Ruth Zurbriggen: “La ESI destruye jerarquías, tabúes y conservadurismos”
La docente, integrante de la Revuelta Colectiva Feminista y compiladora, junto con Belén Grosso, del libro “Cartas a quienes pretenden enseñar ESI”, reflexionó en diálogo con FM De la Calle sobre los desafíos de la Educación Sexual Integral a 20 años de la sanción de la ley.
A 20 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), las experiencias de quienes la llevan adelante en las escuelas conviven con temores, resistencias y desafíos. Ese es uno de los puntos de partida de Cartas a quienes pretenden enseñar ESI, una publicación que reúne 22 cartas escritas por 39 docentes y que surgió de conversaciones mantenidas durante el primer año del gobierno de Javier Milei. “Empezábamos a escuchar comentarios del tipo ‘no sé si me animo a este año’”, contó Zurbriggen. Frente a ese escenario, la propuesta buscó recuperar las experiencias de quienes, aun con miedo, persisten en la tarea de enseñar ESI.
Para Zurbriggen, la integralidad de la educación sexual implica ir más allá de una mirada exclusivamente biológica o biomédica y de los enfoques moralizantes. La ley reconoce la educación sexual como un derecho del estudiantado y propone abordar las dimensiones éticas, afectivas, sociales y biológicas de la sexualidad, a partir de ejes como el cuidado del cuerpo y la salud, la valoración de la afectividad, el respeto por la diversidad y la perspectiva de género. Su implementación, explicó, no puede limitarse a talleres o clases específicas: debe atravesar todas las áreas de conocimiento, los materiales educativos y los vínculos cotidianos. También requiere una articulación con centros de salud, hospitales y organizaciones comunitarias, porque la escuela puede constituirse en un espacio de cuidado. “La ESI es parte de una política de cuidados”, sostuvo.
En cuanto a la resistencia de algunos sectores frente a la ESI, Zurbriggen consideró que están vinculadas con su capacidad de cuestionar relaciones de poder y transformar aquello que durante mucho tiempo se naturalizó. “La ESI produce, pero también la ESI destruye, porque destruye jerarquías, tabúes, conservadurismos”, afirmó. En ese proceso, destacó tanto el trabajo sobre el consentimiento y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo como las transformaciones institucionales que pueden parecer pequeñas, pero tienen consecuencias concretas.
El libro también pone en primer plano la dimensión territorial de la ESI. Bajo el subtítulo Escritos desde la Patagonia, las cartas recuperan experiencias y problemáticas específicas de la región, como el avance del extractivismo, el negocio inmobiliario, el turismo extractivista y el racismo cotidiano hacia el pueblo mapuche. Zurbriggen explicó que una educación sexual integral situada debe reconocer las realidades de las comunidades, cuestionar la vergüenza y la discriminación que atraviesan a las identidades indígenas y construir propuestas junto con sus organizaciones.
Frente a las dificultades para garantizar plenamente la ley, Cartas a quienes pretenden enseñar ESI apuesta por la persistencia, el intercambio de experiencias y la esperanza como motores de la tarea docente. Para Zurbriggen, enseñar ESI también implica revisar la propia historia: preguntarse qué se aprendió sobre sexualidad, qué prejuicios es necesario desaprender y cómo transformar las prácticas a partir de las situaciones que aparecen en el aula. A dos décadas de la sanción de la ley, el desafío es sostener ese proceso colectivo y profundizar su alcance para garantizar que el derecho a la educación sexual integral se traduzca en escuelas más igualitarias, respetuosas y capaces de construir cuidados.






