(Por Nacho Urruspuru*) Dice el dicho que el humano es un animal de costumbres. Y se dice, también, que somos una especie que tiene la capacidad de adaptarse a todo. Es conocido el caso del soldado japonés que vivió por décadas dentro de un improvisado refugio sin enterarse que la Segunda Guerra Mundial había finalizado poco después de que él mismo decidiera confinarse a tal encierro. Piensen en esa capacidad de adaptación. Como el tipo se acostumbró a vivir día, tras día, tras día oculto en un lugar salvaje, inhóspito, inaccesible.

Años, décadas, en soledad viviendo una realidad que no era tal, lleno de miedos y esperanzas estériles a causa de una guerra en la que seguramente él no tuvo mucha responsabilidad. Se le presentó una realidad adversa y él se adaptó. Claro, tal vez un tanto exageradamente, pero el punto importante acá es que se supo adaptar, es decir, fue transformando lo extraordinario y lo excepcional en algo cotidiano, en algo normal.

Hirō Onoda se llamaba este soldado, falleció en 2014. Si bien la segunda guerra finalizó en 1945, no se rindió sino hasta 1974, después de haber pasado casi treinta años sobreviviendo escondido en medio de las selvas Filipinas.

¿Qué tan fuerte puede ser la capacidad de adaptación?, ¿A qué cosas, y a qué realidades nos podemos acostumbrar? Más allá de la compasión o de la ternura que nos despierte la historia de este soldado, uno puede más que pensar que estaba un poco loco pero ¿qué tan distinta es la historia de Hiro Onoda a la nuestra? ¿No sienten que nos estamos adaptando cada vez más a cosas que son inaceptables desde todo punto de vista?

Los pulmones verdes más importantes del planeta están siendo convertidos en cenizas mientras ustedes escuchan esta especie de editorial. Australia, el Amazonas, el impenetrable, el delta del Paraná y Córdoba todos lugares de enorme biodiversidad ardiendo para que gente con más dinero del que necesita pueda obtener mejores y más rápidas ganancias mediante emprendimientos inmobiliarios, plantaciones a gran escala de monocultivos, asentamiento de mega factorías de carne, explotación minera, etc…

Lo leí hace unos días y todavía no me repongo: en el ártico, en el desierto de hielo que es Siberia se descubrieron “Incendios Zombies”, son fuegos sin llama que se propagan por debajo de la tierra congelada, y están afectando a vegetación que hasta ahora jamás de los jamases había sido alcanzada por ningún fuego en la historia de la humanidad. Mejor ni empezar a hablar del deshielo en los polos. Mientras tanto la comunidad científica parece no ser del todo concluyente en relación a la existencia, o no, del calentamiento global. Los líderes mundiales y los organismos internacionales miran para otro lado, y en este contexto absolutamente apocalíptico la única persona con la capacidad de ver las cosas claramente y actuar en consecuencia y sin vacilaciones es una chica sueca, apenas adolescente y con síndrome de Asperger. A Dios gracias por Greta Thunberg. El resto, la mayoría de nosotros, preocupados por si en Fase 3 las cervecerías pueden abrir, o si Messi sigue en el Barcelona. ¿No somos un poco Hiro Onoda cazando algún bicho de la selva filipina para comerla en silencio no sea cosa que nos descubran los soldados aliados? ¿Cuántas veces escuchamos a la pasada en algún informativo cosas como que el 45% de la riqueza mundial es acaparada por el 0.7% de la población mundial? ¿O qué los 40 tipos más ricos del mundo concentran más riqueza que todas las mujeres del África? Alguno me dirá: Nacho estás hablando de problemas estructurales y de escala mundial. Cierto, por ahí no da para andar amargándose por cosas que están tan fuera de nuestro alcance (como lo era la finalización de la Segunda Guerra para nuestro amigo Hiro Onoda). Pero por algún lugar tenemos que empezar. El otro día presencié (virtualmente) un debate donde un trabajador de estas APPS de Delivery defendía la forma en la que lo estaban explotando: “Ellos (por la empresa) te avisan de entrada que no te van a hacer aportes, que no te van a dar un seguro, y que tenés que hacerte monotributista. El que quiere laburar gana plata, es una oportunidad”, decía este trabajador con claro síndrome de Estocolmo. Mientras tanto, la gente sigue pidiendo por esas apps porque le da paja cocinar, o ir a buscar la comida a la roti, o buscar un lugar de comidas donde no exploten a sus repartidores. Somos Hiro Onoda yendo a cagar lejos para que no nos quede el olor cerca del refugio, pero no tan lejos porque por ahí nos descubren los aliados.

¿Podemos acostumbrarnos a que exploten así a nuestros vecinos, amigos o hermanos?

Datos oficiales del Indec esta semana: Argentina: el 40% de las personas son pobres…..

En Argentina el 40% de las personas son pobres.

Acá, en Bahía Blanca: Más de 100.000 Bahiensas y Bahienses son pobres. 1 DE CADA 3.

Acá viviendo en nuestras calles, en nuestra ciudad, en nuestros barrios tenemos 14.000 indigentes, 14 mil.

¿Cómo llegamos a esto? ¿Cómo nos acostumbramos a escuchar estos números sin pensar en las personas y en las vidas que representan?

Como la historia de la rana que ponen en una olla a fuego lento y nunca se da cuenta del peligro porque se va acostumbrando a que gradualmente el agua esté cada vez más caliente.

Todos somos un poco ese soldado japonés, acostumbrándonos a la vida que se nos permite tener.

*Conductor de El Despertar de la Calle.

(Por Pablo Duca) La palabra “desarraigo” está formada por raíces latinas y significa “acción de arrancar raíces”. Sus componentes léxicos son el prefijo dis (divergencia, separación múltiple, de allí el sufijo romance des- que indica la inversión de la acción), ad (hacia), radix (raíz), más el sufijo -icus (igo= relativo a).  En el mundo moderno la plasticidad humana nos permite salir de los lugares conocidos e intervenir las nuevas circunstancias. La cotidianidad se emplaza, emerge y cristaliza. Hasta que se rompe. Nada nuevo bajo el sol o todo es nuevo bajo el sol. Recuerdo a la mirada de mi padre como un pregón: “El arraigo me sostiene”. Lo recuerdo tanto como la energía dispuesta a destrozar en mí mismo ese concepto. Al menos tres amores a distancia, una carrera y un post grado lejos de familia-ciudad-amigxs-parejas. La búsqueda del teléfono pinchado caminando por las madrugadas de La Plata en los finales de los `80 para comunicarnos. Deshabitar la casa luego del divorcio. Elegir la duda por sobre la certeza como leiv motiv. Escribir para buscar. Actuar para buscar. Nunca (o pocas veces) encontrar.

