La médica forense Virginia Creimer dijo a FM De la Calle que las evidencias recolectadas ayer en el allanamiento al puesto de vigilancia de Teniente Origone le dan “mayor peso a la hipótesis de la participación de la Bonaerense en la muerte de Facundo”.

“En ese espacio donde estaba el caño y el colchón que dieron positivo al luminol, donde los perros marcaron el colchón, donde se encontró la turmalina, tenemos un montón de evidencias que nos llevan a pensar que Facundo estuvo acá y que acá probablemente haya sido lastimado”, enfatizó la jefa del servicio de Medicina Legal del Hospital Rossi de La Plata.

Durante el procedimiento realizado en el puesto donde se desempeña el policía Alberto González, se analizó el mismo sector en el cual encontró el amuleto del joven en agosto. Se trata de un calabozo en desuso ubicado al fondo del terreno, detrás de las oficinas. En esta ocasión, el hallazgo más significativo fue un trozo de turmalina similar al que tenía Facundo.

“Se levantaron 27 muestras, se encontraron restos de ropa de distinto tipo y tamaño que eran compatibles con ropa de Facundo, un calzoncillo que está en buenas condiciones y restos de la parte inferior de una zapatilla. Al examinarla y compararla con la zapatilla hallada indemne al lado del cuerpo de Facu es compatible con exactamente el mismo tramado de esa zapatilla”, explicó la perita.

Respecto al calzado, agregó que “este pedazo de suela estaba muy cerca de un colchón que se encontraba dentro del calabozo. Ese colchón, además de responder con numerosas manchas, tenía gran cantidad de pelo blanco de animal, compatibles con un perro que es del lugar. Puede ser que el pedazo de suela haya sido masticado por el animal porque estaba en el mismo lugar donde evidentemente duerme el perro”.

Pasadas las 15 ingresó el perito Marcos Herrero con sus canes Yatel y Casay. Yatel indicó con dos ladridos un lugar del calabozo. Casay también señaló el perímetro. Allí, luego de un exhaustivo trabajo “separando pedacito por pedacito, hoja por hoja, bichito por bichito” -según indicó Creimer- “encontramos un pedazo de turmalina que se mandó a analizar para ver si es compatible con la turmalina que le correspondía a Facundo”.

Procedimiento con luminol y luz UV

Al atardecer, luego de un cuarto intermedio, se retomó el peritaje. Esta vez para verificar rastros biológico con luminol. Según explicó Creimer, se trata de “un químico que ilumina, responde a manchas que pueden ser biológicas. Hablamos de sangre, saliva y semen”.

“En los lugares donde habían marcado los canes se encontraron muestras que tenían quimioluminiscencia (se prende una luz cuando hay sustancias biológicas). En la celda, por debajo del colchón, en el ángulo que forma la pared con el piso, hubo un caño de metal que dio francamente positivo”, mencionó.

Informe de la autopsia

El 25 de agosto se realizó la autopsia del esqueleto de Facundo, encontrado en la zona de Villarino Viejo. Creimer firmó en disidencia parcial los resultados presentados a principios de octubre y agregó sus propias conclusiones.

“En ese informe de 200 fojas, lo que hago es desarmar y volver a armar lo que ocurrió en tiempo y espacio. Hay evidencias del encuentro en vida de Facundo con la Bonaerense, hay un momento en el que desaparece y siguen existiendo evidencias de que la Bonaerense está actuando sobre la desaparición de Facundo. Las nuevas muestras lo que hacen es darle un mayor peso a la hipótesis de la participación de la Bonaerense en la muerte de Facundo”, señaló la médica forense.

El documento destaca que solo cinco de las diatomeas (microorganismos que se encuentran en general en el agua) identificadas en la médula corresponden con el agua donde se halló el cuerpo.

“Las diatomeas aparecen en la médula. Cuando une se ahoga tiene distintos pasos, el primero es que si está consciente lo que hace es tratar de no respirar para que no entre agua. En un momento la falta de oxígeno hace que uno respire el agua y eso entre al torrente circulatorio. Eso atraviesa los órganos y se acumula y preserva en la médula”, explicó.

Creimer comentó que la bióloga Nora Maidana, especialista en diatomeas que participó de la autopsia, afirma que “que haya solamente cinco tipos de coincidencias es un porcentaje muy mínimo para hablar de muerte por sumersión en ese lugar, porque eso habitualmente se da en porcentajes muchísimos más altos”.

“Puede ser que la muerte se haya producido con Facundo consciente y que se lo haya sumergido para que aspire el agua, puede ser que se le haya hecho un submarino húmedo, dentro de lo que son las torturas típicas de una fuerza como la Bonaerense, o se le haya sumergido la cabeza en agua contaminada con esas diatomeas”.

Señaló que “sí queda claro que en todo este desarrollo está presente la Policía Bonaerense”.

La experiencia del trabajo forense en crímenes de las fuerzas de seguridad

“Este trabajo es sumamente difícil, muy doloroso, no solo es trabajo técnico científico como médica sino que implica un compromiso permanente al lado de la familia para poder contenerlas y explicarles, tratar de que entiendan lo inentendible”, mencionó Creimer.

Enfatizó que “las fuerzas de seguridad en nuestro país siguen con un poder de bala intacto como en la mismísima dictadura. Las fuerzas de seguridad siguen matando pibes y pibas vulnerables con la misma facilidad y complicidad del Estado que durante la dictadura cívico- religiosa- militar”.

“El Estado es responsable en la medida que permita que haya juezas como (Gabriela) Marrón que no nos tomen las medidas para investigar o que haya fiscales como Ulpiano Martínez que no hagan su trabajo, en la medida que haya un ministro de Seguridad que mire para el costado. El Estado es responsable de la muerte de cada une de estes pibes y creo que es obligación de todes seguir adelante para que esto deje de pasar de una vez por todas”, finalizó.

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