

Religión y democracia: cuarta edición del encuentro sobre creencias religiosas
Este martes comienza un nuevo Encuentro de la Red de Estudios Sociales Contemporáneos sobre Creencias Religiosidades y Movilidades en Patagonia en el octavo piso del Departamento de Humanidades.
“Estudiamos temas religiosos en su vinculación con la sociedad y la política”, dijo a FM De la Calle la historiadora Virginia Dominella.
Habrá mesas de diálogo y presentación de libros. Hoy a las 15 se podrá participar de la actividad titulada “Religión y política en contextos autoritarios y democráticos”, mientras que el miércoles a las 9:30 tendrá lugar el debate “Pensar las prácticas religiosas desde el espacio, las movilidades y los territorios”. Más tarde, en el segundo día, a las 14:30 está programada la mesa “Estudios de minorías y diversidades religiosas”.
“El encuentro replica una serie de jornadas que venimos haciendo un grupo de investigadoras e investigadoras de la Patagonia, de Argentina y de Chile” , explicó.
El grupo está compuesto en su mayoría por historiadores e historiadoras.
“En septiembre de 2017 nos reunimos en Bariloche para intentar empezar a trabajar juntos en lo que tiene que ver con la investigación, con la formación de investigadores jóvenes”.
Acerca de la finalidad del evento convocado en el marco de los 40 años de democracia, agregó que “la idea es pensar en lo religioso centrado más en el catolicismo, en la Iglesia Católica, en la transición democrática en los fines de la dictadura e incluso en las décadas más recientes”.
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(Por Astor Vitali) Desde ayer que las redes sociales están repletas de imágenes de Mafalda y otras creaciones del artista Quino. Evocaciones de todo tipo a sus enseñanzas y cuánto nos acompañaron sus creaciones durante las diferentes etapas de la vida y cuánto nos ayudaron a comprender el mundo. Al mismo tiempo, el mundo gira en una lógica inversa a la que aprobaría Mafalda y muchas de sus preguntas filosas siguen interpelando el ejercicio del poder como norma en lugar de la práctica de la solidaridad como filosofía de vida (como acción y no como pregón). ¿Cómo eludir el pensamiento crítico a la hora de evocar a un pensador crítico?
Las miradas ácidas de Quino iban en contrasentido de lo políticamente correcto. Sus preguntas son del orden del señalamiento de las contradicciones y develan las caretas sociales que nos solemos imponer. El artista murió ayer pero su obra es de carácter vital y continúa su efecto corrosivo sobre las hipocresías de orden global y también sobre las de carácter cotidiano, doméstico.
Cuando uno mira a una cantidad de dirigentes políticos -que están en la vuelta hace rato- hacer gala de su admiración por el artista y piensa cuál es el lugar que ocupan las políticas culturales en la agenda partidaria y de gobiernos percibe que la contradicción está a la vista. ¿Cuánto se ha invertido en educación y en cultura como para sostener con lo hecho los dichos de que nos importa tanto el legado de este artista?
Cuando uno mira hacia dónde viró el mercado editorial –vamos a poner argentino para tomar algo asequible- observa que la publicación de contenidos críticos, creativos y populares (como los de Quino) ha sido reemplazada por la edición de contenidos funcionales, estereotipados y masivos. Seguramente las editoriales se harán unos buenos mangos a partir de este suceso con la re edición de sus obras y harán publicidad y homenajes.
Así como el artista era reacio a algunas de las creaciones audiovisuales que se conexionaron a partir de sus personajes, conviene desconfiar de cualquier intento de mercado de masificar a través de la simplificación una obra que requiere espacio, contemplación y predisposición a la reflexión. Una tira que a nuestro artista le llevó ocho horas diarias (por cada tira) durante ocho años (Mafalda) contiene una cantidad y calidad de trabajo inscripto en ideas humanistas y artísticas que apuntan a prácticas que no pueden englobarse en los lineamientos editoriales actuales.
Un buen homenaje a una obra crítica es la reivindicación de su legado crítico en la acción concreta, no en la declamación simbólica para el compendio de unas colecciones.
Quino sostuvo durante su última década de vida que había dejado de dibujar porque sentía que se repetía y que ya estaba bien de decirle al mundo que está funcionando mal. Que cuando el comenzó a publicar había un mundo en auge político, ideas de liberación, movimientos de mujeres, las discusiones sobre la paz y sobre la construcción de sociedades justas. En la actualidad sus obras permanecen vigentes porque su tema, lamentablemente, es de actualísimo orden: el ejercicio del poder.
Mafalda, situada en las calles de San Telmo de la mano de un dibujante mendocino, tiene carácter universal porque habla de conductas sociales que se repiten, variando algunos elementos –como él mismo señaló, por ejemplo, que antes los gobernantes ocultaban sus cosas y ahora las hacen de manera abierta-.
Quino representa también la idea del trabajador de la cultura. Le costaba dibujar durante sus primeros años pero tuvo el contexto familiar adecuado y el aliento para desarrollar su anhelo de dedicarse al arte. Entonces, pensando en un joven mendocino en la mitad del siglo XX con todo eso por vivir, no puedo eludir la pregunta: ¿cuántos niños y niñas de Argentina tienen hoy el entorno favorable para desarrollar sus anhelos y ser apuntalados? Si tanto apreciamos a Quino ¿cuántas condiciones generamos para que más niños y niñas sigan sus pasos? ¿Cómo es posible reivindicar el sentido de su obra y aceptar la progresiva decadencia de la educación argentina por falta de inversión y de visión política? ¿Cómo se puede celebrar a Mafalda y no inmutarse por el analfabetismo funcional? ¿Qué tiene que ver ese mundo de ideas con la violencia social existente, la trata, en narcotráfico y la pobreza estructural de la que son víctima millones de niños y niñas en el país de Mafalda?
Tal vez sería más simpático hacer el editorial de hoy refiriéndonos a las virtudes de su obra y enternecernos con algunas de sus tiras y contar anécdotas al respecto. Sin embargo, me resulta ineludible despedir a un artista crítico y comprometido si no es a través de la crítica y del propio compromiso que debería surgirnos desde la interpelación que emana a través del contacto con su obra.
Hoy tuiteó el periodista Reynaldo Sietecase: “Hace años le hice una entrevista pública a Quino en la Biblio Argentina de Rosario y le pregunté si se imaginaba a Mafalda de grande y me dijo: ´Imposible, sería una detenida desaparecida´.”
Gracias, maestro. A usted se lo despide y a sus obras se las sigue consultando porque perviven y persisten en interpelarnos. De todo lo dicho, se me da por pensar que hacen falta menos Susanitas y más Libertades.
(Por Pablo Duca) La palabra “desarraigo” está formada por raíces latinas y significa “acción de arrancar raíces”. Sus componentes léxicos son el prefijo dis (divergencia, separación múltiple, de allí el sufijo romance des- que indica la inversión de la acción), ad (hacia), radix (raíz), más el sufijo -icus (igo= relativo a). En el mundo moderno la plasticidad humana nos permite salir de los lugares conocidos e intervenir las nuevas circunstancias. La cotidianidad se emplaza, emerge y cristaliza. Hasta que se rompe. Nada nuevo bajo el sol o todo es nuevo bajo el sol. Recuerdo a la mirada de mi padre como un pregón: “El arraigo me sostiene”. Lo recuerdo tanto como la energía dispuesta a destrozar en mí mismo ese concepto. Al menos tres amores a distancia, una carrera y un post grado lejos de familia-ciudad-amigxs-parejas. La búsqueda del teléfono pinchado caminando por las madrugadas de La Plata en los finales de los `80 para comunicarnos. Deshabitar la casa luego del divorcio. Elegir la duda por sobre la certeza como leiv motiv. Escribir para buscar. Actuar para buscar. Nunca (o pocas veces) encontrar.
El mundo moderno no se apiada, cambia. No pregunta, cambia. Insiste y muta. La manera de relacionarnos, vincularnos, tratarnos, mirarnos, amarnos, comercializar, comunicar, trabajar y todas las acciones que imaginemos han mutado. El arraigo impide ver la vida desde la vereda de enfrente. La puesta del sol es siempre la misma, clara, presumible. ¿Y si el mundo cambia de la noche a la mañana? ¿Obligaremos al mundo a arraigarse tal como nos sucede a nosotrxs o trataremos de mutar en el mismo sentido? Resignificar también es una manera de desarraigarse. Saberse permeables, plásticxs, flexibles. No postulo la creencia en una obediencia a órdenes superiores. Claro que no. La rebeldía y las revoluciones son los mayores actos de desarraigo que pudieran postularse. Sólo insisto en la suelta de las ataduras, el vaciado de las mochilas y la apertura ocular como gesto solidario para el cambio. Un pueblo que endurece sus posiciones no crece. Una comunidad que robustece las diferencias no se ambiciona mejor. Dejar atrás aquellas veredas que transitábamos como seguras nos permiten ver otras baldosas como posibles. ¿Serán flojas? Pues sí. Siempre lo son. Pero la posibilidad de mi cambio permite al otrx ser más empático, más benigno, más humanx.
