Entradas

(Por Alfredo Grande) “La historia se repite dos veces, primero como tragedia y después como farsa” . La tentación de empezar con esta cita del “18 Brumario de Luis Bonaparte” de Carlos Marx fue irresistible. La tragedia: la autodenominada “revolución libertadora”. La farsa: la “votación libertadora”. Algunos llamaron a esto balotaje. Dos candidatos que no eran lo mismo, pero que para encontrar diferencias había que usar micro cirugía intelectual y política. Lo intenté en mi trabajo “Votar en Negro” con el resultado conocido. Sigo pensando que no solamente no son lo mismo, sino que va quedando claro que son lo opuesto. ¿Opuesto a qué? Esa es la cuestión.

El intento de oponer como excluyentes un proyecto nacional y popular y un proyecto anti nacional y anti popular suena tentador. Pero agoté mis tentaciones con la cita de Marx. No son lo opuesto en lo fundante. La matriz de una economía concentrada, transnacionalizada, con un reparto de la riqueza parecido a un “delivery” de la “buena gente” que llena este país, ratifica la profecía de Eduardo Duhalde. Presidente mixto entre de facto y de jure, sentenció que: “el Estado para los pobres, el mercado para los ricos”. Omite el otrora hombre fuerte de Lomas de Zamora que tanto el Estado como el Mercado están dirigidos, conducidos, comandados por los ricos. Y que la cínica teoría del derrame no es en su fundante diferente a la política del eterno subsidio que también es el derrame de las magnas ganancias de las empresas líderes y de la dimensión industrial de la política. Eso que llaman Estado.

Pero no son lo mismo en el origen cultural y político. No es lo mismo venir de la UCEDÉ que venir del laborismo o del anarquismo. Lamentablemente, ya dentro de la farsa, Menem peronizó a la derecha en la figura de la nave insigne de las políticas económicas reaccionarias de la Argentina, o sea, el ingeniero Álvaro Alsogaray. Antes que eso, creo que cuando era presidente Frondizi o más o menos por ahí, Alsogaray fue a una reunión internacional de economistas. Con su humor filoso, Aldo Cammarota preguntaba: “¿y por la Argentina quien va?”. La UCEDÉ incluyendo a nuestra venus de las pieles, la ingeniera María Julia ( Gatúbela) Alsogaray a la que nadie osó tirar al Riachuelo el día 1001 donde debía verificarse su promesa de sanear la pestilencia, decía que la UCEDÉ derechizó al peronismo. Que apenas resistió en pocos diputados, entre ellos el inolvidable Germán Abdala.

“RESISTIR SIEMPRE ES VENCER.

Porque atravesamos

el mandato represor de no resistir”

(Aforismo implicado A. G.)

Desde la Revolución Libertadora del 55 y su secuela de fusilamientos y asesinatos, hasta la Votación Liberadora con su secuela de despidos de ñoquis, represión con balas (¿importa que sean de goma para minimizar la bestialidad?) y desmantelamiento de programas laborales de inclusión social, la farsa es que se pudo llegar a esto luego de una década supuestamente ganada. Si hubiera sido perdida llegaba Freddy Kruger o Jason. He denominado “alucinatorio social y político” a la hegemonía de la farsa. También grotesco mágico, porque nada queda del realismo, ni capitalista ni socialista.

Ante la perplejidad, el asombro, la profunda decepción, la insondable tristeza, los terrores que regresan, el espacio de una profunda autocrítica de los que nos gobernaron todavía no ha llegado. Al menos cuando triunfó Alfonsín hubo en el peronismo un movimiento renovador y marcaron a fuego a los denominados “mariscales de la derrota”. Un renovador de esos tiempos fue Menem que luego se siguió renovando y terminó como un neo conservador renovado. Su aliado estratégico que ayudó al golpe económico contra Alfonsín, Domingo ¿Faustino? Cavallo, inventó o deliró o ambas cosas, con el delirio de la paridad cambiaria que bautizó con el neologismo convertibilidad. No salir del neologismo le costó a Fernando el Aburrido que la paridad cambiaria le estallara en las manos.

Otra farsa apareció: las cuasimonedas. Pero Cavallo bancarizó a todos y todas, y eso sigue. Cada trabajador que cobra su sueldo lo hace en los bancos que administran cuantiosos recursos que son de los trabajadores. Negociado. Corrupción. Estafa reiterada. Asociación ilícita. Pero la bancarización llegó para quedarse. Un colega me decía que estaba furioso por 4 pesos con 60 centavos que nunca podía retirar de su sueldo. Hacer largas filas para pedirle al cajero retirar esa suma era un ridículo que no podía tolerar. Los cajeros automáticos no creen en lágrimas ni en billetes menores a 100 pesos. Otra estafa.

Cuando el Frente para la Victoria profetizó que podían ir juntos el capitalismo serio (sic) y los derechos humanos, pocos plantearon lo paradojal de esa afirmación. En una jornada creo que del 2004 organizada por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (en 1937 las cuestiones de género no estaban en el tapete) que se denominó “Las largas sombras del genocidio” dije que la profecía del capitalismo serio con derechos humanos era un delirio. Y que el núcleo de verdad de ese delirio era Hebe de Bonafini. Años después el abrazo de Hebe con Milani me dio una razón que hubiera preferido no tener.

“Para la cultura represora

el pasado siempre fue mejor.

Sabe que para el futuro

planifica el exterminio”

(Aforismo implicado A. G.)

No creo que la tragedia se cerró con el Nunca Más. Correpi nos recuerda siempre que los asesinatos en democracia no sólo no son pocos, sino que demasiados. Lo trágico aún nos habita. Por eso la farsa es simultánea con la tragedia, y el arte de lo simultáneo es marca registrada de la cultura represora. Para muestra basta un botón, si ese botón es un analizador. La fuga de tres condenados, los vaivenes de su persecución, las declaraciones de los funcionarios, todos los chistes que generaron, ubican ese episodio en la tragedia y en la farsa al mismo tiempo. Y la unión de ambos registros provoca incertidumbre. Pésima consejera. Anestesia el miedo pero va convocando al terror. Y el terror es el arma letal de todas las dictaduras, incluso las de origen constitucional. El terror degrada al sujeto colectivo y social en individuo. “Sálvese quien pueda” forma piadosa de sentenciar “Muérase el que no pueda”.

Para enfrentar el terror hay dos operaciones fundantes: volver a construirnos como sujetos y eso implica organizar colectivos que son grupos con estrategias de poder. Y clonar el terror en miedo. Porque el miedo no es sonso. El miedo identifica el peligro real y habilita la defensa. Yo tengo miedo. Pero para impedir que me domine el terror, sigo militando el colectivos diversos, desde mi cooperativa de trabajo, la fundación Pelota de Trapo, la Liga Argentina, el periodismo alternativo no empresarial. Por eso el programa radial que conduzco con Irene Antinori sale por la radio La Retaguardia, que integra la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) Y si “solo saben los que luchan” algo debo saber en más de 40 años de batir varios parches. Mi brújula es algo que escribí hace ya demasiado tiempo… “no tengo la certeza compartida, pero sí la convicción de una lucha compartida”. Y lucharé para que nadie crea nunca más que puede haber una “votación libertadora”.

(Por Alfredo Grande) Señor presidente de la República Argentina
Ingeniero Mauricio Macri.

Por diferentes medios, que no puedo confirmar en forma fehaciente, encontré la mención de su deseo de restituir el cuadro de Jorge Rafael Videla en la galería de los presidentes de la Argentina. Alarmado por tal circunstancia, verifiqué que en la página web de la Casa Rosada figuran militares condenados por delitos de lesa humanidad como “presidentes de facto”. Ignoro y no me condeno por ello, quiénes lo asesoraron en este sentido.

Sugiero que los cambie inmediatamente, porque comprometen muy tempranamente su gestión republicana como presidente de jure. O sea: de derecho. “Presidente de Facto” es un neologismo, apto para la poesía, la política ficción, el realismo mágico o como me agrada decir, el alucinatorio política y social. Denominar presidente de facto a los militares genocidas es igual que denominar marido de facto a un violador. O dueño de facto a un ladrón.

No sigo porque temo que me roben las ideas. Para concretar, ya que su tiempo es de oro aunque hace tiempo que el mío es de lata. Si es Presidente no hay “facto”. Y si hay “facto” no hay Presidente. El hecho consumado rompe la necesaria continuidad entre legitimidad y legalidad. Sin esa fundante condición, lo legítimo puede ser ilegal y por cierto algo quizá más grave, lo ilegítimo puede ser legal. Mal presagio para cualquier Presidente de Derecho, especialmente en su caso que ha propuesto y triunfado en su propuesta de “Cambiemos”. Debo reconocer, con la humildad que no me caracteriza pero que ante su investidura no puedo menos que asumir el remanente que aún queda, que no lo voté ni en primera vuelta ni en balotaje porque no supo entender qué iba a cambiar y en qué dirección.

Lamento participarle de un recuerdo personal, pero que no he podido elaborar en mis 15 años de terapia psicoanalítica. Mi primera esposa, que no era mi primera mujer pero no quiero desviar el tema, mi primera esposa una mañana me dijo: “cambiemos”. Y tuvo relaciones sexuales con el portero. En esa época no eran encargados de edificio y mucho menos disfrutaban de una corporación con más poder que los propietarios, pero también es otro tema. El “cambiemos” me quedó marcado especialmente en mi frente. Pero si el cambiemos incluye una galería de presidentes donde incluye a asesinos seriales, ladrones, torturadores, es decir, mayoristas del crimen organizado, en ese cambiemos no puedo ni quiero acompañarlo. En otros “cambiemos” quizá tampoco, pero eso es otro tema.

Para colmo de males, aunque siempre me preocupó que nadie diga “para colmo de bienes”, aunque eso es otro tema, el rabino Bergman dijo, palabras más, palabras menos que:
“En una reciente entrevista con el portal Pura Ciudad, Bergman sostuvo que, en caso de ser presidente de la Nación “Mauricio no hubiera descolgado el cuadro. Me parece que una cosa es de ese tenor y otra institucional. Estoy de acuerdo en descolgarlo pero dentro de una decisión del tipo institucional. Honraría a las Fuerzas Armadas, que sean las propias Fuerzas Armadas las que tomen la decisión”, argumentó el diputado con respecto a los cuadros de los genocidas Reynaldo Bignone y Jorge Rafael Videla del Colegio Militar. (Diario Regstrado.7/1/2016)”.

“En el preámbulo de nuestra constitución

cuando arrasemos a la cultura represora

escribiremos que el pueblo delibera y gobierna

a pesar de sus representantes”

(Aforismo implicado A. G.)

