Masacre, dice Walsh: “Fue una victoria sobreponerme al miedo que al principio me atacaba con intensidad y conseguir que ellos se sobrepusieran, aunque tenían una experiencia del miedo que yo nunca podré igualar.” Los Historia como anuncia Bayer, lamentablemente lo desmentirá,

Los fusilamientos, la obra de Walsh, nada menos, la identidad del barrio, la realidad de un club, se cruzan en un punto por decisión de un grupo de dirigentes de un club de la Primera D, que entienden su rol por el orden de aparición de dos palabras. Primero Social, luego Deportivo. Sin estadio ni sede. Nómades. Pero arraigados desde la memoria y la pertenencia.  Así lo hacen saber a través de una camiseta que se hace escuchar.

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