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(Por Astor Vitali) Silvio Rodríguez publicó La adivinanza, el primer corte del disco que editará el 12 de junio, Para la espera. Para la espera: guitarra y voz. Canción de manufactura en la cocina y el corazón en la mano enchastrando las cuerdas.

Las manos y el amor son parte del relato de esta primera nueva canción en el aire. La composición que cuenta estados espirituales en la armonía (los acordes); las letras que interpelan individualmente a la humanidad; las preguntas ¿y las respuestas?

Un disco dedicado a los muertos. Es que no puede ser de otra manera. Los muertos nos dedican su memoria, sus charlas y sus olores. Los muertos nos conversan en las esquinas de las casas y en los rincones de los cafés y en las solapas de los libros. ¿Cómo no dedicarles cantos para contestarles?

Editar un disco en este contexto es una de las dos mejores cosas que puede hacer un artista en situación de pandemia; la segunda es trabajar por quienes tienen la heladera llena de ausencias.

Para la espera es un título explícito: les publico estas canciones para este difícil momento porque es mi arte lo mejor que tengo para dar. Además, para un revolucionario del siglo XX, abrir el disco con una adivinanza y no con certezas cerradas implica la reafirmación de su carácter revolucionario.

-Usted es creyente- contaba Yupanqui que le preguntaron.

-Yo soy dudante-, respondía siempre.

La certeza de Rodríguez es un nuevo disco del que ha publicado un solo corte hasta el momento y en esa primera obra de esta nueva producción no duda en preguntarse. La adivinanza, clave para tomar un papel en cada casa en aislamiento (si no tiene exprópieselo a los ricos o exíjalo a su estado –la educación es un derecho humano declarado, ¿lo recuerda?-) y ponerse a trazar preguntas cándidas, preguntas frías, preguntas para amanecer y para amar, preguntas incómodas y preguntas mimos.

Preguntarse por ejemplo ¿qué estamos haciendo? ¿En qué mano guardo el amor? ¿En qué nueva bandera de colores conocidos izaré mis sueños? ¿Y en qué lugar del firmamento brilla la esperanza?

Dijo Silvio Rodríguez:

“Para la espera” incluye algunas de las canciones que he compuesto en los últimos años. En todos los casos son primeras versiones, realizadas poco tiempo después de haberlas compuesto. Los instrumentos y voces que aquí se escuchan soy yo mismo, tomando apuntes para desarrollar después. Sólo tres de estos temas fueron divulgados anteriormente: “Jugábamos a Dios” (2010) para los créditos del filme “Afinidades” –dirigido por Jorge Perugorría y Vladimir Cruz–, “Viene la cosa” (2016), interpretada en múltiples conciertos en barrios de La Habana y “Noche sin fin y mar” (2017), dedicado a mi querido amigo Eduardo Aute. Los 10 temas restantes son inéditos.

Dedico este trabajo a la memoria de varios amigos, excelentes creadores que el mundo ha perdido en el último mes. Los pongo en el orden que partieron:

Tupac Pinilla Núñez: sicólogo, cineasta y editor…….[28.08.72 – 18.03.20]
Juan Padrón Blanco: historietista y cineasta ……….. [29.01.47 – 24.03.20]
Luis Eduardo Aute: pintor, cantautor y cineasta …..[13.09.43 – 04.04.20]
César López: poeta, escritor, ensayista  …………….[25.12.33 – 07.04.20]
Luis Sepúlveda: escritor, periodista y cineasta ……. [04.10.49 – 16.04.20]
Marcos Mundstock: locutor, escritor y humorista … [25.05.42 – 22.04.20]
Óscar Chávez: cantante, actor, compositor ………..  [20.03.35 – 30.04.20]

Gracias infinitas a todos.

Silvio Rodríguez Domínguez,

1º de mayo de 2020,

La Habana, Cuba.

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Ficha técnica

“Para la espera” fue grabado, mezclado y masterizado en los estudios Ojalá, en La Habana, Cuba, entre 2010 y 2020. Todas las canciones fueron compuestas e interpretadas por Silvio Rodríguez.

Grabación y mezclas: Olimpia Calderón Arias

Masterización: Merlin Lorenzo Rodríguez.

Responsable de Estudios Ojalá: Juan Mario Chávez.

Auxiliar: Orlando Valdés.

Secretaria: Mirtha Almeida.

Foto: Daniel Mordzinski.

Guitarras, voces, bajo, percusión y diseño de portada: Silvio Rodríguez.

Gracias especiales a Jerzy Belc, por su asesoría en ambientes

y al luthier granadino Paco Marín por la guitarra que se escucha.

(Por Astor Vitali) “Ruego que mis enemigos vuelvan a vivir”, es tal vez una buena fuente para mamar la estética Melingo. Ha pasado el siglo XX y, si bien la postmodernidad se considera consolidada sepulturera de la mitología vernácula de malandras y rebusqueros, mujeres tratadas y maltratadas subversivas, varones miserables que ahogaron sus menudas incomprensiones en alcohol o sangre en sus pulmones, no es posible descubrir los nuevos héroes de esta época fofa y por ende, tampoco se vislumbran sus antihéroes. La maldad sigue con su mano en la caja registradora, sin novedades respecto del carácter burgués de nuestros verdaderos villanos. Ahora, en un versiones más virtuales y menos pintorescas, menos arriesgadas, a lo sumo pierden tiempo y ganan ojeras frente a mil pantallas, mucho menos reales que la sombra que anticipa la muerte en un siglo que nos pasó por encima pero aún no alivianó su peso borrascoso sobre nuestra siquis lenta.

¿Canta el siglo XX en el vibrato melinguero? ¿Suenan sus cantores? ¿Acaso una escala repetida y mezclada por máquinas posmodernas (y contemporáneas) junto al eco oriental de un canto cualquiera es una manera de habitar el 2020 pero sin la pavada aséptica de sacarse los muertos, las guerras y la sangre de encima? Si la música tiene una Historia ¿está la Historia de la Música ajena a la Historia?

Claro que no. Por eso, escuchar los discos que Daniel Melingo va lanzando al mercado (por cierto, nada “existe” fuera de éste luego del derrumbe del callo soviético) es, hasta el momento, asistir a un evento artístico digno: hay una estética inspirada en un relato donde manda el brío talante subjetivo de nuestro artista. Las técnicas y los medios –las máquinas, los músicos o los DJs- no importan tanto como el curso estético que no se desempaña.

Oasis nos devuelve a nuestros enemigos. Y uno asiste agradecido. “Vine a recuperar mis fantasmas y mi voz”, es una necesidad imperiosa de los vivos, es un anhelo vital de las vivas.. Sin embargo, no cuenta con más “Likes” que la incandescencia inaparente de la inconciencia dormida. Dormida, como el ayer, pero no muerta.

Oasis, un lugar para recuperar fantasmas y voces que son, claro está, los únicos salvoconductos de nuestro futuro.

Comienza hoy la quinta edición del Festival de la Canción Propia: Canciones del Sur. En esta oportunidad, Carlos Aguirre participará como invitado junto a su nueva propuesta: el quinteto de guitarras.

“Vamos llevando muchas de las canciones que he compuesto en el orden más tradicional del folclore y también con algunos temas instrumentales. Tenemos mucha expectativa por este encuentro”, dijo el artista a FM De la Calle.

A las 17 horas tendrá lugar un taller de canciones en el que aprovechará “los múltiples abordajes que puede tener la gestación de una canción”. Será en la sede de UMSur (Zelarrayán 962).

