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(Por Laura García Vázquez) Esta nota tiene por objetivo destacar un hecho inusual que consiste en que el “cambio climático” haya sido uno de los protagonistas en un Congreso de trabajadores de la energía, y, además que esto se haya dado en un contexto muy difícil para el conjunto de los trabajadores y las trabajadoras, en medio de despidos y recortes propiciados por el gobierno de Cambiemos que encabeza el presidente Mauricio Macri. También estamos ante un aumento desmedido de las tarifas de los servicios, con lo cual, el eje sostenido durante años por FeTERA: ” la energía es un BIEN SOCIAL, un derecho humano, un problema de todos, LA ENERGÍA NO ES UNA MERCANCÍA”, se convierte en un objetivo prioritario que es necesario difundir y trabajar con la población en su conjunto. El desafío es encontrar una forma de comunicar y compartir para poder desarrollar la necesidad de que la energía sea vista como un derecho fundamental que necesita ser reclamado por todos. Este es el contexto nacional.

Por otro lado, nosotros señalábamos hace poco tiempo, en diciembre de 2015 con respecto a la COP 21:  “Se nos sigue ofreciendo el modelo de desarrollo tradicional, con todo lo que implica como la única forma de combatir la pobreza, y esto es una burda mentira. Nunca nos mostrarán la diferencia real, económica y ecológica, entre una economía dominada por la industria automotriz, basada en el automóvil particular e individual y lo que significaría un sistema de transporte público democrático, económico y ecológico que asegurara derechos de la población y calidad de vida. Este simple ejemplo demuestra quién manda y determina nuestras conductas. Las categorías tradicionales con respecto al poder continúan plenamente vigentes, lo que ha cambiado es el modelo cultural cuyo basamento es la plaga a la que se refiere Evo Morales, entonces, el mayor desafío consiste en combatirla para defender la vida.
Cuando el Acuerdo de París hace hincapié en la “ayuda” que deben brindar los países “desarrollados” a los países “en desarrollo” lo que se pretende seguir es un modelo basado en la dominación y que traerá, quizás, un negocio más, el de la “Economía Verde” dentro de la cual los países “desarrollados” “ayudarán” a los países “en desarrollo” a “adaptarse” al cambio climático, que no es una fatalidad como se pretende mostrar sino el resultado de un sistema, de un orden mundial injusto e inhumano.”

Por eso en este Congreso señalamos: que es importante detenernos en la situación actual, que tenemos que saber a ciencia cierta que estamos ante un gobierno que puso un Ministro de Ambiente que “dice” todo el tiempo que defienden el ambiente, mientras retiran las retenciones a la megaminería.  Que también dice que este es un problema de todos, cuando las responsabilidades y posibilidades de actuar son tremendamente desiguales. Tenemos claro también, que una parte de los negocios privados y extranjeros que se priorizan actualmente en la Argentina tendrán el sello de la “Economía Verde”, que esto es una política mundial. El rol de los trabajadores de la energía es crucial,  está claro que tenemos que diversificar nuestra matriz pero que esta diversificación tiene que ser con el objetivo de democratizar y abaratar el acceso a la energía. Como dicen muchos compañeros de FeTERA  ¿Qué energía queremos y para qué? ¿Hacia qué modelo productivo queremos transitar?  La energía no sólo es un derecho humano fundamental sino que está ligado a la supervivencia: agua, alimentos y energía es lo que necesita todo ser vivo para conservar la propia vida.

El Congreso contó con la valiosa participación de María Elena Saludas quien intervino especialmente en este punto. Su claros y concisos señalamientos en un tema de por si complejo fueron enriquecidos por la voz de los trabajadores y trabajadoras de la energía. Este tema, dijo,  tiene que ser abordado por todos y desde los saberes de todos, no es un tema de “especialistas”  como se nos quiere hacer creer sino que está ligado a la educación popular, es un tema de las poblaciones los modos de producción, distribución y consumo y son las grandes corporaciones y empresas transnacionales las que producen la crisis climática.   Luego, intervinieron, entre otros, Juan Alberto Llanos señalando la falta de nieve y de agua en la Patagonia y el negocio inmobiliario que determina todo esto, así como un problema de extranjerización de la tierra instalándose familias extrajeras en forma permanente. Gabriel Martínez, Secretario de organización de FeTERA explicitó que tenemos un problema civilizatorio, formamos parte de una cultura global en dónde la industria del automóvil domina nuestro comportamiento mucho más de lo que creemos, lo mismo sucede con la cultura del derroche y el descarte. Todo esto lleva a una sobreexplotación y hasta unas autoexplotación de los trabajadores y trabajadoras donde la plusvalía es nuestra propia vida. Terminó diciendo que tenemos que trabajar en defensa de un sistema de transporte público eficiente y defender la industria de productos de larga duración. En definitiva se trata de romper el deseo permanente de consumir cosas.

Ha sido una experiencia inenarrable compartir el Congreso de esta organización sindical conducida por José Rigane, organización ejemplar que construye día a día conciencia social y política en un tema crucial y estratégico como la energía. Poder trasmitir esta compleja realidad que muchos intentamos describir de manera sencilla y accesible es nuestra obligación y nuestro trabajo por delante ya que los efectos del cambio climático nos van a afectar a todos pero en primer lugar a los pobres y excluidos.

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(Por Laura García Vázquez) Hace 4 años escribía este texto, dedicado a la memoria de mis padres, Néstor Enrique García y María Ester Vázquez, de cuya desaparición se cumplirán 39 años el próximo 13 de julio, y, a través de ellos, a toda su generación de compañeros y compañeras militantes revolucionarios.

Me pregunto, una vez más ¿ Por qué es que desaparecen? y respondo, cada vez con más certeza:  porque no todos somos iguales.

“Que la memoria nos ayude para que lo simbólico no nos tape lo real. Por la memoria de nuestros compañeros y compañeras desaparecidos.

Queremos orientar nuestra reflexión hacia el significado de un hilo conductor histórico. Desde el: “seamos libres, lo demás no importa nada” de nuestro general San Martín, pasando por el “Liberación o dependencia” de los 70 queremos llegar a nuestros días.

Desde nuestra mirada, luchar hoy por la emancipación de nuestra patria, por el futuro para nuestros hijos e hijas tiene que ver, directamente, con recuperar nuestros recursos naturales, todos, los de las islas Malvinas y los de la plataforma marítima y continental, con no permitir el saqueo producido por empresas transnacionales, con ser un país con soberanía energética y con soberanía alimentaria, que proteja el medio ambiente, que favorezca el desarrollo cultural y social y los derechos humanos de todos sus habitantes.

Como hay tanto por hacer, creemos que el 24 de marzo es un día de homenaje, de reflexión, de construcción. El mejor homenaje que podemos hacer hacia los desaparecidos es trabajar para que el avance producido en el campo del poder judicial con el desarrollo de los juicios a los genocidas se traslade al campo de la economía donde las consecuencias de la dictadura afectan directamente a gran parte de nuestros hermanos. El proceso iniciado por Jorge Rafael Videla y que continuó  en otros gobiernos democráticos vino a ahondar nuestra dependencia. La deuda externa fue contraída ilegal e ilegítimamente mientras se asesinaba impunemente a miles de argentinos. La represión fue un paso necesario para endeudar a nuestro país y acentuar su dependencia. Gobiernos democráticos, un poco más tarde, continuarían con este plan  efectivizando el saqueo mediante entregas y privatizaciones.

Por todo esto el “no pago de la deuda” no es una consigna vacía ni panfletaria sino que representa directamente el dolor de las muertes, las de los desaparecidos y las de las muertes evitables que se produjeron durante todos estos años. Y es una consigna con un gran valor histórico que no olvidamos los que venimos con esta lucha desde la dictadura. Nos parece bien que se haya bajado el cuadro de Rafael Videla, pero no nos parece bien que se pague la deuda al Club de París, contraída durante la dictadura. Esta deuda se paga con nuestras reservas que deberían usarse para necesidades urgentes e imprescindibles para el bienestar de toda la población. Con su pago se van los esfuerzos y el trabajo de los argentinos.

El significado de este proceso está perfectamente denunciado por Rodolfo Walsh en su carta abierta a la Junta Militar del 24 de marzo de 1977, carta de la que justamente hoy se cumplen 35 años.”