El mundo moderno no se apiada, cambia. No pregunta, cambia. Insiste y muta. La manera de relacionarnos, vincularnos, tratarnos, mirarnos, amarnos, comercializar, comunicar, trabajar y todas las acciones que imaginemos han mutado. El arraigo impide ver la vida desde la vereda de enfrente. La puesta del sol es siempre la misma, clara, presumible. ¿Y si el mundo cambia de la noche a la mañana? ¿Obligaremos al mundo a arraigarse tal como nos sucede a nosotrxs o trataremos de mutar en el mismo sentido? Resignificar también es una manera de desarraigarse. Saberse permeables, plásticxs, flexibles.  No postulo la creencia en una obediencia a órdenes superiores. Claro que no. La rebeldía y las revoluciones son los mayores actos de desarraigo que pudieran postularse. Sólo insisto en la suelta de las ataduras, el vaciado de las mochilas y la apertura ocular como gesto solidario para el cambio. Un pueblo que endurece sus posiciones no crece. Una comunidad que robustece las diferencias no se ambiciona mejor. Dejar atrás aquellas veredas que transitábamos como seguras nos permiten ver otras baldosas como posibles. ¿Serán flojas? Pues sí. Siempre lo son. Pero la posibilidad de mi cambio permite al otrx ser más empático, más benigno, más humanx.

¿Y si solo es cuestión de desarraigarse para sobrevivir?

La licenciada en psicología Adriana Taboada, integrante del Centro de Investigación sobre el Genocidio de la Universidad de Tres de Febrero, que dirige Daniel Feierstein, analizó en FM De la Calle las diferentes respuestas sociales frente a la pandemia. Sostiene que es necesario construir políticas flexibles que se basen en las necesidades de cada etapa, difundir mensajes claros que no relativicen la situación sanitaria y comprender que el virus impacta en el cuerpo pero la enfermedad es social.

Estamos inmersos en una situación planetaria. Nuestro mundo, todo el mundo está atravesado por una situación, por un problema que trae aparejado un vivir bajo estado de amenaza, sufrimiento, pérdidas –no solamente tiene que ver con las muertes, sino en un sentido general, de trabajo, de afectos, de proyecto-, hay niveles de frustración enormes y además todo esto se extiende en el tiempo. No es una situación puntual, intensa, pero que pasa. Llevamos meses y no sabemos cuánto tiempo más vamos a tener que estar viviendo de esta manera.

No todo el mundo puede enfrentar una situación como esta con las conductas más adaptadas, que son las que permitirían poder cuidar y cuidar a otros. Se ponen en juego mecanismos sicológicos que son inconscientes pero el resultado es este, atravesado por la negación, va de un abanico de conductas que pueden resultar locas -como ir y quemar un barbijo- a otras que uno llamaría, como sicólogo, conductas maníacas -como no pasa nada y se abrazan, y agarran la cerveza y toman todos del mismo pico-.

Hay un mecanismo del que niega “este virus no existe y es una cosa conspirativa” a otro mecanismo que es un sí pero no: “existe, pero a mí no me va a pasar”. Ahí entra a jugar un pensamiento mágico. ¿Por qué no me va a pasar a mí? No se sabría. Los seres humanos funcionamos de esa manera pero aquí se masifica una conducta como esa y el resultado es que no se puede cumplir con absolutamente las únicas medidas que se pueden poner en juego para protegernos del virus. No existe otra, no es que a alguien se le ocurrió que esto caprichosamente. En ninguna parte del mundo es posible cuidarse del virus salvo que uno mantenga la distancia, use tapaboca y mantenga la higiene de sus manos. Hasta tanto no haya vacuna que sería una barrera material no existe otra manera que estas.

El tapaboca, la gente cree, en general, que está protegida y en realidad protege al prójimo: no me protege a mí. Yo estoy protegida por el tapaboca del otro. Aquí hay una matriz de la relación con el otro que tiene que ver con la solidaridad, con la colaboración con la cooperación. Cómo yo tengo la posibilidad de cuidar que otro no se contagie. ¿Cómo? Con el tapaboca. “No es salgo sin el tapaboca porque de última si me enfermo, me enfermo yo”. No, no es así. Salir sin tapaboca es exponer al prójimo. Y esa información no logra ingresar.

Respecto de la información. Hay actitudes irresponsable, sí. Pero también hay muchas actitudes no solo responsables sino solidarias. Los y las profesionales de la salud haciendo horas con salarios que no representan su esfuerzo. Comederos que llevan a delante sus actividades con medidas de cuidado. Gestos simbólicos, artistas. Una enorme parte dela comunidad que sí cumple con las medidas de distanciamiento. ¿Dónde debería centrarse el mensaje para que influya positivamente desde el punto de vista de la sicología social? ¿En aquellos mensajes censurables (y evidenciar su carácter reprochable) o centrarse en aquella agenda positiva que refleje todo ese universo que está pensando en el prójimo?

No tengo la respuesta y no hay nadie que la tenga. Es una respuesta a construir porque estamos ante una situación nueva y desconocida, compleja. Uno va ensayando y a veces las respuestas son correctas -por lo menos por un tiempo- y luego hay que ajustarlas. Y hay respuestas que no sirven.

Efectivamente hay comunicadores, políticos y personas interesadas que no trabajan para la vida.

Lo otro que diría es que el mensaje debería ser diferenciado. Yo tengo que pensar en a quién me dirijo para tratar de construir ese mensaje. El problema hoy no son los adultos mayores. Entonces, al adulto mayor yo le tengo que hablar como a cualquier ciudadano pero ese no es el problema que yo tengo hoy en términos sanitarios porque el adulto mayor está cumpliendo. Entonces, quienes no están cumpliendo, de lo que uno ve, es la gente más joven.

Hay que ver también cuáles son los comportamientos en función de las clases sociales. Hay que adaptar el mensaje a quién se lo dirijo.

En cuanto al tema de la solidaridad, hay cantidad de cosas que han podido funcionar en estos seis meses porque hay mucha gente que ha puesto el cuerpo, cuidándose. Los comedores siguen funcionando, la gente sigue alimentándose, cuidándose porque todo ese trabajo social y militante se sostiene. Los profesionales de la salud están pidiendo a gritos el cambio de conducta pero la tarea la cumplen y a veces el riesgo que corren es enorme.

Sí es bueno poder mostrar todo esto pero también creo que hay que poder mostrar -y que no se muestra claramente- la gravedad del problema en que estamos metidos. Porque cuando uno escucha este mensaje: “hay un nivel de contagio alto, amesetado. Se amesetó. Es alto pero se está manteniendo estable”. Lo que la gente escucha no es que el número es alto, lo que la gente escucha es que está controlado. ¿Está mintiendo? No, no está mintiendo. Pero hay algo ahí que está faltando o no está dicho correctamente porque la gente en el marco de la angustia y la negación escucha que hay algo que está controlado.

En Bahía Blanca contrastaron, hasta el regreso a fase 3, ese mensaje claro desde las asociación de profesionales que decía “estamos al límite de la capacidad de internación” y el mensaje del gobierno municipal que decía “está al límite pero está controlado”. Eso da una sensación de no estamos tan mal…

El mensaje es: está controlado. Y no es cierto, no está controlado nada porque tenemos trescientos muertos diarios. ¿Cómo va a estar controlado? Hay que mirar los muertos. Hay un montón de personas que se han recuperado y eso es muy bueno. Pero tenemos trescientos muertos diarios y quién sabe a quién le toca. ¿Quién dice quién va a morir? Si es grande, es cierto, se ha mostrado que hay una situación que facilita la complicación de la enfermedad, pero no solamente eso. La gente cree ahí, nuevamente la negación, como bien lo definió Bolsonaro, la “gripezinha”…

O aquello de que “hay mucha más gente que muere por gripe”…

Todo eso que en un punto es falso. No es que es falso que puede morir mucha gente por gripe. Pero la gripe es una enfermedad conocida. Si requiere terapia intensiva, demanda mucho menos al sistema de lo que demanda esta patología donde se necesita mucha gente para atender a alguien por largos períodos de tiempo. Hay características propias. Es esto que están diciendo los médicos que preferirían una terapia intensiva llena de otros enfermos que de esto. Por el nivel de exigencia. Hay que cuidarlos, hay que estar, no puede ser cualquiera, si ellos no están no puede ir alguien a reemplazarlo.