A las 21, la sala Pato Spaltro del Centro Cultural La Panaderia (Lamadrid 544) será el escenario de Ronda de canciones, un espectáculo donde el colectivo de artistas de origen local ofrecerá canciones y conceptos sobre la canción.

El viernes, en la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia, Carlos Aguirre participará de una charla sobre la canción argentina en la actualidad.

Finalmente, a las 21, en el mismo edificio, precedidos por Mil Puentes, el quinteto de guitarras se presentará en el concierto de cierre del festival. Luis Medina, Mauricio Laferrara, Sebastián Narváez y Andrés Pardó Laurié completan la formación guitarrística.

(Por Astor Vitali) Esteban Cereijo es guitarrista, docente y compositor. Recientemente editó su tercer disco El sanador. Abre con una versión de Ezquiel López de 9 de Julio de José María Padula. A partir de aquí, la variación de géneros va develando un entramado personal que lleva a quien escucha por distintos climas y estados.

La segunda pieza es la canción popular partisana Bella ciao en versión de Cereijo.

Daniela y el mundo, en referencia a la guitarrista Daniela Rossi es la primera pincelada de las características compositivas de este artista. La guitarra como modo de expresión y el bagaje interior como recurso narrativo de sentidos.

La dulzura profunda intercepta la placa a través de la interpretación de la popularísima (en todo sentido del término) creación sobre un tema de Grenet de Leo Browe Canción de cuna. Canción de cuna para la niñez pobre de recursos y rica en cantos de adultos que velan por sus sueños, su presente y sus futuros posibles.

Si bien se trata de un trabajo de composición basado en una invención de Bach, para la escucha latinoamericana, Invención a voces continúa como una serie de cantos que dialogan, cómo un cúmulo de rumores (hacia el final) de canciones latinoamericanas con ecos de la vieja trova universal, inquitas, recurrentes y vivaces. Preguntas de todos los tiempos en cualquier lugar, en unas pocas líneas de guitarra.

Luego, Conjuro para un brujo nos va envolviendo en una noche de magia donde las piezas de una elucubración se plantean en pocos segundos, y quedan resonando en otras noches.

Más tarde volvemos al repertorio rioplatense a través de Milonga de mis amores en versión para guitarra de Eythor Thorlaksson. Otro conjuro, tal vez.

Promediando la placa, Doña Juana nos devuelve al Cereijo compositor, preciso y suave en su mensaje, cualquiera que sea en los nervios que toque su música. Está claro que nos está contando algo, algo que cada narrador interno sabrá contar a su manera.

De las obras más enajenantes que pudo haber elegido de Johann Sebastian Bach, nuestro guitarrista interpreta, en versión para guitarra de Eythor Thorlaksson, el Preludio de la suite Nro 1 para violonchelo. Y la guitarra desdibuja fronteras entre unas cuerdas y otras, entre unos instrumentos y otros, entre unos timbres y otros. Cualquiera puede cantar algo bello de ser cantado.

Continúa la canción popular catalana  El noi de la mare, en versión de Miguel Llobet para dar paso luego a la remembranza de Cacho Tirao versionando a Mariano Mores en su Taquito militar, obra más musical que su título que inmortalizaron, entre otros, los genios de Salgán & De Lío.

El sanador, obra que titula el disco, de Cereijo, es una obra lograda magistralmente. ¿Qué es una buena obra? ¿Una llena de ideas e informaciones? ¿Una donde el instrumentista muestre su virtuosismo (clásico error de instrumentista que compone)? ¿Una que comunique con la información que pide el mensaje de la obra que tiene al artista como canal? Quien suscribe tiende a pensar que responder a esta última pregunta lo pone al buscador en la senda del compositor.

Memoria de la tierra, dedicada a un amigo perdido, tiene toda la fuerza de la evocación y de la evocación de un ser sustancioso. No cabe más que escucha.

Luego, Micromodo menor 4 es una obra breve que termina de exponer las virtudes compositivas de este artista.

En ante último lugar, Víctor, obra compuesta en base a un cuento de Santiago Bresciano va atravesando el relato e introduce a quien escucha a la interpretación del mundo narrativo.

Para finalizar, el guitarrista decide dejar en el aire el Vals venezolano Nro 3 “Natalia” de Antonio Lauro.

“La guitarra está creciendo muchísimo en este momento. Hay lutieres que están haciendo guitarras increíbles… Se dice ‘esa guitarra suena como un piano´. Si yo tengo un sonido en mi cabeza al que quiero llegar sería más o menos el del sonido de un piano” dijo a FM De la Calle la música Daniela Rossi.

En la actualidad, se encuentra “haciendo un repertorio específicamente de compositores que escribieron para la guitarra, no son transcripciones. Se está escribiendo nuevo repertorio para la guitarra. La guitarra está tomando bastante partido como instrumento solista”.

Argentina es un país hecho de guitarras y de encuentros. Es un país con sonido a madera y canto. La versatilidad del instrumento hace posible que, sin cambiar de artefacto, en una misma noche un guitarrista se sienta compelido a rasguear a lo cuyano, pausar el tiempo ritmeando hacia el norte, contratiempear a lo porteño, evocar los acordes del rock vernáculo o filosofar con música romántica, abstracta o contemporánea. Cualquier lenguaje entiende la guitarra.

 “Yo empecé tocando la guitarra con folclore argentino, con mi papá. Para mí las guitarreadas son un clásico con mi familia, con mis amigos. Yo tocaba de oído hasta que hice un año en una academia privada y Sergio Natali me introdujo a la lectura de la música clásica. En el conservatorio desarrollé más la lectura y el instrumento como instrumento clásico. Yo no sabía ni que existía la guitarra clásica. Tocaba folclore, rock nacional, Charly García, Fito Páez, un poco de Beatles, Queen, que eran las influencias que tenían mis hermanos más grandes. Todas las músicas nos enriquecen y para mí haber nacido en un país como éste es una suerte”.

“La mano derecha es lo que más nos diferencia de los otros estilos de guitarra. Hay una búsqueda muy sutil del sonido que sería como el cantante con su voz: podés escuchar un guitarrista y podés decir quién es por el ataque que tiene, por los colores que usa, por el cuerpo del sonido. No tiene que ser el mismo para todos. Claro que hay unas bases que son comunes a todos.. un sonido limpio, redondo, con cuerpo, con proyección. Después la personalidad de cada uno va a ser que el sonido de aquella persona se diferencia del mío. Hay una búsqueda en la yema, la uña, qué largo de uña, cómo atacás, desde qué falange, cuánto peso… un montón de cosas”.

La artista interpretará obras de Giulio Regondi, Manuel Ponce y Francisco Tárrega. El concierto es abierto a todo público con entrada libre y gratuita.

Tal como puede leerse en la página de los organizadores del evento, donde se publicaron los detalles del evento, Daniela es una guitarrista argentina nacida en Bahía Blanca y residente en Cambridge, Inglaterra, ganadora de múltiples premios internacionales.

Estudió con Eduardo González Velasco, en el Conservatorio de Música de Bahía Blanca, egresando del Profesorado en Música orientación Instrumento en 2006.

Daniela toca en Festivales de Latinoamérica y Europa como solista, invitada de orquestas, en dúos y ensambles.

En 2019 tiene una agenda que incluye dar conciertos y masterclasses en los principales Festivales de Guitarra de Europa entre los que se pueden destacar Bélgica, Inglaterra, España y Alemania.

