Fútbol y dictadura. La pelota se mancha…


(Por Luis Ponte) El jueves 24 de marzo pasado, además de todos los actos y marchas que hubo en todo el país por el 40 aniversario del golpe de estado cívico miltar en la Argentina, sucedieron otros hechos, si se quiere menores en cuanto al volúmen de la noticia, pero que por su significado simbólico asociado a la importancia de la fecha, nos ayudan a revisar – ya que vinieron de la mano del fútbol – cuestiones no tan expuestas, en la relación que hay entre este deporte y la política.

I

La fecha FIFA del torneo que clasifica al mundial de Rusia 2018, programó (por supuesto que no de forma deliberada), el encuentro entre las selecciones de dos países vecinos, que hace 40 años exactos estaban sometidos por dos dictaduras genocidas: Argentina – Chile.

En el Estadio Nacional, en Santiago. Cuyo valor simbólico devino,  a partir del 11 de septiembre de 1973 – y a causa del derrocamiento del gobierno democrático del Dr. Salvador Allende – de orgullo nacional para los chilenos por su historial deportivo, político y cultural; en sinónimo de la pesadilla más aberrante, convertido en campo de concentración por la dictadura de Pinochet, sede de desapariciones, interrogatorios, torturas y crímenes perpetrados contra miles de ciudadanos chilenos y extranjeros detenidos ilegalmente. Hasta allí, podríamos hablar de la ironía del destino.

Pero antes de ese encuentro ocurrió algo muy llamativo, que no fue reflejado por los medios nacionales más influyentes. El plantel de fútbol argentino, quiso expresarse en conmemoración del 40° aniversario del golpe cívico-militar, saliendo al campo de juego con una bandera con la consigna “24 de marzo, Día Nacional de la Memoria, la Justicia y la Verdad”. Pero la FIFA se lo prohibió.

El artículo 60 del Reglamento FIFA de seguridad en los estadios (titulado “Prevención de conductas provocadoras y agresivas”) impone en su inciso 1 que: “Se prohíbe terminantemente la promoción o el anuncio por cualquier medio de mensajes políticos o religiosos o cualquier otro acto político o religioso en el estadio o sus inmediaciones antes, durante y después de los partidos”.

Los jugadores resolvieron, antes de ingresar al campo de juego, fotografiarse en el túnel de salida con la bandera desplegada, y publicar la misma a través de la cuenta oficial de la Selección Argentina en Twitter bajo el hashtag #NuncaMás. Y así logró trascender su mensaje en una imagen que dio vuelta a través de las redes.

A partir de este hecho uno se pregunta ¿Para la FIFA, recordar el inicio de una dictadura que violó, mató, asesinó, torturó, secuestró, desapareció vidas, es una razón política semejante a la que el espíritu de dicho reglamento apunta prohibir? Es decir la idea de evitar confrontaciones ajenas al deporte al “tomar partido por”, o “en contra de” determinado grupo o idea “enfrentado a”?. Y en ese caso, si recordar el aniversario del derrocamiento de un gobierno democrático por parte del poder militar, y el terrorismo de Estado que éste instauró, fuese para la FIFA un acto político con el sentido que el reglamento busca evitar, ¿qué intereses, ideas o grupos estaría protegiendo de ser ofendido, agredido o humillado, con esa bandera….?

¿Apoyar un mundial en un país gobernado por un régimen militar como el que se jugó aquí en 1978, en qué parte del Reglamento o Estatuto de FIFA se olvidaron de contemplarlo como “mensaje político”?

II

El otro hecho impensado también – en medio de un contexto oficial que prohibe en los medios públicos agregar el descriptivo “cívico” a la dictadura cívico-militar; que edulcora la consigna de Memoria, Verdad y Justicia; que revive la teoría de los dos demonios; que pone en discusión, otra vez, el número de 30.000 desaparecidos; que habla de un pasado de violencia institucional y no claramente de terrorismo de Estado; que desguasa las área de Derechos Humanos en todo el sector público (ver Página12 lunes 28/3/16) – sucedió esa misma noche, durante la transmisión del partido Chile-Argentina en la TV Pública, cuando el comentarista Juan Pablo Varsky remarcó el significado simbólico coincidente que encerraba el hecho de jugar en esa fecha, esas dos selecciones, en ese estadio.

Y habló, mientras la cámara enfocaba en primer plano, de un sector del Estadio llamado “Escotilla Nro 8”. Lleva ese nombre la puerta por donde conducían al interior del Estadio Nacional de Chile a los detenidos por la dictadura desde 1973. Las crónicas dicen que, a fines de septiembre de aquel año había allí, más de 7.000 detenidos.

A partir de 2003, fue declarado Monumento Histórico Nacional, “como agente de reparación simbólica y de reivindicación de la Memoria de los chilenos frente a los hechos ocurridos”. Allí se realiza todos los 11 de septiembre de cada año a partir de las 20 horas el llamado Velatón. Los asistentes llevan al lugar una o varias velas, las encienden y las depositan como ofrenda en el frontis del recinto, como homenaje de los que estuvieron detenidos en ese estadio.