Y tienen que cumplir un estricto protocolo, además…

Además, con todo el miedo. Y van a su casa. Hace unos pocos días aquí en Buenos Aires falleció una docente. El marido es médico en terapia intensiva y la que falleció fue ella. La enfarmedad circula, el virus hoy está dando vueltas por la patria. Está de paseo por todos lados.

Uno asocia negación con los bares llenos de pibes, la cerveza. Pero hay situaciones de negación mucho más acotadas que no parecerían negación, que tienen que ver con los pequeños encuentros. Uno dice: “bueno somos cuatro, cinco, siete, nos mantenemos a distancia, usamos tapaboca”. Lo que ahí no estamos viendo es que los seres humanos somos gregarios y estamos viviendo hace meses solos, aunque podamos vivir con una familia o con una pareja. Estamos hablando de otra cosa, esta posibilidad de encuentro con otro distinto. Cuando nos pasa esta posibilidad de encuentro tan deseado uno se pone contento. Cuando uno está feliz hace chistes, se ríe, aparece la carcajada, eleva la voz, se empieza a exaltar. Eso es algo natural y espontáneo no es que uno se prepara por estar así. Es una conducta que se nos despierta junto con los otros. Y en ese intercambio espontáneo lo que se va a producir posiblemente en algún momento también tenga que ver con la exposición al virus a través de la saliva porque te bajaste el tapaboca, hiciste un chiste, te reíste, la carcajada. Ahí empieza a circular el virus. Entonces, no hace falta irse al bar. Hay situaciones donde cualquiera de nosotros, en las que yo supongo nos estamos cuidando, podríamos de cualquier manera llegar a una situación de exposición.

Claro y cada encuentro se multiplica por cientos de miles…

Y como estoy contento me acerco porque nosotros necesitamos eso. “¿Y qué nos va a pasar?” Y ahí viene el sí pero no. “Somos poquitos, el tapaboca, la distancia”. Bueno, los encuentros con los afectos no funcionan así.

Se habla mucho de salud, tanto en medios como en mensajes de gobierno, pero no tanto de salud mental. ¿Cuánto se ha hecho y qué se podría hacer, desde el punto de vista de las políticas públicas, para no sólo centrar el mensaje en lo que es el cuidado de salud física sino también al acompañamiento en lo referido a la salud mental de la población?

Para mí hay un gran déficit. Yo llego a esta entrevista a partir de cierto movimiento que se generó por una publicación de Daniel Feierstein con quien trabajo en el Centro de Estudios sobre el Genocidio de UNTREF. Cosas que decimos desde las ciencias sociales pero que hasta aquí no se pudo escuchar que es que el virus es un tema médico –biológico- pero no la enfermedad. Porque el virus impacta en un cuerpo y el cuerpo no es solamente un cuerpo biológico. El virus es uno pero la gente no se enferma igual.

El virus es uno pero acá parece que el problema está en el tipo de conducta social que desarrollamos. Entonces, no es sólo un tema médico. Cuando prendes la televisión o la radio no escuchás a alguien que no sea médico. Sé que ahora entre el grupo de asesores del presidente y en algunas jurisdicciones empiezan a haber otras profesiones. Gente que viene de las ciencias duras porque aquí hay que hacer proyecciones. Están los cientistas sociales, los sicólogos. Ha costado.

Efectivamente, por un lado, hay un tema hoy que es la necesidad de estas otras disciplinas para pensar cómo lograr ser más efectivos en esa prevención que hoy está fracasando en algo. Es parte de eso que fracasa y es tratar de mejorar la respuesta para eso. Pero hay otro tema que es, para poder darle pelea al virus además tenemos que vivir en determinadas condiciones que hacen al aislamiento. Entonces, de eso también hay que ocuparse. No solamente porque lleva a negaciones, por ejemplo, sino por lo que venga después también. Entonces es muy importante poder desarrollar alternativas, propuestas, miradas mucho más integradoras que es un déficit. Porque no solamente el mensaje debería ser diferencial sino ir identificando cuál sería la propuesta para cada momento. En abril estábamos de una determinada manera y ahora en setiembre emocionalmente estamos de otra. Porque llevamos muchos meses así y vamos a tener que estar muchos más. Yo no sé cómo vamos a estar en noviembre o en diciembre.

Las respuestas de abril pudieron ser unas. Las que tendríamos que tener ahora tal vez son distintas. Y tal vez para diciembre deberíamos pensar alguna otra cosa también. Esto es muy complejo y no hay una respuesta o dos respuestas. Hay que estar con mucha flexibilidad y todo el tiempo observando si lo que pasa hoy es lo que estaba pasando el mes pasado.

Cuando lleguen las fiestas y el verano ¿te imaginás? A mí hoy me parece un delirio esto de ir de vacaciones. Uno ve las playas en el mundo y decís: es una locura. Es como si estuvieran viviendo un tiempo normal, que no lo es. Ahí está Europa de nuevo con serios problemas.

Creo que hay que pensar que el tema es complejo, que no hay una sola respuesta, que si se encuentra alguna es ahora y habrá que ver después si sigue sirviendo y seguir pensando junto con otros.

(Por Suteba Bahía Blanca) En la provincia de Buenos Aires 1.240.000 familias tienen problemas de vivienda. El 50% porque necesita una vivienda y el otro 50% porque necesita mejorarla o ampliarla para vivir dignamente.

En cuanto a villas y asentamientos hay registrados 1807 barrios con graves problemas sociales, urbanísticos, ambientales y de servicios públicos.

La contracara de tantas necesidades es que el Estado ha avalado las ocupaciones ilegales y la violación sistemática de las normas cuando las llevan adelante grandes emprendimientos privados de urbanización bajo la lógica del negocio inmobiliario. En los últimos años en la Provincia se han construido 500 barrios privados sin permiso pero cuentan con apoyo estatal para grandes inversiones en infraestructura que proveen los servicios y la pavimentación de calles de acceso.

Son habituales también las excepciones a los Códigos de planeamiento urbano que promueven las intendencias y respaldan Concejos Deliberantes para facilitar la construcción de lujosas propiedades horizontales y barrios cerrados sobre áreas de humedal. En Bahía hace poco se aprobó una excepción al Código para habilitar la construcción de una torre de 20 pisos en Sarmiento al 1300 donde estaba la fábrica de colchones Fabra Fons. La ganancia para los inversores inmobiliarios por estos pisos de lujo se estima en 9 millones de dólares.

La triste paradoja del capital coloca en situación de “derecho” a los grandes negocios con la tierra mientras las necesidades de miles para que se cumpla con el derecho constitucional a la vivienda son estigmatizadas como delitos.

La pandemia, además de los padecimientos que origina sobre la salud pública, ha profundizado estas desigualdades. La pérdida de trabajos estables y temporarios y el aumento del precio de los alquileres agravan las penurias del déficit habitacional.