Entre 2004 y 2008 tomó clases con la maestra y musicoterapeuta Liliana Ardissone, realizando el trabajo de una mecánica funcional global, en conjunto con la kinesióloga Nora Bandieri.

Tomó clases de perfeccionamiento con los maestros Eduardo Isaac y Victor Villadangos en Argentina desde el año 2001.

En 2008 se trasladó a Inglaterra, donde reside actualmente desempeñándose como docente y como artista de importantes festivales. En Londres tomó clases con Graham Devine.

Estudió durante cuatro años con los maestros Paolo Pegoraro y Adriano del Sal en la prestigiosa “Segovia Guitar Academy” de Italia.

Su primera presentación como solista con orquesta fue en México a la edad de 21 años, tocando el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo con la Orquesta de la Universidad Autónoma de Hidalgo, concierto que después volvería a tocar con orquestas de Argentina, Chile e Inglaterra, destacándose la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y la Newham Filarmónica de Londres.

Capaz de sumergirse en repertorios de todas las épocas, y con especial interés en la música romántica, en marzo grabó un CD con música de Giulio Regondi con el eminente ingeniero de sonido John Taylor en la iglesia de Weston, Inglaterra.

También desarrolló el lenguaje de la música argentina y grabó el CD “Invierno Porteño” con obras de Piazzolla y otros autores a dúo con el guitarrista Sebastián Pompilio en 2007.

Ha logrado premios en algunos de los concursos de interpretación más prestigiosos de Europa y Latinoamérica, destacándose el Primer Premio del “XXXVI Concurso Internacional de Ejecución Musical Dr. Luis Sigall, Mención Guitarra” (Viña del Mar, Chile, 2009), el Primer Premio del “London International Guitar Competition” (Inglaterra, 2015) y recientemente el Segundo Premio en el “Heinsberg International Guitar Festival and Competition” (Alemania 2017).

Se está desarrollando la edición número catorce del festival de artes escénicas Bahía Teatro. El Teatro Municipal de Bahía Blanca y el Tablado fueron los primeros escenarios, hace ya mucho tiempo. En el anexo Artestudio el actor Gustavo Vallejos coordinó un taller. Pocos sospecharían el crecimiento que tendría el que hoy es el festival más importante de teatro de la región.

Hubo un acierto fundamental del ciclo: ampliar públicos. A menudo, las propuestas artísticas locales piensan en cómo sumar públicos hacia sí mismas. En cambio Bahía Teatro formuló la propuesta de apuntar a un público de teatro y artes escénicas en su conjunto en lugar de trabajar para uno u otro grupo. En la actualidad, las propuestas existentes en la ciudad permanecen en cartel durante buena parte del año. Otrora, la lucha por un lugar y por sostener media docena de funciones anuales eran el objetivo principal.

Bahía Teatro ofrece otros dos aspectos de gran valía: la política de formación y el circuito barrial. En primer término, los encuentros, charlas y talleres abonan al encuentro, la educación y la discusión de saberes que no podrían articularse de manera aislada. Esto es fundamental para el desarrollo del arte en una región.

En segunda instancia, el circuito barrial articula en el contexto de un drama contemporáneo. Si el sector privado opta por propuestas artísticas de mercado (con interés mayor en el borderó que en la calidad artística) y si, por otro lado, el estado no reconoce a los actores culturales locales desatendiendo así su responsabilidad constitucional de garantizar los derechos culturales de la comunidad, entonces: ¿cómo llegan las propuestas artísticas a su comunidad? Se sabe que no todo el mundo puede pagar una entrada y, en ocasiones, no llega a cubrir ni siquiera el boleto para acceder a una función gratuita.

Una vez más, son los actores culturales de la ciudad los que se organizan para ejercer un rol que debería ser política pública. Con el antecedente de la Comedia Municipal, por la que tanto han peleado históricos referentes del teatro local y de su organización gremial –la Asociación Argentina de Actores-, el circuito barrial es un eje que debe ser tenido en cuenta por su valía y su aporte.

Por lo demás, el trabajo del equipo del Bahía Teatro, con la dirección general de Juan Caputo, ha sido sostenido y articulado en el tiempo.

Si hay algo que cambia el aire y lo mueve es el sonido Mozart. Nada permanece impávido ante su música, ya sea en articulaciones melódicas sencillas o se tratase de sus obras más complejas. En esta caso, se trata de un cuento cantado escrito a sus doce años.

Esta versión, a cargo del Taller de Ópera del Conservatorio Provincial de Música de Bahía Blanca, será realizada totalmente en español. “Lo abordamos junto a Felipe Hirshfelt y en conjunto donde fuimos deconstruyendo la ópera y tratando de construir nuestra versión completamente distinta a la que se hace usualmente”, explicó a FM  De la Calle la cantante Natalia Abad.

“Por lo menos las puestas que yo he visto son muy tradicionales, con un abordaje de la historia más lineal. Una pastorcita enamorada de Bastián y un mago medio chanta la aconseja… con un rol muy naif de ella”.

El taller solía trabajar sus propuestas al piano. En esta oportunidad, por iniciativa de Gustavo Kamerbeek, la puesta será interpretada por el Coro de Clarinetes Carmelo Azzolina. Todo el mundo soplando, lo que dará características tímbricas particulares.

En funciones anteriores, hubo una “recepción fantástica. La hemos llevado a 2 Museos, a La Nave, a colegios. Ahora la vamos a llevar a colegios en horario de clases. La ópera nos puede gustar a todos”.

Habrá dos funciones con diferentes elencos y lo recaudado será destinado a la Cooperadora del conservatorio público. Se presentarán en el Centro Cultural La Panadería (Lamadrid 544) este viernes 3 de mayo a las 21 y a las 22. Entrada general de $200 y para estudiantes $150, en venta en la Biblioteca del establecimiento educativo en su sede de Belgrano 446 de 8 a 22.

Elencos

Bastiana: 21.00 Eugenia Molina / 22.00 Natalia Abad
Bastián: 21.00 Andrés Percaz / 22.00 Pablo Tagliabue
Colas: Julian Herlein
Coro de Clarinetes Carmelo Azzolina
Flauta: Adriana Fernández
Dirección: Gustavo Kamerbeek

Fernando Daría Roperto dirige la editorial Acercándonos. La misma surgió a partir de una revista originada en Avellaneda a raíz de la iniciativa de estudiantes de publicidad, comunicación social y periodismo. Fueron complementando revistas, libros, radio, tareas de distribución y hasta la gestión una imprenta. ¿Qué les motivaba? La difusión de ideas y un enfoque social.

Corría el año 1997. “El neoliberalismo estaba en auge y se veían muy pocas ideas contrarias reflejadas en los medios de comunicación. Queríamos mostrar abordajes diferentes”, explicó.

Diez años más tarde, el proyecto se cooperativizó.

Uno de los escollos con los que se topa un proyecto editorial es el de la distribución. Un verdadero drama en un país de estas dimensiones. “Más en estos momentos donde el aumento del combustible hace difícil lo que es la logística”. Además, Acercándonos busca trabajar con una mirada federal. Si bien la cooperativa tiene domicilio legal en Avellaneda hay “compañeros que distribuyen en distintas partes del país”. El equipo viaja mucho, participando de ferias y eventos de distintas características. “Nos movemos mucho y tratamos de estar en todos lados donde vamos. Nuestro eje no está en Buenos Aires”.

¿Qué es una editorial?