24 de marzo de 2012

Incorporamos, cuatro años más tarde, alrededor del 24 de marzo de 2016, algunas palabras referidas a este tiempo que estamos viviendo los argentinos. Siempre, desde hace 40 años, hago un balance alrededor de esta fecha tan dolorosa y particular. No pudiendo escapar a las décadas, los números redondos redimensionan la historia, la verdadera historia, desde una mirada que intenta incorporar pasado, presente y, sobre todo, futuro.

Nuestro país gobernado por Cambiemos

Cuatro años después, es otra la situación en la que nos encuentra este nuevo 24 de marzo donde los argentinos salimos nuevamente a marchar por Memoria Verdad y Justicia por las plazas y las calles de todo el país. Múltiples causas han determinado esta etapa que nos toca atravesar en la cual, creemos, humildemente, que, justamente en el año del Bicentenario de la Independencia, se ha vuelto a reformular lo contrario: la dependencia. No porque la hubiéramos superado en estos años anteriores sino porque los acontecimientos nacionales y latinoamericanos indican claramente un retroceso considerable a favor de la dependencia y esta realidad amerita, aunque no es tema de este escrito, estudiar seriamente y con autocrítica lo sucedido, como responsabilidad de cada persona, o grupo, u organización. Todo esto representa una cruel ironía del destino, tan cruel como tener que admitir que ganó las elecciones una alianza encabezada por un partido (el PRO)  que no tiene, ni siquiera, un pedacito de origen popular, obviamente con la complicidad y la ayuda de un partido que traiciona, una vez más, su origen. Me refiero a la Unión Cívica Radical.

La conciencia de la realidad nos indica que se producirá en los próximos meses  una gran recesión, y también que, por otro lado, hay reacciones importantes, pero que el grado de fragmentación y de disputas mezquinas y egoístas todavía prevalece demasiado y actúa en contra de la necesidad de unirnos y organizarnos.

Hegemonía o democracia

En el camino de fortalecer la esperanza y el espíritu patriótico y emancipador de tantos hombre y mujeres latinoamericanos que han trabajado incansablemente por la emancipación y la integración de los pueblos, es momento de considerar seriamente cómo buscamos la unidad necesaria, ante esto creemos que hay dos visiones: la hegemónica que lleva a disputas internas o competitivas a ver quién o quiénes dirigen o conducen las acciones (y que por lo tanto implican dominar,  utilizar y hasta a veces desaparecer al otro, sea una persona o una organización) o la democrática (que nada tiene que ver con lo formal e institucional de la democracia) que necesita de grandeza, solidaridad, respeto, diálogo, intercambio. Por supuesto esto amerita un gran cambio cultural de la práctica política pero sin duda contribuiría a aumentar la participación de personas independientes y ayudaría a reunir fuerzas y voluntades a la hora de enfrentar el proceso político que estamos sufriendo.

Habría que separar los momentos de construir lo propio de los momentos de unirnos y organizarnos en la acción, sin perder convicciones propias ni objetivos comunes. Esto sería sabiduría, eso quisimos que sucediera el pasado 24 de marzo. Por esto seguimos trabajando diariamente considerando que hoy es un trabajo imprescindible para la liberación, que sigue siendo nuestra necesidad.

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(Por Laura García Vazquez) A las diez de la mañana del sábado 19 de marzo comenzaron en Bahía Blanca una serie de actividades enmarcadas en los 40 años que se cumplirán el próximo 24 de marzo del Golpe cívico-militar que entre otros males cometió un genocidio en la Argentina cuyas consecuencias aún estamos pagando. El genocidio lo sufre todo el pueblo, los desaparecidos nos faltan a todos.

10349977_552649224894179_9212247624327363685_nEn la Plaza Rivadavia se realizó la muestra “40 años-30.000 compañeros detenidos desaparecidos-MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA” con fotos de cientos de compañeros y compañeras detenidos-desaparecidos, de Bahía Blanca y de otros lugares de nuestro país. Esta actividad fue organizada por ATE Bahía Blanca y Emancipación Sur Bahía Blanca y concentró mucha participación, siendo así, que, como propuesta surgida de las personas que se acercaron la misma continuará todos los días hasta el 24 de marzo inclusive.

Para culminar las actividades del día planificadas en conmemoración de los 40 años del golpe genocida, a 20 años de la creación del Encuentro MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA, se realizó una Charla-Debate en la sede de ATE, convocada por su titular, Viviana Marfil y la cual contó con la presencia de los miembros de conducción de ATE pcia. de Bs. As., Emiliano Hueravilo, Germán Mogilner y la compañera Laura García Vázquez del espacio Emancipación Sur y miembro de dirección de CTA Autónoma provincia, los mismos HIJOS que nos compartieron sus historias construyendo Memoria.

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Los testimonios se alternaron con imágenes proyectadas constituyendo “una emoción apretando por dentro”. El comienzo fue la lista de los desaparecidos de los que hay registro de la ciudad de Bahía Blanca, los 8 minutos que dura esta compilación, ilustrada con fotografías tomadas por el padre de Laura García Vázquez evidencia la dimensión del genocidio, máxime teniendo en cuenta lo que señala más tarde Emiliano Hueravilo: estos son un tercio de los desaparecidos en cada lugar de nuestra Patria.

Comenzó Laura con su relato, una parte dedicada a sus padres: María Ester Vázquez y Néstor Enrique García, ambos militantes del peronismo de base, y otra parte a algunos momentos de esta larga historia de 40 años de búsqueda de justicia y también de búsqueda de identidad por parte de los hijos que siguen conservando los ideales de construir una sociedad justa, una Patria libre y soberana. En sus palabras estuvieron presentes el origen del CELS y su importancia en plena dictadura en las figuras de Luis Zamora, Marcelo Parrilli y Emilio Mignone. También dedicó un párrafo a Rodolfo Walsh y su histórica carta relatando no sólo el horror de la metodología de la represión sino los objetivos finales: un país más dependiente y el padecimiento del pueblo.

Continuó Germán, complementando el relato, contando la historia de sus padres: Juan Jacobo Mogilner y Norma Beatriz Regalía, contando como parte de los hijos mayores de edad el haber compartido con sus padres la militancia y el sueño de tomar el poder, como que era una realidad cerquita, combinando en una hermosa imagen lo grande del sueño y la imaginación de su edad de niño: cuando imaginaba la toma del poder la música que escuchaba era el Himno a la alegría de Beethoven. Su relato posterior incluyó un profundo análisis de las razones políticas del genocidio y también la realidad actual que una vez más, nos pone a prueba a los argentinos en la defensa del país y de las condiciones de vida del pueblo trabajador. Le tocó terminar los testimonios de hijos a Emiliano, quien contó cómo fue sabiendo de sus padres: Mirta Mónica Alonso y Oscar Lautaro Hueravilo, ya que él nació en la ESMA durante el cautiverio de su madre de la que fue separado a los 22 días. También en este caso se entremezcló la emoción con la convicción de este hijo que no sólo busca justicia por lo propio sino que sigue en la construcción del proyecto de sus padres con su militancia diaria, en este caso, desde la Asociación de Trabajadores del Estado.  En ese momento empezó una serie de intervenciones por parte de los asistentes emocionados e interesados, con testimonios de todas las edades reflejando claramente que esto nos pasó a todos los argentinos. El intercambio de palabras fue un objetivo plenamente logrado en esta actividad.

11885226_552653491560419_6667144944996186484_nSe proyectaron los trailers de los avances de “El sonido de las voces” y “A Eduardo”, ambos de Luis Rojas, se mencionó especialmente a Celia Korsunsky, madre emblemática de Bahía Blanca y también se recordó a Susana Matzkin recientemente fallecida, y su trabajo en busca de justicia por su hermana Zulma y por los derechos humanos para todos los familiares. Terminamos con las imágenes del documental de Emiliano Hueravilo, emotivas imágenes del Acto en la ESMA del 24 de marzo de 2004, con la participación de HIJOS y la emblemática canción de León Gieco “Todo está guardado en la memoria”.

(Por Laura García Vazquez) El presidente Mauricio Macri en su discurso frente a la Asamblea Legislativa dijo: el año del Bicentenario sin nombrar la palabra Independencia. Similar “olvido” sucedió durante su jura, en este caso la olvidada fue la palabra “patriotismo”.