¿Y si solo es cuestión de desarraigarse para sobrevivir?
Los fiscales Santiago Ulpiano Martínez, Andrés Heim y Horacio Azzolin informaron que contextualizarán los resultados de la autopsia sobre los restos de Facundo Castro con los demás elementos incorporados a la causa e informes de diferentes organismos cuya producción se encuentra en curso.
Los representantes del Ministerio Público Fiscal participaron del acto en el que se notificó el informe integrado de los estudios periciales realizados al cuerpo hallado en Villarino Viejo y escucharon de primera mano el parecer de las y los peritos intervinientes.
Por la tarde la fiscalía mantuvo un nuevo encuentro con la mamá de Facundo, Cristina Castro Alaniz, y los abogados de la querella, en el que analizaron e intercambiaron opiniones y puntos de vista respecto de los resultados al que arribó el equipo interdisciplinario que llevó a cabo la autopsia sobre los restos de Facundo.
Asimismo, en el marco de la hipótesis de trabajo que constituye el objeto procesal de la causa, es decir, la posible desaparición forzada seguida de muerte de Facundo Astudillo Castro, que motivara la intervención de la Justicia Federal, se acordó continuar y profundizar la pesquisa.
La autopsia fue realizada el 25 de agosto por integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), el Cuerpo Médico Forense (CMF), el CONICET, las universidades de Quilmes (UNQUI) y del Centro (UNICEN) y una perito de parte.
La fiscalía recibió con cautela los resultados volcados en el informe y expresó que serán valorados en conjunto con los demás elementos de la investigación sobre los que se están trabajando y otros que están pendientes, en especial los relativos al análisis de los teléfonos celulares secuestrados, del posicionamiento de los móviles policiales y de estudios oceanográficos que se van a realizar en la zona.
Fuente: fiscales.gob.ar
La experta en medicina legal Virginia Creimer dijo a FM De la Calle que firmó “en disidencia parcial” el informe final de la autopsia a los restos de Facundo Castro y subrayó que “es un resultado positivo para la investigación y para la posición de la querella sobre que había sido una muerte violenta y que había sido un homicidio”.
“Podemos decir que tuvo una asfixia que no se acerca a una asfixia por ahorcadura o por asfixia seca, que hay otras implicaciones. Más allá de eso, es importante tener en cuenta que cuando se habla de la muerte violenta por asfixia, se descarta el accidente, el suicidio y lo único que nos queda es el homicidio. A partir de este momento tenemos que empezar a hablar de homicidio”, enfatizó.
La especialista, quien cuenta con más de 20 años de trayectoria investigando crímenes cometidos por integrantes de fuerzas de seguridad, agregó que “se trata de lo que veníamos planteando, es decir, de una muerte violenta por asfixia”.

Consultada respecto a la aplicación del Protocolo de Minessota, la perito señaló que “debió aplicarse al momento de la operación de la autopsia y al momento del informe debió ser un análisis contextualizado, eso no ocurrió. No fue contextualizado”.
“Había cuestiones científicas con las que no coincidía en virtud de mi conocimiento de lo que dicen los 20 cuerpos de la causa. Planteé que había cuestiones que tenían que quedar aclaradas porque eran importantes para pasos investigativos posteriores. Hubo un rechazo absoluto por parte de les mismes perites de siempre que se dedican a obstruir diciendo que no era su función conocer lo que se había investigado en la causa y esto es absolutamente falaz”, afirmó.
Destacó que “si el Protocolo de Minessota establece que la investigación de les perites tiene que ser contextualizada, obviamente hay que tener conocimiento de lo que ha pasado desde el momento en el cual desaparece Facundo hasta el momento en el que se encuentra el cuerpo”.
“A esto sumarle la operación de autopsia, más todos los análisis que ocurrieron después. Porque si yo no tengo en cuenta esto, no puedo hacerme a la idea de que tengo que ir a buscar y cuáles son los diagnósticos presuntivos que puedo llegar a hacer”.
Creimer ejemplificó: “En mi profesión, en la medicina, cuando tenemos pacientes de alta complejidad y es muy difícil realizar el diagnóstico para realizar un tratamiento, hacemos un ateneo. Podemos hacer un parangón entre eso y el ateneo que se hizo hoy entre distintas especialidades. Se llega y se discuten los signos y síntomas del paciente pero no se llega sin leer la historia clínica, sin leer exámenes complementarios, las radiografías, los exámenes de laboratorio, porque sino de ninguna manera se puede llegar a una conclusión de certeza”.
La experta agregó que durante la pericia, “cuando por escrito dejé mi disidencia en cuestiones científicas y de forma, me decían e increpaban con que cuál era la bibliografía y que diera otro tipo de respuestas. Muy sencillamente yo les contestaba: las respuestas las voy a dar el día del juicio oral cuando cada une tenga que dar respuestas por los informes que hizo y por la experiencia científica que utilizó”.
Señaló que “lo más importante es que hubo una coincidencia plena en que llegamos a una conclusión de una muerte violenta por asfixia”.
Por último, apuntó que “el elemento de los dientes rosados es importante pero es uno de varios factores. Se sumaron nuevos factores a este fenómeno para llegar a una conclusión de que fue una muerte violenta por asfixia. Es un resultado positivo para la investigación y para la posición de la querella sobre que había sido una muerte violenta y que había sido un homicidio”.
Fotos: CPM y Adriana Meyer.
Esta tarde Cristina Castro encabezará una conferencia virtual organizada por Amnistía Internacional. Participarán también los abogados Leandro Aparicio y Luciano Peretto, la dra. Virginia Creimer y une representante del organismos de derechos humanos.
El EAAF determinó que Facundo Castro murió por “asfixia por sumersión (ahogamiento)”, aunque el informe final de la autopsia advierte que “el avanzado estado de esqueletización del cadáver limitó las posibilidades de conocer el modo de la muerte, no pudiendo la ciencia forense determinar con rigor científico si se trató de uno u otro modo de muerte violenta: suicida, homicida o accidental”.
COMUNICADO DEL JUZGADO FEDERAL N°2
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) presentó el informe integrado de los estudios de la autopsia realizada el 25 de agosto en el marco de la causa que investiga este juzgado Federal nº2 de Bahía Blanca a cargo de la doctora María Gabriela Marrón. Los principales resultados científicos son que:
• Los restos analizados, hallados el día 15 de agosto de 2020 en la zona del canal denominado “Cola de Ballena”, en las inmediaciones del área conocida como “Villarino Viejo”, provincia de Buenos Aires, pertenecen a Facundo José Astudillo Castro de acuerdo al proceso de identificación que combinó el análisis antropológico forense, médico forense, odontológico forense y genético forense.
• Los resultados del estudio biológico llevado a cabo en médula ósea determinaron la presencia de un número significativamente alto de restos de diatomeas (algas microscópicas), coincidentes con las de las muestras ambientales de agua y sedimentos tomadas en el lugar del hallazgo.
• Dichos resultados permiten aseverar, con el rigor científico necesario, que la muerte de Facundo José Astudillo Castro se produjo por asfixia por sumersión (ahogamiento). La sumersión (mecanismo asfíctico) es la causa de muerte por obstrucción de la vía aérea por el ingreso de líquidos durante el proceso de respiración bajo el agua, generando el ahogamiento (asfixia mecánica).
• El fenómeno “Pink Teeth” (diente rosado o coloración rosada por transparencia del esmalte) observado en las piezas dentales anteriores del maxilar inferior, debe ser considerado orientador pero inespecífico para establecer causa de muerte.
• Respecto al signo del diente rosado con relación a la causa de la muerte, descrito por la odontología forense en casi 200 años de investigación, los distintos autores han concluido que su presencia en forma aislada debe ser considerado orientador pero inespecífico para establecer causa de muerte, ya que puede hallarse en patologías infecciosas (fiebre tifoidea), en alteraciones de la hemoglobina (porfirias congénitas), en alteraciones químicas con cambios bruscos de presión (accidentes aéreos), como fenómeno postmortem en cuerpos hallados en ambientes fríos y húmedos, o en muertes violentas por asfixias mecánicas o químicas (ahogamiento, estrangulación, intoxicación por monóxido de carbono). Sin embargo, asociado a la presencia de diatomeas en médula ósea, complementa la condición de una asfixia por sumersión.
• El hecho de que la identificación de los géneros y especies de diatomeas halladas en la médula sean coincidentes con las recuperadas en muestras de agua y de sedimentos recogidos en el lugar del hallazgo de los restos es altamente indicativo de que se trata del medio en el cual se produjo la muerte.
