Bahía Blanca inauguró su primera unidad residencial pública para consumos problemáticos
Paula Echeverría, subsecretaria de Cuidado de la Salud del Municipio explicó en diálogo con FM De la Calle el funcionamiento del nuevo dispositivo de salud mental y analizó el crecimiento de los consumos problemáticos, el impacto social y la necesidad de fortalecer redes comunitarias.
El Municipio destacó la apertura de la primera unidad residencial pública para el abordaje de consumos problemáticos en Bahía Blanca marca un hito en la política local de salud mental.
“Es un dispositivo convivencial con profesionales las 24 horas que plantea una pausa necesaria del contexto cotidiano”, explicó Paula Echeverría, al detallar que funcionará con internaciones voluntarias de aproximadamente 12 semanas y como complemento del sistema ambulatorio.
La iniciativa forma parte de un programa integral que busca dar respuesta a una demanda en fuerte crecimiento.
“Tuvimos un aumento de más del 200% en las consultas”, señaló la funcionaria, y lo vinculó tanto a la post pandemia como a situaciones críticas locales, como la última inundación: “En los primeros días fueron más de mil consultas”. Para Echeverría, visibilizar el problema fue clave: “Lo importante es hablar y pedir ayuda, que las familias no sientan vergüenza”.
El Municipio apunta a correr el foco de las sustancias. “No nos centramos tanto en las sustancias sino en la problemática y en la dinámica familiar. Tenemos de las más variadas edades, desde infancias hasta personas mayores con problemas con consumos tanto en sustancias, legales e ilegales, como otro tipo de consumo problemático”, comentó. En ese sentido, advirtió que el consumo problemático “no distingue ni edades, ni sexo, ni condición social”, aunque reconoció que las desigualdades impactan en los riesgos: “Cuando no te alcanza para comer todos los días tu salud mental está absolutamente afectada”.
La complejidad del fenómeno se expresa en múltiples dimensiones. A los consumos de sustancias se suman problemáticas emergentes como las apuestas online en jóvenes y el aumento de cuadros de ansiedad y depresión. Incluso, el sistema de salud enfrenta nuevas situaciones, según Echeverría “se registra con mucha más frecuencia bebés recién nacidos con síndromes de abstinencia”, lo que obliga a “repensar estrategias en todos los niveles de atención”.
En paralelo, el contexto económico impacta de lleno en el sistema público. Según datos oficiales, creció un 30% la cantidad de personas con obra social o prepaga que recurren a hospitales y centros de salud pública, mientras reaparecen demandas básicas como alimentos. “Es lo más doloroso”, sintetizó Echeverría, quien también cuestionó los recortes y la falta de debate en torno al financiamiento de la salud pública.
Aun con ese escenario, algunos indicadores muestran mejoras. La tasa de suicidios descendió de 10 a 7 cada 100 mil habitantes desde 2024, un dato que la funcionaria atribuyó al impacto de las políticas integrales, aunque aclaró que “es un indicador importante, pero la problemática es compleja”.
En ese marco, reforzó el mensaje central de la política sanitaria: “Si algo de esto te está pasando a vos o a una persona que conozcas, no miremos para otro lado, pidamos ayuda, que está el Departamento de Salud Mental, están los equipos territoriales, todos los centros de salud o cualquier dispositivo comunitario, sea club, sociedad de fomento, que estamos todos fortaleciendo esta red donde se puede pedir ayuda, que es lo más importante. El primer paso es poder hablar de lo que está pasando y poder pedir ayuda, que en este municipio contamos con todas estas herramientas para poder acompañar”.






