Jan de Nul se quedó con la licitación para dragar el estuario por 15 años
La empresa belga resultó adjudicataria de las obras de dragado de mantenimiento y profundización del canal de acceso al puerto local, entre otras tareas.
El Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca definió quién estará a cargo de las obras de dragado del sistema portuario. La adjudicación de la Licitación Pública N.º 06-CGPBB/2026 quedó en manos de la Unión Transitoria de Empresas (UTE) integrada por Jan De Nul y su filial argentina, Compañía Sudamericana de Dragados. También habían presentado ofertas Boskalis y Dredging International.
El procedimiento unificó dos contratos. Por un lado, contempla el dragado de mantenimiento del canal principal de acceso, el canal de acceso a la Base Naval Puerto Belgrano y los sectores de maniobra y atraque de Ingeniero White, Puerto Galván y Puerto Rosales. Tendrá una duración de 15 años y apunta a conservar las profundidades necesarias para garantizar la navegación. El segundo corresponde a la profundización del canal principal, con un plazo de ejecución de 12 meses.

Toda la cobertura sobre el dragado
La intervención se vincula con las nuevas demandas de la infraestructura exportadora de hidrocarburos vinculadas a Vaca Muerta. La modificación de las profundidades permitiría ampliar las condiciones operativas para el ingreso y egreso de buques petroleros de mayor porte desde Puerto Rosales.
El Estudio de Impacto Ambiental presentado para el proyecto prevé remover más de 5,4 millones de metros cúbicos de sedimentos durante la etapa de profundización. A eso se suma un programa de mantenimiento que demandaría extraer alrededor de 3 millones de metros cúbicos anuales.
El material será trasladado a sectores de disposición dentro del estuario. El estudio reconoce que las descargas producirán aumentos temporales de la turbidez del agua y contempla monitoreos para evaluar su evolución.
Entre 2011 y 2013, un proyecto de profundización del canal había generado una importante movilización de organizaciones ambientalistas, investigadores y vecinos, que cuestionaron sus posibles consecuencias sobre la dinámica del ecosistema costero. Esta vez, el debate social fue prácticamente nulo.