• Se trató de una muerte violenta, por no ser natural. El avanzado estado de esqueletización del cadáver limitó las posibilidades de conocer el modo de la muerte, no pudiendo la ciencia forense determinar con rigor científico si se trató de uno u otro modo de muerte violenta: suicida, homicida o accidental.
• Los restos óseos estudiados no presentaban lesiones vitales, de origen traumático, ni otras antemortem (previas a la muerte).
• En las diferentes piezas óseas observadas, y mediante el estudio de imágenes radiográficas, no se evidenciaron estructuras de densidad metálica, similares a elementos que puedan corresponderse con aquellos que producen injurias o lesiones (como por ejemplo proyectiles de arma de fuego, segmentos de arma blanca, entre otros).
• No se observaron cambios de coloración, u otros signos, en los huesos bajo estudio compatibles con el uso de sustancias ácidas, alcalinas o por exposición a una fuente emisora de calor.
• No se observaron signos de participación de terceras personas sobre los restos estudiados.
• Todas las lesiones y pérdida de algunas piezas dentales que presentaban los restos estudiados son postmortem (posteriores a la muerte), producto de depredadores y exposición medioambiental.
• El tipo, intensidad y tamaño de las modificaciones identificadas en los diferentes restos óseos analizados indican la acción de carnívoros de la familia de los cánidos de pequeño tamaño. De acuerdo a la fauna presente en el área, el zorro pampeano o gris constituye el principal agente que afectó al cuerpo.
• El patrón de ausencia de algunas partes del cuerpo de pequeño tamaño y de destrucción parcial de algunas partes de los elementos presentes es el esperado para la acción del zorro pampeano.
• La desarticulación y desplazamiento de ambos miembros superiores (uno de ellos hallado a 73,9 metros del cuerpo) y del miembro inferior derecho fue producida por este mismo cánido.
• Las marcas y fracturas producidas por carnívoros se produjeron con posterioridad a la muerte siendo, en consecuencia, no vitales. Presentan un patrón compatible con un acceso inicial a un cuerpo con presencia de órganos y tejidos blandos.
• Los hallazgos relacionados con la preservación y dispersión de los restos humanos son consistentes con procesos tafonómicos provocados por agentes medioambientales y bióticos (fauna) de la zona donde fueron encontrados.
• El cuerpo hallado en este ambiente habría estado sujeto -además de a la acción de animales carnívoros- a la fluctuación de agua por las mareas, la presencia de invertebrados (cangrejos) y aves, entre otros. Esta dinámica posiblemente generó el movimiento del cuerpo y la pérdida de las prendas de vestir.
• El intervalo postmortem estimado, es decir el tiempo mínimo transcurrido entre la muerte y el hallazgo, sería no menor a 30 días determinados por tafonomía (acción del ambiente) y entomología (micro fauna asociada a los restos); siendo el tiempo máximo estimado del período transcurrido desde la muerte mayor, pero no pudiendo determinarse científicamente.
• Del estudio forense no surgen elementos que permitan suponer que los restos humanos hayan estado en otro ambiente distinto al del hallazgo durante el intervalo postmortem consignado.
Todo lo descrito se encuentra fundamentado en los hallazgos, análisis y estudios complementarios realizados en los restos óseos de quien en vida fuera Facundo José Astudillo Castro por los peritos que participaron de la autopsia y firmaron el Informe integrado recibido por el juzgado: Dr. Luis Fondebrider (Antropólogo Forense, Director ejecutivo del EAAF), Lic. Analía Simonetto (Antropóloga Forense, Coordinadora del Laboratorio de Antropología Forense del EAAF), Dra. Mercedes Salado Puerto (Bióloga y Antropóloga Forense, Coordinadora de Identificación del EAAF), Dr. Luis Alberto Bosio (Médico Forense del EAAF); los peritos del Cuerpo Médico Forense (CMF) Dr. Roberto Cohen (Médico Forense, CMF), Dr. Alejandro Rullan Corna (Médico Forense, CMF), Dra. Marta Maldonado (Odontóloga Forense, CMF), Dr. Jorge Pereyra (Radiólogo Forense, CMF), Lic. Mariana Selva (Antropóloga Forense, CMF); y los especialistas propuestos por el EAAF, Dra. Nora Irene Maidana (Laboratorio de Diatomeas Continentales del CONICET), Dr. Néstor Centeno (Entomología Forense de la Universidad de Quilmes), los especialistas en tafonomía, Dra. María Amelia Gutiérrez (Ciencias Naturales de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires, UNICEN), Dra. María Clara Álvarez (Arqueóloga, UNICEN) y el Dr. Cristian Ariel Kaufmann (Ciencias Naturales, UNICEN); y la perito de parte Dra. Virginia Creimer, consultora en Medicina Legal.


(Agencia Andar) El Juzgado Federal N 1 de Bahía Blanca desestimó un habeas corpus presentado por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) por intimidación policial contra Cristina Castro, sus abogados y personas del círculo íntimo de Facundo Castro.
En un fallo contradictorio, el juez no desconoció las denuncias ni el testimonio de las víctimas, incluso remitió las copias del expediente para que se investigue si hubo delitos de acción pública pero concluyó que estos actos no representaban un riesgo inminente para la libertad e integridad.
La jueza Gabriela Marrón, quien debía atender esta presentación, se negó a hacerlo desobedeciendo el fallo de la Cámara. La CPM apeló en la instancia revisora la denegación del habeas.
Para la justicia, ni los patrulleros merodeando sus domicilios con luces apagadas ni los seguimientos en la vía pública sin orden judicial alguna representan un riesgo inminente a la libertad de las personas.
Esta decisión va a contramano de la actitud que se adoptó en otro momento; desde el comienzo de la causa que investiga la presunta desaparición forzada seguida de muerte, la justicia reconoció hechos de amedrentamiento. Hay dos antecedentes concretos: uno de ellos, el habeas corpus por el hostigamiento policial al ex cuñado de Facundo; el otro, la investigación judicial que se inició por las amenazas del subcomisario de Mayor Buratovich, Pablo Reguillón, al abogado Luciano Peretto.
El habeas corpus había sido presentado por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) que, en calidad de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, interviene como querellante institucional en la causa central. La presentación del organismo denunciaba que “efectivos de la Policía Bonaerense continúan con sus apariciones repentinas y vigilan, sin causa legítima ni orden judicial, los domicilios y lugares de trabajo de los familiares de Facundo, así como de testigos importantes y abogados de la familia”.
Uno de esos episodios tomó notoriedad pública días atrás: un patrullero de la Policía de la Provincia de Buenos Aires estacionado, sin razón aparente, frente a la casa de Luciano Peretto. Cuando el abogado llamó a funcionarios de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense le dijeron que había móviles haciendo controles en el acceso al pueblo. Peretto vive a unas 15 cuadras del ingreso de Pedro Luro.
“Tengo mucho temor no sólo por mí sino, especialmente, por mi familia, porque tengo hijos pequeños”, declaró el abogado en la audiencia de habeas corpus citada por el titular del Juzgado Federal N 1 de Bahía Blanca, Walter Lopez Da Silva. En la misma audiencia, las siete personas amparadas por el habeas ratificaron los hechos denunciados.
El mismo juez valoró los testimonios eran “creíbles y verosímiles”, sin embargo rechazó el habeas corpus porque sostuvo que no existía una “amenaza actual, ilegítima e inminente a la libertad física”. Incluso, llegó a suponer en su resolución que la presencia y el merodeo de patrulleros de patrulleros podría sencillamente “tratarse de actividades congruentes con las propias funciones asignadas a las fuerzas de seguridad” en el marco del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio.
En los fundamentos, el juez Lopez Da Silva también justificó su decisión en la inexistencia de orden judicial de detención sobre las personas amparadas; una interpretación extraña puesto que el temor, que amerita el habeas, es por la consumación de acciones ilegales de la policía.
A pesar de intentar minimizar el riesgo que significan estos actos intimidatorios, ante la evidencia de los testimonios y la sistematicidad de estas prácticas, el juez abrió la posibilidad para que estos hechos sean investigados y remitió copia de la audiencia a la Fiscalía Federal N 1, a cargo de Santiago Ulpiano Martínez, en donde tramita la causa central, para que “de estimarlo conducente” investigue la posible comisión de delitos de acción pública.
Es decir, la decisión de desestima la pertinencia del habeas corpus para atender esta denuncia y delega la respuesta judicial en el mismo fiscal que ya fue recusado en más de una oportunidad por la querella; sobre su actuación, Cristina Castro ya dijo haber perdido toda confianza. Los cuestionamientos sobre su intervención llegaron a tal punto que el Procurador General de la Nación designó dos fiscales —Andrés Heim de la Procuvin y Horacio Azzolín de la Unidad Especializada en Ciberdelincuencia— para sumarse a las tareas investigativas.
