Un nuevo capítulo de la infamia se cierne sobre las políticas culturales municipales: el uso de fondos previstos para espacios culturales derivado finalmente en parte hacia el sector privado. El gobierno de Bahía Blanca denominó “Fondo Municipal para la Reactivación Cultural y Turística” a la reorientación de fondos provinciales destinados a espacios culturales y turísticos.

A su vez, el municipio aseguró que “los requisitos, procedimiento y modalidades para su otorgamiento los estableció el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia”.

Dicha cartera creó un registro de espacios y dispuso de un período de tiempo para que cada uno pudiera inscribirse. Dirigentes de las organizaciones gremiales locales solicitaron al gobierno provincial que definiera con mayor precisión el destino de los fondos pero las autoridades del gobierno de la provincia de Buenos Aires decidieron que quedara en manos de cada municipio. En principio, esa política podría verse con buenos ojos dado que da prioridad a un esquema en el que se decide desde el lugar en lugar de imponer verticalmente. Pero ¿qué pasa cuando en los municipios las autoridades de cultura no son idóneas o el espacio político desprecia a los espacios culturales?

Se solicitó también que la reglamentación para implementar los destinos de los fondos estuviera bajo la órbita del Consejo Deliberante de Bahía Blanca, que cuenta con una comisión abocada a cuestiones culturales y dialoga con los actores concretos. En cambio, el municipio lo definió a través del poder ejecutivo de manera arbitraria: por decreto. Asimismo, el Consejo Cultural Consultivo solicitó que la cuestión se dirimiera en el ámbito deliberativo y fue desestimado por el gabinete emburbujado.

En una opereta de poca monta, la directora del Instituto Cultural, Morena Llanca Rosselló –a quien recientemente todo el arco político democrático, las organizaciones de la cultura y buena parte del movimiento obrero solicitaron su renuncia semanas atrás- dice que “hubo una serie de reuniones que se llevaron a cabo, dos reuniones, con los integrantes del Consejo Cultural Consultivo, primero con una de sus asesoras y luego con el Consejo Cultural, planteando cuales eran algunas de las inquietudes que ellos tenían para que nosotros consideráramos dentro de lo que era este catálogo. En cuanto a lo que son las inquietudes, sobre todo una que ellos plantearon a la que por supuesto dimos respuesta, es la de que en este catálogo, perdón, en estos subsidios no estuvieran, por lo menos en esta instancia, contemplados lo que son los espacios culturales públicos o mixtos. Hablamos en este caso, por ejemplo, de un museo municipal. Pero sí hablamos de que se pueda beneficiar un museo privado. Tuvimos los encuentros con el Consejo Cultural Consultivo, plantearon esta situación, plantearon otras que hemos también evaluado así que las instancias de diálogo si han estado”.

Agregó que “los criterios fueron comunicados al Consejo Cultural Consultivo”. La clave para entender cómo es la mecánica del engaño está en esta oración: “los criterios fueron comunicados”. Es decir, el intento de mostrar consensos cuando no existió ninguna reunión de trabajo en la que se definieran qué monto sería destinado a cada espacio (como sí ocurre específicamente con el Fondo Municipal del Artes, en que se discute subsidio por subsidio en formato de plenario). Lo que hubo fue un simulacro en el que se recibieron “criterios generales” pero el gobierno definió arbitrariamente. Luego comunicó una decisión de carácter unilateral. A todas, luces: eso no es trabajo colegiado.

Respecto de los fondos hay una clara definición de no priorizar a los espacios culturales y, en cambio, otorgar a algunas firmas del sector privado que son más pasibles de recibir ATP que considerarlos bajo el espíritu de este programa.

Durante todo el año, los espacios culturales han hecho pública en reiteradas oportunidades la política de “presupuesto 0” para el área cultural. Ahora que –no con fondos municipales- hay recursos –provenientes de provincia- sobre los cuales existía conocimiento público, se vieron forzados a “largar algo” para el sector pero nuevamente con conceptos maniqueos y haciendo entrar por la ventana y a pura palanca al ámbito privado, derivando así recursos de un fondo que está pensado en un sentido muy diferente.

Algunos centros culturales, por ejemplo, recibieron casi cincuenta mil pesos ($ 49.420,21). Estamos hablando de los sectores que no han podido sostener la actividad de ningún modo durante este período. Ese monto les fue asignado. Y, por su parte, en esta idea de que algo se lleven los privados, finalmente fueron subsidiadas empresas privadas –en algunos casos dos del mismo dueño, quien registra recientes declaraciones en el periódico oficial acerca de que en el rubro “se está vendiendo más” en el contexto de pandemia- o por ejemplo restaurante Gambrinus ($50.000), que estaría aquí considerado como un espacio cultural o turístico (¿?). El  mismo que se vio beneficiado con las modificaciones urbanísticas en torno del mercado municipal Eugenio Martínez.

Algunas asociación como la Asociación Artistas del Sur, la Biblioteca Bernardino Rivadavia y el Centro Luis Braille, recibirán $83.333,33 cada una. Luego, recordemos, los centros culturales que reciben, lo hacen por un monto general de $49.420,21. Como contrapartida de esta política de derivación hacia privados, en el contexto de los turísticos ingresan empresas como Wellness (Dow Center).

Aquí se verifica nuevamente la manipulación de los conceptos y recursos públicos. Ayer tomamos un concepto muy claro: ¿qué pasa si los organismos de participación comunitaria fueran vinculantes? Aquí estamos un paso atrás porque no sólo no son tomadas sus opiniones sino que son utilizados para hacer una política de sentido opuesto a la que proponen.

