Torres Carbonell

“Ampliar los canales y trabajar la cuenca es una forma de mitigar el problema”

Un equipo de especialistas del INTA y la Universidad Nacional del Sur realizó un relevamiento en la zona afectada para comprender los factores que desencadenaron el desastre y proponer medidas para reducir el impacto de futuras inundaciones.

El ingeniero agrónomo Carlos Torres Carbonell explicó que les “preocupó mucho el tema de la inundación y tratamos de comprender la cantidad de superficie que había llovido y cómo escurría el agua”.

Para ello, los investigadores recorrieron el área junto a productores locales y delimitaron las zonas más afectadas. Según sus cálculos, la lluvia impactó sobre unas 9.000 hectáreas, una cifra que, de haberse extendido a toda la cuenca, podría haber producido un daño mucho mayor.

Uno de los factores clave fue la intensidad de la precipitación. “Si hubieran llovido 400 milímetros en dos días posiblemente no pasaba nada, pero al caer 290 en solo seis horas, la escorrentía fue extrema”, detalló Torres Carbonell. El caudal de agua alcanzó picos de 900 metros cúbicos por segundo, mientras que la infraestructura de drenaje solo puede evacuar cerca de 300 metros cúbicos en simultáneo.

Torres Carbonell

Los especialistas destacan dos estrategias principales para mitigar futuras inundaciones: ampliar la capacidad de los canales de drenaje y trabajar en la cuenca para reducir la velocidad de escurrimiento del agua. “No se puede evitar que el agua fluya, pero sí hacer que tarde más en llegar a la ciudad”. Esto se lograría mediante la implementación de curvas de nivel y tecnologías de retención en el campo.

El estudio también identificó áreas clave de acumulación de agua, como la zona del cementerio Parque de Paz y el camino de La Carrindanga, donde la vegetación actuó como freno natural. “Si esas áreas fueran urbanizadas, el impacto habría sido aún mayor”, advirtió Torres Carbonell.

La magnitud del evento y su vinculación con el cambio climático obligan a repensar la planificación urbana y las estrategias de prevención. “Nadie hubiese previsto una lluvia así pero tenemos que empezar a prepararnos para estos escenarios”, concluyó el especialista.

La comunidad científica insiste en la necesidad de una acción conjunta entre organismos gubernamentales y productores rurales para minimizar el impacto de futuras precipitaciones extremas.

Noticias relacionadas

Horacio Varela