Cabe destacar que el tratamiento del habeas corpus fue ordenado el viernes pasado por la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca luego de haber sido desestimado en primera instancia por la titular del Juzgado Federal N 2 María Gabriela Marrón. Sin embargo, la jueza desoyó a la Cámara: ese mismo viernes decidió que no iba a tomar audiencia y en cambio iba a pedir informes a distintas fuerzas de seguridad; dos días después remitió el expediente al Juzgado Federal de turno.
Al momento de decidir por primera vez en el habeas, la jueza Marrón había declarado su incompetencia porque, contrariamente a lo señalado por la querella, entendía que no había relación con la causa por presunta desaparición forzada seguida de muerte que tramita en su juzgado. La Cámara antes y el Juzgado Federal N 1 ahora consideraron que estos hechos de intimidación policial debían tratarse en el juzgado y fiscalía donde tramita la causa central porque existe entre una pesquisa y otra una estrecha vinculación.
La suerte del habeas corpus vuelve, nuevamente a la Cámara; la CPM apeló la decisión del juez Walter Lopez Da Silva que rechazó el habeas corpus por no declararlo pertinente, pero reconoció al mismo tiempo que podrían existir delitos de acción pública.
En el escrito de apelación, la CPM sostuvo que la presencia policial en los hechos descriptos aparece como una amenaza velada y una vigilancia continua, e ilegítima por irrazonable, que no pueden considerarse como casualidades ni acciones desplegadas en el ejercicio del deber policial. Y agregó: “Los testimonios deben valorarse en el contexto de estar inscriptas en el curso de la investigación penal por la desaparición y muerte de Facundo”. Por ello el organismo ya había requerido “con carácter excepcional la radicación directa y asunción de competencia por el Juzgado Federal que se encuentra a cargo de la pesquisa principal”.
En cuanto a los argumentos técnicos utilizados por el juez federal López Da Silva para declinar la procedencia de la acción, la CPM resaltó que, de conformidad a la doctrina constitucional, indicios vehementes o incluso la duda bastan para otorgar la protección que brinda el habeas corpus. Y que el otorgamiento de esta acción no resulta incompatible con la posibilidad de denunciar la comisión de un delito de acción pública, tal como pudo prever el mismo juez.
El antecedente inmediato es promisorio: con el voto mayoritario de sus miembros, la misma Cámara Federal de Bahía Blanca entendió que, por la gravedad de la denuncia, era necesario dar trámite a la acción.
Mientras tanto, este jueves 1º de octubre, las partes recibirán en la sede del Equipo Argentino de Antropología Forense el informe de la autopsia al cuerpo de Facundo. Una medida de prueba que puede arrojar más luz sobre las causas de la muerte del joven que estuvo desaparecido desde el 30 de abril, luego de ser demorado por violar la cuarentena por agentes de la Policía de la provincia de Buenos Aires.
A cinco meses de la última vez que alguien vio con vida a Facundo, en la causa judicial la hipótesis más firme sigue siendo la desaparición forzada y una gran cantidad de indicios apuntan hacia la responsabilidad policial.
Foto: Facebook Cristina Castro.
A las 20:30 familiares, amigues e integrantes de la comunidad de Pedro Luro se reunirán en la estación del ferrocarril para encender velas en memoria de Facundo Castro al cumplirse cinco meses de su desaparición.
Será en vísperas de la entrega de los resultados de la autopsia realizada al cuerpo del joven, encontrado a mediados de agosto en Villarino Viejo. En el marco de la causa por desaparición forzada seguida de muerte el trabajo está a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense.
La audiencia comenzará a las 9 de la mañana y a su término el Juzgado Federal N°2 difundirá un comunicado con las conclusiones. La querella estará representada por la perito Virginia Creimer.
Por otra parte, este miércoles el bloque de concejales/as del Frente de Todos propuso poner el nombre de Facundo al predio del ferrocarril de Pedro Luro.

El edil Ignacio Dallavia dijo a FM De la Calle que el lugar “significó mucho para Facundo, era su casa, donde él pasaba gran parte de su tiempo, era un lugar de aprendizaje, de encuentro, de lectura, de trabajar por el otro, de trabajar por verdad y justicia, por la memoria. Facundo era un comprometido con la causa”.
“Hemos trabajado con vecinos de Pedro Luro y con compañeros en esta iniciativa, nos parece importante marcar ese lugar y que sea el símbolo de encuentro de todos los villarinenses con Facundo”, agregó.
Dallavia destacó que “es un proyecto muy completo, con todo el trabajo que realizaba y cómo se veía reflejado en el otro: un pibe bueno, alegre, de familia, murguero. Creemos que es en estos casos donde tenemos que visibilizar estas tareas que hacía Facundo como un montón de pibes más que trabajaban en el Semillero Cultural con un objetivo claro que era mantener viva la memoria del pueblo”.
Les concejales pretenden realizar un mural en uno de los galpones del sector para que “cuando nos acerquemos todos los vecinos a tomar un mate o compartir una actividad física estemos más cerca de Facu compartiendo ese mate”.
“Con todo el tiempo que tuvimos no se le dio la suficiente preparación a la cuestión sanitaria”, dijo a FM De la Calle el párroco de La Piedad, Héctor Arismende. Afirmó que más de seis meses después del inicio de la pandemia tenemos un “sistema sanitario estresado y con dificultad para responder”.
En cuanto a las consecuencias sociales y económicas en los barrios del sur de la ciudad contó que la comunidad está “entre la necesidad y la responsabilidad”. La Municipalidad está cambiando la entrega de bolsones por el depósito de dinero en las tarjetas aunque las organizaciones “no estamos en condiciones de afirmar que toda la gente que lo necesita lo esté recibiendo”.
Las instituciones barriales se movieron rápidamente para asistir a las familias que perdieron sus ingresos con el establecimiento del aislamiento obligatorio. Tiempo después, llegaron algunas ayudas municipales.
Arismende comentó que la organización fue “cambiando” con el correr de los meses. “Hubo un cambio de delegado que parece que habilitó ampliamente los recursos. Desde entonces no nos faltan bolsones pero el Municipio adoptó la medida de entregar la tarjeta celeste en lugar del bolsón, para que la gente pueda comprarse el bolsón con 800 pesos”.
El cura manifestó que el cambio de modalidad “nos fue dejando de lado porque ya no pudimos accionar en el mecanismo que se necesita para verificar que a todos les llegue. No estamos en condiciones de afirmar que toda la gente que necesita esté recibiendo la tarjeta. Nos fueron corriendo de esta toma de decisiones, estamos en la incertidumbre, recibimos llamados de gente que no recibió la tarjeta y ahí tenemos que iniciar el reclamo”.
“Formalmente no nos hemos ido de la Mesa de Noroeste pero en concreto las decisiones las toman otros”, enfatizó.
Arismende destacó que estos seis meses de pandemia podrían haberse aprovechado como “un buen tiempo de planificación de política social que tenga en cuenta las particularidades cuando la emergencia fue contenida”.
Sin embargo, “cuando llegó el momento en el cual los bolsones se habían administrado y había que ver qué más se podía hacer, no hubo una progresión en la política social para seguir viendo cuál era la necesidad particular de la gente”.
Agregó que “a las familias más numerosas un bolsón no les alcanzaba y por lo tanto los 800 pesos tampoco. Nos parece importante que las familias puedan decidir qué comprar. El corte lo da el delegado, él es que nos responde a nosotros y no eleva los pedidos a otras instancias a menos que él lo desee, el diálogo se corta, no hay posibilidad de plantear en instancias superiores medidas diferenciadas”.
Respecto del aislamiento, sostuvo que “es cierto que en los barrios se depende más de la buena voluntad de los vecinos, han habido focos de contagio, la gente aprendió de algún modo a cuidarse y está tratando de sobrevivir con eso. Está entre cuidarse y sobrevivir como puede. Están tratando de hacer changas porque si no no pueden vivir, no hay bolsón de 800 pesos que pueda solucionar eso”.
Por último, mencionó que “no se planificaron espacios de aislamiento territoriales, habíamos hecho la propuesta acondicionando un sector de la parroquia para esto, la Municipalidad lo descartó porque dijo que no era necesario”.
“Es cierto que hasta ahora no han sido necesarios los usos masivos de las UCMAS. Por otro lado, si no se puede trasladar en los medios habituales, con una persona de nuestro barrio en el Dow Center, se tiene que cruzar toda la ciudad para acercarle una muda de ropa a un familiar aislado. Por eso pensábamos una política territorial, que estén más distribuidos”.
Un joven de 20 años fue golpeado por la policía y estuvo tres días detenido en la DDI acusado de un robo calificado que no cometió. La Bonaerense lo levantó el 24 de agosto en Barrio Universitario. Su madre habló con FM De la Calle sobre el episodio de similares características al ocurrido en El Pinar con la detención de un joven imputado por un robo con armas que no cometió.