Como hemos venido señalando, y en esto las palabras ganadas o perdidas son cruciales, en una economía gobernada por los países dominantes con el papel destacadísimo de las empresas llamadas “transnacionales” defender el “interés nacional” en sentido soberano es una condición de defensa fundamental para cualquier país dependiente y nosotros somos uno de ellos. Por eso la política basada (solamente) en llevar adelante negocios privados y extranjeros  es funesta para los países dependientes, como el nuestro.

Este período, el de los primeros meses de gobierno de Cambiemos, está produciendo muchos daños, pero, es necesario señalar el daño cultural que promueve hacia toda la sociedad en lo que representa la desaparición simbólica del país, de la nación, de la soberanía, no solamente por la falta de un proyecto sino también por las ausencias simbólicas de los intereses que todos los argentinos debiéramos defender. Me refiero puntualmente a la palabra Independencia, justamente, en el año del Bicentenario. El gobierno profundiza la dependencia y no pronuncia la palabra Independencia, es decir, la hace “desaparecer”.

Este hecho trajo a mi pensamiento una frase de John Berger, de su libro “Modos de ver”:  “Una persona o una clase que es aislada de su propio pasado tiene menos libertad para decidir o actuar que una persona o una clase que ha sido capaz de situarse a SÍ misma en la historia. “

Parece una trampa del destino, una ironía cruel de la historia, algo que todos nuestros hermanos que han dado la vida por la descolonización de nuestro país no merece, que el año 2016, el del Bicentenario de la declaración de nuestra INDEPENDENCIA nos encuentre en esta situación, con un gobierno recientemente elegido que cínicamente habla sólo de la igualdad de oportunidades, un concepto inconsistente si contemplamos el aumento de los alimentos en estos meses y lo comparamos con los salarios, y también habla, de esperar años para que lleguen las “supuestas mejoras”, mientras todas sus medidas económicas han empobrecido al pueblo y profundizado la desigualdad. No hay medidas compensatorias, porque, según el presidente Mauricio Macri,  todo depende de cada uno.

(Por Laura García Vazquez) Este escrito comenzó hace unos días, en el medio sucedieron dos hechos que cambiaron la dimensión de lo que nos está pasando a los trabajadores. Un falaz anuncio sobre el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias (en un acto aplaudido por las CGTs ) y una “equivocación” en el porcentaje ofrecido a la paritaria docente nacional que llevó a situación impredecible el comienzo de las clases. Hechos, ambos, en lo que mi memoria me permite,  inéditos en este tipo de negociaciones. Increíbles, también.

Impuesto a las ganancias

Mucho se difunde, desde diferentes poderes, el argumento de que el porcentaje de aumento que “faltaría” en el resultado de las paritarias se “compensaría” con una readecuación del impuesto a las ganancias. Más que una falacia esto se transforma en una enorme mentira, en primer lugar, porque la inmensa mayoría de los trabajadores NO TRIBUTAMOS GANANCIAS ya que nuestros salarios están muy por debajo del mínimo no imponible. Cualquier negociación mezclando el porcentaje de aumento con dicho impuesto  entre el presidente Macri y los dirigentes de las CGTes  es, en principio, profundamente injusta.

Valga aclarar que el impuesto a las ganancias sobre el salario de los trabajadores es una falacia,  ya que el salario no es ganancia,  pero además es una carga impositiva que recae sobre un sector (minoritario) de trabajadores que sufren los descuentos que debieran hacerse a las grandes empresas privadas y extranjeras. Por ejemplo las que practican la megaminería en la Argentina y que pagan 0 retenciones gracias a una medida de Cambiemos. Antes, pagaban muy poco.

Por lo tanto un cambio en Ganancias  será una mejora sensible en los gremios con mejores salarios, pero con poco impacto en los gremios más populosos.
El descuento por ganancias llega a la totalidad de los trabajadores de algunos sindicatos y en otros apenas roza la masa de empleados, aquí algunos porcentajes:
Petroleros 100%,  Bancarios 95%, Camioneros 85%, La Fraternidad 80%, Dragado 80%
En los gremios más populosos el tema es distinto el porcentaje de afiliados que pagan Ganancias: UTA 30%,  ATE 15% , docentes 15%, Sanidad 10%,  Gastronómicos 10%.
También es muy bajo el porcentaje que tributa Ganancias en Comercio y en UOM

Inflación y pérdida del poder adquisitivo

El origen último de la depreciación del salario fue la combinación de la devaluación del peso frente al dólar y la eliminación (y disminución en el caso de la soja) de las retenciones. Estas dos medidas resultan una transferencia brutal de recursos de los sectores asalariados hacia los exportadores. Recientemente se anunció la eliminación de las retenciones a las empresas mineras. Mientras, seguimos con una gran inflación en los productos de primera necesidad, aumentan las tarifas, el transporte, los impuestos y, también, de paso, el sueldo de los funcionarios.

Entre estos aumentos y los que logremos en los salarios siempre pasan muchos meses, y pareciera que esa pérdida no existiera. Por eso pensamos que los aumentos desdoblados son trampas, porque lo que hay que recuperar es lo que ya perdimos, y, en todo caso, volver a reclamar paritarias en cuanto los aumentos sean insuficientes. Estas son las negociaciones con mayor pérdida real acumulada de los últimos años, más allá de las cifras, cualquiera que administre su salario lo sabe.

Despidos

Los despidos en el estado no son los únicos que están sucediendo. Ya se habla de etapa recesiva en la economía y las consecuencias de esto son lamentablemente conocidas por los argentinos.

Un gobierno que se comprometió a pobreza 0 y a defender el trabajo toma medidas en sentido contrario. En el caso del Estado, en el  nuestro no hay trabajadores de más, al contrario, como dice ATE en su consigna: “Soy estatal, mi trabajo son tus derechos”, para garantizar todos los derechos a toda la población en cuanto a salud, educación y justicia.

Los llamados “ñoquis” (alguien que cobra sin concurrir al trabajo y sin tarea asignada) no deben

existir, pero su número real es escasísimo, por el contrario se han despedido a muchos trabajadores necesarios. Siempre se puede capacitar o readecuar funciones, pero los despidos

constituyen un gran daño y, lamentablemente, están ligados a amedrentar los pedidos de recuperación del salario. Así como la represión está dirigida a amedrentar la manifestación y participación popular.

Unidad, el principal desafío

Al terminar el escrito nos encontramos ante un primer paso hacia la unidad, el Paro Nacional de ATE anunciado para el miércoles 24 de febrero próximo y que ha tomado una importancia política significativa y al que han adherido no sólo las dos CTAs sino muchas organizaciones sociales y sindicales.

Ellos nos separan, nosotros nos uniremos.

Los trabajadores mejores pagos (al menos en teoría) que tributan ganancias,  los que no tributamos pero cobramos en blanco que necesitamos un salario digno, los que cobran en negro (muchísimos) y dentro de ellos muchos no llegan al salario mínimo, o los desocupados cuyo número empieza a crecer. Situaciones de desigualdad pero un objetivo común: solidarios y unidos entre nosotros.

Los trabajadores y las trabajadoras tenemos que trabajar profundamente en la imperiosa UNIDAD ya que somos los que producimos los bienes materiales y culturales, nada justifica los sectarismos, las especulaciones ni las mezquindades, no es momento. Es momento, también, de reconocer las limitaciones pero también las cualidades de muchos honestos y capaces dirigentes sindicales. Es momento de protagonizar los que tenemos convicciones e intereses en común señalando que la plata que nos falta a los trabajadores alguien la tiene y
que priorizar intereses privados y extranjeros es perjudicar al pueblo.

Ilustración: “Obreros” de Tarsila do Amaral 1933

(Por Laura García Vazquez) El avance de la derecha en Latinoamérica, charla a cargo de Modesto Guerrero

Tuvimos la suerte de asistir a la charla-debate que ofreció Modesto Guerrero en la ciudad de Mar del Plata el miércoles 10 de febrero, organizada por ATILRA, en la que desarrolló un tema tan importante como crucial para todos los latinoamericanos en este momento: el avance la derecha. Este título no explicita el principal eje del debate ya que nos preguntamos, más allá de lo que pasará en el futuro, ¿qué pasó con los gobiernos “progresistas” durante estos pasados años donde contaron con condiciones de excepción, es decir, una gran oportunidad para ir por la emancipación nacional y social y la integración y la autonomía de América Latina?