El 11 de septiembre de 2010, primera presidencia de Bachelet, y después de 37 años de permanecer cerrada, se reabrió la escotilla 8 al público, quien pudo llegar al sector de las gradas que se mantiene  tal cual estaba en 1973, como contraste con el resto del estadio reformado, para mantener viva la Memoria.

III

Y como el destino tenía ganas de jugar con la ironía de la mano del fútbol, ese 24 de marzo falleció nada menos que Johan Cruyff. Capitán y lider de la Naranja Mecánica, como se conoció al seleccionado de fútbol holandés subcampeón consecutivo de los mundiales 1974 y 1978. Mucho se habló, precisamente, de la no venida de Cruyff al mundial 78, por razones políticas.

El que sí vino entonces fue Ruud Krol, otro de los intergrantes más importantes de ese equipo. Y fue a Krol a quien le adjudicaron una carta escrita a su hija Mabelle, de 3 años; enviada supuestamente por el jugador desde la concentración de Holanda, y publicada en la edición 3062 de la revista El Gráfico del 13 de junio de 1978.-

Algunos párrafos:  “….Mamá me contó que los otros días lloraste mucho porque algunos amiguitos te dijeron cosas muy feas que pasaban en Argentina. Pero no es así. Es una mentirita infantil de ellos. Papá está muy bien. Aquí todo es tranquilidad y belleza. Esta no es la Copa del Mundo, sino la Copa de la Paz.”

“No te asustes si ves algunas fotos de la concentración con soldaditos de verde al lado nuestro. Esos son nuestros amigos, nos cuidan y nos protegen. Nos quieren como toda la gente de este país, que desde el mismo momento de la llegada nos demostró su afecto. Como en el aeropuerto cuando nos esperaron con banderas de nuestra patria y nos tiraban besos y todas las manos querían abrazarnos.”

“… No tengas miedo, papá está bien, tiene tu muñeca y un batallón de soldaditos que lo cuida. Que lo protegen y que de sus fusiles disparan flores. Dile a tus amiguitos la verdad. Argentina es tierra de amor. Algún día cuando seas grande podrás comprender toda la verdad.”

Cuando se descubrió que la carta era apócrifa, mediante una conferencia de prensa del jugador, el suceso provocó una reacción de la embajada holandesa y hasta la Federación de esa país amenazó con retirar al equipo de la competencia. El enviado especial de El Gráfico en Mendoza, Enrique Romero reconoció que había escrito la carta. El jefe de redacción de la revista deportiva (Editorial Atlántida, propiedad de la familia Vigil) era Ernesto Cherquis Bialo, quien tuvo un airado cruce verbal cara a cara en la propia concentración de Holanda.

Cherquis Bialo, reciclado en muchos programas deportivos, hasta hace poco fue el Jefe de Prensa de la AFA, durante el mandato Grondona-Segura. A éste lo sucedería años más tarde como Jefe de Redacción en el Grafico, Aldo Proietto hasta hoy comentarista estable de los programas de radio y TV de Fox Sports en Argentina. Proietto, trabajó para el temible vicealmirante Lacoste, en el EAM 78, durante el mundial, (Gustavo Veiga, Página 12, 26/6/2008) a 30 años de ganar el Mundial 78.

IV

En su columna del 22 de marzo pasado, titulada “40 años”, el periodista Ezequiel Fernández Moores, hablando sobre los chilenos muertos por la dictadura argentina y viceversa, dice en un párrafo:

“En el Estadio Nacional fue también la última vez que se vio con vida a Charles Horman, el caso más célebre….. Ed Horman, su padre llegó a demandar a Kissinger por la muerte su hijo, que era guionista en Chile Films, la misma empresa que en 2015 ganó gran dinero con la televisación de la última Copa América. Chile Films, claro es hoy privada, como los clubes SA de Chile. El millonario Sebastián Piñera fue presidente de Chile tras manejar primero a Colo Colo. La idea de los clubes SA atrajo días atrás a Mauricio Macri, nuevo presidente argentino, ex presidente de Boca.

Nota: la noche que Salvador Allende fue elegido, presidente de Chile, en 1970, Agustín Edwards Director del Diario El Mercurio de Chile, viajó a EEUU a entrevistarse con el Secretaria de Estado Henry Kissinger, para pedirle que la CIA, dirigida por George Bush padre, iniciara las acciones para impedir que Allende asumiera.

Historias enlazadas en el tiempo por los mismos nombres y apellidos. Aparentes e ingenuas coincidencias. Personajes reciclados, devenidos influyentes o poderosos en gobiernos, organizaciones como AFA, FIFA, o medios de comunicación deportivos, y de los otros. No hay ni ingenuidad ni azar – queda muy claro-  en todo lo que relaciona  fútbol actual y política.  Queda claro de qué hablamos cuando hablamos de fútbol.