“Mi hijo iba caminando por 12 de octubre, lo intercepta un patrullero, lo detiene, le preguntan nombre y apellido, le piden DNI. Les comenta de dónde viene, le dicen tenemos ahí a tu compañero con el que vos cometiste el delito. Lo acusaron de un robo con un menor de edad”, comentó a FM De la Calle su madre, Liliana.
La mujer relató que al día siguiente recibió un llamado desde la sede policial: “Me dicen que mi hijo estaba detenido por un robo agravado. No lo podía creer porque mi hijo es un pibe trabajador, tiene una hija, es tranquilo, no tiene junta”.
“Fueron dos o tres días de angustia, desesperación, por no saber a dónde acudir. Cuando lo pararon en la calle hubo abuso de autoridad, el trago amargo no te lo saca nadie. Mi hijo todavía sigue con la causa, jamás tuvo una entrada de una comisaría. A mi hijo le arruinaron la vida”.
“En el momento que lo detienen uno de ellos le pega cachetazos, le dijo decí la verdad, confesá, obligándolo a que el diga yo fui y robé”, apuntó Liliana.
Dos días después del hecho, mientras el joven todavía estaba detenido, le tomaron declaración. “Coincidió con la declaración de la prima porque él estaba tomando mates con ella a la hora del hecho. Ese mismo día le dieron la libertad”.
“El es albañil, jamás en mi vida imaginé que iba suceder. Me lo traje a vivir conmigo, está con mucho temor de salir a la calle, ya a una cierta hora no quiere salir, sale de trabajar y va derecho a ver a su hija”.
-¿Temor a la policía?
Sí, la verdad que sí.
(Por Astor Vitali) La actividad económica se ve afectada en contexto de pandemia. Hecho que resulta evidente. Entonces, una situación especial requiere medidas especiales. Sin embargo, desde el oficialismo local la única medida que proponen es la apertura de la actividad comercial de manera indiscriminada como si no hubiera una situación particular. Es la locura de actuar con normalidad en una situación completamente anormal. Sin perjuicio de esto, es claro que el reclamo por la caída de la actividad económica debe ser atendida. Pero ¿la reapertura como si nada es la única posibilidad?
Al día siguiente del decreto que pone a Bahía Blanca nuevamente en fase 3, Juntos por el Cambio emitió un comunicado en el que cuestiona la medida por arbitraria y estipula que hay que tener en cuenta a los sectores comercial y empresario. Asume de manera temeraria, además, la postura de que no sería la apertura de la actividad económica la causante del exponencial aumento de contagios.
Desde el punto de vista científico, semejante afirmación carece de todo sustento dado que sí está comprobado que a mayor circulación mayor contagio; que las personas en situación social tienden a relajarse y por ende exponerse y exponer a otros al contagio del virus; y que a medida que el gobierno municipal decidió entregar “permisos precarios” los casos en la ciudad fueron en aumento hasta poner al sistema sanitario en situación límite, tal como lo han expuesto las asociaciones de profesional.
Es decir, “volver a la normalidad” implica necesariamente mayor cantidad de contagios (y por ende de muertes) y el colapso del sistema sanitario. En otras palabras, ninguna postura razonable aconseja actuar como si no pasara nada y abrir a la actividad “normal” si no que todos los consensos sanitarios están puestos en la idea de que hasta que no haya vacuna las únicas medidas posibles son distanciamiento, aseo de manos y uso de tapa boca y nariz. Se expresó con toda claridad la necesidad de disminuir los índices de movilidad.
Ahora bien, el hecho de que sea desaconsejable la reapertura de las actividades significa que esas actividades no podrán solventarse y con ello, no sólo aumenta el endeudamiento, sino que se pone en riesgo la continuidad de muchos comercios y PyMES. Este aspecto requiere de políticas activas para asistir a esas actividades.
De más está decir, por otra parte, que reapertura económica no es en este contexto sinónimo reactivación. Apenas podría significar disminución de la caída.
A nivel país, se establecieron algunas medidas como por ejemplo pagar la mitad de los salarios desde el estado a más o menos la mitad de los trabajadores y las trabajadoras. Para el sector informal se articularon los IFES –espaciadas e insuficientes-. A nivel local ¿qué medidas se establecieron para asistir a aquellas actividades impedidas de llevarse adelante por razones sanitarias? ¿Cuáles?
La única idea que se le cae a Juntos por el Cambio es “volver a la actividad”. Esto implica, además de la inconciencia de las consecuencias sanitarias ya expresadas en estas líneas y por profesionales de la salud, una actitud totalmente ausente por parte del estado. El mensaje es: “abran su comercio, rebúsquensela como puedan y expóngase a la enfermedad. Eso sí, cumpliendo todos los protocolos (sic)”.
Lo que hace la conducción amarilla es tomar el consejo sanitario para la acción política: se lava las manos.
No es cierto que no podrían buscarse alternativas para asistir a los distintos sectores. No es para nada cierto. El precisamente el estado aquel que tiene la capacidad para obtener los recursos necesarios para garantizar dignidad de vida a toda la población. No puede ser “abrí tu negocio, no más” concebida como una política económica en contexto de pandemia.
Deberían instrumentarse los mecanismos para que cada sector pueda cuidar su salud, la salud de sus trabajadores y de sus trabajadoras y no sucumbir en este contexto de difícil tránsito.
Bahía Blanca tiene un presupuesto de más de nueve mil millones de pesos de los cuales se ha destinado un número ínfimo en materia de emergencia sanitaria. ¿Por qué no reorientear recursos para asistir a los sectores que reclaman por la caída de la actividad?
Podrían decírsenos dos cosas en contra. La primera es que hubo menor recaudación por lo que el presupuesto votado no cuenta en sí con los recursos previamente estipulados. La segunda, que no alcanza para todos los sectores.
En ambos casos y en una situación de emergencia sólo cabe responder lo siguiente: si hubiera voluntad política, el gobierno tiene las herramientas para obtener recursos a través de gravámenes especiales o excepcionales que se aplican, por sentido común, a esta situación especial.
Hubo sectores que nunca pararon. El puerto no para y la economía de las firmas trasnacionales emplazadas en el polo petroquímico tampoco. ¿Por qué nadie está discutiendo una tasa especial para poder afrontar la situación y asistir a los sectores afectados de la economía local?
A esto hay que sumar el siguiente elemento: la crisis sanitaria la estamos pagando todos los sectores menos quienes han continuado con su proceso de obtención de riqueza. ¿Cuánto dinero estás aportando vos, por ejemplo, a una asociación civil, a una organización social, a un comedor, a los cada vez más frecuentes vendedores que tocan el timbre a toda hora, a través de tus impuestos a los que te cuesta más pagar, a través de alguna actividad laboral secundaria que tuviste que dejar de hacer para disminuir la movilidad y preservar tu fuente central, a través de dejar de hacer la changa para no enfermar, a través de tu endeudamiento personal, a través de millones de formas de subsidiar la política sanitaria que todo ciudadano o ciudadana de a pie está llevando a cabo? ¿Cuánto dinero estamos aportando?
En cambio ¿el único sector que no pierde económicamente es al mismo tiempo el único sector al que no se le pide que ponga algo para tamaña emergencia humanitaria? Esta situación representa un absurdo total y representa también qué tan dañado está nuestro sistema de ideas y de valores que en lugar de pensar en primer lugar en haber instrumentado algún mecanismo de esta naturaleza nos estamos peleando entre quienes contamos monedas (en moneda nacional) para ver quién sufre un poco más o un poco menos el impacto económico, al mismo tiempo que exponemos nuestra salud tontamente.
No es cierto el planteo que lleva adelante el oficialismo basado en que la única posibilidad es otorgar “permisos precarios” para “abrir la economía”. Se pueden instrumentar mecanismos (como ya lo hicieron muchos municipios sin que en ninguno se haya por ello establecido un estado soviético, es sólo sentido común) que permitan que el estado municipal se nutra de recursos para abonar a que no se derrumbe la actividad al mejor estilo darwinista.
No se discute nada de esto porque el gobierno central no está emplazado en Alsina 65 sino en otras mesas de negociosos poco interesadas en la orientación pública de la práctica política.
La licenciada en psicología Adriana Taboada, integrante del Centro de Investigación sobre el Genocidio de la Universidad de Tres de Febrero, que dirige Daniel Feierstein, analizó en FM De la Calle las diferentes respuestas sociales frente a la pandemia. Sostiene que es necesario construir políticas flexibles que se basen en las necesidades de cada etapa, difundir mensajes claros que no relativicen la situación sanitaria y comprender que el virus impacta en el cuerpo pero la enfermedad es social.