Con Instagram o sin él, en Twitter o con cartelería callejera (a la vieja usanza), para nuestro entrevistado, la edición de libros sigue teniendo un lugar central en la disputa de ideas, en un contexto de lucha cultural y política. “Las grandes editoriales tienen mayor rentabilidad por su estructura y capital pero son básicamente editoriales que tienen una mirada ideológica y que tienen un rol: son grandes medios de comunicación. Atrás de Santillana está el Partido Popular Español y atrás de éste la derecha española. Son medios de comunicación vinculados con otro tipo de poder. Detrás de eso hay una lucha de ideas y por el poder real”.

Planeta (Random House) tienen “mucho manejo Estado Unidos. Pablo Avelluto, que estaba al frente de Planeta, hoy es el secretario de Cultura. Tienen una función ideológica con un aparato económico atrás que les permite difundir todo lo que editan”.

La lógica de las terceras marcas también aplica a la literatura. Así como en las góndolas los sellos de menor precio y calidad y varios tipos de bebida se llaman distinto pero en su tapa tienen el sello de la bebida cola más importante del mundo, cuando compramos un libro de editoriales medianas o de rubros específicos estamos sumando a la cuenta de las grandes. “Van comprando otros sello”. Es el caso de Alfaguara, sólo para ejemplificar, que pertenece a Santillana.

Como ocurre con la “música independiente”, que puede ser independiente de los sellos grandes pero, al mismo tiempo, también puede reproducir el mismo proyecto estético de dominación, “las editoriales alternativas no necesariamente tienen miradas alternativas o solidarias del mundo”.

¿Hay políticas públicas que arbitren?

Ante estas desigualdades, en la actualidad, no hay políticas públicas que arbitren medidas de fomento y protección de la soberanía literaria así como del derecho al acceso a la edición. “El estado argentino, en su momento, ayudó mucho a las editoriales nacionales y “equilibró un poco la balanza” comprando diez o veinte mil libros. Para la editorial era importante y a su vez una manera de llegar y difundir literatura editada por grupos no concentrados. Llegaban a unas diez mil quinientas escuelas y establecimientos educativos”.

Hoy ese fomento no existe. Y lo poco que compran se los compra a editoriales trasnacionales. “Luchar contra toda esta parafernalia –que hasta tiene su propia cadena de librerías- sin fomento del estado es más difícil todavía”.

Así que, a la hora de comprar un libro, mirar el sello editorial no es poca cosa para saber a qué calesita ideológica se subo uno y cuáles son las reglas del juego.

(Por Astor Vitali) La canción es un universo propio que habita el aire y toma vida en los cuerpos. Es tan propia que encuentra un sitio distinto en la emoción de cada escucha y hasta es moldeada por la subjetividad de cada oyente.

Liliana Herrero acaba de editar un disco en el que aborda una selección de la obra de Fito Páez. La artista buscó contar la historia de Páez de la que además es parte desde la música, la amistad y el escenario rosarino. Las obras elegidas van desde 1984 hasta el 1999. “Fue un trabajo de orfebrería muy extenso. Trabajé sobre este disco casi dos años. Me quedaron muchos temas afuera que me hubiera interesado cantar, como Tumbas de la gloria”, dijo a FM De la Calle.

El repertorio de este autor está atravesado por reflexiones y sensaciones sobre la existencia humana, a través del relato de sus experiencias y de su vínculo con el mundo. En el dolor, en el festejo, en los vínculos, es posible identificarse en imágenes existenciales a las que la vida nos va introduciendo, en general, sin mediar aviso. “Las canciones de Fito, si uno las escucha con atención, son reflexiones sobre su propia vida y por lo tanto son reflexiones sobre la condición humana”.

En torno del trabajo interpretativo, Herrero explicó que encontró “textos o frases que son muy personales y dolorosas y puse el acento en esas frases, en todos los temas. Por eso omití algunas frases, modifiqué armonías y cambié la estructura de los temas”.

En este sentido, la estética del disco es continuidad de la que viene “buscando hace muchísimos años” en la que la historia de la canción, su concepto y su interpretación aparecen “en un lugar preponderante”.

“La obra de él es una obra abierta. Permite revisitarla y hacer otras cosas. Eso me parece que pasa con las grandes obras. También pasa con Spinetta, con el Cuchi Leguizamón o con Yupanqui. Yo sé que se pueden intervenir y que se puede conversar con ellas”.

En Canción sobre canción hay dos citas. Uno “sobre un tema de Charly García y luego otra de Luis Alberto Spinetta”. Se trata de “un paseo sobre la memoria musical que para Fito son importantísimas”.

Por otra parte, Herrero también buscó sonoridades de las músicas que escucharon cuando compartían tiempo en Rosario. “En el caso de Dejarlas partir hay una referencia clarísima en la guitarra de Pedro Rossi al modo en que Joni Mitchell tocaba la guitarra”. Durante los intercambiamos entre el compositor y la cantante en horas de reunión, “hubo una transferencia de músicos que nos pasamos mutuamente. Yo te podría decir que él escuchó al Cuchi por mí y yo escuché a Spinetta por él”.

De esta manera, este nuevo trabajo de Liliana Herrero nos ofrece su característica búsqueda interpretativa, su compromiso con la obra y un repertorio que nos va sumergiendo cada vez más dentro del desarrollo del disco. Los timbres utilizados, los arreglos, los recursos interpretativos, la guitarra de Rossi, las inflexiones, los cambios de estructura, las sonoridades que encuentran lugares profundos de cada canción son elementos que aportan a una visión artística de este repertorio que, además del goce estético en la escucha, interpela, conmociona y sacude a la audiencia ahí donde nace la lágrima.

“Fito es un tipo que la música la piensa con trabajo, búsqueda, honestidad y mucho amor. Siempre pensó la música así”, nos cuenta Herrero. Este disco también.


Foto: Carlos Briego

(Por Astor Vitali) “Con una felicidad tremenda” por haber resultado ganadora del primer premio de categoría murga y también como mejor espectáculo de carnaval, La Trasnochada visitará Bahía Blanca este jueves 21 de marzo. Lalo Orta, uno de sus integrantes fundacionales, manifestó esa alegría a FM De la Calle, aclarando que de todas formas el premio “no es lo más importante” ya que para sus integrantes carnaval es una manera de habitar el mundo desde su adolescencia.

Se conocen desde niños, habiendo participado en el carnaval de las promesas –semillero del carnaval mayor-, pasando por murga joven y participando también luego como parodistas. En 2009, con el Club 25 de Agosto como escenario, “de cantarola”, evocando canciones de murga vieja, nace la Trasnochada. “Es de noche de cantina”, explicó el murguista.

El fenómeno cultural popular del carnaval uruguayo es notable. Superficialmente –como ocurre aquí con el tango for export y con la música de envase folclórico- el turismo desfila por el Teatro de Verano (donde se lleva adelante la competencia), el velódromo y decenas de tablados populares. En la profundidad de la fiesta, en cada espectáculo, en cada tambor recorriendo las esquinas, los ecos ancestrales de músicas de raíz popular de diferentes lugares del mundo, en general de cantos de oprimidos, resurgen como tamboreros o pierrots enrareciendo el aire como flores nocturnas de aroma vital: en carnaval danzan las sombras de vivos y de muertos en una ceremonia que reivindica a los pueblos y en la que “el tiempo está después”.

“El carnaval se ha profesionalizado mucho, en todas las categorías”, explica Orta. “Hay muy buenos espectáculos de parodistas, de revista, de Sociedad de Negros y Lubolos, de humoristas”.