Tal como confirmó a FM De la Calle el consejero por literatura Pablo Duca: “no nos sorprende que se consensue una cosa y se diga otra. Una vez más; el anterior había sido el del Fondo Municipales. Al término de la reunión se llega a un cierto acuerdo y dos horas después el acuerdo se desvanece porque lo que deciden es totalmente diferente a lo acordado. Y para colmo la manifestación pública es una total mentira. Las palabras de la funcionaria dan cuenta de un acuerdo que no fue tal. Nosotros nos manifestamos a favor de que los fondos no salieran por decreto sino a través de una ordenanza de común acuerdo en la Comisión de Cultura del Concejo Deliberante. Esa es la primera falacia: el consejo sugirió vincular al concejo deliberante al uso de los fondos porque nos parecía lo más democrático. Uno puede ser democrático y expeditivo. Y por otro lado considerábamos que había un atraso con respecto a los espacios culturales independientes y por supuesto las bibliotecas populares pero acá en este plan que hizo el instituto cultural se confundió en metros cuadrados, empleados. Digamos, si vos veías eso, hasta Waltmart podría estar incluido en el beneficio. Y casualmente a lo que la provincia instaba era a la apertura de lo que más demorado estaba”.

En síntesis, el gobierno de la provincia de Buenos Aires del cual llegó una porción a cada ciudad. Las autoridades provinciales no quisieron presionar políticamente –en la idea de convivencia pacífica con los municipios donde gobierno Juntos por el Cambio (¿debe primar la idea de convivencia pacífica o debería primar la idea de hacer una política que contenga a los sectores populares en un gobierno que fue votado en perspectiva popular?)-. Se sugirió que lo tome el Concejo Deliberante para democratizar el debate y el ejecutivo no quiso. Y finalmente distribuyeron como quisieron pero además, y lo más grave, utilizando a un espacio de participación comunitaria como el Consejo Cultural Consultivo para legitimar tramposamente una política a todas luces repudiable.  

Ilustración: María Florencia Laiuppa

Listado total de beneficiarios

Listado de beneficiarios y montos:

Culturales:

La Asociación Artistas del Sur, la Biblioteca Bernardino Rivadavia y el Centro Luis Braille, recibirán $83.333,33 cada una.
Los siguientes establecimientos recibirán cada uno el monto de $49.420,21: Asociación Bahiense de Tango, Asociación Filarmónica de Bahía Blanca, Asociación Teatristas del Sur, Bahía Blanca Che, Bella Vista Galpón Enciclopédico, las Bibliotecas Populares Daniel Aguirre, Don Germán García, Gabriela Mistral, Domingo Pronsato, José Hernández, Mariano Moreno, Martín Allica, Pajarita de Papel, Roberto J. Payró, Rosario Sur, Simón Rodríguez y Villa Duprat; Centro Cultural La Panadería, Centro Cultural Villa Rosas –
Biblioteca Popular Eduardo Mallea, Centro Fomento, Cultura y Biblioteca Popular Bartolomé Mitre, Cinemacenter Bahía Blanca, Club La Esperanza, Espacio + Rana, Espacio Cultural Independiente Casa del Pueblo, Espacio Cultural Motor Colectivo, Espacio Juanita Primera, Feria Artesanal Bahía Blanca, Guillermo Horacio Galassi (Microcirco), Klas Libros, Librería Don Quijote – Henry Libros, Marcelo Carlos Cebrián, Maroma, Márquez Garabano, Maurizi Alejandro Jorge, Museo y Parque Estereoscópico “El Histórico”;, Pez Dorado Espacio Cultural, Sociedad de Fomento y Cultura del Barrio Tiro Federal – Biblioteca Popular Jorge Luis Borges, Teatro El Tablado, Teatro Gran Plaza, Teatro Ingeniero White, Varietté y Vitró.
Y por último, las siguientes instituciones recibirán $25.000: Amigos de la Estación (Ferrocarril Cabildo), Edgardo Ariel Epherra (El Aleph), Marca en Línea, Milagros Rocío Navarrete Valdéz, Museo de Radios Antiguas “Carlos Gardel” y Vanina Santicchia.

Turísticos

Cipriano (turismo gastronómico, $50.000), Hotel Argos ($65.000), Hotel Austral ($65.000), Hotel Bahía ($60.000), Hotel Muñiz ($65.000), Hotel Victoria ($ 60.000), La Barca (turismo gastronómico, $40.000), La Sociedad de los Chicos (salones para eventos, $ 15.000), Asociaciçon Bahiense de Basquet (infraestructura para desarrollo de deportes turísticos, $50.000), Newtown (turismo gastronómico, $50.000), Olivos del Napostá (turismo de naturaleza, $57.000), Orion Apart Hotel ($60.000), Residencia Napostá ($40.000), Restaurante Gambrinus ($50.000), RIa Express Servicios (turismo de naturaleza, $57.000), Santiago Martínez (infraestructura para el desarrollo de deportes turísticos, $ 50.000), Sofia Soberana Hotel Boutique ($60.000), Villa Barley (turismo gastronómico, $50.000), Villa Magdalena (turismo rural, $57.000), Wellness (Dow Center) (servicio de alojamiento $60.000), Whest Guardián del Estuario (turismo de naturaleza, $57.000).