Entre docentes muchas de nuestras compañeras y compañeros deben trabajar al menos un cargo para poder pagar el alquiler, desempeñando el segundo para lograr la subsistencia diaria sin poder llegar a tener una vivienda propia que impida el desgaste cotidiano al que se ven sometidas. El derecho a la vivienda les está literalmente negado. Y esto se evidencia cuando en promedio se necesitan 362 sueldos mínimos de $16875 para acceder a un terreno de U$D 60000. Básicamente 30 años de sueldos mínimos.

SÍ AL DERECHO A LA VIVIENDA.

En la entrega de bolsones en las escuelas los y las docentes verificamos día a día cómo se multiplican las necesidades más acuciantes.

Por citar sólo un informe alarmante la Unicef estima que a diciembre 2020 la cantidad de niñas y niños pobres pasaría de 7 a 8,3 millones. Pertenecen a familias que tienen que resolver minuto a minuto cómo subsistir y entre las penurias cotidianas está muchas veces, el techo que los ampare y la posibilidad de cumplir con los resguardos frente al coronavirus.

Sin dejar de repudiar a todo aquel o aquella que quiera lucrar con las necesidades de las personas, sí decimos con toda nuestra fuerza que criminalizar la lucha por la tierra va de la mano con la negación de derechos.

Los mismos políticos que en campaña enarbolan discursos sobre la igualdad ahora compiten en declaraciones amenazantes y discriminadoras.

La estigmatización y criminalización, parecen ganarle a aquello que nuestra legislación garantiza como derechos.

Por ejemplo el artículo 36 de la Constitución provincial marca con toda claridad: “la Provincia promoverá el acceso a la vivienda única y la constitución del asiento como bien de familia; garantizará el acceso a la propiedad de un lote de terreno apto para erigir su vivienda familiar única”.

Tampoco se acuerdan, claro, de la ley provincial 14449 de Acceso Justo al Hábitat que define el derecho a la vivienda y a un hábitat digno y sustentable.

Por contrapartida la apropiación de tierras públicas por parte de quienes más tienen ha sido norma en la historia nuestro país comenzando la que se llevó adelante sobre la base del genocidio primero, seguido del reparto entre pocos propietarios de centenares de miles de hectáreas de tierras comunitarias indígenas y campesinas.

Nuestra ciudad también es y ha sido testigo de estas apropiaciones de tierras fiscales para la especulación inmobiliaria y el lucro privado, contando en estos casos con las complicidades políticas y judiciales Si las pandemias del siglo XXI creadas por el capitalismo exigen distanciamiento, luchemos y exijamos al estado la tierra y la vivienda para vivir dignamente y para producir nuestros alimentos.

Exijamos nuevas escuelas y hospitales públicos, nuevos barrios y planes de construcción de viviendas Y rodeemos de solidaridad y apoyo a las genuinas recuperaciones de las familias que reclaman por el derecho a la tierra junto a las facilidades para poder pagarlas.

La tierra es de lxs que la habitan y la trabajan.

Despojarnos del derecho a informarnos es sepultar una necesidad social que reduce el acto de informar al capricho de una guerra ideológica alienante. Despojados de nuestros derechos, nos hacemos parásitos de generalizaciones abstractas que obran como “verdades” placebo. Es la  burocratización de la verdad.

Fernando Buen Abad Domínguez

(Por Ricardo Vicente López) Vuelvo a un tema sobre el cual ya he escrito  unas cuantas notas en esta columna [[1]]. Me obliga a ello la publicación de algunas notas sobre lo que denominan la imposibilidad de lograr la manipulación de la opinión pública. Éstas, que exhiben una gran ignorancia sobre la historia de los temas de la comunicación pública, aparecen como conclusiones de algunas manifestaciones de periodistas. Por diversas razones, en las que no quiero entrar aquí, los defensores de su profesión, a quienes les importa más su salario que la verdad, argumentan que el ciudadano de a pie es libre de leer o escuchar lo que mejor le parezca. Sólo deben cambiar de canal utilizando el instrumento libertario: el control remoto. Este instrumento lo convierte en amo de sí mismo y lo protege de cualquier intento de restringir su libertad de elección.

Tal vez, una primera aproximación nos la pueda ofrecer la RAE, dice que «Elegir: es escoger o preferir a alguien o algo para un fin», además dice que «Optar: es escoger una posibilidad entre varias». El problema es cuántas son las varias de las que se habla. Es evidente que elegir una de las muchas que existan no es el mismo que hacerlo entre dos o tres.

Agrego acá la repercusión que tuvo, en su tiempo, la publicación del libro Apocalípticos e integrados (1964) del Profesor universitario Umberto Eco [[2]] (1932-2016). A treinta años de su publicación el Blog cultura.wordpress.com (23-3-2016) le dedicó una larga nota reivindicando la tesis que sostenía el autor respecto de lo que denominó la “guerrilla semiológica”:

«A más de tres décadas de la publicación de su libro Apocalípticos e Integrados, se retoma el debate en torno a la influencia de los medios en el cual sostuvo su tesis ya célebre sobre la imposibilidad de controlar la opinión pública, defendiendo el protagonismo de la recepción. “Es el público quien re-construye los mensajes a partir de sus propios códigos que varían según los diversos contextos sociales y las variables psicológicas de cada individuo”. Es interesante observar cómo reformula conceptos de uno de sus ensayos más lúcidos sobre el problema de los medios y la cultura de masasUna guerrilla entendida como un llamado a la responsabilidad individual y comunitaria frente a los avances de la cultura de masas: propicia el análisis, agudiza el sentido crítico, para evitar la recepción pasiva, éste sería el principal desafío de la cultura mediática».

Amigo lector, voy a reproducir y comentar sus tesis para después ofrecerle mis opiniones críticas. Con un sorprendente título El público le hace mal a la televisión Umberto Eco publicó en el diario La Nación (mayo de 2004), una nota en la que recupera y reformula la tesis de su libro de 1964:

«Tal vez ése es el asunto. En los años sesenta y principios de los setenta se decía en diversos lugares que sin duda la televisión (y en general los medios de comunicación masivos) es un instrumento potentísimo, capaz de controlar aquello que entonces llamábamos el “mensaje”, y que al analizar ese mensaje era posible ejercer influencia sobre la opinión de los usuarios y hasta directamente moldear su conciencia».

Es evidente que el Profesor comenta, con mucho escepticismo, que esto que “se decía” era una simple opinión de personas asustadizas y de poca confianza en la capacidad analítica sobre la información pública: la sola mención de la posibilidad de manipular la opinión pública era una mera fantasía. ¿Por qué podía sostener esto con tanta certeza?:

«Pero se observaba que aquello que el mensaje decía intencionalmente no era necesariamente lo mismo que leía el público. Los ejemplos más obvios eran que la imagen de un corral lleno de vacas es “leída” de manera diferente por un carnicero europeo que por un brahmán de la India; que la publicidad de un automóvil Jaguar despierta el deseo de un espectador adinerado y provoca frustración en un desheredado. En suma, un mensaje apunta a producir ciertos efectos, pero puede chocar contra situaciones locales, con distintas disposiciones psicológicas y deseos, y producir un efecto boomerang».