Compartimos con Modesto la necesidad de analizar las causas y las responsabilidades. La autocrítica es imprescindible y cada organización política involucrada debería proponerse hacerla.

Para los argentinos es especialmente duro nuestro presente, por un lado es el año del Bicentenario de la declaración de la Independencia por otro el nuevo gobierno del presidente Macri avanza favoreciendo negocios que concentran y extranjerizan (aún más) la economía. Y aporta (en sentido negativo) a este avance de la derecha en la región.

Esto nos pone ante la imperiosa necesidad de analizar la derrota. Las derrotas se construyen, las victorias también.

Nos parece sumamente interesante en primer lugar pensarnos como región, aunque posteriormente se distingan los matices y las particularidades de cada país. En este sentido Modesto Guerrero señala como gran triunfo la derrota del ALCA que justamente ocurrió en mar del Plata en el año 2005, pero no sólo por la victoria que constituye  su resultado sino también porque la lucha contra el ALCA constituyó un movimiento de intensa actividad militante,  con participación, masividad y alcance territorial. La lógica dice que a esta victoria debieron seguirle otras, que, lamentablemente, no existieron. Los diversos organismos de integración  que se crearon pudieron funcionar a nivel político o diplomático,  y eso es importante,  pero no pudieron dar el paso de la integración al servicio de un desarrollo conjunto y autónomo. El tantísimas veces anunciado y postergado Banco del Sud es una muestra cabal de esto.  Fundamentalmente los gobiernos se basaron en la exportación de materias primas, es decir, apostaron al agronegocio y otras formas extractivas y distribuyeron esa renta, en lugar de crear condiciones de fortaleza a nivel de desarrollo productivo e integración y autonomía financiera. Emancipación implica hacerse autónomo, independiente y soberano. En el caso de los latinoamericanos  implica necesariamente la integración. Por eso decimos que al NO al ALCA debió seguirle un SÍ al ALBA, al que tanto Brasil como Argentina (aunque quizás por razones distintas) se negaron.

Seguramente, el Comandante Chávez será recordado como el gran impulsor, y por qué no? inventor de esta integración siguiendo los pasos de Bolívar, y tendremos que seguir indagando sobre esta experiencia teniendo en cuenta, como claramente señaló Modesto en su charla, que los oprimidos no podemos aguantar las derrotas en cambio los opresores sí pueden y por eso hoy utilizan su dominio sobre un territorio que creen propio.

En la charla se relataron muchísimos hechos ilustrativos de este proceso, nuestra intención es reflejar los principales argumentos propuestos. Nos queda a todos los que seguimos trabajando diariamente por la emancipación,  la integración y la autonomía latinoamericana continuar en este camino alejando todo rasgo de sectarismo de nosotros. Ese es hoy nuestro principal desafío para hacer honor a la frase de Simón Bolívar que encabeza estas palabras.

 

(Por Laura García Vazquez) Nuestro país está sufriendo un cambio desde que gobierna Cambiemos, valga la redundancia. La intención de esta nota consiste en indagar algunos aspectos de ese cambio que no se evidencian a simple vista pero que sin embargo están funcionando en beneficio de los intereses privados y extranjeros, en desmedro de la democracia y a favor de una mayor dependencia, mediante lo que podríamos llamar una (mayor) despolitización de la sociedad.

Los efectos  sólo podrán atenuarse o combatirse con participación consciente de la población. Y para esto es necesario adentrarse en los terrenos de la cultura y la información.

Los argentinos venimos de un período de 12 años donde gobernó el denominado kirchnerismo, con la presidencia de Néstor Kirchner en los primeros 4 años y las dos de Cristina Fernández de Kirchner,  8 años más. Se pueden decir muchas cosas a favor y en contra pero lo que es indiscutible es que no sólo tenían una política para gobernar sino también una manera de comunicarla,  también política. Tampoco se puede negar que para bien o para mal durante este período se acercaron muchas personas a la militancia política tanto a favor como en contra del gobierno. La expresidenta muchas veces calló en momentos importantes donde, según mi visión,  hizo falta su palabra,  pero no puede decirse que no habló en estos años. Todos sus discursos se pudieron ver o leer y, por lo tanto, se pudo polemizar con su pensamiento y su gobierno señalando contradicciones, verdades, aciertos, errores, ocultamientos y hasta mentiras. Y todo esto pudo hacerse, claramente,  dentro del ámbito de lo político.

Lo que trasmite Cambiemos es más (es decir peor) que despolitización, es vaciamiento de contenido. Todo suena a un cuento intrascendente. He criticado mucho la falta de  referencias en las cifras que daba el gobierno anterior, ahora, con Cambiemos, las cifras no existen. Se produce la extraña sensación que gobiernan pero no lo están haciendo, mientras, las medidas se toman y las consecuencias se producen. Si antes había un “relato” el actual “contra-relato” se convierte en algo mágico, plagado de buenas (falsas) intenciones y alejado completamente de la realidad. Cambiemos, todos juntos, trabajemos en equipo, estemos cada día un poco mejor.

Los peligros de todo esto, más el clima represivo general incluyendo  los graves hechos puntuales de represión, consisten en un  (mayor) alejamiento  de la población hacia lo público y lo político. Y esa es la prueba por la que pasaremos como pueblo en los próximos meses ante la certeza de que el pilar del “plan de gobierno” de Cambiemos se limita a favorecer negocios privados y extranjeros. Si veníamos divididos quienes no tenemos que estarlo, el otro peligro es que esto aumente tal división. Hay un mecanismo de diluir la realidad que consisten en exacerbar la subjetividad y los hechos personales como si fueran representativos de una realidad más amplia. Es una forma sutil de apelar al individualismo y al egoísmo disfrazándolos de “oportunidad” e incluso de (falsa) “responsabilidad”.

Mientras Cambiemos nos comunica un sinfín de encuentros entre los gobernantes y diferentes tipos de personas o entidades, nada viene acompañado de ningún anuncio político que no sea el libreto armado entre mega-metas que suenan justas y son en realidad demagógicas (como pobreza 0, que ningún país en el mundo tiene mientras ha subido notablemente el precio de los alimentos) y hechos demasiado puntuales que tampoco demuestran ni un cambio significativo, ni, mucho menos, un plan para solucionar los problemas de los argentinos.

Festival del Año Nuevo Chino, Mesa de Mirtha Legrand, Operativo Sol, Cumbre de Unión Africana de Etiopía, reunión con la DAIA, restricción del tránsito de camiones, reunión con la Mesa de Enlace, utilización de la SUBE en Jujuy, más cadetes de la policía local, nuevos vehículos para la patrulla rural, frenado automático de trenes, autovía 34 en Jujuy, generación  de Energía Solar, lucha contra el narcotráfico,  devolución de piezas recuperadas y restituidas por la Argentina a Ecuador, mejorar la vida de las mascotas en la ciudad (CABA), reforma electoral:  un sistema más moderno y confiable, vagones o km y con aire acondicionado para la  línea D, trabajo en equipo para planificar obras que van a mejorar conectividad de Neuquén,  recibimos a representantes de Organismos de Derechos Humanos, reunión con Dreyfus por el Plan Belgrano buscando recuperar la red ferroviaria y pluvial, todo es enunciado sin ninguna distinción, ni jerarquización por los principales responsables de este gobierno.

Un detalle más, al día de hoy y desde el 27 de enero en el que aparece un escrito sobre el viaje a Davos,  no hay ninguna palabra del  presidente. De la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, ninguna desde el 21 de enero.

Está claro qué  temas están ausentes, la inflación (que no se está midiendo oficialmente),  los despidos, aunque en contraste las últimas noticias del Ministro de Trabajo están referidas a Davos y a la obsesión del presidente de crear trabajo para los argentinos. Tampoco se habla de la suba de tarifas ni, por supuesto, de ningún plan con respecto a la energía. Tampoco del conflicto petrolero que sucede en Chubut en el que hay 5000 puestos de trabajo en peligro. También están ausentes salud, educación, vivienda, es decir, todos los derechos fundamentales para las personas.

El Ministro de Cultura tampoco anunció nada, aunque sí se supo del despido de casi 500 trabajadores de su ministerio a cargo, la  última comunicación de Pablo Avelluto fue el 21 de enero, en la Fiesta Nacional del Chamamé.

