“El suicidio es una declaración frente al mundo, la vida y los otros”
Marcelo Rossi, médico psiquiatra, psicoanalista y consultor en salud mental y prevención del suicidio, plantea que abordar la problemática únicamente desde la enfermedad mental deja afuera la dimensión de los vínculos y las condiciones sociales.
“Es muy amplio desde el punto de vista de las causas, porque es multifactorial”, explicó Rossi en diálogo con FM De la Calle. La complejidad también aparece en la manera de definirlo: “No hay una definición unívoca de lo que un suicidio es”.
Rossi escribió el prólogo del primer Boletín Epidemiológico Regional de Intentos de Suicidio de la Región Sanitaria I, donde plantea que “no se cuenta con un acuerdo respecto de su definición” y advierte que, a partir de ella, “se construyen los criterios de inclusión”. Una mirada reducida puede dejar afuera “los mecanismos indirectos, las conductas de riesgo, omisiones, expresiones de desapego vital” y situaciones en las que no existe una explicitación de la intencionalidad.
El especialista cuestionó que la medicina busque respuestas lineales frente a un fenómeno atravesado por la subjetividad. “La medicina tan influenciada por la epistemología de las ciencias naturales tiende a encontrar la explicación más sencilla, rápida, lógica, lineal”, sostuvo. Pero “cuando se trata de la subjetividad no es tan aplicable”. En las violencias autoinfligidas existe, según Rossi, “tanta variedad, tanto color local, tanta particularidad que no hay receta alguna, no hay fórmula alguna, esquema que se aplique”.
Desde esa perspectiva, el suicidio tampoco puede pensarse por fuera de los vínculos y las condiciones sociales. “Las sociedades que abandonan a sus miembros aumentan los suicidios”, sostuvo, aunque también advirtió sobre los efectos de vínculos “extremadamente rígidos, pautados, inamovibles”.
Las juventudes ocupan un lugar central en esa discusión. Rossi recordó que durante la década de 1990 el suicidio en las adolescencias argentinas se triplicó y planteó que ese aumento no puede pensarse por fuera de las transformaciones de la época. “En la década de los 90 no hubo un virus que proliferó. Hubo cambios sociales, institucionales, estructurales que hicieron que esto sucediera”, añadió.
“Mientras sobrevaloramos la individualidad, la precarizamos. Le decimos al joven que tiene que ser independiente, que tiene que ser autónomo, pero al mismo tiempo le ofrecemos trabajos precarios, pluriempleo y distintas formas de endeudamiento”, sostuvo. Sobre este último punto, aseguró que “el endeudamiento es un dispositivo de control social”.
También señaló que el suicidio sigue atravesado por el silencio. “Un tema tabú quiere decir que no lo podemos mirar directamente”, explicó, y agregó: “Nos recibimos de médicos sin haber hablado nunca de la muerte, ni de la propia ni de la de nuestros pacientes y tampoco del sufrimiento”.





