Siete proyectos de la agricultura familiar y la economía solidaria de Bahía Blanca recibieron financiamiento mediante un convenio entre la Red Nacional de Economía Solidaria de Cáritas y el Ministerio de Desarrollo Social.

“Fue una gran alegría”, dijo a FM De la Calle Marina Huentenao, integrante del área de EcoSol de Cáritas, entidad que el próximo fin de semana realizará su tradicional Colecta Anual. Se puede colaborar virtualmente desde este sitio.

El Banco de Herramientas y Materiales para la Emergencia Social seleccionó emprendimientos individuales -textiles y de construcción- y de grupos asociativos: la cooperativa de baldosas Las Flores de Spurr, Cocinando Ilusiones de Grunbein y Runtu Thani (huevos saludables).

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Las maquinarias fueron recibidas a la par del aumento de la demanda que trajo la apertura del Mercado del Puerto. “Tuvimos que cerrar por las fases y eso nos desafió a pensar otros tipos de estrategias”, contó Huentenao.

Por ejemplo, en el caso de Runtu Thani “incorporámos huevos en bolsas que organizan otras instituciones, en dietéticas y mandamos a la zona mediante un proyecto de La Madrid que acompaña el INTA y vienen a comprar verduras los viernes”.

“Teníamos un fondo rotativo para comprar alimentos que ahora se tiene que reconvertir para ser capital inicial para arrancar esta planta. Estamos en esa transición, tenemos que hacer una compra para mezclar con el nuevo alimento, no se les puede cambiar de manera abrupta a los animales”.

Comentó que es posible “que la planta la trabajen tres productores, dentro del costo de esa bolsa de alimento va la mano de obra. Si querían, podían armar un proyecto asociativo entre ellos para generar un ingreso para sus familias. Decidieron que se pague la mano de obra y el fondo sea para compras del grupo, necesitan bolsas, hilos y otra infraestructura. Es la primera experiencia que hay en Bahía en esta escala”.

Huentenao destacó el seguimiento técnico del INTA, en la gestión de los gallineros y los insumos, y su complementariedad con la búsqueda de recursos y la construcción de acuerdos que realiza Cáritas.

“Logramos un intercambio y un punto de reflexión muy bueno: no es de manera individual sino que hay un componente colectivo. Es muy satisfactorio ver cómo, después de andar un tiempito, la gente descubre que la fortaleza y el crecimiento están en ir juntos y juntas pensando cosas”, dijo.

En Cocinando Ilusiones participan siete mujeres que suman, ocasionalmente, a otras cuatro. “Nos conocimos en plena pandemia. Elaboran todos los días, arrancan bien temprano. Pudieron sistematizar el trabajo, se organizan, tienen venta ambulante, otras cuidan a los hijos de las que salen, otras empaquetan o ponen etiquetas, se encargan de los números, de las compras de harina, etcétera”.

El Mercado del Puerto les permitió centralizar la producción y no tener que salir todos los días. La incorporación de un horno convector amplió la variedad de panificados que ofrecen.

El grupo produce parte de los panes de harina de trigo candeal que se comercializan quincenalmente en la Bolsa de las Producciones de la Agricultura Familiar. Otra parte los elabora Soledad Velázquez.

Panificados Sole recibió del Banco de Herramientas una amasadora y un horno pizzero. “Amasaba todo el día. La participación de Sole era reducida porque con el horno de su casa casi no dormía cuando había bolsa. Hoy, en una horneada saca 16 panes cuando antes sacaba cuatro” detalló Huentenao.

El local Reloj de Arena y la Feria del Puerto son otros puntos de comercialización de las producciones de la economía solidaria. En el caso de la cooperativa de baldosas Las Flores apuestan por el boca a boca y la difusión en redes.

Los proyectos que acompaña el área de Economía Solidaria están, mayoritariamente, integrados por mujeres. Las máquinas son propiedad de Cáritas Bahía Blanca durante los primeros diez meses. Luego, si las iniciativas avanzan en el camino previsto, pasan a manos de sus protagonistas.

“La llegada de las máquinas repercutió muy favorablemente en sus familias porque puso en valor su trabajo. Ven que no es que hace ‘unos pancitos’ sino que se proyecta, hay quien la acompaña, gente de Bahía que requiere el producto de su mamá o su compañera. Y en los grupos ahora todas piensan cómo crecer y tener acceso a un banco de herramientas”.

Huenteno destacó que “las vemos con un humor que en algunas ni conocíamos, volver a escucharlas reír a carcajadas es muy impactante porque tienen vidas muy complicadas, hay historias difíciles”.

Por otra parte, mencionó que el Banco de Herramientas “es uno de los ejes del Ministerio de Desarrollo Social. Tuvimos una reunión donde hicimos una devolución del proyecto y nos sucede que la gente beneficiada no se puede presentar en una segunda instancia”.

“Es verdad que las máquinas ayudan a mejorar y aumentar la producción pero después tiene que haber un sostenimiento, un segundo programa que fortalezca. Son unidades productivas que si bien venían funcionando, algunas quedaron de subsistencia durante la pandemia. Esto es un impulso importante pero no soluciona del todo la vida de la gente. Es muy replicable con un montón de mujeres y se hace en distintos lugares del país”.

Colecta Anual

En cuanto al dinero que recauda la colecta de Cáritas, Huentenao explicó que “los programas del Estado permiten gastar en determinados rubros y a veces se necesitan otras maquinarias. Ahí es donde los fondos de Cáritas nos permiten complementar los desarrollos o acciones que no están financiadas en ningún programa”.

“Se puede colaborar por Mercado Pago y también haciéndose socios, el trabajo es durante todo el año. Agradecemos a la sociedad porque desde el año pasado estamos en una colecta extendida que permitió sostener estos proyectos nacidos en pandemia”, concluyó.