Dragado: dónde van a terminar los millones de metros cúbicos que sacarán de la ría
El proyecto de profundización del canal no solo prevé extraer más de 5,4 millones de metros cúbicos de sedimentos del estuario. También define dónde serán depositados: tres vaciaderos ya utilizados por el Puerto y un cuarto sector, denominado Foxtrot, incorporado para absorber el volumen previsto por la obra.
El dragado proyectado para profundizar el canal de acceso al sistema portuario no termina con la extracción de sedimentos. El Estudio de Impacto Ambiental dedica un apartado específico al destino del material removido y establece cuatro áreas de disposición dentro del estuario donde será descargado.
Se trata de los vaciaderos Alfa, Bravo y Eco, utilizados históricamente por el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, y de un nuevo sector denominado Foxtrot, incorporado para recibir parte de los sedimentos que demandará la obra.
Según el expediente, la profundización requerirá remover 5.446.673 metros cúbicos de sedimentos, el mayor volumen concentrado entre los kilómetros 39 y 63 del canal principal, aunque las intervenciones se extenderán hasta el kilómetro 102.
Las tareas estarán a cargo de dragas de succión por arrastre (Trail Suction Hopper Dredgers), embarcaciones que aspiran el material del fondo mientras navegan, lo almacenan en una cántara y luego lo transportan hasta las áreas de disposición definidas por el proyecto.
La incorporación de Foxtrot aparece como una de las novedades del expediente. El EIA explica que ese nuevo vaciadero fue previsto para absorber el incremento de sedimentos que generará la profundización, sumándose a los tres sectores utilizados hasta ahora por el puerto.
La elección de los cuatro sitios, sostiene el estudio, responde a criterios técnicos vinculados con la profundidad, la dinámica de las corrientes y el transporte natural de sedimentos. El objetivo es evitar que el material descargado regrese rápidamente al canal de navegación y reducir las alteraciones sobre el funcionamiento del estuario.
Sin embargo, en el propio Estudio de Impacto Ambiental admiten que la descarga de sedimentos genera un aumento temporal de la turbidez del agua. Cada operación produce una pluma de partículas en suspensión que luego es dispersada por las corrientes. Por ese motivo, el expediente incorpora un programa de monitoreo específico para seguir la evolución de los sitios de disposición, la calidad del agua y el comportamiento de los sedimentos una vez depositados.
El seguimiento también alcanzará a las comunidades bentónicas, los peces, la vegetación y las aves presentes en el área de influencia de los vaciaderos, con el objetivo de verificar si el comportamiento del estuario coincide con las previsiones realizadas por el estudio ambiental.
Y el uso de estas áreas no se limitará a la obra inicial. El expediente prevé campañas periódicas de dragado de mantenimiento que demandarán la extracción de alrededor de 3.015.917 metros cúbicos de sedimentos por año, principalmente en el Canal Exterior, el Canal del Toro y los accesos a Puerto Rosales y Puerto Belgrano.