Estamos inmersos en una situación planetaria. Nuestro mundo, todo el mundo está atravesado por una situación, por un problema que trae aparejado un vivir bajo estado de amenaza, sufrimiento, pérdidas –no solamente tiene que ver con las muertes, sino en un sentido general, de trabajo, de afectos, de proyecto-, hay niveles de frustración enormes y además todo esto se extiende en el tiempo. No es una situación puntual, intensa, pero que pasa. Llevamos meses y no sabemos cuánto tiempo más vamos a tener que estar viviendo de esta manera.
No todo el mundo puede enfrentar una situación como esta con las conductas más adaptadas, que son las que permitirían poder cuidar y cuidar a otros. Se ponen en juego mecanismos sicológicos que son inconscientes pero el resultado es este, atravesado por la negación, va de un abanico de conductas que pueden resultar locas -como ir y quemar un barbijo- a otras que uno llamaría, como sicólogo, conductas maníacas -como no pasa nada y se abrazan, y agarran la cerveza y toman todos del mismo pico-.
Hay un mecanismo del que niega “este virus no existe y es una cosa conspirativa” a otro mecanismo que es un sí pero no: “existe, pero a mí no me va a pasar”. Ahí entra a jugar un pensamiento mágico. ¿Por qué no me va a pasar a mí? No se sabría. Los seres humanos funcionamos de esa manera pero aquí se masifica una conducta como esa y el resultado es que no se puede cumplir con absolutamente las únicas medidas que se pueden poner en juego para protegernos del virus. No existe otra, no es que a alguien se le ocurrió que esto caprichosamente. En ninguna parte del mundo es posible cuidarse del virus salvo que uno mantenga la distancia, use tapaboca y mantenga la higiene de sus manos. Hasta tanto no haya vacuna que sería una barrera material no existe otra manera que estas.
El tapaboca, la gente cree, en general, que está protegida y en realidad protege al prójimo: no me protege a mí. Yo estoy protegida por el tapaboca del otro. Aquí hay una matriz de la relación con el otro que tiene que ver con la solidaridad, con la colaboración con la cooperación. Cómo yo tengo la posibilidad de cuidar que otro no se contagie. ¿Cómo? Con el tapaboca. “No es salgo sin el tapaboca porque de última si me enfermo, me enfermo yo”. No, no es así. Salir sin tapaboca es exponer al prójimo. Y esa información no logra ingresar.
Respecto de la información. Hay actitudes irresponsable, sí. Pero también hay muchas actitudes no solo responsables sino solidarias. Los y las profesionales de la salud haciendo horas con salarios que no representan su esfuerzo. Comederos que llevan a delante sus actividades con medidas de cuidado. Gestos simbólicos, artistas. Una enorme parte dela comunidad que sí cumple con las medidas de distanciamiento. ¿Dónde debería centrarse el mensaje para que influya positivamente desde el punto de vista de la sicología social? ¿En aquellos mensajes censurables (y evidenciar su carácter reprochable) o centrarse en aquella agenda positiva que refleje todo ese universo que está pensando en el prójimo?
No tengo la respuesta y no hay nadie que la tenga. Es una respuesta a construir porque estamos ante una situación nueva y desconocida, compleja. Uno va ensayando y a veces las respuestas son correctas -por lo menos por un tiempo- y luego hay que ajustarlas. Y hay respuestas que no sirven.
Efectivamente hay comunicadores, políticos y personas interesadas que no trabajan para la vida.
Lo otro que diría es que el mensaje debería ser diferenciado. Yo tengo que pensar en a quién me dirijo para tratar de construir ese mensaje. El problema hoy no son los adultos mayores. Entonces, al adulto mayor yo le tengo que hablar como a cualquier ciudadano pero ese no es el problema que yo tengo hoy en términos sanitarios porque el adulto mayor está cumpliendo. Entonces, quienes no están cumpliendo, de lo que uno ve, es la gente más joven.
Hay que ver también cuáles son los comportamientos en función de las clases sociales. Hay que adaptar el mensaje a quién se lo dirijo.
En cuanto al tema de la solidaridad, hay cantidad de cosas que han podido funcionar en estos seis meses porque hay mucha gente que ha puesto el cuerpo, cuidándose. Los comedores siguen funcionando, la gente sigue alimentándose, cuidándose porque todo ese trabajo social y militante se sostiene. Los profesionales de la salud están pidiendo a gritos el cambio de conducta pero la tarea la cumplen y a veces el riesgo que corren es enorme.
Sí es bueno poder mostrar todo esto pero también creo que hay que poder mostrar -y que no se muestra claramente- la gravedad del problema en que estamos metidos. Porque cuando uno escucha este mensaje: “hay un nivel de contagio alto, amesetado. Se amesetó. Es alto pero se está manteniendo estable”. Lo que la gente escucha no es que el número es alto, lo que la gente escucha es que está controlado. ¿Está mintiendo? No, no está mintiendo. Pero hay algo ahí que está faltando o no está dicho correctamente porque la gente en el marco de la angustia y la negación escucha que hay algo que está controlado.
En Bahía Blanca contrastaron, hasta el regreso a fase 3, ese mensaje claro desde las asociación de profesionales que decía “estamos al límite de la capacidad de internación” y el mensaje del gobierno municipal que decía “está al límite pero está controlado”. Eso da una sensación de no estamos tan mal…
El mensaje es: está controlado. Y no es cierto, no está controlado nada porque tenemos trescientos muertos diarios. ¿Cómo va a estar controlado? Hay que mirar los muertos. Hay un montón de personas que se han recuperado y eso es muy bueno. Pero tenemos trescientos muertos diarios y quién sabe a quién le toca. ¿Quién dice quién va a morir? Si es grande, es cierto, se ha mostrado que hay una situación que facilita la complicación de la enfermedad, pero no solamente eso. La gente cree ahí, nuevamente la negación, como bien lo definió Bolsonaro, la “gripezinha”…
O aquello de que “hay mucha más gente que muere por gripe”…
Todo eso que en un punto es falso. No es que es falso que puede morir mucha gente por gripe. Pero la gripe es una enfermedad conocida. Si requiere terapia intensiva, demanda mucho menos al sistema de lo que demanda esta patología donde se necesita mucha gente para atender a alguien por largos períodos de tiempo. Hay características propias. Es esto que están diciendo los médicos que preferirían una terapia intensiva llena de otros enfermos que de esto. Por el nivel de exigencia. Hay que cuidarlos, hay que estar, no puede ser cualquiera, si ellos no están no puede ir alguien a reemplazarlo.
Y tienen que cumplir un estricto protocolo, además…
Además, con todo el miedo. Y van a su casa. Hace unos pocos días aquí en Buenos Aires falleció una docente. El marido es médico en terapia intensiva y la que falleció fue ella. La enfarmedad circula, el virus hoy está dando vueltas por la patria. Está de paseo por todos lados.
Uno asocia negación con los bares llenos de pibes, la cerveza. Pero hay situaciones de negación mucho más acotadas que no parecerían negación, que tienen que ver con los pequeños encuentros. Uno dice: “bueno somos cuatro, cinco, siete, nos mantenemos a distancia, usamos tapaboca”. Lo que ahí no estamos viendo es que los seres humanos somos gregarios y estamos viviendo hace meses solos, aunque podamos vivir con una familia o con una pareja. Estamos hablando de otra cosa, esta posibilidad de encuentro con otro distinto. Cuando nos pasa esta posibilidad de encuentro tan deseado uno se pone contento. Cuando uno está feliz hace chistes, se ríe, aparece la carcajada, eleva la voz, se empieza a exaltar. Eso es algo natural y espontáneo no es que uno se prepara por estar así. Es una conducta que se nos despierta junto con los otros. Y en ese intercambio espontáneo lo que se va a producir posiblemente en algún momento también tenga que ver con la exposición al virus a través de la saliva porque te bajaste el tapaboca, hiciste un chiste, te reíste, la carcajada. Ahí empieza a circular el virus. Entonces, no hace falta irse al bar. Hay situaciones donde cualquiera de nosotros, en las que yo supongo nos estamos cuidando, podríamos de cualquier manera llegar a una situación de exposición.
Claro y cada encuentro se multiplica por cientos de miles…
Y como estoy contento me acerco porque nosotros necesitamos eso. “¿Y qué nos va a pasar?” Y ahí viene el sí pero no. “Somos poquitos, el tapaboca, la distancia”. Bueno, los encuentros con los afectos no funcionan así.
Se habla mucho de salud, tanto en medios como en mensajes de gobierno, pero no tanto de salud mental. ¿Cuánto se ha hecho y qué se podría hacer, desde el punto de vista de las políticas públicas, para no sólo centrar el mensaje en lo que es el cuidado de salud física sino también al acompañamiento en lo referido a la salud mental de la población?