Dice un poco más adelante, dándole mayor peso argumentativo:

«Y en ese punto se introdujo el segundo fenómeno, que en su momento fue definido como “guerrilla semiológica”. Se explicaba así: si alguien tiene el control de la emisión, no se puede ocupar esa silla ante la cámara, pero idealmente sí puede ocupar la silla ante cada televisor. En otras palabras, la guerrilla semiológica consiste en una serie de intervenciones y actuaciones producidas, no desde el sitio de partida del mensaje, sino en el lugar al que llega, induciendo a los usuarios a discutirlo, a criticarlo, a no recibirlo pasivamente».

Un primer comentario: amigo lector, ¿puede Ud. imaginarse el regocijo del viejo diario de la oligarquía, pudiendo publicar, con la pluma de un famoso y acreditado académico que los grandes medios de información están incapacitados para manipular la opinión del público, (uso este verbo “manipular” porque es el que utiliza Noam Chomsky en la nota Nº 1).

Y es nada menos que el Profesor Chomsky, Emérito del Instituto Técnico de Massachusetts, (el famoso MIT), Lingüista, Filósofo, Politólogo estadounidense, quien sostiene lo contrario. La diferencia que yo observo entre estos dos importantes académicos es su posición ideológica. En el caso de Chomsky es clara su rechazo a la Guerra de Vietnam; sus marchas por la defensa de los derechos humanos y políticos de los pobres y los negros; sus denuncias contra la prepotencia militar estadounidense. Por el contrario, el pensamiento, las actitudes y los compromisos del Profesor Eco no estuvieron siempre del lado de los explotados.

Sin embargo, me sorprende la ignorancia de Eco respecto de los estudios e investigaciones que comenzaron en los EEUU en la segunda década del siglo XX. Para dar algunas aproximaciones al tema cito un párrafo del libro de Chomsky El control de los medios de difusión – Los espectaculares logros de la propaganda, (Editorial Crítica – 2000):

«El papel de los medios de comunicación en la política contemporánea nos obliga a preguntar por el tipo de mundo y de sociedad en los que queremos vivir, y qué modelo de democracia queremos para esta sociedad… Hay dos conceptos distintos de democracia. Uno afirma que la gente tiene a su alcance los recursos para participar de manera significativa y los medios de información son libres e imparciales. La otra idea de democracia es la de que no permite esa  libertad de la gente y los medios de información están fuerte y rígidamente controlados. Quizás esto suene como una concepción anticuada de democracia, pero es importante entender que ésta es la democracia que hoy tenemos».

Amigo lector: lea los periódicos, escuche la radio, mire la televisión, después haber prestado atención a todo esto, descubrirá que estamos sumergidos en un medio cultural dominado por las diversas variantes de la propaganda de las multinacionales. Es, en realidad, lo que consumimos. El Doctor Eduard Bernays (1891-1995) fue publicista, periodista e inventor de la teoría de la propaganda y las Relaciones públicas. Fue sobrino de Sigmund Freud del cual utilizó, en los EEUU, las concepciones sobre el inconsciente y la posibilidad de la persuasión del self (el sí mismo) en el ámbito publicitario masivo. En el libro La Propaganda (1927), escribe:

«La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento de gran importancia en la sociedad democrática. Quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que detenta el verdadero poder que rige el destino de nuestro país. Quienes nos gobiernan, moldean nuestras mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas. Son en gran medida personas de las que nunca hemos oído hablar».

Otro investigador importante fue George Gerbner (1919- 2005) Licenciado y Doctorado en Periodismo por la Universidad de California, Berkeley, un estudioso de la Teoría de la Comunicación; se especializó en los efectos que produce la televisión en la sociedad. Escribió:

«Los medios comerciales de comunicación están provocando, al menos, tres efectos principales. El primero, tiende a reforzar la despolitización de la gente; segundo, tiende a desmoralizar a la población convenciéndola de que es vana toda esperanza de cambio: aceptando la realidad tal cual es. Tercero, es la producción de realidades paradójicas. Se verifica un mayor, y creciente, acceso a la recepción de medios y, los medios están cada vez en manos de menos. Son los grandes medios los que exaltan la importancia de la libertad de expresión en la vida de la sociedad, especialmente porque son ellos los que poseen los mayores centros de información. La libertad de expresión se ha ido convirtiendo en la libertad comercial para conducirla».

Amigo lector, para mí es todo un desafío responder a un intelectual de la importancia de Umberto Eco, pero estoy obligado por el compromiso asumido con Ud. Tal vez, una hipótesis que puede intentar explicar lo que dice el Profesor Eco es que ha pertenecido a un medio académico, alejado del ciudadano de a pie. Agrego a ello las importantes diferencias culturales entre el ciudadano promedio europeo y el ciudadano medio estadounidense. Le sugiero, para este tema, la lectura de mi trabajo La cultura Homero Simpsonel modelo que propone la globalización, en la página www.ricardovicentelopez.com.ar, Sección Biblioteca.


[1] Debo citar, una vez más, un trabajo mío publicado en la página www.ricardovicentelopez.com.ar El control de la opinión pública, o el trabajo de Noam Chomsky, El control de los medios de comunicación, que puede leerse en www.voltairenet.org/article145977.html. Debe agregarse las notas publicadas en la columna Reflexiones Políticas de la página kontrainfo.com.

[2] Hoy está un poco olvidado por lo que voy a recordar sus antecedentes: se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Turín; fue Profesor en esa universidad, además de la Florencia y la de Milán; en la Universidad de Bolonia ocupó la titularidad de la cátedra de semiótica; autor de la novela El nombre de la rosa.

(Por Astor Vitali) Sin hacer consideraciones, en esta oportunidad, sobre el despliegue mediático, nos referiremos a la actitud que debe tomar el universo político democrático y quienes están en ámbitos de gobierno respecto de un caso de desaparición forzada y particularmente en torno del caso de Facundo Castro.

Cristina Castro, su mamá, es quien junto a Luciano Peretto y Leandro Aparicio, encabeza la campaña por pedido de Justicia. El miércoles se supo que el cuerpo encontrado en Villarino Viejo es el de Facundo. De más están todas las especulaciones hasta que los peritajes culminen. Mientras tanto, el reclamo de justicia por parte de la familia de Facundo y también por parte de la querella institucional, representada por la Comisión Provincial por la Memoria, sigue siendo desaparición forzada. Ahora se agrega, seguida de muerte. Todo lo demás es chimichurri.

Mientras lo que se está señalando es la responsabilidad de la policía bonaerense, permanecen en el gobierno dos actitudes que no tienen posibilidad de convivir. Por un lado, el presidente Alberto Fernández recibió la semana pasa a Cristina y es claro que a partir de allí se movieron los hilos para avanzar en una investigación que venía remolona y con ocultamientos hacia la querella. El gobernador de la provincia de Buenos Aires sostuvo públicamente que no va a encubrir a nadie. Sin embargo, no logró darle a Cristina ningún elemento sólido que inspire confianza durante la reunión que sostuvieron.

Por su parte, la misma provincia que gobierna Kicillof sostiene a su ministro de Seguridad, Sergio Berni. Aquí hay un problema de consistencia. Berni le dijo a Cristina, en principio, que iba a devolver a Facundo con vida. Cuando era la propia bonaerense la última que lo vio con vida. Luego, por presión militante, termina tomando el caso la Justicia federal, pero para ese entonces el entorno de Facundo ya había recibido presiones de la bonaerense de esta fuerza de seguridad y manipulado prueba.