Honrar a las Fuerzas Armadas que han hecho desaparecer a las fuerzas desarmadas de varias generaciones, no logra conmoverme. El informe del General Ratenbach recomendaba fusilar a los responsables militares de la Guerra (es un eufemismo, Usted comprenderá, quiero decir denominar Guerra a esa estrategia de perpetuarse en el poder a costa de la vida de conscriptos, pero también es otro tema) Por supuesto, no siguieron la conclusión del General Ratenbach. Lo lamento. El Código de Justicia Militar no contempla la obediencia debida.

Me lo enseñaron amigos militares del CEMIDA que recibieron atentados y expulsión de sus camaradas de armas por oponerse a la dictadura genocida. No fueron presidentes de facto sino asesinos con el agravante de ocupar el Estado Nacional transformando a las Fuerzas Armadas en una asociación ilícita y criminal. Siempre pensé que descolgar el cuadro de Videla no hacía olvidar que el ex Presidente Néstor Kirchner nada hizo para enfrentar el genocidio. Pero tantos otros y otras tampoco, que al menos tardíamente ese gesto aunque marcaba una reparación imposible, algún confort republicano traía. Recuerdo la moraleja de una fábula que mi padre me contaba: “si el bueno critica, es malo. Si el malo aplaude, es peor”.

Su medida de volver a colgar los cuadros, y mucho peor en la web que tiene mucho más sencillo acceso que el Salón de los Presidentes de la Casa Rosada, en caso de ser aplaudida, será por los malos. Y si Usted se queda atrapado en ese aplauso, el “cambiemos” será en el mejor de los casos, gatopardismo liso y llano, tan bien descrito por Lampedusa. Y en el peor, una estafa cultural y política. No habrá cajas que pueden ser de Pandora. La Casa Rosada no tolera mezclar Presidentes con Asesinos. Por supuesto que algunos presidentes de derecho han asesinado. Y no poco. Pero eso es como ya dije, otro tema. Importante. Pero otro.

Como ciudadano no puedo tolerar que se ignore la memoria de los que lucharon entre otras cosas, para que Usted pueda ser presidente de una república democrática. No se puede servir a dos amos. Ni a tres. Poco he leído el evangelio, pero ese poco lo he leído bien. Su amo es el pueblo, incluso el que no lo votó.

Le acerco una idea que puede ayudarlo. No quiero ser amarrete porque lo que está en juego es demasiado importante. Puede dar prueba fehaciente de su convicción republicana que no puede disociarse de la constitución nacional. Dice el artículo 29 de la Constitución Nacional: “El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales, a los gobernadores de provincias, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable y sujetarán a los que formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la Patria”.

Imagínese el grado de infamia que sería que sea el propio Ejecutivo Nacional el que se concede a sí mismo esas prerrogativas. Eso se llama Golpe de Estado, donde el Estado es golpeado, molido a patadas, descuartizado, por una asociación ilícita de los delincuentes más peligrosos que en la historia hubo. Se autodenominó Junta Militar. Le acerco la idea: inaugure invitando a personalidades de la cultura, la política, el arte, incluso puede invitarme, a inaugurar El Salón de los Infames Traidores a la Patria. Eso anula lo de presidentes de facto, letal neologismo. Además, es más inclusivo porque han traicionado a la Patria muchos que no fueron Presidentes. Pero si brazos ejecutores. Por ejemplo: estatizar deuda privada. Pero eso es otro tema.

Lamento haber utilizado su tiempo que es oro. Y le escribo porque aunque no crea ser patriota, seguro estoy de no ser un infame que desde cualquier Poder, decide traicionarla.
Le deseo lo mejor para nuestra Patria.

(Por Alfredo Grande) Vicente Zito Lema reivindica el derecho al delirio. Hago propio ese derecho. Una de las marcas del delirio es crear sus propias palabras. Jerganofasia recibe esa habilidad desde la óptica de la psiquiatría. Neologismo sea quizá una denominación más piadosa. Inventar palabras suele tener un efecto chistoso y el chiste tiene la estructura de un delirio. Si uno tiene la prudencia de aclarar que “es un chiste” puede decir casi cualquier cosa con casi cualquier consecuencia.

Yo inventé la palabra “ternurador”. El envés del “torturador”. La tortura y la ternura las pienso como los extremos límite de una cultura represora y una cultura no represora. La tortura es una máquina pensada, y a veces sentida, para hacer sufrir. Implementa la crueldad, que es la planificación sistemática del sufrimiento. La violencia está relacionada con la autoconservación de la vida desde el nacimiento. La palabra “violencia” tiene muy mala prensa, especialmente para los que sostienen la crueldad. La violencia es la partera de la historia, como señalara Marx. La crueldad es el aborto de la historia. Masacres, exterminios, asesinatos, todos planificados, y todos camuflados para que siempre parezca un accidente.

“La inmortalidad no es

un privilegio de los dioses.

Es un derecho de los luchadores.”

(Aforismo implicado A. G.)

Si la violencia sostiene la autoconservación de la vida, la crueldad garantiza la autoconservación de las jerarquías. Y su consecuencia: perpetuar privilegios. Muy tempranamente, cuando la sociedad se organizó con castas dominantes y clases dominadas, la crueldad fue necesaria para prolongar esa injusta división política y social. El terror, como lo enseñara León Rozitchner, es el organizador de las subjetividades sometidas. Terror con y sin nombre. Y agrego yo, los amores que matan hacen su letal aporte para la continuidad del terror con otro nombre. Esos amores matan porque en la cultura represora se adoctrina para amar y honrar a los verdugos. Nada de esto es natural. Pero sí podemos llamarla naturaleza cultural o segunda naturaleza. En la cultura represora el mal dura más de 100 años porque a los 99 el conteo empieza nuevamente.

Con cinismo, decretan que siempre que llovió paró. Pero volvió a llover y las inundaciones no son catástrofes naturales. Son masacres líquidas de personas, historias, memorias, recuerdos y de vidas y sueños construidos en generaciones. La crueldad recibe muchos nombres y todos bendecidos por la mortal moral de los torturados. Costo social del ajuste, honrar la deuda, impuestos al consumo, mínimo no vital y casi siempre inmóvil, no distribución de la riqueza pero permanente distribución de la pobreza.

Los verdugos ya no usan capucha. Los encapuchados son las víctimas. Por varios ensuciados de cerebro, que algunos se empeñan en denominar “lavado”. Y sabemos que aquello que los populismos / progresismos no resuelven del todo, las derechas lo terminan de empeorar del todo. Por eso la tortura es la constante de ajuste de la cultura represora. El antídoto más poderoso es la ternura, como antídoto para las víctimas y no como anestésico para los victimarios. Ternurando a las y los compañerxs, a los pobres de la tierra como cantara José Martí, a los que no tienen voz, ni tienen miradas alegres, ni suaves caricias. Ternurando fue la fiesta del 23 de diciembre en la Fundación Pelota de Trapo.

Varias decenas de niñas y niños, familias enteras, asistentes de la Casa del Niño y del Hogar, recibieron de los ternuradores caricias y abrazos en la forma de sonrisas, regalos, música, fuegos artificiales, comida nada artificial sino artesanal. Y para recibirnos, el entrañable Carlitos abrazando al Pibe, en una casita de juguete para grandes y chicos. La ternura en envase grande nos acarició toda la noche mientras disfrutábamos de la Agenda 2016 de Pelota de Trapo, diseñada por la Agencia de Noticias y que imprimió Manchita.

“La grieta es la forma encubridora y falsa

de ocultar la lucha de clases”

(Aforismo implicado A.G.)

No podremos vencer con ternura, si no luchamos con ternura. El sectarismo, el mesianismo, el iluminismo, el despotismo ilustrado y muchas veces poco ilustrado, son máquinas para torturar militantes en las propias organizaciones que luchan contra la cultura represora. La dimensión industrial de la política, eso que algunos llaman Estado, no permite que la ternura se asome. El “tierno” es blandito, débil, romántico, inmaduro, medio bobeta, infantil, poco viril, incluso afeminado. Los rambo que supimos conseguir cultivan la yerba mala de la tortura sistemática. Psíquica, social y corporal. Obviamente, los torturadores tienen rótulo para todo. Tortura psíquica: depresión, ataques de pánico, fobias. Tortura social: vínculos perversos, sociopatías extendidas, cordialidad en extinción, indiferencia absoluta. Tortura corporal: enfermedades autoinmunes, muerte súbita, corazones de trapo, cáncer fulminante, adicciones. Los torturadores nunca aceptarán que se dedican a torturar. Muchos lo denominan gestión.

Los ternuradores son los herbívoros en el Parque Jurásico. Pero colectivamente pueden enfrentar a cualquier predador. De eso se trata. De sostener colectivos de ternuradores porque es la única garantía no solamente de que otro mundo es posible, sino de algo aún más importante. Que ese otro mundo posible será un mundo deseable, donde sabremos endurecernos con el enemigo, pero no volveremos a perder la ternura con el compañero. Nunca Más. Y el Morla y el Che se abrazarán con ternura.

(Por Alfredo Grande) No son pocos, en realidad somos muchos, los que aún no podemos aceptar en la plenitud de una aceptación intelectual, afectiva y política, que el presidente de los argentinos sea el ingeniero Macri. Todavía estamos en el período de adaptación activa y resignada a la realidad. Dos emociones se disputan la primacía: la bronca y la tristeza. El miedo ya se ha instalado y será frecuente que nuevamente se observen estados de pánico. La pregunta maldita sigue siendo: “¿qué hicimos para llegar a esto??”.

Parafraseando el título de una película, no estaría mal la pregunta de un hijo a su atribulado padre: “¿Qué hiciste en la democracia papá?”. Después de más de 30 años de la gobernabilidad de los votos, la democracia sigue siendo una entelequia que sirve para el camuflaje perfecto de prácticas no democráticas. Democracia sin aditamentos, es lo mismo que decir “familia” sin aditamentos. Hay familias y familias, además de la propia. No es lo mismo, incluso es lo opuesto, la familia patriarcal, la familia monoparental, la familia ensamblada, la mal ensamblada, la familia por lazos de afinidad, la familiaridad, etc

Con la palabra “democracia” no hacemos lo mismo. Democracia a secas. Yo me permito (alguien tiene que hacerlo) señalar que la obstinación de utilizar la palabra democracia como un absoluto (recordar la antinomia democracia o dictadura) es reaccionario. Una democracia patriarcal está más cercana a un feudalato que a una república de iguales. O al menos, de una república de parecidos.