Para mí hay un gran déficit. Yo llego a esta entrevista a partir de cierto movimiento que se generó por una publicación de Daniel Feierstein con quien trabajo en el Centro de Estudios sobre el Genocidio de UNTREF. Cosas que decimos desde las ciencias sociales pero que hasta aquí no se pudo escuchar que es que el virus es un tema médico –biológico- pero no la enfermedad. Porque el virus impacta en un cuerpo y el cuerpo no es solamente un cuerpo biológico. El virus es uno pero la gente no se enferma igual.
El virus es uno pero acá parece que el problema está en el tipo de conducta social que desarrollamos. Entonces, no es sólo un tema médico. Cuando prendes la televisión o la radio no escuchás a alguien que no sea médico. Sé que ahora entre el grupo de asesores del presidente y en algunas jurisdicciones empiezan a haber otras profesiones. Gente que viene de las ciencias duras porque aquí hay que hacer proyecciones. Están los cientistas sociales, los sicólogos. Ha costado.
Efectivamente, por un lado, hay un tema hoy que es la necesidad de estas otras disciplinas para pensar cómo lograr ser más efectivos en esa prevención que hoy está fracasando en algo. Es parte de eso que fracasa y es tratar de mejorar la respuesta para eso. Pero hay otro tema que es, para poder darle pelea al virus además tenemos que vivir en determinadas condiciones que hacen al aislamiento. Entonces, de eso también hay que ocuparse. No solamente porque lleva a negaciones, por ejemplo, sino por lo que venga después también. Entonces es muy importante poder desarrollar alternativas, propuestas, miradas mucho más integradoras que es un déficit. Porque no solamente el mensaje debería ser diferencial sino ir identificando cuál sería la propuesta para cada momento. En abril estábamos de una determinada manera y ahora en setiembre emocionalmente estamos de otra. Porque llevamos muchos meses así y vamos a tener que estar muchos más. Yo no sé cómo vamos a estar en noviembre o en diciembre.
Las respuestas de abril pudieron ser unas. Las que tendríamos que tener ahora tal vez son distintas. Y tal vez para diciembre deberíamos pensar alguna otra cosa también. Esto es muy complejo y no hay una respuesta o dos respuestas. Hay que estar con mucha flexibilidad y todo el tiempo observando si lo que pasa hoy es lo que estaba pasando el mes pasado.
Cuando lleguen las fiestas y el verano ¿te imaginás? A mí hoy me parece un delirio esto de ir de vacaciones. Uno ve las playas en el mundo y decís: es una locura. Es como si estuvieran viviendo un tiempo normal, que no lo es. Ahí está Europa de nuevo con serios problemas.
Creo que hay que pensar que el tema es complejo, que no hay una sola respuesta, que si se encuentra alguna es ahora y habrá que ver después si sigue sirviendo y seguir pensando junto con otros.
Carolina Ojeda dijo a FM De la Calle que hace 30 días vive una pesadilla. Contó que su hijo Axel está detenido desde el 31 de agosto por un robo con armas que no cometió.
“Precisaban llevar a alguien, agarraron a un pibe y le arruinaron la vida”, afirmó. Intervienen la fiscala Claudia Lorenzo y la jueza de Garantías Marisa Promé.
Ojeda relató que suele salir a caminar con su hija por la zona de El Pinar. Ese día no tenía ganas y le pidió a Axel que acompañe a su hermana.
Según comentó, salieron 15:56 del domicilio ubicado en el barrio Sánchez Elias: “Suben por Bermúdez, los capta una cámara de vecinos, los capta una cámara del SIPREVI frente a la leñera, cruzan al cementerio y son interceptados por policías en moto. Lo revisan a Axel, mi hija me llama y me dice que vaya, escucho cómo la policía intenta sacarle el teléfono”.
“Me dicen que hubo un masculino que circulaba con un arma entre sus prendas, me dicen que me quede tranquila, que no tiene absolutamente nada. Me tienen 25 minutos demorada, me dicen que bajemos a la Comisaría Cuarta para ver antecedentes. Terminamos yendo, cuando baja mi hijo, entra a la comisaría, me saca un oficial y me dice que mi hijo queda detenido por robo agravado por uso de arma”, afirmó la mujer.
Axel estuvo arrestado durante cinco días en la Cuarta, lo trasladaron al Destacamento de Palihue hasta el 7 de septiembre y al día siguiente lo llevaron a Coronel Suárez donde permanece detenido. Desde la Fiscalía informaron que la causa ya fue elevada a juicio.
Ojeda mencionó que su hijo es asmático, que tuvo que llevarle la medicación personalmente y que solo puede comunicarse con él dos veces por semana.
Axel está acusado de robo a mano armada. La familia ofrece testigos que vieron a dos hombres en moto robar las mochilas a un grupo de adolescentes que circulaban por la zona. A partir de la identificación de una joven, la policía persiguió a uno de los implicados que volvió al lugar y finalmente escapó.
“La descripción de los delincuentes no coincide con la de mi hijo, me allanaron mi casa, buscaban pertenencias de los chicos, las mochilas, gorras, ropa y no encontraron nada. La policía cuando redacta la denuncia dice que la chica es la novia y que estaba tres cuadras, en realidad es su hermana. Me tomé todo el trabajo que la justicia no hizo”, agregó Ojeda.
“La fiscal me denegó varios testigos que presenté. No me da explicaciones, mi hija y yo pedimos muchas veces poder declarar, estoy pidiendo el rastreo de la localización del teléfono de mis hijos, eso demuestra que nunca estuvieron en el sector del robo. Si acudo a los medios es porque no me dan respuesta. Hace 30 días que tengo a mi hijo encerrado y lo único que hace es llorar”.
“Precisaban llevar a alguien, agarraron a un pibe y le arruinaron la vida. Llevo 30 días sin ver a mi hijo, Axel está estudiando, es un chico alegre, en casa hay valores y principios, son mis únicos dos hijos, me desvivo por ellos. Acaba de cumplir 20 años en julio. Yo siempre creí en la justicia y ahora no me dejan demostrar que mi hijo es inocente”, concluyó.
Las familias de la toma en Altos de Independencia no pudieron llegar a un acuerdo con los dueños de los terrenos porque es “impagable lo que están pidiendo”.
Se trata de 150 familias que permanecen en las tierras ubicadas en Fragata Sarmiento y Fournier . “Habíamos pedido contactarnos con los dueños, hablamos y resulta que lo que pasó fue una locura. Nos dijeron que nos iba a dar cuotas y precios accesibles y fue todo lo contrario”, señaló Yanina a FM De la Calle.
“La mayoría de acá depende del día a día, son jornaleros, albañiles, amas de casa, nos dijeron que la propuesta iba a ser accesible, nos pidieron una entrega de 120 mil pesos y 18 cuotas de 22 mil pesos y si no nos pedían lo que sea que tuviéramos a nuestro nombre en forma de pago”, comentó.
Agregó que “acá nos vamos a quedar hasta que tengamos una respuesta. Se nos rieron en la cara. Le dijimos el monto que podíamos pagar y se nos rieron en la cara. Nos bloquearon en WhastApp cuando le dijimos la propuesta”.
El acuerdo que ofrecen los vecinos es pagar el terreno a 10 años. “Podemos pagar 5 mil pesos por mes. Estamos todos cuidando nuestro lugar porque lo queremos, lo necesitamos, hay chicos, hay personas con chicos con discapacidad que no pueden pagar el alquiler”.
Por último, destacó que “sabemos y tenemos en claro que esto está mal pero necesitamos. Esto está hace años acá, esto es un basural. Nos tomaron el pelo, se nos rieron en la cara y fue una locura. Queremos llegar a un acuerdo al que todos podamos acceder”.
(Por Astor Vitali) Por estos días pudo escucharse la sorpresa de comunicadores en medios locales frente a un cambio de actitud por parte de la población. Se esperaba que para el día de la primavera, y los siguientes, las calles bahienses estuvieran detonadas de circulación. ¿Qué ocurrió? Se preguntan. Si bien toda explicación sociológica es compleja y multicausal, hay un elemento clave que devela la responsabilidad política del gobierno municipal en los desajustes anteriores: hubo un mansaje claro del estado, a pesar de quienes gobiernan en la ciudad.
Las semanas anteriores, el gobierno salía a debilitar públicamente los desesperados mensajes de los y las profesionales de la salud. La principal tarea de comunicación de Juntos por el Cambio fue la de relativizar cada uno de los comunicados de todas las asociaciones gremiales y científicas que decían con claridad: el sistema colapsa si no paramos la circulación. En cambio, los funcionarios oficialistas insistían en la apertura de actividades y en decir que todo estaba controlado.
Algunas de esas actividades, por su parte, estaban previstas para para fase 5 y Bahía Blanca nunca salió de fase 4. Lo cual denota en sí mismo el grado de irresponsabilidad que se observa en el otorgamiento de “permisos precarios” a troche y moche.