Hay relatos y relatos, a lo que se suma la tremenda dificultad de leer la realidad a través de los intereses que representan los medios de comunicación, cuando la necesidad de la sociedad es información concreta. La mediatización sigue avanzando, comunicar con todos los intereses en juego debe ser muy difícil para los trabajadores y trabajadoras de la comunicación, por eso nos atrevemos a decir, que más allá de la defensa de la Ley de Medios debemos trabajar por el derecho a informar e informarnos y lo que nos asegura eso es la participación. Detrás de la mejora de la “calidad democrática” que promueve Cambiemos está la clara intención de hacer más y más representativa la democracia a través de lo institucional. Y no hay mejor democracia que la participativa ejercida de forma directa por una población involucrada y consciente.

De la “herencia” somos responsables todos los que actuamos en política, aunque en diferentes medidas, por supuesto la mayoría le cabe al gobierno kichnerista. Del presente, es principal responsable el gobierno actual por las medidas que toma y por las que no toma aunque practique el libreto del disimulo, la despolitización y el vaciamiento de sentido.

(Por Laura Garcìa Vazquez) América Latina tiene un pasado, un presente y un destino común. Y constituye la región más desigual del planeta, no la más pobre sino la más desigual, término que nos lleva irremediablemente a decir la más injusta. Al colonialismo le ha seguido el neocolonialismo, ejercido desde una amplia variedad de tipos de gobiernos pero que siempre privilegió los intereses privados y extranjeros. Por eso para una redistribución de la riqueza es necesario lograr Soberanía plena sobre nuestros recursos, o, si se prefiere, bienes comunes. El nacimiento de la CELAC, de la mano de Hugo Chávez y su empecinada vocación emancipadora y latinoamericanista se ha producido en el ciclo, sobre todo en el aspecto económico,  denominado “progresista” donde se desarrollaron cambios trascendentales para la región. El fin o no de ese ciclo está puesto en debate, así como la imperiosa necesidad de comprender las causas de su discutida finalización, más allá del escenario actual internacional tan desfavorable cuyo principal rasgo económico es la baja de los precios de los productos primarios, comúnmente llamados commodities.

Sin duda una de las causas es no haber revertido un modelo atado a la exportación agro-minera, ya que, no hace falta ser experto para visualizar ahí mismo el gran obstáculo a vencer: la dependencia. Mucho más hoy, en pleno siglo XXI, con el comportamiento desterritorializado de las empresas  transnacionales. Seguramente, una integración estratégica y soberana, no sólo es deseable sino necesaria a fin de poder desarrollar naciones y comunidades donde los derechos humanos integrales sean realmente para todos y todas. Y esto, necesariamente implica un desarrollo autónomo, de nuestros países, que incluya nuestras mejores tradiciones partiendo de los pueblos originarios.

Creemos que este organismo, la CELAC,  es fundamental, es decir, desde su concepción va en el sentido de recomponer el destino común que tenemos los latinoamericanos ya que es el organismo que nos permite a nosotros, los latinoamericanos, reunirnos todos y sin tutelas y esto es, de por sí, importante a la hora de pensarnos independientes , integrados y soberanos. Pero lo más importante, es decir, la razón primaria sigue siendo la que resumió el presidente Evo Morales:   “Para qué creamos la CELAC?” Pregunta el presidente Evo Morales de Bolivia en la Cumbre CELAC:   “Para liberarnos de la dominación imperial”. Una vez más y en este año en que los argentinos cumpliremos 200 años de la Declaración de la Independencia, es necesario decir que sin emancipación, soberanía, liberación o  autonomía plena no hay posibilidad de cumplir con todos los derechos humanos que necesitan nuestros pueblos.  Por eso no es redundante sino imprescindible seguirlo señalando.

Han pasado muchas cosas desde la creación de la CELAC en el año 2011 hasta esta IV Cumbre que se acaba de realizar en Quito, en el imponente edificio de la UNASUR , y podría pensarse, desde una mirada emancipadora, que han sucedido cosas muy malas, algunos dicen “retroceso”, otros “fin del ciclo progresista”, cuando en realidad, frente a la “oportunidad”  pasada del ciclo de “crecimiento económico” tiene que existir una autocrítica que abarque a todos los que aspiramos a la liberación nacional y social de nuestros países y a la integración autónoma de  América Latina,  pero también a proponer un modelo productivo donde el eje sean las comunidades y su ambiente frente a los desafíos que esta compleja e injusta realidad mundial nos presenta.

Recordando, la creación de la CELAC,  Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, se creó en México en febrero de 2010 y se constituyó en Caracas, Venezuela en diciembre de 2011. Tuvo cuatro Cumbres, en Chile en 2013, en Cuba en 2014, en Costa Rica en 2016 y, recientemente, en  Ecuador,  quedando la presidencia, ahora,  en manos de la República Dominicana. Dentro de las diferentes visiones que los gobiernos tienen y manifiestan elegimos la del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien en su significativa intervención se distinguió sin duda por varios motivos, pero en mi entender el primero es la franqueza que debe ganarle a la diplomacia y a la hipocresía que rodea este tipo de eventos. Los microclimas no son saludables y por supuesto, alejan de la realidad.

En primer lugar Evo se refiere al origen y el objetivo de la creación de la CELAC y que es liberarse de toda dominación sabiendo que los países actúan a través de las empresas transnacionales. Es por eso que, sostiene, gobierne la izquierda o la derecha, en nuestros países no deben gobernar ni banqueros ni empresarios que respondan a esos intereses. Soberanía real significa que los pueblos sean dueños de sus recursos naturales, por lo tanto todo bien estratégico debe ser nacional y estatal. Valorando especialmente la paz interna de cada país, pero teniendo en cuenta que esta paz se sostiene realmente con justicia social, igualdad y soberanía democrática. Y para todo esto debe redistribuirse la riqueza. También habló de los servicios básicos como derechos humanos: la telefonía, el agua y la energía y de cómo en Bolivia siguen bajando las tarifas de esos servicios gracias a que es el Estado el que los maneja priorizando su aspecto de justicia social. Con otro discurso diferente, sustancialmente diferente y leído, se desarrollaron las palabras de nuestra vicepresidenta Gabriela Michetti,  ( señalo esto por lo que implica ceñirse a lo escrito, es decir, no salirse del libreto,  no por dudar de su capacidad de hablar sin papeles ) enumerando, una vez más los objetivos del gobierno de Cambiemos en nuestro país: pobreza 0, derrotar al narcotráfico y fortalecer la calidad democrática. Palabras claves deslizó la vicepresidenta en su lectura: oportunidades es una, diversidad es otra, competitivas, otra más. Nada del tronco común latinoamericano, siempre pegándose a la ONU, a la OEA, es decir organismos que “vienen” sosteniendo el orden mundial injusto y la dominación de unos sobre otros. Pero también, siempre en el marco de la ONU, habló del “desarrollo sostenible”, del cambio climático y de las energías “limpias”. Mientras, en nuestro país, siguen los despidos y suben las tarifas de los servicios. Demasiados contrastes entre metas y medidas.

El desafío sigue siendo que la integración se concrete en emancipación económica, ahora, en un contexto más adverso.

Ratificamos la importancia de esta organización que responde a una hermosa palabra que es: comunidad. Trabajando en el sentido emancipatorio y en la defensa del sentido de las palabras, decimos que las poblaciones también podemos trabajar por la integración y la unidad latinoamericana más allá de nuestros gobiernos y es justamente nuestra participación protagónica la que definirá cómo sigue la historia. Tenemos mucho camino por delante, teniendo presente una cuestión fundamental: vayamos por derechos para todos, no por oportunidades.

(Por Laura Garcìa Vazquez) Vivimos en un mundo dónde las relaciones entre los países, entre las naciones, no son democráticas ni justas, ni de colaboración, ni de solidaridad. Por el contrario, y aún en esta época de globalización o multipolaridad hay países dominantes y países dominados. Es más, el neocolonalismo convive con el colonialismo, y hay opiniones diferentes sobre lo que diferenciaría  estos conceptos. La evolución de las formas de producir de las empresas transnacionales tiene sus propias fronteras que pasan por encima de los límites de los países, de las naciones. En este orden injusto es importante señalar que la dominación cultural no es algo menor sino que es indispensable a la hora de mantener hegemonía. La tarea de descolonializar es permanente para quienes tenemos la responsabilidad de ser parte de la educación institucional ya que todo está pensado desde la cultura dominante y tener una visión por fuera de estos conceptos grabados a fuego es un ejercicio dificilísimo y que hay que mantener constantemente. Hay que “dar lugar” tanto a aclarar cuando nos referimos a la “cultura occidental y cristiana” para no tomarla como “universal” como a incorporar pensamientos construidos desde nuestra identidad latinoamericana.