Una democracia representativa donde los representados sólo tienen habilitado para expresar su disconformidad el espacio público, hasta que viene el lobo feroz de la gendarmería, es más parecido a una franchaising que a una república de iguales o al menos de parecidos. Plebiscitos vinculantes, revocación de los mandatos, autarquía en las comunas, jefes comunales que no puedan hacer dinastía, cuestiones elementales para una república de iguales o al menos de parecidos, nada de eso parece posible. Ni siquiera probable.

“Tenías razón querido Che.

Revolución o caricatura de revolución.

No hemos podido hacer la revolución

pero nos sobran caricaturas.”

(Aforismo implicado A.G.)

El reduccionismo de votar cada dos años es una forma de caricatura democrática que nadie interpela. El único fraude que se denuncia, y tampoco siempre, es el electoral. Pero el fraude político, cultural, social, tiene impunidad celestial. Menem, el mejor de todos, porque sinceraba a futuro sus colosales estafas, lo expresó con galanura: “si decía lo que iba a hacer no me votaban”. Hemos progresado. Ahora Macri dijo lo que iba a hacer, y también lo votaron.

La absoluta falta de credibilidad de Daniel el Tranquilo hizo que aún la campaña del “miedo” resultara ridícula. Y de todo se vuelve, menos del ridículo cuando se pretende sostener lo solemne en detrimento de lo serio. La candidatura del motonauta, que incluso busco réditos con su recuperación física y deportiva, como si fueran vinculantes de la capacidad de gobierno, fue saboteada por propios y propias. No mencionado, una “danielfobia” se apoderó incluso de la Jefa del Estado. Es como presentar para un levante a un amigo y decir: “discúlpale el mal aliento”. Y eso pasó: Daniel tenía mal aliento desde su pasado menemista, el sometimiento a los mandatos K, incluso siendo gobernador, la aceptación resignada disfrazada de lealtad de Mariotto y luego Zanini.

Siempre más de lo mismo y cada vez menos de lo diferente. Ni los votos de Mauricio ni los votos de Daniel fueron sólo por amor. Hubo más espanto y por eso el triunfo absoluto no fue del voto en blanco, sino del voto en “anti”. Penoso saldo de esta democracia que tuvo un parto de nalgas con el genocida Bignone pasando un bastón lleno de sangre derramada y negociada a las manos del presidente que fuera bautizado como el padre de la democracia.

Con licencia de Bonasso, Alfonsín fue, pero no fue todo lo que debió ser. Hago referencia al necesario libro de Miguel: “El presidente que no fue” donde analiza los 45 días del camporismo. No llegamos a Macri Presidente por un infortunio. Unos puntos más o unas comas menos. La casta gobernante ha trabajo sin prisa y sin pausa en una gobernabilidad reaccionaria, donde el Partido Clerical, el Militar y el Empresarial son impunes de impunidad absoluta.

El reduccionismo de acotar la corpo a la mediática, la guerra santa contra el CEO de Clarín mientras La Nación resulta intocable, no son sin consecuencias. Clarín miente, pero otros y otras también mienten y no pocos engañan. La ley antiterrorista, el proyecto X, la sistemática violación de los derechos humanos en “democracia”, la miseria real y la miseria cultural instalada en casi todas las provincias, que apenas son colonias de la metrópoli llamada Puerto de Buenos Aires. Algunos llaman a esto co participación federal, que es lo mismo que decir que una violación es sexo consensuado.

El macrismo va a ser, ya lo está siendo, una etapa superior en la distribución de la riqueza para que haya más ricos que antes. Una etapa superior en desmantelar leyes con potencial de cambio político y social (ley de medios, ley de salud mental, ley de identidad de género). Paradojalmente, y para avalar el tema del engaño, la ley anti discriminatoria nunca fue sancionada durante la década ganada. Los lobos se han probado tantas pieles de cordero, con modernos adhesivos, que ahora es muy complejo llegar al verdadero rostro. Y en él mientras tanto, habrá cientos de miles de trabajadores precarizados, tercerizados, sin contención legal, incluso en el Estado que el kirchnerismo administró, que tendrán que morar muy al este de cualquier paraíso.

Si tuviéramos el fuerte deseo de responder la pregunta: “que hicimos nosotros para llegar a esto”, si decidiéramos realizar un análisis colectivo de la propia implicación, si los dioses de la política recordaran que son mortales, entonces hasta Macri podría tener algún efecto terapéutico. No es el kirchnerismo el garante de la lucha contra el macrismo. Lamentablemente, fue el garante de su triunfo. Pero todos podemos cambiar, mejorar, reconocer errores, aceptar responsabilidades.

Ayer Utpba entregó los premios Mario Bonino. La Agencia de Noticias Pelota de Trapo fue uno de los distinguidos. Claudia Rafael y Dario Cid recibieron el merecido premio que fue precedido por un emocionado aplauso para nuestro Morla. Alberto Morlachetti nos enseñó que con ternura venceremos, si esa ternura, agrego yo, la ejercitamos entre compañeras y compañeros. Hubo un analizador espontáneo. Adolfo Pérez Esquivel recibió su distinción y terminó diciendo: “la lucha continúa”. Alguien pretendió corregirlo: “la lucha empieza”. Y ese es un tema fundante. Para algunos y algunas, ahora empieza una lucha que el kirchnerismo hacía innecesaria. Para otras y otros, la lucha continúa hasta la victoria siempre, porque no se trata de cambiar gobiernos, sino de arrasar con el modo de producción de bienes y personas que la cultura represora impone. Por eso lucharemos para que esta “etapa superior” sea derrotada.

(Por Alfredo Grande) ¿Serán felices los que mueren contentos porque imaginan haber batido al enemigo? El sargento Cabral murió contento, pero no creo que feliz. En estos 12 años ¿qué enemigos de la Patria han sido abatidos? Un ejercicio interesante podría ser, como en el arcaico juego de la batalla naval, hacer la lista de los averiados y de los hundidos. Más allá del mal humor confrontativo atribuido al tándem Néstor – Cristina, no hubo hundidos en los grandes acorazados de las empresas oligopólicas transnacionales. Algún velerito perdido, alguna canoa pequeña, quizá haya zozobrado. Varios mantuvieron la línea de flotación y no pocas llegaron a buen puerto. Me refiero a las pymes que obtuvieron beneficios del consumo interno y de los cerrojos a la importación.

Lo que se denominó “viento de cola” en realidad fue “viento de soja”. Precios internacionales que como las obscuras golondrinas, ya no volverán, permitieron diversos festivales financieros. Algunos llamaron a estas coyunturas superávit comercial y tributario. Sin embargo, algo extraño sucedió camino al foro, y la etapa superior del kirchnerismo no pudo advenir. No por el triunfo de Macri, sino por el fracaso al nominar a Scioli. Apostar a la derecha nacional y endeblemente popular, y además perder, es un real catastrófico político y cultural.

“Lo único bueno del triunfo de Cambiemos es que

podremos nuevamente putear sin culpa.”

(Aforismo implicado A. G.)

La respuesta del vómito propuesta por Páez ante el triunfo del PRO en la ciudad de Buenos Aires, no puede ser administrada a escala nacional. Repudiar al electorado gorila, burgués, reaccionario de la reina del Plata, no admite pasar al percentil de todas las provincias que se alucinaron con el mandato represor: cambiemos. Además, el fascismo de consorcio del PRO sabe administrar anti vomitivos y anti nauseosos. Con el agravante de que muchos que suplicaban votar a Daniel el Tranquilo, recomendaban taparse la nariz, la boca, los ojos, pero votarlo.

El balotaje impregnado de aguas servidas y desechos cloacales obligaba a ir a votar con el DNI y Lisoform. El peronismo, como todo movimiento de masas, tiene talón y pantorrillas de Aquiles. El movimiento peronista se mueve pero siempre alrededor de un solo eje: el líder de turno. A veces turno completo, a veces turno parcial. Ese liderazgo toma las características de un liderazgo mesiánico: del líder todo se espera. Del líder todo llegará. Absoluta jerarquía: al líder no se lo discute. Ni se lo critica. Es más simple: se lo obedece. Y se lo “alá ba”. La desobediencia es herejía. Y el castigo es ejemplar y para dar el ejemplo.

“De jóvenes algo, de trabajadores poco, de peronistas nada” dijo el ministro Ricardo Otero sobre la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) como eco de la voz del General. No se trata de ponderar virtudes o de reprochar defectos. Pensamiento crítico mediante, de lo que todavía se trata es de realizar un profundo análisis de los mecanismos de producción de subjetividad política y social que el peronismo propicia.

Trazamos un arco desde el 1945 con ese acontecimiento cultural, político y social que plasmó en el 17 de octubre, pasando por la candidatura de Luder – Bittel, luego bautizados como mariscales de la derrota. Luego Menem y la destrucción de la industria nacional y el ascenso de Daniel el Tranquilo como secretario de Turismo, no en vano bautizado como la industria sin chimeneas. Luego Duhalde, que le puso un cerrojo a la pueblada del 2001. Y entonces la década ganada vino a sostener la imperiosa necesidad de contener futuras puebladas.

El genocidio de Darío y Maxi por el delito de luchar por vida digna, marcó el final de toda esperanza de que el gran garrote pudiera sostener la gobernabilidad. Pequeños garrotes, disfrazados de políticas sociales y seudo distributivas, ocuparon su lugar. El Estado como un Padre Padrone es el mayor empleador de la Nación. Y las sobras de lujuriosos banquetes camuflados de asignaciones y subsidios completaron los asistencialismos y clientelismos que supimos conseguir.

La derecha estructural tuvo sus cosquillas y pequeños espasmos. Algunos llamaron a esto “la 125”. Pero la ley de entidades financieras nos remonta más allá de los 90. Es la herencia maldita de la dictadura genocida. Las clases trabajadores, los militantes sociales, los luchadores políticos que no se congelan en cargos y funcionariatos, tienen la insoportable pesadez de varias herencias malditas. Herencias que dejaron los de afuera y herencias que dejaron los de adentro.

“Pensaba que había equivocado

en la estrategia electoral al perder las elecciones.

Ignoraba que esa era la estrategia.

(Aforismo implicado A. G.)

También hay demasiados hechos malditos del país no burgués. Masacres, costo social del ajuste, los inviernos que había que pasar y nunca pasaron, las mega devaluaciones, las estafas culturales y políticas, no han conmovido la matriz reaccionaria y explotadora de la economía nacional. Que nunca fue popular, a menos que llamemos popular a las sobras, que incluso pueden ser abundantes, de los más abundantes banquetes. Algunos llaman a esto distribución de la riqueza. Pero la cuestión de fondo no es intentar distribuir la riqueza sino impedir que se acumule. Misión imposible dentro del marco de la legalidad burguesa donde la propiedad privada es un sacramento. La inmaculada concepción de la propiedad, ocultando su origen fraudulento.