Desde el punto de vista económico, el crecimiento se explica parcialmente porque “también los sponsors están invirtiendo más que nunca en carnaval y también va televisado. Compatriotas y gente que no puede viajar en carnaval lo pueden ver”. Además, existe el costado de la economía popular, ya que en cada tablado hay personas del barrio trabajado en puestos de alimentos, bebidas y merchandising. Por su parte, buena parte de las murgas trabajan de manera cooperativa.

“La competencia es artísticamente exigente”. Pasar las distintas etapas de clasificación requiere de un nivel de ensayo y preparación general que puede compararse con cualquier espectáculo de nivel internacional.

Es destacable la expectativa del pueblo uruguayo en torno del qué van a decir cada año las murgas. ¿Qué temas elegirán como ejes de su espectáculo? Y, claro está, ¿qué dirán de los hechos más destacados en el salpicón? Es un diálogo entre los y las artistas populares y su pueblo (del que son parte, desde ya). Se puede asegurar que el público intercambia, aprueba, desaprueba y agrega con silencios, festejos y, por supuesto, carcajadas.

Por último, la murga uruguaya juega con una carta infalible: su instrumento de mayor peso es la voz humana y todas sus posibles articulaciones (sin quitar importancia a la percusión que es fundamental para el sostenimiento del espectáculo). Logran climas estremecedores, lágrimas de alegría y llantos de angustia. La murga uruguaya es, como la ópera, uno de los géneros que con mayor virtud logra evocar todo lo humano y contactarlo con grandes púbicos. Carnaval en Uruguay es alegría sin duda, pero también es reflejo artístico de la mano tendida y de la daga por la espalda, el beso ofrecido y la agresión indeseada, el pueblo heroico y el pueblo vergonzante. La murga, como en la vida, todo es posible.

En La ciudad de la transa, La Trasnochada refleja contradicciones de todo tipo en las que cualquiera podemos encontrarnos espejados. Más que contradicción, podría pensarse en la ambivalencia que nos mueve a vivir. Las pulsiones tensas sobre las que decidimos a diario. En ese contexto, las nuevas tecnologías, el aborto, los privilegios patriarcales, el emprendedurismo, la fe, los sueños, el carnaval y el eurocentrismo son algunos de los temas que integran un espectáculo que mereció la mejor calificación según el juicio de los jurados de Uruguay.

El próximo jueves a las 21 en el Teatro Gran Plaza, La Trasnochada hará La ciudad de la Transa en Bahía Blanca. Con perdón de la repetición.

(Por Astor Vitali) En el marco de su gira por la provincia de Buenos Aires, Raly Barrionuevo regresa a Bahía Blanca para presentar “La niña de los andamios” (2017), disco con tintes autobiográficos, enraizado con la partida de su madre. Será hoy a las 21 30 horas en el Teatro Gran Plaza (Alsina 170).

En la actualidad se encuentra cerrando una etapa “sin el cuaderno y la lapicera pegados”, antes de volver a su nueva etapa compositiva.

Los tesoros del cantor

La música folclórica, originaria, es para Raly “una fuente donde uno vuelve siempre a beber. Debe pasar eso con cualquier fuente folclórica del mundo. John Mayer escuchar Robert Johnson debe ser fundamental. Sería para nosotros lo que fueron los Hermanos Díaz o Sixto Palavecino. Todos somos un eslabón. Algunos que trascienden más otros menos, pero un eslabón. Ir a las fuentes y beber esa agua pura es algo fundamental en mi vida”.

De igual forma, cuando el tiempo de trabajo de las giras lo permite, le interesa investigar las músicas lugareñas. “Me gusta inmiscuirme en cuestiones de regionalismo. Es algo que realmente me apasiona”. Así lo hizo en los casos de Venezuela, Colombia, España y Alemania. “Trato de tomar el contacto con la música originaria. Escuchar tocar los instrumentos folclóricos de cada región. Es algo que no me traigo como un tesoro”.

 

Finalmente, el artista se refirió a su vínculo con las redes sociales como medios de ¿comunicación? “Supe tener pero me di cuenta que no es la manera que me hace bien comunicarme con la gente. No me parece a mí. No critico a la gente que lo use. No encuentro muchas cosas interesantes dentro de la red social como para comunicarme. Prefiero otro tipo de contacto. Hasta hace muy poco andaba usando el Nokia 1100 (risas) y en estoy pensando en volver a usarlo”.

(Por Astor Vitali) Bahía Blanca. Ciudad de artistas. Ciudad de canciones, además. Con los pies en el asfalto y la espalda ciega a la ría cerrada, parece que mirar hacia adentro es una opción de búsqueda. Es el horizonte profundo.

“Debe dar tristeza y frío/ ser un hombre artificial,/ cabeza sin albedrío, / corazón condicional./ Mínimamente soy mío, ay, pedacito mortal”, dice Silvio Rodríguez en Tonada del Albedrío. Es que dar cuenta de un testimonio interior no es poca cosa. La subjetividad en el ojo de la tormenta que significa una canción echada al viento es tarea de valientes/as.

Mucho más cuando se tiene algo que decir, por fuera de la literalidad poética y sonora.

Así como el todo es más que la suma de sus partes, una canción es más que letra y música: es una forma nueva que vive en el aire cuando suena. Esto quiere decir que su lenguaje, por simple que sea, siempre es más bien complejo y tiene varias artistas.

El grupo Changuí tiene su propuesta estética bien definida en todos los planos de la canción: una poética que es urbana y que es rural; unos aires folclóricos que son folclóricos y que son universales; la impostación abierta y clara en la interpretación vocal de Julio Hernández, guitarrista, cantante y compositor del grupo; cohesión sonora para contar lo que cuenta la canción (en su música y en su texto); un grupo de artistas que suena a Changuí.

¿Cómo nace Changuí hasta llegar a este disco? ¿Cómo trabaja el autor las canciones? ¿Qué importancia tiene lo literal y cuál a lo poético en el vehículo de la canción? Son algunas preguntas que devela Julio Hernández en esta entrevista.

 

Julio Hernández (guitarra), Raúl Rodríguez (bajo), Andrés Abad (saxo), Pepe Gallego (batería) y Miguel Graziano (percusión), el grupo bahiense, formado en 2008, propone en su búsqueda dentro de los aires folklóricos, una fusión de ritmos y caracteres.

Sábado 27 de octubre a las 21 horas en el Teatro Municipal de Bahía Blanca. Entradas anticipadas $150. En puerta: $200. Capacidad limitada.

Este sábado 20 de octubre a las 21:30, en la sala de la Biblioteca Rivadavia, se presentarán Quique Pesoa y Esteban Morgado para hacer Mayor y Menor. Música, ideas y humor, a través de los relatos del comunicador y el acompañamiento del guitarrista Morgado.
Todos los domingos en FM De la Calle a las 10 de la mañana una orquesta de música e ideas es dirigida por Pesoa en El desconcierto, su propuesta radiofónica forjada de manera autónoma y de autor. “No te sometés a presiones ni a chantajes. ¿Cuánto vale esta porción de libertad, de independecia? Es incalculable”, arguyó esta voz amiga, en diálogo con nuestra radio.