Debido a la presión de los directores de los hospitales públicos y privados, recién el día viernes 18 Héctor Gay se sienta a leer un comunicado que le escribieron para cortar con el mensaje relativizante. Literalmente rodeado por profesionales de la salud, el jefe comunal debió reconocer que se estaba al límite.
Esto ocurrió en las vísperas de que se decretara el retroceso a fase 3. Es decir, se llegó al extremo de apertura y fueron las instancias nacionales y provinciales las que debieron decretar el paso atrás en la fase para evitar que la situación desborde.
El domingo 20, sobre la tarde noche, comenzó a circular la versión de que se tomaría la decisión de decretar el retorno a fase 3 por los riesgos concretamente existentes -antes relativizados- y finalmente el lunes a la mañana el equipo local de gobierno anunció el retroceso de fase.
Ese día, el 21, el día de la primavera, la circulación fue mucho menor a la esperada y los días siguientes también. ¿Qué cambió? A todas luces lo que cambió fue que la población recibió un mensaje concreto de sus autoridades reconociendo que la situación es grave y a partir de allí actúo de manera más responsable. Las semanas anteriores había recibido el mensaje laxo de que todo estaba controlado y hasta la relativización de lo que las organizaciones de profesionales de la salud sostenían.
Es decir, es claro que hay un segmento de la sociedad que se considera afectada en sus libertades individuales, que no respeta el derecho a la salud de otros y que insistirá en comportarse de menara maniática. También es cierto que hay otra parte de la sociedad que actúa siempre o casi siempre de manera responsable. Ahora, hay un enorme segmento que se me mueve influido según el mensaje oficial y este mensaje oficial es pura y llana responsabilidad de las autoridades locales. Cuando se dijo claramente: “miren, hay peligro” la población respondió con los cuidados pertinentes. Cuando se dijo hay virus pero está controlado, la población salió como si nada, abonando a los mecanismos de “a mí no me va a pasar”.
En otras palabras, se encuentra en el cambio de actitud social un fuerte elemento modificatorio de las conductas en cuál es el mensaje oficial que se transmite. En las semanas previas al 18, en que el intendente debió reconocer la situación debido a la presión de las autoridades sanitarias, el mensaje del gobierno fue irresponsable y abonó a los altísimos índices de movilidad.
Haber apuntado a la responsabilidad individual y marcar la responsabilidad en cada habitante es no hacerse cargo de una agenda de gobierno municipal que no tiene entre sus prioridades los cuidados sanitarios sino la recepción de los lobbys empresarios.
La responsabilidad central de los mensajes de cuidados no está en cada individuo: está en el mensaje oficial, en la expresión de lo público.
A los pocos días del paso atrás en la fase, el bloque de concejales oficialistas salió a cuestionar el regreso a fase 3 y su mensaje tiende a dar rienda suelta a la interpretación y a que cada quién haga lo que quiera, como si la fase 3 no tuviera claras demarcaciones de lo que está permitido y de lo que no. Nuevamente, el mensaje oficialista tiende a abrir y favorecer los índices de movilidad. Como se sabe: mayor movilidad, mayor contagio. Y ya se sabe que un porcentaje de contagiados, muere.
La responsabilidad de que haya personas que se sientan libres de realizar actividades no permitidas está en que hay un sector político que representa esas aspiraciones y que en lugar de llamar al cumplimiento de las medidas sanitarias encarna la representación de un discurso que no está dispuesto a ver de qué maneras su actividad no decaiga por impacto pandémico sino que busca apertura a como dé lugar.
A mensajes claros, la sociedad responde con claridad. El gobierno municipal volvió a partir de ese comunicado a enrarecer el mensaje, a partir del comunicado en voz del boque de Juntos por el Cambio. La responsabilidad política del aumento de circulación y de contagios es del oficialismo, que impulsa a los cruzados del “a mí nada me toca”.
Mensajes claros: la responsabilidad individual se manifiesta de manera más solidaria si las autoridades que encabezan la sociedad comunican que debe actuarse de esa forma. Si el mensaje es “hagan lo que quieran” se fomenta esa respuesta individualista. Se paga con vidas y con el desgaste del trabajo de los equipos sanitarios.
(Por Suteba Bahía Blanca) En la provincia de Buenos Aires 1.240.000 familias tienen problemas de vivienda. El 50% porque necesita una vivienda y el otro 50% porque necesita mejorarla o ampliarla para vivir dignamente.
En cuanto a villas y asentamientos hay registrados 1807 barrios con graves problemas sociales, urbanísticos, ambientales y de servicios públicos.
La contracara de tantas necesidades es que el Estado ha avalado las ocupaciones ilegales y la violación sistemática de las normas cuando las llevan adelante grandes emprendimientos privados de urbanización bajo la lógica del negocio inmobiliario. En los últimos años en la Provincia se han construido 500 barrios privados sin permiso pero cuentan con apoyo estatal para grandes inversiones en infraestructura que proveen los servicios y la pavimentación de calles de acceso.
Son habituales también las excepciones a los Códigos de planeamiento urbano que promueven las intendencias y respaldan Concejos Deliberantes para facilitar la construcción de lujosas propiedades horizontales y barrios cerrados sobre áreas de humedal. En Bahía hace poco se aprobó una excepción al Código para habilitar la construcción de una torre de 20 pisos en Sarmiento al 1300 donde estaba la fábrica de colchones Fabra Fons. La ganancia para los inversores inmobiliarios por estos pisos de lujo se estima en 9 millones de dólares.
La triste paradoja del capital coloca en situación de “derecho” a los grandes negocios con la tierra mientras las necesidades de miles para que se cumpla con el derecho constitucional a la vivienda son estigmatizadas como delitos.
La pandemia, además de los padecimientos que origina sobre la salud pública, ha profundizado estas desigualdades. La pérdida de trabajos estables y temporarios y el aumento del precio de los alquileres agravan las penurias del déficit habitacional.
Entre docentes muchas de nuestras compañeras y compañeros deben trabajar al menos un cargo para poder pagar el alquiler, desempeñando el segundo para lograr la subsistencia diaria sin poder llegar a tener una vivienda propia que impida el desgaste cotidiano al que se ven sometidas. El derecho a la vivienda les está literalmente negado. Y esto se evidencia cuando en promedio se necesitan 362 sueldos mínimos de $16875 para acceder a un terreno de U$D 60000. Básicamente 30 años de sueldos mínimos.
SÍ AL DERECHO A LA VIVIENDA.
En la entrega de bolsones en las escuelas los y las docentes verificamos día a día cómo se multiplican las necesidades más acuciantes.
Por citar sólo un informe alarmante la Unicef estima que a diciembre 2020 la cantidad de niñas y niños pobres pasaría de 7 a 8,3 millones. Pertenecen a familias que tienen que resolver minuto a minuto cómo subsistir y entre las penurias cotidianas está muchas veces, el techo que los ampare y la posibilidad de cumplir con los resguardos frente al coronavirus.
Sin dejar de repudiar a todo aquel o aquella que quiera lucrar con las necesidades de las personas, sí decimos con toda nuestra fuerza que criminalizar la lucha por la tierra va de la mano con la negación de derechos.
Los mismos políticos que en campaña enarbolan discursos sobre la igualdad ahora compiten en declaraciones amenazantes y discriminadoras.
La estigmatización y criminalización, parecen ganarle a aquello que nuestra legislación garantiza como derechos.
Por ejemplo el artículo 36 de la Constitución provincial marca con toda claridad: “la Provincia promoverá el acceso a la vivienda única y la constitución del asiento como bien de familia; garantizará el acceso a la propiedad de un lote de terreno apto para erigir su vivienda familiar única”.
Tampoco se acuerdan, claro, de la ley provincial 14449 de Acceso Justo al Hábitat que define el derecho a la vivienda y a un hábitat digno y sustentable.
Por contrapartida la apropiación de tierras públicas por parte de quienes más tienen ha sido norma en la historia nuestro país comenzando la que se llevó adelante sobre la base del genocidio primero, seguido del reparto entre pocos propietarios de centenares de miles de hectáreas de tierras comunitarias indígenas y campesinas.
Nuestra ciudad también es y ha sido testigo de estas apropiaciones de tierras fiscales para la especulación inmobiliaria y el lucro privado, contando en estos casos con las complicidades políticas y judiciales Si las pandemias del siglo XXI creadas por el capitalismo exigen distanciamiento, luchemos y exijamos al estado la tierra y la vivienda para vivir dignamente y para producir nuestros alimentos.
Exijamos nuevas escuelas y hospitales públicos, nuevos barrios y planes de construcción de viviendas Y rodeemos de solidaridad y apoyo a las genuinas recuperaciones de las familias que reclaman por el derecho a la tierra junto a las facilidades para poder pagarlas.
La tierra es de lxs que la habitan y la trabajan.



