La licenciada en Historia, Julia Giménez, analizó en FM De la Calle, los dichos del presidente Alberto Fernández sobre Europa, los barcos y los orígenes de nuestro continente y brindó algunas herramientas para leer detrás de algunos discursos.

En una nueva entrega de la columna quincenal “Asuntos Latinoamericanos”, la doctoranda en la Universidad Estadual de Campinas afirmó que la manifestación del primer mandatario argentino “no se diferencia de lo que puede decir cualquier porteño. Es una mirada sesgada que reivindica a los hombres blancos que vinieron de Europa al territorio al momento de crear este Estado Nación Argentina”.

“Lo que dice Fernández junto al presidente español nos hace reflexionar sobre qué pasó en América Latina a lo largo de estos 500 años, principalmente en los últimos 40, en la relación con Europa. Se mantienen algunas estructuras dependientes: algunos autores hablan de atlantismo y analizan qué tipo de vínculo establecemos” con el viejo continente.

En este sentido, Giménez explicó que “el europeísmo, surge como una estructuración del pensamiento, una doctrina internacional para la propia Europa en la salida de la Segunda Guerra Mundial, que dio lugar a la construcción de un abroquelamiento europeo delante de los intereses de EE.UU. como reestructurador. Un claro ejemplo de esto es la conformación de la OTAN. Lo que quiere decir, entre otras cosas, es que ya no pueden pensarse como continente aislado de América. La cuestión es: no es lo mismo América del Norte, del Sur y Central y del Caribe”.

“El representante más fuerte de este atlantismo, de este pacto y de esta relación que es histórica y actual, es el gobierno español, que desde la transición del franquismo hasta hoy ha sido el sector con mayor capital invertido, entre comillas, en América Latina. Los encuentros entre presidentes latinoamericanos y europeos, principalmente españoles, refuerzan la idea del atlantismo que vincula a las Américas pero no en la autodeterminación de los pueblos”, afirmó Giménez.

Para entender un poco más las declaraciones del presidente argentino, la historiadora comentó que “Fernández dice que es europeísta, establece un diálogo con el sector progresista del gobierno del PP pero es un juego a dos puntas. Dentro del gobierno español, hay principalmente dos partidos que se disputan el poder. El Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Este último ha tenido históricamente una visión más cosmopolita en relación a América Latina. Por ejemplo, en relación a sus propios intereses, es más abierto a la posibilidad de levantar barreras como lo fue con las sanciones a Cuba en la llamada ‘Primavera Negra’ en 2003. En cambio el PP siempre fue muy abroquelado en mantener esa relación de dependencia de Europa con América del Norte, con EE.UU. como la gran potencia y en ellos como los representantes de ese vínculo, del atlantismo”.

“Aunque Alberto se manifiesta como europeísta delante de un representante del PSOE, en la práctica refuerza el vínculo atlántico, supuestamente esencial para Argentina y para otros pueblos de América Latina. En realidad, de lo que está hablando es de la manutención de esas relaciones de saqueo, relación combinada y desigual”.

Gimenez agregó: “Lo que dice Octavio Paz, citado por Fernández, es repetido hasta el cansancio por Vargas Llosa, quien estaba hasta hace unos días de la mano de Keiko Fujimori, y por parte de la derecha liberal latinoamericana que retoma este discurso de paz, lo refuerzan a lo largo del siglo XX, encontrando en determinados sectores de la sociedad argentina este consenso de que salimos de un barco pero no es un europeísmo que reivindica el lugar autónomo de Europa con EE.UU. sino hay que pensarlo con América Latina atravesada por la doctrina Monroe”.

“Desde mediados del siglo XIX y a lo largo del XX, toma fuerza la idea de ‘América para los americanos’, pero sería en realidad Latinoamérica y el Caribe para los estadounidenses, se cruza con esta idea del vínculo político y comercial modernizador, que fortalece la idea de la imposibilidad de desprenderse para pensar nuestras propias historias”.

La doctoranda invitó a reflexionar y se preguntó “¿qué es lo que reivindica ese europeísmo? Reivindica una relación desde una perspectiva cosmopolita liberal. Supuestamente cada cual acepta las formas posibles de vida y hace lo que puede para sobrevivir. Todos los pueblos somos diferentes pero tenemos una unión común que es occidente. Ese es el límite de lo posible. Cuando nos corremos de esa occidentalidad que nos han traído desde Europa y nos han reforzado e impuesto desde EE.UU. cada vez que los pueblos latinoamericanos buscamos salir a una alternativa de esta historia. Salir de esa relación desigual y combinada”.

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