De lo único que los escribanos no dan fe, es de certificar que toda propiedad privada es un robo, como nos enseñaron los anarquistas. Por eso el tema del traspaso de mando, de los ornamentos del poder, es lo que se llama “un desplazamiento al detalle”. A lo nimio, a lo superficial. Lo fundante no se toca. Podrá pasar el Frente para la Victoria, podrá llegar Cambiemos. La fama y la partidocracia representativa liberal es puro cuento.

Pero en más de 30 años de democracia, los tres Partidos que cada vez están más Unidos son: el Partido Militar, el Clerical y el Empresarial. Esta diabólica trinidad que nos somete mientras dice que nos gobierna. Que nos enferma mientras dice que nos cura. Que nos pone en peligro mientras dice que nos cuida. No hay un Pueblo que contenga a todos los pueblos.

Las luchas por la liberación política, económica y social volverán a estar en la superficie. Las anestesias democráticas empezarán a disiparse. La unión en la diversidad, la unión en las luchas, la unión en las decisiones. No busquemos Unidad que siempre conduce a las Jerarquías represoras.

El Pueblo Unido puede ser vencido y lo ha sido demasiadas veces. En la unión está nuestra fuerza y quizá también nuestro poder. La salud es resistir al represor, nunca resistir el deseo.

El mandato de la cultura represora podrá ser subvertido y de nosotros depende que para los pueblos que en la Argentina habitan, su destino no sea un prematuro ataúd.

(Por Alfredo Grande) Estoy convencido de que el pensamiento crítico es una praxis colectiva entre compañeros. Con mayor o menor cercanía táctica y estratégica. Quizá no sea obvio, quizá nada lo sea y, por lo tanto, es necesario aclarar que lo “popular” es un arca de Noé donde hay mucho más que dos por cada especie. Hay un “popular” clasista, donde el pueblo es sinónimo de pueblo trabajador. Hay un “popular” donde el pueblo es una totalidad ambigua y proteiforme. De la misma manera que hay infinitos más infinitos que otros, como lo demostró la matemática de Cantor, hay pueblos más pueblos que otros.

En las puebladas los pueblos nunca se equivocan. Por lo que podría denominar olfato de clase huelen la presencia de los enemigos. El problema es los días después de la pueblada. Y las semanas y los meses. Aparecen las limitaciones de clase que impiden llegar al límite clasista que construye la subjetividad. Uno de los analizadores históricos privilegiados es la manera en que pensamos y nos pensamos en relación al Estado. Incluso y muy especialmente el Estado de Bienestar que, como sabemos, refresca mejor. Para muestra basta un botón si ese botón es un analizador.

“En una cultura no represora

siempre es peor el malo conocido

que el malo por conocer.”

(Aforismo implicado A. G.)

Luciano Arruga es analizador de que la separación tajante entre democracia y dictadura es, como la fama, puro cuento. No hay grieta que valga. Nunca se aclaró a qué “nunca más” hacía referencia el Nunca Más. Al genocidio al contado, sin duda. Pero hay genocidios en cuotas. Y mucho más que 12. Roca sigue matando porque tiene testaferros históricos que siguen administrando el sangriento patrimonio que supo arrebatar. Algunos llaman a esto Sociedad Rural.

Por eso los pueblos a veces aciertan y a veces se equivocan. Aciertan cuando enfrentan a sus enemigos de clase. Por olfato, por teoría, por reflejo, por necesidad, por ser clase en sí, para sí, o como se dé la baraja. Y se equivocan cuando hacen pactos que no solamente son diferentes de las alianzas, sino que son lo opuesto.

Jorge Triaca, el padre del actual ministro designado, era el secretario general de sindicato de plástico. En plena dictadura dijo: tenemos que ser más flexibles. Supongo que habrá sido por deformación gremial, pero aún no entiendo a quién se lo dijo. Si a la militancia perseguida o a la jauría de uniforme. La plasticidad es la virtud de los oportunistas. Y los pueblos tienen su propia plasticidad. Algunos la llaman capacidad de consumo. Se adaptan al consumo de lo inútil, lo peligroso, lo caro, lo imbécil. Denomino consumismo a este otro crimen de lesa humanidad. Crimen con diversas formas de anestesia local y general, la mayoría en el simpático blíster de las tarjetas guillotinas de crédito.

Empezamos con la coca cola y terminamos con los agrotóxicos. Las corporaciones, todas ellas, desde la familia patriarcal, pasando por el Estado No Representativo hasta las Multinacionales de las armas, la esclavitud, los alimentos – venenos, los contaminadores del aire, la tierra y el agua, no tienen alma. No hay humanidad en la Industria. No hay nada personal y eso es lo grave. Es todo tan impersonal, tan anónimo. Para ser más claro, alcanza rango ministerial el dueño de La Anónima. ¡Que cool!. La Gran Industria Multinacional también degüella a los pueblos, en una escala que el Estado Islámico Isis, financiado por la gran industria occidental, son apenas boy scouts.

La carrera política del presidente electo aunque todavía no erecto, tuvo dos plataformas. La Presidencia del club de mis amores y la masacre de cromañón. Otro jefe de gobierno sin alma consiguió que 200 personas de diferentes edades fueran consumidas por una trampa de burócratas y corruptos. Los heroicos familiares, sobrevivientes, víctimas, tuvieron que soportar, incluso de organismos de derechos humanos, que dijeran que eran además culpables de la llegada del PRO a la ciudad de los buenos aires. La Liga Argentina por los derechos del hombre y Familiares de Desaparecidos son una más que honrosa excepción.

Mis amigos y compañeros de Cromañón saben que acompañé ese duelo colectivo e imposible. Y sé que no había alma en los funcionarios que buscaban huir de su torpeza, su desidia, su complicidad. Pero el diablo no tiene alma, por eso las roba. Y desde la fecha de la masacre a hoy, muchas almas han sido robadas de aquellos que debieron luchar codo a codo, brazo a brazo con los sobrevivientes. Mi hijo Federico me dijo: murieron más en Cromañón que en el atentado del Isis en París. Verdad que no es de Perogrullo. Verdad que lastima. Por eso el ingeniero recibido en la Universidad Católica Argentina, o sea, de la argentina católica que manda a sus hijos e hijas a las universidades privadas, deberá meditar, pensar, asociar, si va a gobernar en nombre del padre o del hijo porque no podrá hacerlo en nombre de ningún espíritu santo.

“No te odio como persona, porque no eres una persona.

Las personas tienen alma y tú la has perdido

como Fausto enamorado de las multinacionales.”

(Aforismo implicado A.G.)

Los masacrados del Hospital Borda lo impedirán. Los barridos por la UCEP también. Los hospitales arrasados, mucho menos. Si pretende gobernar y no sólo gestionar que es el lobby de los corruptos, tendrá que hacerlo pero no en el nombre del padre. Un padre regente de la multinacional que heredó el viento de la devastación menemista. La militancia de los pueblos está derrotada. Pero no fracasará. La lucha continúa y además, la verdadera lucha siempre está por comenzar. Y será en el nombre de nuestros hermanos de clase. Nuestros héroes. Nuestros santos luchadores.

Pintura: Honoré Daumier

(Por Alfredo Grande) No pudieron aguantarlo. No hubo una etapa superior del kirchnerismo. La sintonía fina terminó siendo la delgada línea roja que separa la victoria de la derrota, y la más delgada línea roja que separa la derrota del fracaso. El orgulloso Frente para la Victoria ni siquiera pudo sostener una derrota digna. Simplemente fracasó. El fracaso es derrotarse a sí mismo. Traicionarse. Degradarse. Lastimarse. Una de las formas de paliar el dolor y la tristeza, es victimizarse. Siempre las culpas son ajenas. El mismo pueblo que nunca se equivoca, ahora es un autómata descerebrado manipulado por los medios.

Quizá no sea el mismo pueblo. Quizá cada dirigente tenga el pueblo que le conviene. Y que se merece. Un balotaje entre derechas luego de 12 años y más de un proyecto nacional y popular triunfante, es más que una broma macabra. Es un analizador histórico de que las uvas siguen verdes. Y no vale la pena esforzarse para alcanzarlas. Si el kirchnerismo es el mejor peronismo, entonces se traicionó a sí mismo. Fracasó. Ni el Aníbal ni el Daniel eran los indicados para el pasaje a una etapa superior del proyecto. Y no es lo mismo proyecto que proyección.

“En una cultura no represora, te da sorpresa la vida.

En una cultura represora, te da sorpresas la muerte.”

(Aforismo implicado A. G.)

Un proyecto tiene una táctica, una estrategia, una logística y tiene objetivos explícitos. La proyección es exportar nuestros deseos. Lógica del enamoramiento, letal para la política. La disociación entre lo que deseo y los indicadores de realidad terminan siendo la verdadera grieta. Si la política enamora, estamos condenados. Amar es bien distinto a enamorar, incluso es lo opuesto. Y una política que no tenga como fundamente el deseo, termina exportando mandatos. Retos. Amenazas. Profecías aterradoras sobre el por venir. Habituales en los divorcios contrariados. “No vas a encontrar ningún hombre como yo”, amenaza el marido despechado. Y la esposa en retiro efectivo, quizá después de años de análisis, le responde: “Esa es la idea”.

El matrimonio con el frente para la victoria ya no estaba sustentado en el amor. Y por lo tanto eligieron sostener al matrimonio con el espanto. Lo dijo de otra manera, no podía ser de otra manera, el custodio del pensamiento nacional. Lo humillante es que el pueblo, la mitad más dos por lo menos, eligió al no tan lindo, limpio y muy malo. De las dos derechas en oferta, eligió la primera marca. Dicen que era una opción y no una elección. Puede ser. Pero también elegimos optar o elegimos no optar. Algunos llaman a esto voto en blanco.

Lo que para mí está claro es que la morocha no pudo aguantar. El peronismo nunca salió por izquierda y ella tampoco. La maldición de Evita sigue vigente. Al no ser revolucionario, no será. Pero la presidenta fue más allá. Dijo que no era progresista, sino peronista. Sin embargo, los peronistas fundacionales piensan bien diferente. Una Cámpora sin camporistas no convence sino a los con vencidos. O sea: a los vencidos por tanta letanía oficialista. El último camporista, Esteban Righi, fue defenestrado cuando intentó investigar al Barón del Senado, el Amado.