Por otro lado el termino nacionalismo ha sido tergiversado innumerables veces a lo largo de nuestra historia al servicio de la dominación, y se ha contrapuesto a lo universal señalando esto  como lo más humanizado y deseable. Ni hablar del término Patria, que ha sido vapuleado innumerables veces. La reformulación de la dependencia de nuestra nación argentina ha sufrido un sinnúmero de manejos de este tipo, por citar uno, el del genocidio cometido por la dictadura cívico militar que decía incansablemente “la subversión apátrida” al referirse a los militantes que perseguía y desaparecía, mientras hizo crecer nuestra deuda externa y por lo tanto aumentar nuestro grado de dependencia. También es bueno recordar que en la larga historia de la Deuda Externa, desde el empréstito Baring Brothers en 1824  fue recién en el primer gobierno de Juan Perón donde esa deuda fue inexistente, es decir, pagada pero sin volver a endeudarnos (que es lo que los dominadores siempre quieren) y por lo tanto, nuestra nación más independiente.

Por todo esto, creemos que hay que defender las naciones desde un nacionalismo que busque la emancipación en todos los aspectos así como también la integración de latinoamérica como  hermanos que somos y tenemos una historia común, y por supuesto, esto no excluye, al contrario,  necesita de los pueblos originarios y un nuevo orden plurinacional en cada nación. Así fueron las batallas emancipatorias en nuestra región y eso deberíamos retomar las veces que sea necesario.

Valga una aclaración más, para contextualizar desde dónde hablamos, antes de pasar a las dos citas  que consideramos importantes a la hora de preguntarnos qué significa la designación de Alberto Manguel como nuevo director de la Biblioteca Nacional invitando a que esto sea pensado por cada uno. Por un lado preguntarnos qué tan nacionalista fue la cultura oficial argentina en los últimos años que no impidió el saqueo de nuestros bienes mediante la acción de empresas transnacionales que utilizan prácticas extractivas peligrosas y contaminantes, y por otro si la “tradición de la cultura occidental”, que según Martín Caparrós recuperaríamos con la designación de Manguel no significa reformular, una vez más, la dependencia.

Invitamos a pensar cómo sería una cultura al servicio de la emancipación, nacional, social y latinoamericana. Cómo descolonializamos.

“Tras una década en que el nacionalismo dominó la cultura oficial argentina, en que la Biblioteca se transformó en el centro de la cultura política oficialista, el nombramiento de Manguel, un hombre que casi no ha vivido allí, que es más conocido fuera de su país que en él, que siempre escribió sobre temas universales, recupera la tradición borgiana que pretende que lo argentino no consiste en limitarse a lo supuestamente propio sino en abrazar como propio todo lo que el mundo puede dar. “Creo que nuestra tradición es toda la cultura occidental, y creo también que tenemos derecho a esa tradición”, dijo, aquella tarde, Borges.”

Martín Caparrós

“Es cierto, de hecho, que las dinámicas globales no producen igualdad universal, ni uniformidad que no sea superficial, ni mucho menos unidad del mundo. Lo que se afirma en la globalización es, según los casos y los puntos de vista, un universalismo mínimo e insignificante en cuyo interior se reproducen conflictos de todo tipo, o, al contrario, una hegemonía de la parte occidental  del mundo sobre las otras. Y es también cierto que esas dinámicas quitan de en medio la centralidad política de lo común políticamente construido y espacialmente delimitado, es decir, del moderno estado nacional democrático. Es cierto por lo tanto que la relación entre particular y universal, entre lleno y vacío, está -en sus formas tradicionales- de hecho ausente. y que así como la verdad política de la globalización es más el conflicto caótico que la paz, y que su verdad ecológica es más el dominio destructivo del planeta que su salvaguardia, así también su verdad desde el punto de vista de la idea de humanidad es más la fragmentación y la desigualdad del poder, de la riqueza, del saber, que una sensata, articulada y fraterna unidad del género humano.”

Carlo Galli, La Humanidad multicultural

 

“Respondiendo a intereses electorales , los gobiernos  no se exponen fácilmente a irritar a la población con medidas que pueden afectar al nivel de consumo o poner en riesgo inversiones financieras”

“…hacer creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir, cuando quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero”

Laudato SI

(Por Laura García Vazquez) Cop21 fue la sigla de la Conferencia sobre el Cambio Climático de París que se conoce oficialmente como la 21ª Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), órgano de la ONU responsable del clima, cuya sede se encuentra en Bonn, Alemania. La Conferencia también funcionó como la 11ª Reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto.

Según los medios “La COP21 finalizó exitosamente con la adopción del Acuerdo de París, que facilitará que 195 países puedan reducir sus emisiones y adaptarse a un clima diferente.”

El conocido como Acuerdo de París al que se ha arribado el sábado 12 de diciembre pasado en el marco de la COP21 es celebrado con bombos y platillos, pero, quiénes celebran?  veamos algunos datos concretos:

China va a seguir aumentando sus emisiones, al menos hasta el año 2030 por ende las emisiones continuarán aumentando a nivel mundial.

Los países no estarán internacionalmente obligados a cumplir con sus objetivos expresados en las Contribuciones ni se establecen sanciones para los mismos.

El primer balance del Acuerdo de París se realizaría recién en 2023 (dentro de ocho años)

Dentro del mismo acuerdo hay un desfasaje entre los niveles de disminución de las emisiones de gas de efecto invernadero prometidos por  las partes (los países) y las metas a alcanzar que se señalan en el mismo acuerdo.

Hay un excesivo énfasis en señalar que los países llamados “desarrollados” tienen que ayudar a los países “en desarrollo” a “adaptarse” al cambio climático.

Nada se dice con respecto a la justicia ambiental y la deuda climática ocasionada por los países más poderosos, es decir “más desarrollados” del mundo. Han sido Estados Unidos y la Unión Europea quienes imponen su postura en este punto protegiéndose y protegiendo a sus empresas de los juicios por daños causados al clima mundial, la desaparición de glaciares y la subida del nivel del mar.

Nada se dice con respecto a las prácticas extractivas más peligrosas y contaminantes, entre ellas el fracking o fractura hidráulica, lo cual también conlleva un contrasentido en sí mismo.

No quedan compromisos vinculantes de reducción de emisiones.

La sobre-oferta actual de combustibles fósiles y su precio barato, y también la deforestación, hacen improbable que se limite el aumento de temperatura, contrariamente a lo proclamado en París. La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera seguirá aumentando.

Es decir, el objetivo principal no ha sido logrado, al menos, no por ahora, desconociendo la gravedad y la urgencia del tema.

Decía Naomi Klein hace unos días:

“…el tiempo es tan corto, que no vamos a llegar a donde tenemos que ir con pasos de bebé.

Communities should own and control their own renewable energy projects. Las comunidades deben poseer y controlar sus propios proyectos de energía renovable.

We have to go for it, on all fronts, and tell a coherent story about how all of our issues are connected by a different set of values about how we should treat one another and the natural world that is the source of all life. Tenemos que ir a por ello, en todos los frentes, y contar una historia coherente sobre cómo todos nuestros problemas están conectados por un conjunto diferente de valores acerca de cómo debemos tratarnos unos a otros y el mundo natural que es la fuente de toda vida.

Friends, time is not just short. Amigos, el tiempo no es sólo corto. We have run out of time. Nos hemos quedado sin tiempo. This is our historical moment. Este es nuestro momento histórico.”