No conforme con hacer ese tipo de declaraciones de show televisivo sobre un tema de tamaña gravedad institucional, Berni luego pasó a la ofensiva y se puso al frente de una campaña de desprestigio contra Cristina, contra la mamá de la víctima, púbicamente, con presentaciones diarias en canales de televisión y radios.

La campaña se basa en decir que no había elementos para involucrar a la bonaerense en un caso de desaparición forzada. Tesis que no sólo no estaba descartada en la investigación sino que fue ayer ratificada por los fiscales que hubo que sumar para que el caso no se tornara más bochornoso de lo que es. De hecho, en las últimas horas se emitió un comunicado oficial en el que se asegura de que la investigación “gira en torno a la desaparición forzada de Facundo Astudillo Castro seguida de muerte, con las connotaciones y particularidades que este tipo de causas conllevan y el trágico desenlace que, finalmente, se acreditó”.

La campaña de Berni desplegando falsedades y amenazando continuó con decir en todos los medios que los abogados de la querella iban a sufrir las consecuencias de la acción legal. Todo esto, ante algunos personajes periodísticos que sepultaron la herramienta de la repregunta, lo decía afirmando que “no tengo acceso a la causa pero la investigación asegura que” y una serie de vaguedades para desvincular a la bonaerense. Que se informa por Germán Sasso. Dio credibilidad a la testigo “H” que, causalmente, es incorporada a la investigación por efectivos bonaerenses. Y es el principal elemento que utilizaron para intentar correr el eje de la investigación. En otras palabras, en medio de la búsqueda de una persona cuya familia denuncia desaparición forzada por parte de la policía bonaerense, el ministro de Seguridad se abocó a llevar adelante una campaña de desprestigio, atacando a la familia de las víctimas. Todo esto mientras se investiga, con plena conciencia de que los funcionarios judiciales vinculados a la familia militar son susceptibles de influencia de contexto. Berni llevó adelante una campaña a lo Bullrich con Maldonado para interferir en la opinión pública y, como se sabe, la opinión pública influye en las investigaciones.

Frente a este cuadro de situación, la política democrática debe posicionarse sin dar lugar a interpretaciones débiles ni confusiones: debe retirar de su cargo al funcionario que encabezó una campaña contra la familia de la víctima. En este contexto, decir –como se dijo- que “ahora está investigando la justicia federal, no vamos a encubrir a nadie y a hay que esperar a que resuelva la Justicia” es una postura que tolera que un ministro castigue públicamente a la familia de un pibe que denuncia su desaparición forzada.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires sostiene a Sergio Berni en su cargo y esto atenta con el compromiso que el estado argentino –y sus provincias- tienen en materia de Derechos Humanos. A esta altura la pregunta no es ¿por qué Berni debe ser desplazado? La pregunta es ¿por qué Kicillof aún sostiene a Berni?

Podríamos sumar sus declaraciones antipopulares respecto de la represión a las decenas de miles de familia que no tienen techo o las declaraciones que sumó esta semana contra las organizaciones sociales y el derecho universal a percibir un ingreso, declaraciones que lo ponen en un claro lugar de la derecha política. Sin vueltas.

Es insostenible la presencia de Berni en un gabinete provincial que se manifieste de corte democrático, sólo por el hecho de perseguir públicamente a una familia pobre cuyo pibe fue víctima de violencia institucional.

El proyecto de gravamen a las grandes fortunas que propuso el gobierno argentino, en caso de ser aprobado “afecta a unos 12 mil contribuyentes. Son los grandes ricos. No son las empresas. Afecta a los patrimonios personales”, según dijo a FM De la Calle el economista Julio Gambina (FISyP, Centro de Estudios CTA-A).

“Hay grandes versos con respecto a esto cuando dicen que afecta a las inversiones. No tiene nada que ver con las empresas ni con las inversiones. Tienen que ver con los patrimonios personales que vienen definiendo en sus declaraciones”, explicó, en referencia a la campaña que ya desplegó el arco de los medios de comunicación privados ligados a intereses económicos opulentos. De hecho, “muchos critican esta medida porque están subestimados los patrimonios de los grandes ricos en la Argentina”.

Para Gambina, la aplicación del gravamen “es importante en sanísimo. Hay que imaginarse que doce mil personas entran en un estadio pequeño. Los grandes son de cuarenta y cinco mil a sesenta y cinco mil espectadores. Pensar en una chancha pequeña, en el algún club de la Argentina. Ya la recaudación probable al tipo de cambio actual son unos cuatro mil millones de dólares. Digo al tipo de cambio actual porque todavía falta que el proyecto se discuta, falta que el proyecto se apruebe, falta que el proyecto se aplique, falta que AFIP lo cobre”.

En medio de la discusión, “hay mucho ruido ideológico, propagandístico en torno a este gravamen. Es un dato muy importante reconocer que en las condiciones de emergencia se le pide una contribución a los sectores económicos con mayor capacidad contributiva”.

¿Qué representa para las personas que tienen tamañas fortunas? “El mínimo que aporte va a aportar entre treinta y cuarenta mil dólares: una camioneta cuatro por cuatro importada. Para muchos es muchísimo dinero. Pero para estos doce mil no les afecta en nada. Es una alícuota del dos por ciento del patrimonio. Así que todavía les queda el noventa y ocho del patrimonio. Es el dos por ciento de lo que tienen, no el dos por ciento de lo que van a tener. Para un jubilado, el dos por ciento es parte de lo que sirve para afrontar el mes. Pero en estos grandes patrimonios no es absolutamente nada”.

“La campaña en contra es brutal y actúan sobre el sentido común. Parte de la población que no está ni remotamente afectada por el impuesto sale a hablar en contra del impuesto porque les sacan a los que nos van a salvar. Eso es interesante. Aún incluso, imaginando que estos grandes patrimonios quienes invertir ese dinero, la pregunta es ¿por qué no lo invirtieron hasta ahora?”.

Contexto

El referente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas explicó que “la inversión interna directa en todo el mundo está bajando desde 2015 para acá. Se agrava con la pandemia pero venía desde antes. Hay una tendencia generalizada al achicamiento de la producción. Acaba de renunciar el primer ministro Japonés. Europa y Estados Unidos están en proceso de recesión muy complicado. Estos grandes patrimonios no están invirtiendo, no por este aporte solidario, sino porque no vienen invirtiendo porque los ricos del mundo no están invirtiendo”.

En contra de la creencia de la inversión que los ricos estarían propiciando para el crecimiento económico, “los grandes capitales están invirtiendo especulativamente. Resuelven la ganancia financiera pero no contribuyen al desarrollo ni del empleo ni del crecimiento de la productividad. Hay menos producción, menos comercio y una caída de la producción de la cadena mundial valor”.

“Por eso este impuesto hay que pensarlo en términos de esta lógica de mucha incertidumbre. Argentina está en el pico. No se sabe cuándo llega al techo total. Todos los días tenemos record de afectados. Felizmente, entre comillas, respecto de otros países la Argentina tiene una baja letalidad. Pero es preocupante la cantidad de contagios de muertes. Y se prolonga el receso económico deliberado. Porque incluso los países europeos, que están en verano y que supuestamente lo estacional ayuda para pasar el tema hasta que llegue la bendita vacuna, ya está terminando el verano en el norte y hay preocupación de que haya recidiva de los contagios. Con lo cual, estamos ante un problema muy serio de la civilización contemporánea que se agrega a los serios problemas económicos. Quiero insistir en que el mundo capitalista (Europa, Estados Unidos, Japón) está en una etapa de parasitismo muy fuerte. No está es esa etapa de un capitalismo de expansión, en desarrollo. Antes del coronavirus, según todos los datos que vienen del FMI, del Banco Mundial, de la OMC, todos dicen que la economía venía en un proceso de ralentización”.