La tranversalidad fue el nombre de una alianza con el menemismo, el radicalismo y los salieris de Alsogaray. Scioli, Cobos y Boudou. Los tres chiflados por el Poder. En el corazón del kirchnerismo latían los odiados 90. Ese inframundo debía ser exorcizado continuamente. El monstruo liberal debía estar oculto en los sótanos y mazmorras de la historia. Lo sacaron cuando fue necesario y con un libreto escrito para que desmintiera su infame origen. Pero no puede convencer el que no está convencido. Y al Daniel el Tranquilo se le notaban demasiado los tatuajes del “turco” que supo navegar en tantas neblinas.

Balotaje entre la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser.

Macri es el hecho maldito del país kirchnerista, con licencia de William Cook. Simplemente porque pone en la superficie lo que en 12 años quisieron y lograron ocultar. La orgía privatizadora de los 90 en la cual participaron no pudo ser totalmente encubierta por la conversión nacional y popular. Les faltó la terquedad del converso. Un Daniel triunfante hubiera permitido que ese origen infamante tuviera una dispensa por otros 4 años. Y que la tensión insoportable entre los odiados 90 y la década del amor nacional y popular dinamitara desde adentro al Frente y Contrafrente para la Victoria.

“En las democracias por mandato,

la amenaza es una política de Estado”

(Aforismo implicado A. G.)

Banalizar el mal es el recurso de los genocidas. Banalizar el bien es la estrategia de los demócratas. Ni siquiera nuestra constitución nacional podrá socorrernos. “El pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”. No aclara, quizá por piedad, representantes de qué. ¿Empresas quizá? Una anticipación de las designaciones de los ministros nacionales que una vez más han resuelto que atiendan los propios dueños. Quizá el país no sea una empresa. Pero Hotesur sí. Y el presidente electo saca de sus mazmorras a los adefesios y nos dice, sonriente y beatífico: los 90 que vos matáis, gozan de buena salud. Y eso, nada más, y mucho menos, fue el balotaje. Mostrar u ocultar nuestra matriz liberal, unitaria, reaccionaria, racista, mercantilista, del gran pueblo argentino salud.

Me han preguntado: “y ahora que hacemos”. Una respuesta es seguir leyendo las notas en la Agencia de Noticias Pelota de Trapo. O escuchando Sueños Posibles los lunes 21 hs. en La Retaguardia. O navegar por la página web de Pelota de Trapo. O todo eso. Y seguir resistiendo al represor y luchando contra todas las formas de la cultura represora. Entonces algunos podrán volver a escribir el preámbulo que bien redactado dirá: “el pueblo delibera y gobierna, a pesar de sus representantes”.

(Por Alfredo Grande).  En la imposición de un discurso del encubrimiento, que algunos llaman relato, las cosas se han sustituido por las palabras que aluden a las cosas. Por ejemplo: no hay niños en la calle, sino en situación de calle. No hay mujeres prostituidas, ni prostitutas, sino en situación de prostitución. En una capacitación de docentes una alumna (recuerdo que alumno es aquel que tiene la capacidad de aprender) dijo: “yo trabajo con personas en situación de encierro”. Le pregunté: “¿trabajás con matrimonios”?. Me aclaró que no. En cárceles. Pero obviamente la palabra encierro y mucho más en situación es más digerible que cárcel. O manicomio. O instituto de menores. O Trata. Incluso la trata es una variante de la desaparición forzada de personas. La explotación sexual lleva al extremo límite el martirio corporal. Una forma de tortura que se ha convertido en una industria internacional que habilita fabulosas ganancias.

“No volverán las oscura golondrinas,

pero si volverán los luminosos luchadores”

Aforismo implicado A.G.

Pero la cultura represora tiene una creatividad inagotable a la hora, al minuto y al segundo de inventar torturas. La de última generación es el balotaje. Lo bautizo como “valotaje” como es de muy corto alcance. No amerita ni una B larga. Valotaje de cortísimo plazo, que se consumirá en el mismo momento que se despliega. Habrá vida después del domingo. Una vida peor. Porque los que de alguna manera estamos “en situación de izquierda”, saldremos con la resaca de la orgía derechista que aunque no quisimos conseguir, nos supieron imponer.

Algunos dicen que de los laberintos se sale por arriba, pero la mala noticia es que los minotauros actuales aprendieron a volar. Si la política es el movimiento real de la lucha de clases, tendremos que salir por abajo. Con los pobres de la tierra con aquellos a los que todavía el arroyo de la sierra les complazca mas que el mar, como enseñara José Martí.

Este Valotaje de patas cortas y lengua larga pasará. Lo arrasará el viento de la historia. Y en meses, años, décadas, o quizás días, nada quedará. Quedarán los colectivos sociales, militantes, libertarios, que no toleran ninguna injusticia, sea donde sea, y se presente como se presente.

El 13 y 14 de Noviembre hicimos el I Encuentro Nacional de Psicoanálisis Implicado en Mar del Plata. No es la ciudad feliz pero yo soy feliz en Mar del Plata. Porque siempre que voy me encuentro con las y los compañerxs que sólo descansan en cada nueva lucha. El colectivo EN RED fue nuestro anfitrión organizador. Junto a Barbecho, El Puente en la Toma, Ático y la Fundación Pelota de Trapo convocaron a este dispositivo instituyente.

“En una cultura no represora,

tanto va el cántaro a la fuente

que al final la fuente se rompe”

Aforismo implicado A.G.

Porque al pensar el psicoanálisis implicado como un analizador del fundante represor de la cultura, o sea, un dispositivo teórico y político que pone en superficie a la cultura represora tal cual es. Brutal, cruel, devastadora. Nada pero nada de “en situación de cultura represora”. En un final que como siempre es un nuevo principio escuchamos la intensidad de Vicente Zito Lema. Conmovió porque nos movió de toda comodidad intelectual. Y luego tomé la palabra y fui tomado por la emoción. Hablar después de Vicente es difícil, pero no imposible. El recuerdo de nuestra amada socia fundadora honoraria Lelia Sarmiento me quebró por segundos la voz. Pero estuvimos ahí. Tan cerca de nosotros mismos y tan lejos de las patas cortas de los valotajes que supimos conseguir y sabremos superar. Esta política corta no es la que necesitamos. Es la que nos imponen.

Tampoco necesitamos un Estado que al mismo tiempo que defiende derechos consagra privilegios. La Escuela de Educadores de Pelota de Trapo es la política de patas largas. También la lucha de EN RED contra todas las formas de abuso sexual infantil. El Puente en la Toma sosteniendo la psicoterapia y el psicoanálisis en un territorio recuperado por la lucha de los trabajadores. Barbecho con su obstinada decisión de no separar cuerpo y cultura. Y la cooperativa Ático, que el 1 de mayo de 2016 cumple sus primeros 30 años, sosteniendo que la salud mental es cosa de todos.

Por eso al menos nosotros tenemos vida después del valotaje. La mejor vida. Sólo saben los que luchan. Y en luchar contra todas las formas de la cultura represora encontraremos nuestra implicada sabiduría.

(Alfredo Grande) Siempre intento diferenciar, y casi siempre lo logro, entre crítica y reproche. La primera es una interpelación a una idea, una conducta, una decisión. Interpelar es el intento de colocar una alternativa, una diferencia, donde aparece lo único y lo idéntico. Aquellos que son adoradores de “lo único”, sea el pensamiento, el sentimiento, el dios, el partido, el líder, ven en la crítica un peligro letal. ¿Y si lo único fuera el resultado de haber exterminado lo diverso? Como dijera Gregorio Baremblitt, el Universo no es único: es un Poliverso.

En la infinitud choca todo intento de unificar, condensar, apelmazar, compactar. Lo infinito no es solamente el tiempo espacio. Lo infinito es también la lucha de clases, porque siempre habrá clases que luchan. Pero lucha no es matanza. Para la cultura represora, sí. Matanzas, exterminios, saqueos. Así luchan los cobardes, los soldados y oficiales de todos los imperios. El extremo límite de todo partido político es ser el único partido. Pocos pueden, pero todos lo intentan. La alternancia es apenas un pacto perverso para que haya dos “únicos” para que en su alternancia hagan el “Único”. O sea: el modo de producción capitalista. Donde consumo es despilfarro y donde la producción es explotación laboral, que algunos llaman productividad.

“No es buena idea dejarse morder por una serpiente

para averiguar si es venenosa.”

(Aforismo implicado A. G.)

El correlato de lo único como burro de batalla es la idolatría de El Estado. En singular y mayúsculas como debe ser. Ni siquiera podemos discutir qué estado, para quién el estado, qué nos da y qué nos quita el estado. Cuando el fundante no asoma a la superficie, todo lo que se discute no es lo que es importante discutir.

En los 60 y 70 luchábamos por diferentes “patrias”. La Patria Socialista llevó la peor parte. No sólo por ser arrasada, sino porque sigue cargando con la culpa histórica de la lucha armada. Pero fue la batalla de todas las batallas. No era fondo de pantalla. Era la pantalla. Con la compilación, edición y co-autoría de Vicente Zito Lema, Ediciones La Llamarada publicó “Trelew: una ardiente memoria”. Se presentó en “Barbecho”, centro cultural que coordina Oscar Mongiano. Vicente me pidió que hablara para hacer una semblanza de este libro necesario. Escribí uno de los capítulos, “Socialismo y Barbarie”.

Leer este libro nos ubica en el exacto tiempo y espacio que no podemos abandonar, porque nuestros hermanos nos preguntarán por qué los hemos abandonado. Olvidar nombres es también una forma del abandono que no acepto. “Carlos Astudillo, Rubén Pedro Bonet, Eduardo Adolfo Capello, Alberto Carlos del Rey, Mario Emilio Delfino, Alfredo Elias Kohon, Clarisa Rosa Lea Place, Susana Lesgart, José Ricardo Mena, Miguel Ángel Polti, Mariano Pujadas, María Angélica Sabelli, Humberto Suarez, Humberto Adrian Toschi, Jorge Alejandro Ulla, Ana María Villareal de Santucho, Alberto Camps, Ricardo René Haidar, Enrique Gorriarán Merlo, Domingo Menna, Marcos Osatinsky, Roberto Jorge Quieto,Mario Roberto Santucho, Fernando Vaca Narvaja, Víctor Fernández Palmeiro, Mario Abel Amaya, Rodolfo Ortega Peña. Algunos pudieron fugar, otros fusilados en la base Almirante Zar, otros por la triple A, algunos por la dictadura genocida. En esas décadas, la crítica no era convencional, era fundante. Era crítica revolucionaria. Como toda crítica debiera ser. Y la cultura represora reprochaba y castigaba ese intento de crítica necesaria. Si es dolorosamente cierto lo que Marx señala que “el peso de las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”, no es menos cierto que también oprimen el cerebro de los vivos las palabras nefastas de las derechas.