Evo Morales participó de la Cumbre presentando las extensas  conclusiones  de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y defensa de la Vida realizada en octubre de este año 2015 en Cochabamba, Bolivia, que dice, entre otras cuestiones, en su extenso texto:

” La colonización atmosférica con la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, producto de la excesiva e irracional industrialización de los países desarrollados, ha quebrado el equilibrio en la Madre Tierra. Si la temperatura se incrementa más allá de los 1,5 grados centígrados estaremos viviendo una catástrofe planetaria. Ante la impunidad de los delitos de los países contra la Madre Tierra, es una necesidad inmediata contar con un sistema jurídico internacional que castigue a los países que no cumplen con sus compromisos internacionales de proteger la integridad de la Madre Tierra.”

“El capitalismo ha contraído múltiples deudas con la humanidad y con la Madre Tierra, como ser la deuda climática, deuda social y deuda ecológica. Los países capitalistas y desarrollados han profundizado la brecha entre ricos y pobres que existen en el mundo, han impulsado la expropiación y la usurpación de recursos naturales de los pueblos y países del Sur, han acumulado la riqueza, en detrimento del bienestar de nuestros pueblos, deteriorando su riqueza espiritual y moral.”

En su breve intervención en París, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, expresó con claridad la necesidad de señalar tanto las causas del calentamiento global así como denominar la triada del individualismo, el egoísmo y el consumismo como la “plaga” que destruye la humanidad.

Desde Argentina, en este momento donde nuestro país se destaca por contribuir a lo que algunos denominan el fin de ciclo de los “gobiernos progresistas” en América Latina (me refiero a las recientes elecciones ganadas por Mauricio Macri y la alianza Cambiemos) , creemos necesario, una vez más, reflexionar sobre el tema que nos ocupa y las responsabilidades de estos gobiernos y preguntarnos:

¿Han podido, al menos establecer como idea, otro modelo de desarrollo que no responda al lenguaje de los poderosos del mundo, sean estos países o empresas transnacionales?

Para desarmar  las trampas deben ofrecerse alternativas que puedan contradecir de forma concreta  los argumentos de las mismas.

Por eso es necesario salir de la lógica de que para lograr vida digna para toda la población la única forma posible es la expansión del consumo, cuando en realidad lo que hay que expandir son los derechos y para que estos derechos sean visibilizados es necesario dar una batalla cultural que ponga la vida humana como la prioridad a cuidar. De allí en más, y como consecuencia de esta premisa cuidar la Madre Tierra de Evo Morales o la Casa Común del Papa Francisco es un deber insoslayable.

¿Si el IndividualismoEgoísmoConsumismo es una plaga, no hay que combatirla con todas nuestras fuerzas?

Se nos sigue ofreciendo el modelo de desarrollo tradicional, con todo lo que implica como la única forma de combatir la pobreza, y esto es una burda mentira. Nunca nos mostrarán la diferencia real, económica y ecológica, entre una economía dominada por la industria automotriz, basada en el automóvil particular e individual y lo que significaría un sistema de transporte público democrático, económico y ecológico que asegurara derechos de la población y calidad de vida. Este simple ejemplo demuestra quién manda y determina nuestras conductas. Las categorías tradicionales con respecto al poder continúan plenamente vigentes, lo que ha cambiado es el modelo cultural cuyo basamento es la plaga a la que se refiere Evo Morales, entonces, el mayor desafío consiste en combatirla para defender la vida.

Cuando el Acuerdo de París hace hincapié en la “ayuda” que deben brindar los países “desarrollados” a los países “en desarrollo” lo que se pretende seguir es un modelo basado en la dominación y que traerá, quizás, un negocio más, el de la “Economía Verde” dentro de la cual los países “desarrollados” “ayudarán” a los países “en desarrollo” a “adaptarse” al cambio climático, que no es una fatalidad como se pretende mostrar sino el resultado de un sistema, de un orden mundial injusto e inhumano.

Dice el Acuerdo de París en su Artículo 2:

“El presente Acuerdo, al mejorar la aplicación de la Convención, incluido el logro de su objetivo, tiene por objeto reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático, en el contexto del desarrollo sostenible y de los esfuerzos por erradicar la pobreza,…”

Nuestro nuevo gobierno, el encabezado por el ingeniero Mauricio Macri, sostuvo, también como objetivo, pobreza 0, y, según dicen, para lograrla, casualmente, también necesitamos “desarrollo” y por lo tanto infraestructura, y por lo tanto “inversión privada y extranjera” y, por lo tanto, endeudamiento, y, por lo tanto, en nuestra condición de país dependiente condicionarán nuestras políticas los que vienen a “ayudarnos” y quizás, esto disminuya la pobreza, cuyo “objetivo” era llevarla a 0. Obviamente son eufemismos calcados y correspondientes entre el texto del Acuerdo de París y el discurso del flamante gobierno argentino.

Tantas comillas son necesarias para poner en cuestionamiento la realidad a través de las palabras utilizadas. El cambio climático sigue siendo un tema crucial para la humanidad y construir una alternativa una necesidad urgente.

Entonces,  decimos, no es cierto que necesitamos “desarrollarnos” para vivir todos dignamente.

(Por Laura García Vázquez) No suelo comenzar mis notas con comentarios personales, ni suelo hacerlo tampoco en su transcurso, pero esta vez haré una excepción. Miré la fecha de la última vez que escribí, 27 de septiembre, pasó un largo mes, pasaron las elecciones de octubre, comenzó el mes de noviembre y faltan dos semanas para el balotaje que decidirá el próximo presidente de mi país, de nuestro país, la nación Argentina.

Pareciera que la realidad me ha dejado sin palabras, me ha superado sería otra forma de decirlo, aunque en verdad no es eso lo que sucede sino que el proceso eleccionario en la Argentina y sobre todo la conciencia sobre nuestra verdadera situación económica, estructural, social y política me llevan forzosamente a escuchar y leer la realidad y, como consecuencia de esta atención en la lectura a no expresarme, o al menos a no hacerlo tan seguido.

Voy a retomar algunas de las preocupaciones de mi última nota, una de ellas es la del país dividido. Una falsa división si me atengo a los intereses que naturalmente deberíamos tener. Más dañina y peligrosa aún si tenemos en cuenta nuestra condición de país dependiente: es imposible luchar contra la dependencia para un pueblo dividido como bien señala el Martín Fierro, pero hay algo más  significativo: sobre el fomento de esa división hemos llegado al esquema de poder actual, el que, más allá de cuál de los dos candidatos gane el balotaje, ya ha cambiado en nuestro país y nos ha puesto a la defensiva, en la resistencia y ha retrasado los objetivos de construir una alternativa emancipadora para la Argentina. Y si en este momento uno ahondara en las responsabilidades sólo estaríamos aumentando las divisiones que nos perjudican. Existe una gran dificultad extendida en el pensamiento de muchos que diluye todos los límites y confunde las prioridades.

Me pregunto dónde quedó la política cuando  partidos tradicionales han perdido sus nombres y carecen de organización política. Al contrario, lo que ha crecido es el clientelismo como práctica diversificando sus modalidades y abarcando todas las clases sociales y culturales y, también, el marketing como fábrica de instalar opinión en la sociedad. Quizás por esto también, lo digo esperanzada, ninguno de los dos candidatos que participarán del balotaje ha concentrado grandes mayorías. Recordemos: Daniel Scioli 36.8% y Mauricio Macri 34,3%. Tampoco ninguno ha generado entusiasmo positivo y, en cambio, si se expresan la defensa, o el hartazgo, no dejando lugar para proyectar una verdadera justicia social y los derechos humanos integrales para todos los argentinos.

La democracia también ha sufrido una distorsión grande. En vez de democratizarse las decisiones importantes que nos atañen a todos, se incentivan las expresiones que bajo una aparente libertad aumentan el individualismo o el individualismo colectivo por sobre los derechos sociales o la verdadera solidaridad. Mientras,  se concentran los círculos de poder y la clase política como tal se perpetúa en el ejercicio del gobierno conservando sus privilegios y representándose a sí misma o gerenciando los grandes negocios privados y extranjeros.

Evidenciar los problemas estructurales de nuestra Argentina nada tiene que ver en este momento con sembrar alarmas innecesarias, por lo contrario, es un acto de responsabilidad, porque ya se sabe que las crisis las paga el pueblo, pero no todo en igual medida, y eso también dificulta la necesaria unidad que solamente puede lograrse mediante una sociedad solidaria y profundamente humana, que no se distraiga en el consumo o la sobrecarga de actividad e información, que se detenga y demore a pensar en el otro, que se tome tiempo también para interiorizarse de nuestra verdadera situación económica, no la propia sino la del conjunto. Los problemas estructurales no se solucionan ni con maquillaje ni con la indiferencia.

