“La contaminación que no vemos: lo que deja Vaca Muerta en Bahía Blanca”
Especialistas en energía y derecho ambiental advirtieron sobre el impacto de las emisiones de metano en la previa de la charla. Señalaron la falta de controles, la ausencia de regulaciones específicas y las contradicciones ante el crecimiento de megaproyectos.
La actividad se realizará el viernes a las 17:30 en la Universidad Nacional del Sur, en Colón 80 (Salón Fundadores), y reunirá a especialistas en energía, derecho ambiental y monitoreo de emisiones para analizar el avance de la infraestructura vinculada a Vaca Muerta, las emisiones y fugas de metano y otros gases de efecto invernadero y los impactos ambientales y sanitarios asociados al desarrollo hidrocarburífero.
En ese marco, la técnica en Medio Ambiente de la UNS y vecina de General Daniel Cerri, Evangelina Lasala, aseguró que uno de los ejes centrales del encuentro será “poner en agenda y visualizar algo que no vemos”. “Muchas veces vemos una llama, una chimenea, algo que estamos viendo, a veces sale el humo negro y ahí nos extrañamos”, explicó. “Pareciera una locura que en el 2026 estemos hablando de este tipo de emisiones”, afirmó.
Patricia Rodríguez, activista y educadora ambiental de la organización internacional Earthworks será otra de las disertantes. Estuvo anteriormente en Bahía Blanca junto a un equipo de trabajo que utiliza tecnología infrarroja de última generación para detectar emisiones contaminantes invisibles a simple vista.
Desde su experiencia, Lasala señaló que en Cerri existe una percepción de que algunas industrias generan menos impacto que las instaladas en Ingeniero White, aunque remarcó que “no sabemos bien qué es lo que está pasando”.
También cuestionó la falta de información pública sobre la expansión de la infraestructura energética en la región. “No tenemos la información de lo que está pasando, no tenemos la información de lo que va a pasar”, sostuvo. Finalmente, señaló que uno de los objetivos de la charla será “generar herramientas para una justicia ecosocial” y brindar elementos para que la comunidad pueda “exigir el derecho al ambiente sano”.
“No hay mucho motivo para celebrar el desarrollo de Vaca Muerta”
Gabriel Blanco es profesor titular e investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN en las áreas de energías renovables, cambio climático y sustentabilidad e integra el Centro de Tecnologías Ambientales y Energía. Afirmó que “el gas y el petróleo son parte central de las causas del cambio climático”.
Según explicó, las fugas de metano se producen en distintas etapas de la actividad hidrocarburífera como la extracción, el transporte, el almacenamiento y también en el procesamiento para exportación. A eso se suman las emisiones derivadas del uso final de esos combustibles.
Blanco cuestionó la profundización del modelo fósil en Argentina y planteó que el crecimiento de obras vinculadas a Vaca Muerta convive con fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes. También señaló que la expansión de la infraestructura energética avanza sobre territorios protegidos y con escasos controles ambientales.
“Ese gas y ese petróleo son la causa principal del cambio climático que genera los vientos que vamos a estar viendo hoy en gran parte de la provincia y del país. Ustedes en Bahía Blanca más que nadie saben de lo que se trata esto, de los impactos que estamos sufriendo: sequías, tormentas, inundaciones, pérdidas de vidas. Sufrimos eso, hacemos duelo por esas pérdidas y al mismo tiempo celebramos Vaca Muerta, que es parte directa de las causas por las cuales pasa lo que pasa”, afirmó.
En paralelo, desde la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, la abogada Giselle Munno Dithurbide advirtió que Argentina carece de una normativa nacional específica para regular las emisiones de metano del sector energético. Recordó que el país forma parte del Compromiso Global de Metano, que propone reducir un 30% las emisiones hacia 2030, aunque señaló que no existen herramientas concretas para alcanzar ese objetivo.
La especialista describió además una serie de falencias en los mecanismos de control ambiental. Entre ellas, mencionó la ausencia de estudios de impacto acumulativo en zonas con cientos de pozos activos y la escasez de estaciones de monitoreo de calidad de aire. “Hoy gran parte del territorio no sabe qué aire está respirando”, dijo.
Munno Dithurbide advirtió además que el metano también está vinculado a problemas sanitarios graves por su relación con el ozono troposférico. “Es responsable de aproximadamente la mitad del ozono troposférico presente hoy en la atmósfera. Y ese contaminante está asociado a un millón de muertes prematuras por causas respiratorias a nivel global cada año”, afirmó.
Los cuestionamientos también alcanzan a la estrategia energética nacional. Tanto Blanco como Munno Dithurbide coincidieron en que el aumento de inversiones para exportar gas natural licuado contradice los objetivos de reducción de emisiones. En ese sentido, diferenciaron entre una transición energética -que implique abandonar progresivamente los combustibles fósiles- y una simple “adición energética”, donde las renovables crecen sin reducir la explotación petrolera y gasífera.