Este espectáculo “surgió hace un tiempo largo cuando me llama Esteban Morgado un fin de semana y me dice ‘tengo libre 36 Billares este fin de semana: ¿querés que hagamos algo?’ Y yo que estoy siempre dispuesto, cacé el bolso, la viola y me fui a Buenos Aires”.
En el viajé empezó a “pensar una estructura para armar un show” y ver cómo hacía para “redondear esto de trabajar con un músico profesional”.
Se trata de la emulación de un ensayo, “una especie de mentira. Entro yo primero, miro el reloj y digo: las 6 de la tarde. Este caradura todavía no llegó y no tenemos nada preparado. Todo es una ficción de la espera de un ensayo previo para ver qué carajo vamos a hacer”.
Mayor y menor también versa acerca de cómo suenan los acordes mayores y menores. Pero también cómo suenan “las letras en mayores y las letras en menores”, ya que la sonoridad de un texto hablado también tiene matices, colores y carácter. Como la música, la vida vibra en colores y frecuencias de textura distinta.
“Hay música todo el tiempo. Hay música en el habla. Nos reconocemos porque tenemos melodías particulares. Aparece la tonada. La música está metida en todas partes y el ensayo previo medio mentirozón que hacemos está basado en esto: música entendemos todos y no se necesita músico para saber estas diferencias”.
Durante la entrevista, además, el artista de la comunicación se refirió a otros temas de actualidad como medios masivos e ideología en nuestro contexto histórico.

Acerca de Quique Pesoa
Locutor, periodista, conductor de radio y televisión con más de 45 años de carrera, Quique Pesoa creó numerosos ciclos radiales, en los que desplegó un estilo ágil y moderno de conducción. Ha grabado innumerables cortinas de radio y presentaciones de programas de TV. Su carrera radial empezó en su Rosario natal. Luego, a mediados de la década de 1980, se afincó en Buenos Aires, proponiendo nuevos programas radiales. Desde 2004 vive en la localidad cordobesa de San Marcos Sierras, desde donde conduce el programa radial El Desconcierto (Domingos a las 10 por la 87.9 de Bahía Blanca).

Acerca de Esteban Morgado
Guitarrista, compositor y arreglador, Esteban Morgado ha trabajado con grandes figuras como Alfredo Zitarrosa, Isabel Parra, Ranko Fujisawa, Roberto Goyeneche, Litto Nebbia y Raúl Lavié, entre muchos otros. Se dedica a la enseñanza de guitarra y música desde hace 30 años, dictando talleres en todo el país. Tiene editados ocho discos: Endemoniado (2001), Cuesta Arriba (2002), Esteban Morgado en 36 billares (2004), Es lo que hay (2005), Milongueros (2007), Vamos que venimos, Sueño Porteño (ambos en 2010) y Llega la mañana (2013). Con el CD Milongueros fue nominado al Premio Grammy. Además, recibió el Premio Gardel en tres oportunidades.

(Por Astor Vitali) Decir que un concierto es imperdible es decir nada. Se constituyó en una banalidad formal a la que se acude cuando no hay, precisamente, nada que decir. Por el contrario, lamentablemente, nuestra sociedad se viene articulando sobre la sistemática “pérdida” de espectáculos accesibles y de gran calidad, frente a la avanzada del consumo masivo de la oferta homogénea y estandarizante de la industria del entretenimiento.

Este viernes habrá un concierto a cuya asistencia alentamos con fervor. Lucio Passarelli ha titulado su espectáculo: “Tango, algo nuestro”. Sin embargo, además del tango, no se nos puede escapar que el mismo Passarelli es algo nuestro. Sin duda, uno de los mayores arregladores vivos en el tango, gran impulsor de esta música popular en la ciudad y dirigente gremial en su momento.

Con un pie sobre el pedal de las orquestas del antaño, en medio del siglo XX, con orquestas por doquier y el tango en el puchero del domingo, y otro pie sobre el pedal del futuro de este género, tan sentenciado a muerte como vivo y vital.

Esta radio lo entrevistó y recorrió su vida de mano de su palabra en el ciclo “Notas de vida”¸ que realizáramos durante muchos años junto a Emiliano Randazzo y repitieran otras emisoras comerciales.

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Acompañado de orquesta, Lucio adelantará parte de su nuevo trabajo discográfico “Av. Colón hora 5” donde incluye temas de su autoría y un homenaje al Maestro Luis Cicive, entre otros.

“Incluimos un homenaje a un músico que quizá no fue reconocido en su dimensión, Luis Cicíve, un gran amigo mío y alguien que yo admiré por su dedicación a la música. Siempre se presentaba con orquestas numerosas. La gente recordará La noche del bolero”, dijo el artista a FM De la Calle.

El Maestro no olvidó pensar en un precio más que accesible (anticipadas $100 y en puerta $150) ”de acuerdo al momento que se vive “ y recordando a Don Osvaldo Pugliese “que decía: prefiero tocar para mucha gente con un valor bajo de la entrada y no un valor alto de la entrada para pocos”.

Passarelli viene colaborando a través de sus conocimientos y arreglos con la Orquesta Típica “En conserva”, que surgió como parte de un espacio de formación del Conservatorio Provincial de Música de Bahía Blanca. Algunos participarán de este concierto.

“Son pibes que los escuchás y no hay diferencia entre ellos y gente que es profesional. Eso es el esfuerzo de chicos como Julián Mansilla, Ivan Prosiuk y Gastón Ares que han tomado esta bandera que nos permite a nosotros, que ya somos mayores y que en algún momento vamos a tener que dejar la actividad, saber que el futuro del tango está asegurado en Bahía Blanca. Haría falta un poco de apoyo oficial, que no lo hay”.

La orquesta

Violines: Alejandro Cuomo, Ivan Prosiuk, Gabriela Iglesias

Viola: Nicolás Domini – Flauta: Paula Oyhamburo – Violoncello: Diana Jakubowicz

Bandoneón: Julián Mansilla, Nicolás Pereyra, Alejandro Pereyra, Javier Mendigochea, Emiliano Maurino

Contrabajo: Pinky Fernandez

Piano, composición y arreglos: Lucio Passarelli

Foto: Martín Baretta

MujerTrova surge como un reconocimiento a las mujeres que vienen atravesando los caminos de la canción social. Según Carolina Wajnerman, una de las organizadoras, “es un movimiento que surge en 2013 para reunir a aquellas compositoras que interpretan esas canciones y que están ligadas a diferentes formas de lo social a través de la música”.

Surge por iniciativa de Paula Ferré y Alejandra Rabinovich. Realizaron una primera convocatoria se fue conformando un espacio de expresión a nivel país donde cada año participan 10 nuevas trovadoras e invitadas de otros países. Realizan conciertos y actividades sociales. Durante el año también se llevan a cabo encuentros regionales.

Se realiza de manera autogestiva, a veces con el reconocimiento de algunos organismos y produciendo cds, cancioneros y otras propuestas.

“Para nosotras el foco es la canción social. Se pueden encontrar elementos estéticos distintivos de la trova. Sin embargo, tiene mucha amplitud. Quienes vengan a escucharnos va a encontrar muchísima riqueza” en términos rítmicos, armónicos y melódicos. “Hemos construido una identidad colectiva que emociona”.

Silvia Palumbo, quien va rondando el mundo pero ha elegido su lugar de descanso en Pehuen Có, recordó que hace algunos años ella misma había recopilado a una de las creadoras de esto: Alejandra Rabinovich, en un trabajo llamado Lunas de América. “Es un círculo y está muy bueno poder reencontrarnos, celebrarnos y ver por dónde andamos”.