“En la cultura represora, sólo podemos elegir

entre el malo conocido y el malo por conocer”

(Aforismo implicado A. G.)

El ministro de trabajo Otero en pleno lopezreguismo decía de la Juventud Trabajadora Peronista: “de juventud tienen algo, de trabajadores poco y de peronistas nada”. El burócrata firmó la sentencia de muerte de esos jóvenes. A más de 40 años de esa heroica lucha, nuestras izquierdas, más separadas de lo conveniente, también tropiezan, aunque no siempre, con la tentación de ser la “única izquierda”.

La monogamia nunca es buena consejera y en política es suicida y homicida. Sectarismo, mesianismo, macartismo, iluminismo, personalismo, son la práctica permanente de todas las derechas. Pésimo camino para intentar la unión en las luchas. Hoy tenemos una militancia social libertaria y rebelde sin expresión partidaria. Los partidos parten. Algunos porque se van, otros porque dividen y a veces se dividen. La próxima final del Gran Torneo Electoral que algunos llaman balotaje, presenciará el cruce de anatemas entre los que votarán en blanco, los que no irán a votar, y los que votarán a Scioli en la fórmula de un hasta hace poco impensable Frente para la Derrota. Las izquierdas no votarán a Macri. Y en esto espero que la vida no me dé sorpresas. No se trata del remanido “cuanto peor, mejor”. Mucho menos de “cuanto mejor, peor”.

El laberinto del fraude hoy tiene su expresión en el balotaje. Hoy 80% del padrón / patrón electoral apoya a las derechas que supimos conseguir. Una serena crítica y auto crítica es necesaria. Cuando se disipen las nieblas de los festejos, los colectivos revolucionarios, autogestivos, libertarios deberemos reunirnos para seguir pensando/luchando es un escenario más parecido al parque jurásico que a un jardín botánico.

Cuando entre el dolor y la furia quedo paralizado, palabras escritas por Vicente Zito Lema me ayudan: “Un libro sobre el 22 de agosto en Trelew nos demanda seguir buscando el destino de nuestras luchas, aun de nuestras derrotas en los pliegues de la misma lucha. Sin tregua nos impulsa a no quedar atrapados por la melancolía que nos hiere, por la soledad que nos detiene, y nos hace rumiar las penas y justificarnos en los fracasos”.

En mi diálogo sin fin con Alberto el “Morla” querido, le digo que con ternura venceremos, porque con esa misma ternura lucharemos. Ternura entre compañeras y compañeros. Ternura es cuidar y cuidarnos. Héroes y mártires nos acompañan. Nunca más estaremos solos. Y el dolor y la furia también serán, aunque no sé cuando, algo que podremos olvidar.

La pintura pertenece a Marc Chagall.

 

(Alfredo Grande) Escribí 3 artículos titulados: “Corporación Republicana :la democrática” . Mi enamoramiento con las formas y modos burgueses de la democracia duró lo que duran dos cubos de hielo en un whisky on the rocks, al decir de Joaquín Sabina. Quizá en la primavera alfonsinista. Un oasis de agua en el atroz desierto de las restituciones, las caricaturas, las traiciones y las cipayadas.

Así no es la vida, pero la vida obviamente es de diferentes maneras. Felices aquellos que eligen desde y con el amor. Los que viven para hacer lo que quieren. Los ricos de espíritu que habitualmente tienen pobre su cuerpo. La década de los 90 llegó para quedarse así como la década de los 60 llegó para ser arrasada. El sida viral, cultural, vincular y político logró más que el terror y el espanto que los genocidas marcaron.

Una inmunodeficiencia nos convirtió en posibilistas, temerosos del mercado, de dios y del dios mercado. Resignados a la bancarización de la vida y al consumismo de lo inútil y al no consumo de lo necesario. A la banalidad del bien de la democracia, casta en su origen pero prostituida en su destino. Nos lavamos las manos en las aguas potables o contaminadas de las urnas. Los rituales del eterno retorno a la inercia de una república sometida a la cosa privada de los dueños de tierras, aguas y cielos. Llegamos con el caballo cansado, la montura desvencijada y las coyunturas quebradas.

“En una cultura represora votamos el mal menor.

En una cultura no represora votamos el bien mayor”

(Aforismo implicado A. G.)

El faraónico costo de la publicidad de los candidatos deviene inversión para ellos pero costo brutal para los pueblos que vía impuestos al consumo, sostienen el aparato burocrático estatal del cual están excluidos. Como la inclusión bien entendida empieza por casa, nombro en cada rincón del estado a familiares y amigos. La familia patriarcal deviene principal. Y no solamente la familia judicial, ya que familias sobran. Militar, clerical, empresarial, provincial. Familias nacionales y familias internacionales. Los derechos humanos son defendidos en cada generación. Los privilegios se heredan. Y por varias generaciones.

Diferentes sumas del poder público convierten a muchas dinastías en “infames traidores a la patria”, según reza (es un eufemismo) nuestra carta magna. Claro que en los tiempos del mail, instagram, twitter y facebook, las cartas por más magnas que sean, poco se leen. Y menos se recuerdan. Por eso los 30 años y más de democracia, los he pensado entre el dolor y la furia. Y pocas veces, demasiado pocas, entre el amor y la alegría. Escribí alguna vez que sólo saben los que luchan. Y sólo vale el amor y la alegría entre los que luchan contra todas las formas de la cultura represora.

El domingo a la noche estaba en la ciudad de Viedma para la capacitación que lunes y martes daba en la delegación de la UNTER, el sindicato de docentes de Río Negro. Amada organización. Nos reunimos con varios compañeros y compañeras para cenar mientras los resultados electorales iban impidiendo digerir los alimentos y las noticias. Como dijo el general, peronistas son todos. Y yo sin serlo no pude ni quise dejar de sentir como peronista en ese momento que la honesta militancia estaba siendo agredida y frustrada una vez más.

Mi alegría por la derrota de Aníbal Fernández no pudo compensar mi desazón por la forma en que se llegaba al balotaje. Dije y escribí que lo mejor era que el candidato del FPV no ganara en primera vuelta. La suma del poder público más la suma del poder privado es demasiado suma. Pero la forma en que se llegaba a segunda vuelta más que vuelta era una voltereta de la historia. El infierno más temido, y eso que tenemos muchos infiernos para temer, estaba golpeando la puerta de nuestras casas. El candidato del oficialismo era políticamente derrotado, vapuleado, azotado por la rancia derecha de paladar blanco. Y colmillos afilados.

Scioli, inventado por Menem y luego reciclado por Néstor como vicepresidente primero, y doble gobernador después, llegó como caballo de comisario, pero entró como un caballo en los manejos del comisario. O comisaria. Los mismos que lo apoyaban, lo denostaban. Ya no era tragarse un sapo, o varios. Ya era una aceptación servil, resignada, cobarde, a una determinación unipersonal que ni siquiera toleró las PASO que el mismo gobierno nacional había inventado. Mal PASO y peor caída.

El peronismo sostiene su ritual de hacer todo por la mitad, o menos de la mitad, plastificar y encerar los caminos a la derecha, incluso la derecha criminal, y luego ensayar discursos justificatorios y culpógenos. Hacen buches y gárgaras con la palabra traición. Obviamente, los traidores son los otros y las otras y siempre están dispuestos a tirar la primera, la segunda y la última piedra.

“Todos unidos nunca triunfaremos.

Porque en la unidad anida la serpiente y están sus huevos.”

(Aforismo implicado A. G. )

Han creado el peor de los escenarios posibles. La amenaza fascista está a cientos de kilómetros de la tierra, pero cual meteorito se acerca con una inscripción que dice: “va a estar buena la argentina”. El kirchnerismo armó la trampa. No hay forma de medir la “derechemia” en sangre. En ambos contendientes los valores son altos. Demasiados altos. Pero lo único que puede subvertir un texto es el contexto. Dime quién te apoya y te diré quién eres. Dime quién te paga, y te diré quién eres. Dime quién te sufre, y te diré quién eres. Entonces creo que hay que dinamitar el sistema de voto secreto y obligatorio. Que la boca de urna deje de ser los primeros auxilios, la respiración boca a boca para los que quieren llegar a la playa después de tragar aguas servidas. Entre esos tipos y yo hay algo personal e institucional.

Kirchner fue electo por la furia de los anti Menem, sin tener que salir de boxes. Las andanzas en el sur eran desconocidas en las pampas y en las orgullosas ciudades de los opulentos puertos. Se levantó y andó. Y durante 12 años siguió andando y fue creando a todos sus enemigos. Hasta llegar en el tiro del final, que parece que ahora si va salir, a crear al mejor peor enemigo. Una astilla del mismo palo. En la actualidad, Scioli parece más un candidato de la oposición que del oficialismo. Pero sin tener ningún as en la manga, sabe que a nadie le interesa esperar que el meteorito llegue a tierra.

El sistema de voto secreto devino clandestino. Hay personas que no dicen a quién votan, ni siquiera después. Obligatorio consagra la democracia por mandato. O sea: parodia de parodias. No haber institucionalizado la revocación de mandatos o el plebiscito vinculante, hacen de los pueblos meros espectadores de las comedias y tragedias de las actrices y actores principales y de reparto. No participar del circo me parece meritorio. O sea: no votar. Porque votar es un derecho, pero no tendría que ser un deber.

Votar o no votar. Pero gritar que nunca más el fascismo, aunque el meteorito todavía esté lejos, pueda arrasar la tierra de mis hermanos, mis combatientes desaparecidos, torturados y masacrados. Combatir la más cruel y letal expresión de la cultura represora es necesario. Malcom X dijo: “Normalmente, cuando las personas están tristes no hacen nada. Sólo lloran sobre su condición. Pero cuando están enfadados, provocan el cambio” .

Yo grito furioso. Con la furia del negro que encadenado odiaba al secuestrador y destructor de su familia. Furioso contra el fascismo de consorcio que pretende encadenar a los pueblos. Fascismo nunca más. Entonces quizá sienta un poco menos de dolor, aunque por años y años seguiré sintiendo la misma furia.

(Por Alfredo Grande) Si la utopía al decir de Galeano sirve para caminar, la profecía sirve para entender cuál es el sentido de nuestra caminata. ¿Avanzamos en rutas zigzagueantes o damos vueltas como hamster en su jaula? Ambas cosas, según la coyuntura, la relación de fuerzas o los espacios en disputa.

Tres definiciones que aborrezco porque se instalan en una decadente, mediocre y corrupta real politik. Cuya traducción no literal es política del oportunismo sistemático. Si el negocio es privatizar, privatizo. Si el negocio es nacionalizar, nacionalizo. Y racionalizo que nunca quise privatizar. El mecanismo de la cultura represora, al menos el más popular en lo discursivo no es mentir. Es mentir sobre la mentira. A esto se llama “desmentida”. Si y no al mismo tiempo que nada tiene que ver con el “ni”. Más bien es lo contrario. La palabra clave es simultaneidad.