El economista arguyó que, más que por qué aplicar un gravamen de este tipo, “la duda es por qué no lo hicieron antes. De este aporte se viene discutiendo al menos desde el comienzo de la pandemia.  Alguien puede decir: se perdió mucho tiempo. Demuestra que hay un debate al interior del frente de gobierno y que estaban buscando la ocasión para hacerlo. Se han perdido varias oportunidades. Una es la oportunidad de Vicentin. Es un gran deudor tributario. Hay fraude contra el fisco. No es solamente que no le paga al Banco Nación sino que también hay evasión tributaria, sin hablar de la fuga de capitales. Vicentín tienen una larga lista de delitos. El gobierno anunció la intervención, la posibilidad de expropiación y fue para atrás”.

En el caso de “este impuesto a las grandes fortunas, que es una recaudación sobre doce mil posible contribuyentes se han demorado bastante. Ahora habrá que ver. Tiene que pasar por la cámara de diputados. Lo más importante es que la sociedad presione en este sentido. Porque hay una campaña ideológica política para que la sociedad esté en contra de los impuestos”.

“Mas naides se crea ofendido, pues a ninguno incomodo, 

y si canto de este modo por encontrarlo oportuno

no es para mal de ninguno sino para bien de todos”.

José Hernández. Martín Fierro.

(Por Ricardo Vicente López) En enero del 2015, Noam Chomsky (1928), Profesor Emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), a sus 87 años, en la plenitud de su lucidez y de su penetrante inteligencia, fue galardonado con un premio que puede sorprender por su título: La lucha contra la Estupidez. Está instituido por la revista Philosophy Now, cuyo objetivo es atraer hacia la filosofía al público en general, así como a estudiantes y profesores. Comenta los merecimientos del Profesor por su particular e insistente trabajo investigando y denunciando la estructura de los medios concentrados. Agrega a ello su constante prédica en la necesidad de incorporar a la educación un pensamiento crítico independiente para el logro de un ciudadano maduro y responsable. La revista hizo una referencia especial a su libro Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media [[1]], escrito en coautoría con Edward S. Herman (1925-2017), Profesor Emérito de la Universidad de Pensilvania. El título completo de la edición castellana es “Los guardianes de la libertad – Fabricando el consenso”. En el libro se introduce un tema respecto del Modelo de Propaganda con el cual trabajan los medios de comunicación para lograr un consenso artificioso.

Invitado por el diario La Jornada de México (medio periodístico que pertenece a la Universidad Autónoma de ese país) publicó un extenso artículo al que tituló La estupidez institucional – Amenaza a la humanidad (18-5-2015). Le voy a proponer, amigo lector, algunos comentarios sobre este texto. Comienza explicando los antecedentes en que se inspiró:

Como era predecible, uno de los primeros investigadores fue George Orwell [[2]]. Él escribió un ensayo no muy conocido, que es la introducción a su famoso libro Rebelión en la granja. No es muy conocido porque no fue publicado: fue encontrado décadas después de su fallecimiento entre sus documentos inéditos. En ese ensayo señala que Rebelión en la granja  es obviamente una sátira sobre el enemigo totalitario, pero insta al pueblo inglés a no creerse demasiado libre… Una razón es que la prensa es propiedad de hombres acaudalados que tienen todo el interés de que ciertas ideas no se expresen. La segunda tiene un aspecto interesante: una buena educación, en las mejores escuelas, inculca a sus alumnos que hay ciertas cosas que no estaría bien decir.

Lo que Chomsky nos plantea es que el tema de la información, es un problema serio por cómo lo manejan los grandes medios. Pero, nos advierte que no debe ocultársenos la existencia de uno mucho más grave, para el cual no tenemos anticuerpos para defendernos: una idea clara sobre la educación. Gran parte de Occidente trabaja con mucha prolijidad para que no lo descubramos: es la educación institucional que recibimos desde la escuela hasta los niveles más altos de la enseñanza. Esto puede parecer una herejía, ¡y lo es! dado que atenta contra una de las instituciones más sagradas de las democracias liberales [[3]].Volvamos a Chomsky:

La estupidez viene en varias formas. Me gustaría decir unas palabras sobre una forma en particular que me parece la más problemática de todas. Podríamos llamarla estupidez institucional. Es una especie de estupidez que es del todo racional dentro del marco en el que opera; pero es el marco mismo el que va de lo grotesco a la virtual demencia. Hace 30 años, a principios de la década de 1980 –los primeros años de la era Reagan–, escribí un artículo llamado La racionalidad del suicidio colectivo. Se trataba de la estrategia nuclear, y se refería a cómo personas perfectamente inteligentes diseñaban un curso de suicidio colectivo en formas que eran razonables dentro de su marco de análisis geoestratégico. Por ejemplo, la revista Boletín de Científicos Atómicos presenta un estudio sobre las falsas alarmas del sistemas automático de detección de ataques de misiles… El estudio (1977-1983), afirma que hubo más de 50 falsas alarmas que fueron abortadas por intervención humana, lo que evitó un desastre por cuestión de minutos [[4]].

Comenta Chomsky que en 1983 había un gran temor a la guerra. Esto se debía en parte a lo que George Kennan [[5]], sostenía: la indefectible marcha hacia la guerra como un proceso indetenible ¡nada menos! Le interesaba poner a prueba las defensas rusas, así que simuló ataques navales y aéreos a Rusia. Continúa Chomsky:

Tengo la certeza de que los líderes internacionales no son nada tontos en lo individual. Sin embargo, en su función institucional su estupidez puede ser letal por sus implicaciones. Al observar el registro desde el primer supuesto ataque atómico hasta la fecha es un milagro que nos hayamos salvado. La destrucción nuclear es una de las dos mayores amenazas a la supervivencia, y ¡es muy real! La segunda es la catástrofe ambiental. Existe un conocido grupo de servicios de auditorías en PricewaterhouseCoopers que acaba de publicar su estudio anual sobre las prioridades de los altos directivos de los consorcios privados. En primer lugar de la lista está el exceso de regulaciones. El informe indica que el cambio climático no figuró entre las primeras 19. Una vez más, es seguro que los directivos no son tontos como individuos. Es de suponer que dirigen sus negocios con inteligencia. Pero la estupidez institucional es colosal, y amenaza literalmente la vida de la especie.

La conclusión del Profesor es llamativa, de una importancia extrema. Él asegura, aunque muchos lo dudan, que la estupidez individual tiene remedio, pero afirma que la estupidez institucional es mucho más resistente al cambio. Esto debe hacernos pensar en este tema, puesto que es de esa estupidez que dependen nuestras vidas. «Por eso –sostiene– creo que la estupidez institucional debería ser una preocupación primordial».