“Estoy nutriéndome. Volviendo a algunas músicas que tenia olvidadas. Reencontrándome con músicas de otras épocas, que yo escuchaba. Reconectándome con poesía que tenía un poco olvidad. En un gesto de recogimiento para poder armar el nuevo disco que estoy craneando para volver a grabar mis canciones, relacionadas con estos caminos que me han traído hacia el mar”.

La artista sostuvo que atravesamos “tiempos desmesurados y depredadores a nivel social, económico y político. Generan una desnutrición tan profunda que hay que para para ver y hay que trabajar para ver qué vamos a seguir diciendo. Sin lugar a dudas, la canción es la semilla que tenemos que seguir regando en esta sociedad”.

Para acceder al material hacé click aquí.

(Por Astor Vitali) Desde el sábado y hasta hoy, el compositor, guitarrista y director Leo Brouwer dictó master classes en la ciudad de Mar del Plata. Antes visitó Rosario, donde casi agotó la bibliografía que trajo consigo. Con extrema gentileza, hizo un hueco en su agenda para dar esta entrevista a FM De la Calle.

Una de las figuras más destacadas de la música en el mundo visita Argentina por segunda vez consecutiva. Sin embargo, nunca antes lo había hecho sino hasta el año pasado por primera vez. Esto no le impidió haber conocido a Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla y tener un profundo conocimiento sobre la música popular de este país.

Sus palabras suenan como vibración de una pasión consciente a la que dedicó su vida: la música y su contexto. Cuando suena Brouwer se oyen el canto de mil fuentes timbradas por historias para leer distinto, las horas en penumbras buscando el lugar preciso para pulsar un si sostenido de anhelo y las voces de sus maestros le susurran que vaya y que vuelva pero que no pare porque al mundo le faltan unos acordes que suenen a llanto fortísimo anclados a una esperanza con brío.

La visita del Maestro es organizada por Sebastián Echarry, trovador, docente y comunicador, quien realiza el programa Rabia al Silencio en FM De la Azotea, retransmitido por nuestra emisora.

“Cultura no es erudición. Es un modo de vida que abarca el conocimiento, que es lo que hace a la cultura. A mayor información, mayor conocimiento, mayor cultura, punto. Si los políticos dejasen un poco de tiempo en conocer… Simplemente ya a entrar en el campo de la cultura. Con esto podríamos haber aliviado notablemente situaciones económicas de crisis. No estoy hablando del vandalismo ni del oportunismo”.

“Pero los pueblos se salvan en parte por sus culturas patrimoniales raigales. Otras veces la cultura, como está ocurriendo ahora mismo en el siglo XXI sobre todo, se manipula de tal manera que llegan a ser irreconocibles por el filón de riqueza económica que representa para los hambrientos del dinero, que son casi todas las grandes organizaciones: disqueras, managers, organizadores de grandes espectáculos, televisión, radio, medios masivos en general. Ellos son los que manipulan la mente del público, del consumidor. Consumes lo que te dan, no lo que tú quieres”.

Además, el Maestro se refirió a la educación musical en la actualidad, los mecanismos de dominación cultural, la decadencia de la crítica y a su manera de componer.

Escuchá la entrevista completa:

En el marco del Día Internacional de los Trabajadores y de las Trabajadoras, nos referiremos al asunto del arte y el trabajo. No está demás aclarar que, un primer debate al respecto, está referido a la cuestión de si un artista es un trabajador.

Este tema es crucial porque da una referencia del lugar que ocupan los y las artistas en la sociedad donde se desenvuelven. Hay una idea del artista como alguien especial, despegado de la realidad y de su entorno. Esa idea fue construida por los mercados, generando una especie de figura ideal a la que aspirar –hablamos de este contexto histórico, en otras etapas el debate fue distinto. Figura a la que, en rigor, jamás se alcanzará. Ser Madonna es un imposible pero ¿cuántas gentes quisieron serlo?

Entonces, esa idea de artista es una idea construida con intereses económicos, con el afán de inventar ídolos inalcanzables. Un producto de mercado.

Muy por el contrario, los y las artistas, para llegar a dominar una disciplina (música, teatro, danza, pintura, dirección, cine, dibujo, un largo etc.) deben dedicar un arduo y sistemático esfuerzo. Esto es trabajo y capacitación. Igual que un ingeniero. Tal vez, hasta le cueste al artista mayor rigor y disciplina. Luego, para mantener su destreza y actualizarse, quien se dedica al arte debe tener un constante trabajo de entrenamiento y puesta al día.

A esto hay que sumarle las horas invertidas en aparente ocio. Silvio Rodríguez se ha referido al tema, en defensa del ocio. Spinetta, también. Cuando un artista esta aparentemente haciendo “nada”, en rigor, está procesando información, elaborando conceptos que luego verterá en su obra. Está pensando. La obra no es el resultado de los 5 minutos en que se ejecuta un instrumento, o la hora y media sobre las tablas, o el tiempo del trazado de una obra, ensamble, escritura, etc. La obra es el proceso de maduración de una ética, una estética y un pensamiento-sentimiento puesto en acción.

En otras palabras, el/la artista (o quien se precie de serlo) trabaja sin descanso, todo el día, aun cuando aparentemente no hace nada.

A esto hay que sumarle que la persona es cuestión (o la mayoría de ellas) no son millonarias sino que son hijos e hijas de la clase trabajadora. Clase que tiene prejuicios sobre el famoso “no laburar”. Así que, viento en contra, estas personas, como el resto de sus pares, lo único que tienen como herramienta para subsistir es su fuerza de trabajo: si no tocan no comen, si no dan clase no comen, si no venden obra no comen, si no actúan, no comen y así podríamos seguir. Con lo cual, como el resto, el artista tiene que trabajar para vivir. Como aquella canción que rezaba “actuar para vivir”.

Por último, y aclarando que estamos hablando muy someramente dada la extensión de esta columna de opinión, está el debate del valor social de la producción artística. Porque la postura conservadora que cuestiona el carácter de trabajador del artista plantea que un albañil, por ejemplo, debe cobrar porque su trabajo cobra valor social al satisfacer una necesidad concreta. En cambio el arte no sería una necesidad básica.

Muy bien ¿cómo subsistirían los medios de comunicación sin música, cortinas, etc.? ¿El trabajo en el cine lo imaginan sin música? Aun cuando las películas eran mudas, había artistas en escena para dar vida a esas obras. ¿Comercios sin música? ¿Reuniones sociales sin música? ¿Encuentros sin música? ¿Cómo es que la música no cubriría una necesidad concreta en nuestras vidas si nuestras vidas están llenas de ésta? ¿Y el diseño no cumple una función? ¿Y sin literatura habría civilización? ¿Y sin teatro habría un relato de la humanidad? Y muchos otros interrogantes sobre el arte y su carácter de necesario.

Decir que el arte no cumple una función social es tan estúpido como plantear que se podría vivir sin los conocimientos que tiene un albañil.

En términos de generación de riqueza, que requiere un apartado en particular, podemos decir que la industria cultural argentina llegó a aportar al país mayor riquezas que lo que ha hecho la industria de la minería, en términos relativos del Producto Bruto Interno. Sin dudas, las industrias culturales son generadoras de valor y, por ende, es justo que quienes crean esas riquezas sean retribuídos/as. .

Aclarada esta cuestión revisamos la situación actual entre arte y trabajo. Primeramente hay que destacar que, en un contexto de ajuste general en los ámbitos público y privado, las mayorías (o sea, las víctimas del ajuste) deben priorizar en qué gastar su salario.