En los tiempos del cardenal Bergoglio, Néstor Kirchner concurría a un “contra tedeum” que no fuera sospechado de opositor. Pero sostenía la concurrencia a un tedeum con lo cual la situación de fondo, que no es otra que el sometimiento de un estado laico al poder confesional de la iglesia, seguía intacta. Con Francisco el sometimiento es evidente y hasta diría, obsceno. Llegamos al umbral del cambio de gerencia de la Corporación Republicana. Y el lugar donde queda sellado quiénes son los verdaderos dueños de la “La Democrática” es el coloquio de Idea.

“En la cultura represora

siempre se pide ayuda

a los que causaron el problema”

(Aforismo implicado A .G.)

Cuatro candidatos posaron y hablaron para la crème de la crème de la alta burguesía trans nacionalizada. Y no trans nacionalizada también. Ese coloquio descubre la desmentida sobre cualquier carácter nacional, popular, democrático, digno, justo, de cualquier gobierno que surja de los tres crueles tigres. El Coloquio es una foto, un video, un clip de la Argentina del Poder. Nada ni nadie cambiará eso. Nada ni nadie pudo cambiarlo. Las generaciones asesinadas, secuestradas, torturadas, desaparecidas, al menos lo intentaron.

Y no faltan los buitres de la política que a esos héroes, de los que apenas conocemos el nombre de algunas decenas, se los critique, se les reproche, se los culpabilice. Y que los sobrevivientes de todos los errores hagan una severa, y si es posible, una cruel autocrítica, de su accionar subversivo. Me identifico en forma absoluta con el zapatismo cuando afirma que siempre que los de arriba sigan arriba habrá injusticia, habrá crímenes, habrá dolor y muerte. Cuando afirmo que a la crueldad reaccionaria del Poder sólo puede oponerse la violencia revolucionaria de las clases oprimidas, no pocos, en realidad, muchos, fruncen el ceño y quizá algo más, y me perdonan la vida, aunque no me perdonan lo que digo en vida.

Uno de los éxitos de la Corpo Republicana es haber reemplazado el concepto de gente, que ya había reemplazado el concepto de trabajador, que ya había reemplazado al concepto de proletariado, por el más coloquial, anodino, mediocre y reduccionista concepto de “vos”.

Casi todas las propagandas de los aspirantes a gerentes generales de la Corpo Republicana, se dirigen en forma individual y con una pseudo familiaridad, que hace el ridículo por los cuatro costados. “En todo estás vos” “Vos ya ganaste” “Te lo digo a vos”. El “voceo” llegó para quedarse porque quiebra no solo la noción de clase social, sino la más elemental de sujeto político. Es un padre que le dice a los hijos: denme una oportunidad y yo me encargaré de todo. Parece el marido y padre maltratados pidiendo un nuevo round para perfeccionarse.

Como yo audito procedimientos y no audito resultados, más allá de quien gane, si en primera o segunda vuelta, o si se da una vueltita y se va, me interesa el “cómo” se gana. Estas elecciones consagran la Impunidad Absoluta: cultural, política y jurídica. ¿Mucho, no? Sí. Demasiado. No solamente desaparecieron los partidos políticos, reducidos a la marca del apellido de turno. El peronismo hoy es un genérico y el radicalismo, ni siquiera eso. El auge impensado de la “borocotización” de la política, que inauguró Néstor con Junior, ahora es tendencia. Me hace recordar al futbolista Cedrés, que en la mitad del campeonato de no me acuerdo que año, pasó de River a jugar en Boca. Todavía no puedo creerlo. Lo cual no prueba que sean lo mismo, pero sí hace extremadamente difícil encontrar la diferencia.

Ninguno repudiará el asesinato de Ángel Verón asesinado con el frasco de suero y las esposas en forma simultánea. Marca registrada de la cultura represora. ¿Cómo perdonarlos si saben perfectamente lo que hacen? En una democracia real, el asesinato de Ángel Verón debería paralizar a todo el país. Y no descargar en la militancia de los compañeros chaqueños todo el peso de la lucha. Pero de real nada tiene esta democracia. Porque oculta, encubre, ensucia y prostituye a la política que no es otra cosa que el movimiento real de la lucha de clases.

“Solo te saca de un pantano

el que está afuera del pantano”

(Aforismo implicado A. G.)

Para la Corpo, el coloquio de Idea y otras pestes, no hay política sino gerenciamientos. Ni siquiera gobernabilidad. La cabeza de Luis XVI nuevamente colocada en su cuello y la guillotina para los trabajadores. Incluso guillotinas financieras como el impuesto a los salarios. O el IVA. Por eso pienso y siento que yo también estoy ganando. Porque no pido que me saque del pantano el que me arrojó a él. Y habrá una nueva resistencia, que ya no será la heroica resistencia peronista post Libertadora/ Fusiladora.

Será la resistencia contra lo peor del peronismo, contra lo peor de la democracia, contra lo peor del estado burgués. Y luchando en forma colectiva contra lo peor, lo mejor estará tan cercano que cuando llegue a lo mejor no nos damos cuenta. Y “la Democrática” será arrasada por una democracia popular internacionalista y proletaria. Esa es mi verdad y a esa verdad me entrego.

(Por Alfredo Grande) En los lejanos tiempos del 2001, publiqué en una revista que se llamaba Enfoques Alternativos y dirigía Jorge Beinstein. Uno de los artículos fue: “Democracia restitutiva: del ritual al escrache”. Intenté hacer la diferencia entre la representación y la restitución. En la primera, lo presentado sigue presente en lo representado. Si bien cierto deslizamiento es frecuente, la distancia entre uno y otro no era absoluta.

Los grandes líderes que en el tiempo han sido, lograron que esa distancia fuera mínima, incluso se anulara. “Perón, sos el primer trabajador” es la síntesis de esa fusión de cualidad mítica y mística entre presentado y representado. Perón era el trabajador primero. Décadas después, Alfonsín era el padre de la democracia. Y serlo no es lo mismo que parecerlo, o insinuarlo, o sugerirlo, o semblantearlo. En el ser está la fusión. La absoluta unidad entre lo uno y lo múltiple, entre el líder y la masa. En democracia esta fusión es propiciada, incluso garantizada. Voten por mí, nada les faltará.

Las diversas apelaciones al diálogo, a la política del para todas y todos, el interés nacional, la ausencia de conflictos fundantes entre capitalistas y trabajadores, y otros ensueños de las repúblicas perdidas, intentar sostener contra viento, marea y muchas evidencias, que el representante es igual, similar, copia absoluta, imagen especular, del pueblo que lo elija.

“En la cultura no represora, la vida te de sorpresas.

En la cultura represora, la vida te da tristezas “

Aforismo implicado A. G.

Desde esta premisa, no es solamente necesario votar por intereses sino muy especialmente votar por deseo. La política debe enamorar. No es suficiente pensarla. Es prioritaria sentirla. Como el león sordo que interrumpe el concierto, debo intervenir. El enamoramiento es un momento psicótico en la vida de las personas. O sea: hay pérdida del juicio de realidad, ausencia de percepción y alteración de las sensaciones corporales. Freud señala: “no se enamoró porque es hermoso, sino que lo ve hermoso porque se enamoró”.

No había leído “La bella y la bestia” pero mucho sabía de las construcción subjetiva de los falsos ideales. Cuando la política nos enamora, estamos indefensos. Hacemos cualquier cosa que nos digan que hacemos, incluso votar a las diferentes bestias que se presentan al escrutinio, porque nuestra alma bella no piensa, pero siente con intensidad, que ése es el camino, la verdadera luz. Incluso es lo opuesto al posibilismo y a la real politik. El enamoramiento habilita todas las posilibidades. Sean realistas, pidan lo imposible, repetíamos los enamorados del mayo francés. Y se construye una “ideal politik” donde cualquier indicador de realidad, por ejemplo averiguar desempeños anteriores del galán candidato de turno, es absolutamente desestimado.

En la “ideal politik” aunque haya archivos, a nadie le importa consultarlos. Cuando la política enamora, estamos en presencia de alguna Corporación Republicana. Solo el Poder Terrenal y también de una Corporación puede enamorar. Hace más de 30 años fundé una cooperativa de trabajo en salud mental, ATICO. Es una experiencia que amo profundamente. Pero no puedo decir, simplemente porque no puedo sentir, que esté enamorado. Una vez le dije a un paciente, que en la década de los 90, próxima a su retorno triunfal, la década, no el paciente, ganaba dinero y mucho explotando a los “bolitas”, tercerizando empresas de limpieza. Cada vez que con desprecio decía “bolita” tenía ganas de embocarlo, pero el juramento hipocrático no me lo permitía. Sin embargo, las palabras a veces son mejor que las trompadas. “Vos deslumbrás, pero no alumbrás”, le señalé para intentar mostrarle el efecto que ejercía sobre sus trabajadores víctimas.

“El Trino de las próximas elecciones:

tres en uno. 

Tres Siniestro Tigres.”

Aforismo implicado A. G.

El enamoramiento deslumbra y cuando el enamoramiento dura más de lo necesario, 12 años por ejemplo, enceguece. La prueba de enamoramiento puede ser cualquier cosa. Incluso lo más repulsivo y vomitivo con tal de que nuestra enamorada nos mire con los ojos llenos de amor. En la ruta La Plata – Buenos Aires vi un cartel de un tal Alaniz. Al lado la foto no de él, sino de la Presidenta. En el enamoramiento, hasta el rostro propio da paso al divino rostro de nuestra enamorada o enamorado. El enamoramiento normal, para decirlo de alguna manera, es fugaz e intenso. Y podemos hacer muchas cosas, menos pensar. Justamente lo que la Corporación Republicana pretende y además logra: no pensar. En el mejor de los casos: repetir. En el peor de la casos: el silencio es salud.

La democracia restitutiva en su versión final, corporación republicana, no brinda demasiados ejemplos de su tóxico funcionamiento. La impunidad es su logro más calificado. Ladrones cuidados. El secretario de transporte admite que recibió dádivas de las empresas que hubo de controlar. Obviamente: nadie lo sabía. El Estado es la corporación más perfecta porque se hace llamar estado. Las dádivas son apenas la evidencia miserable de por quién doblan las campanas de la impunidad. Cuestión de negocios. Corporativos.

