(Por Astor Vitali) El carácter circular de la política –y también de la política local- poner por estas fechas en las portadas de los medios de comunicación una cantidad de titulares que refieren a la falta de agua en la ciudad. Quejas de vecines. Promesas incumplidas de dirigentes políticas. El mal teatro de las campañas y la defraudación del público que mira como espectador, minutos después de pagar la entrada en las urnas.

El reclamo vecinal se renueva porque los problemas de fondo no se resuelven. Para peor, la densidad poblacional aumenta y la planificación urbanística no sólo es nula sino que está vinculada a las necesidades del mercado inmobiliario. No es nula sino más bien a demanda del mejor portador. Es decir, no de las necesidades habitacionales. Nuevamente, lo público por sobre sobre lo privado: marca de época.

Cada vez que un gobierno habla de que se trata de un problema estructural, soslaya de que ese gobierno es parte de la estructura que podría solucionar las cuestiones de fondo.

Héctor Gay, como otros intendentes, prometió solucionar el problema al comienzo de su gestión. Está cumpliendo el primer año de su primer año correspondiente a su segunda gestión.

En general pasa lo que siempre pasa. Un grupo de vecinos y de vecinas se organiza. Reclaman. Alguna discusión altisonante. Reclamos aquí y allá. Algún funcionario de ABSA pone la cara. La dirigencia política dice “qué barbaridad”. La tensión sube y baja según cómo avancen las negociaciones. Pero finalmente no pasa nada.

Se dan respuestas que no son respuestas. La respuesta al reclamo por falta de agua es que haya agua.

Fernando Compagnoni, presidente del Concejo Deliberante (Honorable, él), anunció, luego del reclamo popular que se abrirá un “canal de comunicación para vehiculizar reclamos”. El edil “mantuvo una reunión en la Secretaría de Gobierno del Municipio con la directora de la O.M.I.C. (Oficina Municipal de Información al Consumidor), Mercedes Patiño, a los efectos de comenzar acciones inmediatas ante esta situación, como por ejemplo establecer un canal de comunicación eficaz para vehiculizar los distintos reclamos ante la empresa prestataria”, informó el parte de prensa del concejo.

“Dado que los vecinos manifiestan no tener un canal para llevar sus quejas y sus reclamos ante la empresa prestataria del servicio, A.B.S.A. (Aguas Bonaerenses Sociedad Anónima) nosotros vamos a poner unas alternativas de comunicación de ellos para con nosotros así podemos hacer de intermediarios”, explicó el titular del cuerpo deliberativo.

“Especificó seguidamente que, y en consenso con todos los concejales, se activará una casilla de mail exclusiva para esta clase de reclamos, como así también, y desde el Departamento Jurídico de la O.M.I.C., se estudiarán todas las variables para llevar adelante medidas, tanto administrativas como judiciales que permitan, no solamente solicitar el amparo de un rápido restablecimiento del servicio del agua; sino que se analice la posibilidad de solicitar la exención del cobro de las facturas del período que no se haya prestado el servicio y la reparación de todos los daños ocasionados”.

En otras palabras, la respuesta del sistema de representación ante la falta de agua en distintos barrios es una casilla de correo electrónico para enviar quejas.

Nuevamente, la respuesta ante el reclamo por falta de agua es que haya agua. Claramente las soluciones estructurales no son mágicas, por lo cual, las respuestas que debería dar un gobierno a un problema que tiene artistas distintas desde lo humano, desde la dignidad, desde lo sanitario, deberían ser dos. La primera: ponemos en este momento todos los dispositivos provisorios para garantizar que llegue agua. La financiación de ello no es un problema de los vecinos ni de las vecinas puesto que vienen pagando su factura. Si las empresas no invierten, no es problema de la comunidad. Y, en segundo término, anunciar e implementar de inmediato un plan de inversiones para solucionar el problema estructural. Pero no anuncios de anuncios de anuncios de algo que van a anuncias: de eso vivimos hace años.

Todo lo demás es parte del manual de las escusas y del forreo a la comunidad. Es probable que esto quede como objeto de estudio de la no representación política.

¿Y qué hacemo’? Una casilla de correo no es una respuesta política a la angustia comunitaria por falta de agua.

Ilustración: María Florencia Laiuppa