Sabemos que durante los últimos años el salario perdió frente a la inflación. Esto implica que si antes un trabajador o una trabajadora podían, con esfuerzo, pagar alquiler, servicios, alimentación, educación, salud, etc. y además asistir a algún espectáculo o tomar clases de alguna cuestión artística, hoy ve vulnerados sus derechos culturales ya que se ve forzado/a a no efectuar consumos culturales, y pagar solo las cuestiones básicas para no morir de hambre o no vivir a la intemperie.

Sin duda, el ajuste ataca directamente a la espiritualidad y el aspecto simbólico que a los seres humanos les hace humanos. Comer, cagar y dormir son funciones básicas. La humanidad no está allí. Hacer que el consumo de cuestiones culturales sea un bien de lujo es atacar directamente a los derechos humanos básicos y reducir al hombre y a la mujer a una mera condición de máquina pasible de reproducción para cubrir los puestos de trabajo o las vacantes del ejército de desocupados/as necesario para bajar el salario.

Sumado a esto, hablando del pago chico, la decisión política del intendente Gay, de la mano del asesoramiento del ex animador de eventos Ricardo Margo y de la silenciosa pero destructiva (i)responsable de educación Morena Llanca Rossello, el gobierno local tomó la decisión de cerrar una cantidad de talleres cuyas víctimas van por partida doble: por un lado, los y las docentes con sus derechos laborales vulnerados. Por otra parte, cientos de niños, niñas y adolescentes a quienes el estado brindaba un servicio a modo de herramienta y ahora fueron abandonados/as. Esto se llama violencia institucional.

Si tomamos en cuenta sólo los lugares donde se denunciaron el cierre de talleres, debemos hablar de: 30 señalados por ATE, 20 cerrados en los NIDO de Nocito y Vista Alegre, la Orquesta Infanto Juvenil del Barrio Miramar (9 docentes, 1 por cada instrumento), y otros talleres barriales que pertenecían al programa Envión (al menos 16), talleristas de Cerri, y talleres cuyo cierre fueron denunciados de manera aislada. Hablamos de al menos 100 talleres cerrados durante esta gestión, sin temor a equivocarnos, apenas con la sumatoria de estos datos. Si se indagara con precisión (los datos no están publicados pese a ser públicos) observaríamos, sin vacilar, que el número es mucho mayor.

Sin exagerar, poniendo un promedio de 30 asistentes por taller, hablamos de al menos 3000 niños, niñas y adolescente cuyos derechos acaban de ser vulnerados por el gobierno del intendente Héctor Gay a través de la injusta administración del Estado. Esto pasa ahora y es responsabilidad de la dirigencia actual. Dirigencia que tiene la oportunidad de revertirlo; lo contrario, es una decisión.

El sector privado, por su parte, obviamente aprovecha esta situación de mayor oferta debido a escasez de demanda para negociar retribuciones salariales a la baja y lesionar sobre todo las condiciones de trabajo. Total, como en otras áreas, “si no te gusta hay una fila esperando”. El sector privado en Bahía Blanca y región es uno de los actores más precarizantes y explotadores. No consideran trabajo la oferta de los y las artistas (es decir, niegan sus derechos laborales) y han construido la idea que “hacen un favor al artista permitiéndole mostrarse” cuando en rigor, por ejemplo en el caso de la música, lo que están haciendo es ofrecer un servicio a sus clientes por el cual no pagan, a diferencia de otros servicios por los que sí pagan.

En esto hay una complicidad entre gobierno y privados ya que nadie quiere hablar de inversión cultural (es un gasto para estos actores) y pretenden negar la condición de trabajador/a, ocultarla bajo la idea de “prestadores de servicios” y con ello derivar fondos públicos para asesores improductivos y para los objetivos de sus acuerdos con el gran empresariado extranjero (no con PyMES) sobre ese supuesto “desarrollo industrial” (Polo) que hasta ahora no ha arrojado beneficios a la comunidad en términos laborales y, por el contrario, ha generado daños en términos ambientales, económicos y en materia de salud, etc.

Este es el contexto en que se desenvuelven un trabajador o una trabajadora de la cultura en la actualidad. Todavía hay artistas conservadores que defienden la idea de que un artista no es trabajador y que estaría despegado del mundo. Bueno, esa posición abona a los objetivos de un gobierno que ajusta y cercena derechos y opera contra sus pares. Aquí hemos explicado porque sí somos trabajadores y trabajadoras. Las consecuencias de la postura pretendidamente superior y hasta a veces entintada de “progre” deberán explicarla ustedes, quienes repiten el discurso de los que cierran talleres y cierran orquestas.

No hay gran obra de arte que no sea resultado de un gran trabajo. Es decir, no hay gran artista que no pueda ser considerado/a un gran trabajador/a.

(Por Astor Vitali) Los/as representantes de las ramas artísticas del Consejo Cultural Consultivo convocan a los/as trabajadores/as de la cultura a participar de la asamblea que se llevará a cabo el próximo sábado 10 de marzo a las 11 en El Tablado (Chiclana 453).

El cuerpo está integrado por representantes de artes escénicas (danza y teatro), música, literatura y artes visuales. Durante el mes de octubre se llevaron a cabo las elecciones por áreas. El mandato es de dos años. El Honorable Concejo Deliberante está retrasado en la designación oficial.

Sin embargo, el consejo persiste en su característico dinamismo. Además de la gestión del Fondo Municipal de las Artes (más de un millón de pesos destinado a producción de discos, libros, obras de teatro, obras visuales, etc.), el órgano asesor tiene como potestad llevar a las autoridades del Instituto Cultural las resoluciones sobre política cultural tomadas por los/as laburantes de la cultura en sus asambleas de base.

Hasta el momento se lograron algunos temas fundamentales como un piso expresado en sueldos municipales para el FMA –con el objeto de que no dependa sólo de la tasa que lo nutre-, la articulación con los Espacios Culturales Independientes y la ordenanza que crea el Fondo Municipal de Financiación de Eventos Artísticos y Culturales de organización regular y continuidad en el tiempo.

El temario

“La problemática de la Escuela de Danza o del Conservatorio de música abrió el año con la incertidumbre de que se puedan cerrar cursos. Se apuntan al punto de la matricula o al título habilitante. La resolución en sí es nefasta pero la aplicación en las artísticas es absurda porque no contempla características puntuales que afectan a las instituciones superiores de artística que no tiene nada que ver, por ejemplo, con primaria o secundaria” dijo la artista a FM De la Calle.

Otro tema es “el seguimiento de los subsidios para Espacios Culturales Independientes”, asunto  sobre el cual el Instituto Cultural adeuda respuesta, incumpliendo con la ordenanza que estipula una reunión mensual de la comisión de coordinación.

“Exigir una política de talleres municipales”, ante el cierre sistemático de espacios barriales y zonales de formación. La Orquesta Infanto Juvenil del Barrio Miramar es uno de los casos más conocidos pero ya son decenas de talleres dados de baja por las gestiones de Ricardo Margo y Morena Llanca Rosselló (Educación).

“Museos es el otro punto que vamos a tratar. Ha habido despidos y hay una serie de avasallamientos con todo lo que implica la precarización laboral. ¿Cuál es la política de museos?”, interpeló.

También se discutirá acerca de la situación del Teatro Municipal, hoy dirigido por el productor Roberto Valverde, quien se ha desempeñado desde 2015 como asesor de Margo.

Luego de la asamblea, el cuerpo deberá reunirse con el representante del Instituto Cultural.