Una mujer denunció penalmente la violación de derechos de sus seis hijos -de entre ocho y 17 años- por parte de las autoridades de la Secretaría de Políticas Sociales y de coordinadores e integrantes de un servicio local.

La demanda apunta a la “falta de asistencia apropiada para la integridad física, psíquica y moral” de los tres adolescentes, uno de los cuáles murió el 10 de septiembre “a causa de la falta de asistencia del Estado en el tratamiento de sus adicciones”.

La investigación de los delitos de abandono de persona e incumplimiento de los deberes de funcionario público recayó en la UFI Nº2 a cargo del fiscal Marcelo Romero Jardín.

“Me acerqué a hacer una denuncia contra el Estado y contra quienes son responsables, más allá de que los padres somos responsables también. A veces hay cosas que se nos van de las manos y se supone que existe un sistema, el cual no está funcionando”, dijo Andrea en FM De la Calle.

La denunciante comentó que su familia ingresó al sistema social municipal hace catorce años a partir de una situación de violencia de género. Hace cuatro años la pareja se separó y los tres hijos mayores decidieron quedar a cargo del padre.

“Si hubiera habido un control o seguimiento esto no hubiera pasado”, afirmó sobre la muerte de su hijo Dilan. “Cuatro años de abandono tuvieron mis hijos, sin educación, sin documentación, sin control de salud, sin nada prácticamente, sobreviviendo con lo que podían y con lo que tienen a su alcance como las adicciones, la delincuencia. Los funcionarios públicos, el sistema sabe muy bien lo que está pasando pero hacen oídos sordos, no quieren ver”.

“El contacto con mis hijos siempre fue de mi parte, de la manera que pude. No tener un pasaje no me permitió acercarme hasta donde ellos viven. En otras situaciones ellos se iban, se escondían. Desde que se fueron con su papá la relación siempre estuvo rota, el vinculo se rompió y no me ayudaron tampoco a restaurarlo. Cuando decía que necesitaba ayuda, desde el servicio local me decían ‘y bueno, si ellos no se acercan no podemos hacer nada, si no les conocemos la cara’. Son niños en adicciones, no van a tener mucha voluntad de acercarse. Hay que buscar la manera”, contó.

El Consejo Local de Niñez y Adolescencia reclamó que se declare la emergencia

 

Andrea recurrió a todo tipo de instituciones: “Jardines, escuelas, guardería, servicio local, servicio zonal, municipio, cada oficina, políticas sociales, servicio social, acción comunitaria. Sí hay en algunos sectores gente que trabaja con vocación y humanamente. Yo denuncié particularmente a cada uno de los funcionarios que estaban dentro del sistema y que en alguna oportunidad me han atendido, incluso de muy mala manera”.

“Cuando fui a pedir a gritos ayuda en una oportunidad, uno de los funcionarios con una de las cabezas de Niñez me atendieron de muy mala manera, con apuro, parada en hall del municipio”.

“Por todos lados fui a buscar ayuda. Escapándome de barrio en barrio para que mis hijos dejen de correr riesgo, para que dejen de hacer lo que hacían y nadie me ayudó. Son catorce años dentro de este sistema y el equipo local, en especial Las Villas Oeste hacen muy mal su trabajo”, afirmó.

“Si vos a estos pibes les das herramientas y trabajo estos pibes salen, cambian”

“Dilan era un niño especial, iba a escuela especial, tenía 15 pero su cabecita era la de un niño más pequeño, hizo muchísimos talleres. Él quería hacer una panadería. Decía que su hermano mayor se iba a encargar de amasar y hacer la elaboración y que su otro hermano se iba a encargar de la caja porque es bueno para las matemáticas”.

Por último, Andrea comentó que hay varios adolescentes en El Saladero que padecen la misma situación que Dilan: “Son más de 20 que están en riesgo, sin ayuda, sin herramientas. Mamás que no tienen la facilidad de poder acercarse, de pedir auxilio. Cuando lo hacen, las tratan de ignorantes, no les dan las herramientas. Son pibes que necesitan muchísima ayuda, la están pidiendo a gritos y no se las dan”.

“El barrio El Saladero está olvidado, hay corazones inmensos, madres de fierro, que sin el municipio y sin el sistema te sacan un chico de la calle, lo levantan y con lo que tienen se lo llevan a la casa y le dan de comer. Dilan llegó a ganarse el corazón del barrio, incluso ellos le hicieron un mural para no olvidarse, para concientizar a otros de no hacer eso”, aseguró.