En La Plata se realizó un Tribunal Ético Popular para juzgar a Luis Esteban Genoud, copartícipe de crímenes de lesa humanidad. Organizada por el Frente Darío Santillán me designaron para ser presidente del Tribunal junto a la entrañable Norita Cortiñas. Los valientes testimonios alumbraron sin deslumbrar la siniestra continuidad entre los asesinatos en dictadura y los asesinatos en democracia. Aclaré que una cosa es un gobierno constitucional y muy otra un gobierno democrático. Si es democrático, su origen es constitucional. Pero puede tener un origen constitucional, votación mediante, y no ser democrático. Solamente aquellos deslumbrados, enamorados de las palabras, las imágenes, las promesas, confundirán para siempre lo constitucional y lo democrático.

La corporación republicana “la democrática” puede ser enfrentada. Pero asumiendo el costo afectivo de “des-enamorarnos”. Si el odio es sacar lo que sobra y el amor es poner lo que falta, de eso se trata. Odio al enemigo y amor al compañero. Y la nueva juventud maravillosa y luchadora, de la cual Agustina forma parte para siempre, volverá a las calles nuevamente, de lo que fuera el país ensangrentado.

Dedicado a Agustina Marchetta, que sabía que la lucha verdadera siempre está comenzando.

(Por Alfredo Grande) La Marcha Patriótica, luego recaratulada como Himno Nacional Argentino, en su segunda estrofa era contundente: “Se levanta a la faz de la tierra / una nueva y gloriosa Nación / coronada su sien de laureles / y a sus plantas rendido un león”. León o leona, la Nación nueva y gloriosa se levantaba sobre la madrastra ibérica rendida a sus pies. Previo paso a pisotearla sin piedad por los numerosos crímenes contra la humanidad que los ejércitos españoles cometieron en estas tierras. Genocidio que disfruta de la impunidad de los cementerios.

Penosa y culposamente todas las estrofas que marcaban a fuego al invasor godo fueron censuradas. “En los fieros tiranos la envidia / escupió su pestífera hiel / su estandarte sangriento levantan / provocando a la lid más cruel.” Cuando la Marcha devino renga y se empezó a cantar el Himno, la libertad quedó marcada como el grito sagrado. Paradoja fundacional de la nueva Nación ya que la marca de lo sagrado impide toda libertad.

La cruz y su copartícipe necesaria, la espada, son la matriz imprescindible para que se impongan todos los mandatos y se mancillen todos los deseos. Incluso el deseo de libertad. La libertad por mandato no es libertad, sino sometimiento a las bulas laicas de los poderes de turno. Los derechos humanos por mandato del Estado son la mejor forma de encubrir los privilegios de la casta gobernante. La pestífera hiel de los fieros tiranos sigue usando todo tipo de desodorantes, enjuagues bucales, pastas dentales, a los fines de ocultar nauseabundas pestilencias. Los laureles democráticos siguen coronando nuestras sienes, pero ahora son de plástico. Garantía total aunque nunca le devolvemos su dinero.Las diversas formas de fraude, incluso el electoral, han sido protagonizadas por esbeltos y esbirros integrantes de los partidos autodenominados populares. Y nacionales. No recuerdo si Menem fue expulsado del Partido Justicialista. Un nervigenol ahí. Y el fraude no es la antesala de la maduración y la superación. Fraude es frustración y engaño. Ante esa cría sólo cabe esperar el tronar de algún escarmiento. No lo habrá y el verdugo de ayer podrá ser el gobernador de mañana. Y el Presidente.

La votación cada dos y cuatro años es una coartada para un crimen perfecto. ¿Cuál es el mejor sistema de gobierno para perpetrar aberraciones no democráticas, al estilo del cianuro en un río? La democracia. La mejor manera de ocultar un elefante en la calle Florida es llenarla de elefantes. O de demócratas. Que ocultarán con absoluta perfección trompas y colmillos. De la nueva y gloriosa Nación hemos arribado a “La Democrática”, corporación republicana. Los partidos políticos son empresas, los clubes deportivos son empresas, los artistas top son empresas, algunos programas de radio y tv son empresas. Y cuando digo empresas digo “emprendimientos lucrativos”. “Véndale a un capitalista la idea de la revolución y hará dinero con ello”. Creo que lo escribió Marx. Les vendieron a los capitalistas la idea de la democracia y hacen muchísimo dinero con ello. Por eso todos acuerdan en la redistribución de la riqueza pero muchísimos menos con impedir la acumulación de las riquezas.

Algunos jubilados pagan impuestos a las ganancias. Otro fraude que me hace dudar de que nuestros mayores estén cuidados. Pero la renta financiera está exenta, los magistrados del Poder Judicial no pagan ningún impuesto y sus empleados tampoco. Como dice el Himno, la igualdad es noble. Porque de popular no tiene nada. El Mercado de Votos une a las mercancías candidatos con los clientes ciudadanos (de cuarta). La Gran Corporación que es el Estado nos dice que éste es un país con buena gente, o en su versión local de la ciudad de Buenos Aires, donde en todo estás vos. Como sabemos que en este país hay gente aborrecible y que nadie puede estar en todo, la única conclusión es que no estamos en nada y que las biblias seguirán llorando junto a un calefón, aunque Metrogás no lo permita.

La República Corporativa incluye a estamentos intocables y absolutamente corruptibles. Desde la Sociedad Rural, pasando por el laberinto del terror de los bancos, incluso nacionales, los intermediarios de todo desde alimentos hasta voluntades populares, las castas burocratizadas de todos los Estados, que obviamente no somos todos, las mega empresas de la comunicación, que no solamente mienten, sino que falsean y distorsionan. La República tal como la padecemos es una Corporación de Corporaciones. Pero que la sabiduría de siglos de la derecha conservadora, reaccionaria y asesina, bien supo bautizar como “La Democrática”.

Al decir de Chomsky, en esa “ilusión necesaria” transcurre nuestra vida. Lo que he denominado el “alucinatorio social y político” Tres tristes candidatos de la alcurnia reaccionaria, sostienen discursos compatibles con “La Democrática”. El diablo sabe por diablo, pero más sabe por corporativo. Si al menos cuando votamos pudiéramos recordar que los tiranos no dejan de escupir su pestífera hiel, la memoria histórica de nuestros héroes asesinados, torturados y desaparecidos, volverá a tener sentido. El sentido de que “si no cambiamos todo, no cambiamos nada”.

Por Alfredo Grande

(APe).- Ni uno más que se suba a la dorada carroza del oportunismo mediático para condenar los efectos, y bloqueando al mismo tiempo el análisis de las causas.

Ni uno más que condene en público lo que festeja en privado.

Ni uno más que busque la redención de la justa causa, para obtener la impunidad para su cómplice burocracia del funcionario.

Ni uno más que intente el reduccionismo de aborrecer el desenlace final, cuando lo genera por no solucionar su origen y sus señales iniciales.

Ni uno más que se rasgue las vestiduras, se coma las uñas o se rasguñe los brazos mientras elige con cinismo qué muertes llorar, qué muertes ignorar y qué muertes aplaudir.

Ni uno más que pretenda combatir el infierno de la crueldad, mientras prende las llamas de todas las formas de la intolerancia.

Ni uno más que escriba reflexiones eruditas para enseñarnos a pensar lo filosóficamente correcto mientras tiene anestesiado el olfato, la vista y el oído.

Ni uno más que invoque el nombre de la justicia en vano, mientras usa todos los laberintos del derecho para que nunca se pueda encontrar a la justicia.

Ni uno más que se endulce la boca con la miel de las leyes, mientras es indiferente al amargor de la falta de presupuesto o la ausencia de reglamentación.

Ni uno más que disocie una lucha de todas las otras luchas, profanando la profecía del gran Armando Tejada Gómez que si “no cambia todo, no cambia nada”.

Ni uno más que se dedique a elegir qué causa es justa, qué causa justifica transformarla en cruzada y a elegir en cada cruzada quiénes son los fieles y cuáles los herejes.

Ni uno más que se llene la boca y se vacíe la cabeza diciendo que no hay que cambiar de caballo en la mitad del río, pero al llegar a la orilla buscan desesperadamente burro, camello, pony o mula.

Ni uno más que se escandalice por los asesinatos de mujeres y no excomulgue a los violadores de niños.

Ni uno más que busque consensos, busca conformar a todos y todas, practique el surf del “es lo que hay”, pero nunca el buceo de “es lo que debe ser”.

Ni uno más que bajo el amparo de todos los pliegues del poder, desde los económicos hasta los institucionales, decida en qué momento la crueldad debe ser denunciada y la maldad debe ser combatida.

Ni uno más que manipule las masacres para miserables réditos electorales, apostando a la amnesia de los beneficiarios.

Ni uno más que se apropie de luchas que siempre le han sido ajenas, que robe el patrimonio libertario de la humanidad, que falsifique el fundante clasista de toda lucha.

Ni uno más que elogie la protesta pero retrocede espantado ante cualquier forma de combate.

Ni uno más que se cuelgue de la militancia de colectivos valientes, de legítimas reivindicaciones tan sólo para aumentar su cotización en la bolsa de las democracias representativas.

Ni uno más que lleve agua para su molino mientras trabajadores se mueren de sed, o petróleo para su refinería mientras contaminan las napas, o trigo para sus silos, mientras los panes dejan de multiplicarse y los peces se los llevan en buques factorías.

Ni uno más que use la piel de cordero de las justas convocatorias, pero solamente para ocultar sus pezuñas de lobo.

Ni uno más que se saque fotografías para el álbum berreta de los justos y honestos, mientras es cómplice de todas las injusticias y todas las deshonestidades.

Ni uno más que se ponga de los dos lados del mostrador, que sea al mismo tiempo parroquiano y mozo, ladrón y policía, juez y coimero.

Ni uno más que invoque el nombre de la patria en vano, porque la patria de los explotados no es la misma patria de los explotadores.

Ni uno más que repudie la violencia, mientras estimula todas las formas civilizadas de la crueldad.

Ni uno más que nos lleve de la mano por el borde del precipicio y luego cuando nos suelte la mano se lamente de nuestra caída.

Ni uno más que considere que las culpas siempre son nuestras y los méritos siempre son ajenos.

Ni uno más que repudie a todas las organizaciones de izquierda para -ante la menor distracción- robarnos todas las banderas.

Ni uno más que confunda militancia con militarización, fidelidad con lealtad, ideales con bajadas de línea, deseos con mandatos.

Ni uno más que resista darse cuenta que el femicidio, los desaparecidos en democracia, la precariedad laboral y sanitaria, la trata, el hambre, los agrotóxicos, son estrategias de la cultura represora?

Ni uno más que piense que soy misógino, machista, homofóbico, cavernícola, porque escribo “uno” y no escribo “unx”.

Ni una menos. Ni uno más.