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Reinas: ¿cuál es el límite entre tradición y violencia simbólica?

delacalle Ninguno 24 junio, 2016 - 1:03 pm en Argentina, Cultura, Entrevista, Feminismo, Géneros, Locales, Noticias, Política

La periodista Gisela Estremador apoyó el proyecto de ordenanza que pretende desalentar desde el Estado los concursos de belleza y elecciones de reina. «No se trata de evangelizar porque quiero que vos seas feminista sino que entiendas realmente qué hay detrás de todo eso y cómo uno termina siendo cómplice de esta situación aún sin desearlo», afirmó a FM De la Calle la ex reina de General Conesa.

«A mí nadie me dijo tenés que hacer dieta. En mi casa fue algo natural, fue así, me río mucho de eso y precisamente por eso puedo decir cómo se vivía desde adentro. Pero sí vivía esa situación donde había acompañantes de las otras postulantes medio de presión, parate derecha y sonreí, de mujer absolutamente objeto, de mujer florero, y éramos chicas de 16 años. No reniego de eso, lo viví en su momento pero hoy a mis hijas no se lo permitiría, les daría las herramientas. Mi vieja con todo lo que nos cuida y nos ha criado de una manera muy libre creo que no tuvo la posibilidad ni siquiera de analizarlo», comentó.

La comunicadora fue convocada para conducir otras fiestas tradicionales como la del Agricultor y fue princesa de la Manzana con la misión de representar a su pueblo. «La verdad es que no lo representé por la producción regional de la agricultura y la ganadería sino que fue un concurso de belleza más».

«Escucho cuáles son los argumentos a favor de que no se reglamente y que no se apruebe esta ordenanza y tiene que ver con las tradiciones y estos concursos conllevan más allá de la simple cosificación de la mujer y de evaluarla por su belleza y viéndolo desde adentro no se evalúa mucho más que eso, por lo menos en mi experiencia», dijo.

La conductora del informativo de Canal 4 de BVC agregó que «es importantísimo poder dar este debate sin necesidad de que esto se transforme en la intención de erradicar una fiesta tradicional como puede suceder en Ing. White, en mi pueblo y en tantas otras localidades que forman parte del acervo cultural la fiesta, pero no hacen en nada colocar a diez, quince chicas, algunas mayores y otras menores de edad, paradas como floreros -porque puntualmente es eso- para ver cuál de ellas es la más linda y que luego se coloque una banda y una corona de soberana de esa festividad en particular».

Para Estremador no se trata de «un ataque ni a las sociedades de fomento ni a las organizaciones ni a ningún municipio en sí. Lo que hace es que seamos serios con lo que decimos y con lo que estamos haciendo. Si realmente queremos que la transformación se dé, cuando falta un camino extensísimo por recorrer, empecemos por cambiar estas cosas que realmente hacen a la mirada de una sociedad diferente, que tiene perspectiva de género y que entiende que esa violencia simbólica existe».

«Ejercer esta violencia simbólica también conlleva que esas personas que son dominadas tienen anuencia, se da una relación donde casi es inconsciente, por eso en muchos de los casos en los que se planteó, como sucedió en Viedma o en Chivilcoy, muchas de esas reinas y princesas y mises de diferentes colectividades fueron las que se manifestaron en contra, las que quisieron poner un freno a esas ordenanzas», dijo.

Si no se evalúa el cuerpo de las mujeres, como planten quienes organizan los concursos, «por qué te preguntan las medidas de determinadas partes del cuerpo que hacen a la sexualidad de la mujer, que tiene que ver con un objeto para ser mirado y admirado por todo un público que va a decidir si vos sos más linda o no tan linda como la reina y la princesa en la mirada de un jurado que te está evaluando no por mi formación académica ni lo que soy como persona sino por cómo me veo».

Respecto al abordaje mediático de la violencia machista, la periodista destacó que «la gran mayoría de los comunicadores siguen siendo hombres, falta una formación en perspectiva de género desde las mismas mujeres y de los hombres por supuesto, vamos todos a la marcha, la cubrimos pero esto no nos parece violencia, si no estamos defendiendo el caso extremo de la violencia de género que es un feminicidio todo lo demás no es violencia».

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