Sinceramente, me preocupa mucho más el futuro que el resultado del balotaje, es imprescindible que tengamos todos capacidad autocrítica para comprender el círculo vicioso de la Argentina.

Siempre lo ha sido pero ahora más que nunca es necesario un Proyecto Nacional que sólo puede construirse con Unidad, dejando de lado sectarismos y falsos ideologismos.

Es nuestra obligación ir en busca de la Patria perdida, recomponer una larga historia donde el poder de turno se encargó de confundir a patriotas con entreguistas, y de esta manera mantuvo la dependencia que nos imposibilitó conquistar un necesario modelo productivo soberano que responda a nuestras verdaderas necesidades humanas.

Aportes ante el escenario de unas elecciones sin alternativa.

(Por Laura García Vazquez)

Nos encontramos frente a elecciones pero sin alternativa.

Al menos, los que queremos, para sintetizarlo: un país dueño de lo suyo y que reparta de manera justa sus bienes. O, dicho de otra manera, un país emancipado con verdadera justicia social.

Así como las consecuencias económicas de la dictadura genocida cívico-militar se consolidaron recién durante el gobierno de Menem, hoy, en pleno siglo XXI sufrimos las consecuencias de la década de los 90: la falta de políticas democráticas y soberanas, la actividad política desprestigiada y un modelo que no sale del neocolonialismo extractivista, es decir, mandan las transnacionales y basta señalar el derrame de cianuro recientemente producido por la Barrick Gold en Veladero, en la provincia de San Juan y todas las circunstancias que rodearon este gravísimo hecho.

El descrédito hacia la política que siente gran parte de la población se traduce en una delegación del poder de decisión en la clase política, que, es la misma desde el año 1983, más allá  de variaciones de los nombres de los partidos. No sólo no avanzamos en una democracia participativa sino que las circunstancias actuales dificultan aún más estas posibilidades. No hay reclamos contundentes y masivos ante esta realidad. La fragmentación, que sigue avanzando también se hace sentir en este punto.

Se vota en relación al poder que se ostenta y poco importan las propuestas políticas.

El grave problema es que los desafíos que enfrentamos, los veamos o no, requieren el cuestionamiento sobre el  modelo productivo necesario para lograr los enunciados previos: un país dueño de lo suyo y que reparta de manera justa sus bienes.

La dependencia, que no es cuestionada más allá del discurso oficial se manifiesta en el modelo que describe perfectamente José Rigane, secretario adjunto de la CTA Autónoma cuando dice:

“El modelo de ahí surgido que perdura hasta nuestros días continuó afianzándose en el marco de la democracia formal, con el desarrollo de la megaminería, el monocultivo de la soja y la explotación de los hidrocarburos no convencionales (fracking entre ellos), poniendo en peligro nuestros recursos de agua y tierra. La exportación, la depredación y la contaminación son la base fundamental de este modelo económico que impera en Argentina, con el peligroso condicionante de que no es un modelo económico definido o decidido por los argentinos, sino todo lo contrario, es un modelo impuesto en la región y a nivel mundial.”

Participación, el principal objetivo..

 El principal problema es la indiferencia como evidencia concreta de sectores que son imprescindibles para lograr construir alternativas y luego transformar la realidad.

Ojalá me equivoque, pero creo que el modelo cultural (consumismo, individualismo, narcisismo, irresponsabilidad) representa la mayor acumulación al servicio de que se prolongue la anestesia social cuando el próximo gobierno realice los ajustes económicos necesarios.

Los derechos otorgados a la población aumentan coincidentemente con el grado de participación en estas democracias representativas, formales y burocratizadas que vivimos, por esto mismo, disminuyen de la mano de la indiferencia y del poco compromiso ligados a una cultura que fomenta diariamente la pasividad y la indiferencia hacia lo político y social.

El relativismo dominante también es un problema, donde todo es relativo sólo importa la satisfacción personal e inmediata. O, en todo caso, el interés familiar o de un grupo al que pertenezco por alguna particularidad en común, pero se dificulta enormemente pensar en los derechos humanos de toda la población y sobre todo, de los más desfavorecidos.

A esto agregamos la cultura narcisista o autorreferencial que con las redes sociales está al alcance de todos y confunde, por ejemplo: ser un luchador con parecer o mostrarse como un luchador. Es fácil perderse en el camino de la imagen y la apariencia.

Otro problema lo constituye la fragmentación que sigue su curso, por eso muchas demandas y reclamos sociales se diluyen a pesar de un gran esfuerzo realizado. Cada acción a favor de construir una alternativa emancipatoria, o de al menos señalar y denunciar los males de la dependencia representa hoy un enorme esfuerzo y reconocerlo y reconocernos a los que intentamos esto dairiamente resulta primordial.

Por todo esto, la participación necesaria a la que nos referimos tendrá que ver con lo nacional, y cuando decimos nacional no estamos hablando del estado nacional sino del territorio argentino y sus múltiples naciones, es decir, junto con los pueblos originarios.

Los límites del progresismo en Latinoamérica y su actual proceso

Para los que aspiramos a un país dueño de los suyo y que reparta de manera justa sus bienes,  se suma irremediablemente la integración autónoma de América Latina, como la única forma concreta de obtener soberanía de forma integral.

Creemos que el ciclo dominado por los gobiernos progresistas está agotado, y eso puede verse en múltiples síntomas en los diferentes países. Por tomar dos ejemplos muy diferentes pero ambos significativos: el ajuste en Brasil es uno, los rasgos autoritarios del Frente Amplio en Uruguay explicitados en el decreto de esencialidad de la educación ( que tuvo su vuelta atrás) y la violencia policial desplegada en el desalojo de los estudiantes que ocupaban la sede del CODICEN en el marco de la lucha por presupuesto para la educación, es otro.

Lo negativo de esto es la prontitud, tanto en tiempo como en medidas con la que estos gobiernos han encontrado sus propios límites. Lo positivo, es la posibilidad de avizorar que para lograr los objetivos que ya enunciamos al comienzo de esta nota, hacen falta otro tipo de propuestas políticas, otro tipo de gobiernos, otro tipo de procesos protagonizados por la población en su conjunto.

Pedir inversión, como hacen nuestros principales candidatos a presidente acá en la Argertina, desde la condición de la dependencia implica que esta será privada y extranjera, y por lo tanto vendrá de la mano del saqueo y la contaminación. Lo importante es visualizar el modelo productivo que proponemos como alternativo para nuestro país. Y de eso no se habla en esta campaña, ninguno de los candidatos lo hace.

La dificultad de construir una alternativa necesaria

Se ha hablado mucho de la falta de unidad de sectores, organizaciones y referentes que se supone que acordamos en general, hoy en día ese es un problema ínfimo ya que aunque nos juntáramos todos no somos significativos (es decir, con poder de incidir y avanzar en los cambios que necesitamos) en organización política ni si de lo que se trata es de representar una parte de la población, y menos aún si queremos representarla electoralmente.

Es decir, que la propuesta política alternativa que responda al primer enunciado es una tarea pendiente.

Por ende, el verdadero problema es cómo, ante esta evidencia, y hablando desde la humildad pero también desde nuestro modo de ver la realidad, logramos que un sector de la población se involucre, es decir, se comprometa a actuar para ser parte del cambio necesario.

Esta participación resulta imprescindible porque no creemos en las formas en las que el poder político, al menos en forma mayoritaria,  se viene construyendo y organizando, ya que estas formas responden a un modelo cultural y  por lo tanto tienen sus mismas características: clientelares, demagógicas,  individualistas, discrecionales, burocráticas,  corruptas,  consumistas, individualistas y egoístas e involucran, en sí mismas, un proyecto que no es el nuestro. Y hasta que no se desarrolle otra forma de construir poder no habrá cambios importantes. Y esto será avanzar en la democratización de la democracia.

Duele decirlo, pero el mayor mérito del kichnerismo, en su aspecto de conservador de la dependencia, ha sido dividirnos a los que tenemos intereses comunes.

Como la participación es la clave, la primer tarea es lograrla y ojalá, en estos años que vienen, logremos que esta sea producto de la conciencia y la solidaridad y no de la necesidad urgente.