¿Cómo podemos superar este estado de cosas que nos amenaza desde la propaganda de los medios y la estupidez institucional que abarca un importante abanico de temas graves? Por ejemplo: ¿qué nos pasa en este mundo que pueden llegar hasta los primeros niveles del poder algunos verdaderos estúpidos? Es imposible no señalar a Donald Trump (EEUU), a Mauricio Macri (Argentina), a Boris  Johnson (Reino Unido), a Jair Bolsonaro (Brasil), y a algunos varios más. Dice el Profesor que un caso que está ligado a ello es el del periodismo:  

Ese es un viejo debate que ha registrado decadencias. En Estados Unidos se ha debatido por más de un siglo, en el contexto de la Primera Enmienda de la Constitución, que prohíbe al gobierno actuar para impedir una publicación. Noten que no protege la libertad de expresión, ni bloquea el castigo por expresarse. Antes del siglo XX la prensa del país gozaba de mucha libertad, y había una amplia variedad de publicaciones de todo tipo: diarios, revistas, panfletos. Los Padres Fundadores creían en la libertad de información, y se hicieron muchos esfuerzos por estimular la más amplia variedad posible de medios independientes. Sin embargo, la libertad de expresión nunca se protegió con fuerza.

Chomsky subraya un aspecto muy importante para resguardar la libertad de expresión:

Estados Unidos es poco lo que hace en este aspecto. En este país no hay nada como la BBC de Londres. La mayoría de los países tienen algún medio nacional que es tan libre como la sociedad. Los medios son entregados básicamente al poder privado para que ejerza sus capacidades como le plazca. Esa es una interpretación de la libertad de expresión en términos de libertad negativa: el Estado no puede intervenir para afectar lo que los propietarios privados deciden hacer. Existen algunas restricciones, pero no muchas. Las consecuencias son en gran medida un control de las ideas como el que describe Orwell, y que Edward Herman y yo examinamos con gran detalle.

Acá reaparece el tema de la educación, que generalmente es lo primero que se menciona cuando está en juego el mejoramiento social. Sin embargo, cuando el Profesor cita a Orwell lo hace recordando la advertencia que éste le hacía al pueblo inglés, por los medios en manos de los poderosos. Pero si retomamos la perseverancia de Chomsky en la formación de un ciudadano crítico, ¿Cuál es la diferencia con nuestra enseñanza escolar, tanto pública como privada? ¿No impera una especie de sentido común que impone un respeto por las universidades y las academias? ¿No son ellas las portadoras de una cultura noratlántica creada dentro del modelo del capitalismo burgués? Me atrevo a decir, siguiendo al Maestro, y dentro de su análisis: nosotros también estamos sumergidos en un mundo de estúpidos. Tal vez, en un tiempo no muy lejano, podamos llegar a liberarnos.


[1] En varias notas de esta columna he citado partes de esa obra.

[2] Fue un escritor y periodista británico (1903-1950), famoso por sus novelas Rebelión en la granja y 1984.

[3] «La educación en sí, los sistemas de educación, son “una forma política de mantener o de modificar la adecuación de los discursos, con los saberes y los poderes que implican”. (M. Foucault, 1970: 45)  

[4] Es muy recomendable la película de Stanley Kubrick: Dr. Insólito o: Como aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba (1964) que ofrece una magnífica sátira sobre ese tema.

[5] Fue un diplomático (1904-2005), politólogo e historiador estadounidense y un eminente diplomático.

(Por Mariela Dobal*) El debate de cómo, a quiénes y para qué se asigna y distribuye la pauta oficial no es nuevo. Desde hace dos décadas es motivo de discusión y reflexión de quienes entienden la comunicación como un derecho universal y una herramienta capaz de limar las profundas desigualdades de acceso a la información y participación de la ciudadanía.

Cómo contexto inicial recordemos que en 2004 cuando se acordaron los 21 puntos por una comunicación más democrática -que fueron terreno fértil para sembrar las bases de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en 2009 – ya se pedía prohibir por ley la asignación arbitraria o discriminatoria de publicidad oficial, más aún cuando ésta pueda oficiar como premio o castigo a opiniones editoriales sobre acciones de gobierno.

Ahora bien… ¿Qué derechos debe promover la asignación de recursos públicos, en la producción y circulación de mensajes e imágenes? Garantizar las expresiones plurales de realidades y opiniones, y el derecho de las audiencias de acceder libremente a la información, sin interpretaciones previas, ni atajos (publicitarios privados) de las plataformas. Crear y difundir datos de servicio comunitario, que igualen las posibilidades de participación ciudadana en las políticas públicas. Respetar la privacidad de las personas, y proteger a las infancias y adolescencias de los estereotipos existentes que vulneran su integridad. No auspiciar contenidos misóginos, discriminatorios y violentos sobre las diversas elecciones de vida en democracia.

Más acá…

Podríamos continuar con las enumeraciones, e incluso, hacerlas más descriptivas. Sin embargo creemos urgente y necesario enfocar en los actuales criterios y destinos de pauta oficial en Bahía Blanca, para visibilizar algunas contradicciones existentes. Por decisión política, en los primeros seis meses de este año (2020) se pagaron alrededor de 48 millones de pesos en publicidad oficial. Fiel a los criterios de masividad de audiencias y discrecionalidad, el gobierno local asignó ese dinero público a empresas periodísticas, producciones particulares y periodistas, con deliberada superposición de tareas y espacios mediáticos. Aquí (bahia.gob.ar/compras) puede consultarse el listado completo de proveedores hasta el momento, para comparar los rubros más esenciales (recolección de residuos, transporte público urbano, cooperativas de trabajo y vivienda, obra pública, etcétera,) con los medios que reciben publicidad del Estado.

Más allá de discusiones ideológicas sobre las prioridades de un gobierno de cara a las necesidades y derechos de la ciudadanía, entre los 50-60 primeros lugares aparecen medios y periodistas que recibieron mucho dinero del Estado para… ¿Para qué?

En principio para difundir las escasas producciones y piezas comunicacionales que emergen cómo política comunicacional de Héctor Gay, aunque en este caso esa precariedad es responsabilidad del gobierno local.  

Luego quedaría implícito que ese dinero de pauta oficial es para financiar medios comerciales, espacios periodísticos en estos, y/o directamente la tarea de prensa de muchos y muchas. Estas consideraciones surgen de las propias voces de algunes comunicadores y empresarios mediáticos que aseguran que sin ese dinero no podrían continuar su labor.

La duda entonces es ¿cómo funcionan los espacios de libertad de expresión y elección de temas, para que la  agenda periodística no esté formateada por los intereses del gobierno de turno? U ocultar datos precisos. O ampliar las voces y realidades de las comunidades. O no autocensurar preguntas y editoriales. Por eso, la pauta oficial nunca debe financiar periodistas. Los aportes en tal sentido, son para garantizar informaciones de servicio que de otra manera quedarían perdidas en el actual caos informativo. Observen, lean, escuchen… como audiencias tenemos derecho de revisar y denunciar.

Más allá…

En el plano nacional, las disputas sobre los criterios para asignar pauta oficial son explícitas, se multiplican y evidencian qué empresas mediáticas necesitan del Estado para ampliar sus ganancias (en contados casos, para subsistir). Aquí no parecería molestarles la intervención estatal para aliviar sus obligaciones.

El presidente Alberto Fernández, en la apertura de sesiones parlamentarias fue muy claro: “No queremos avisos pagos con dinero de todos para que elogien las virtudes del gobierno de todos. (…) Convocaremos a empresarios y especialistas para mejorar el manejo de la pauta y su uso”. Y agregó que el sistema de medios públicos estará alcanzando por esta medida, al igual que todas las jurisdicciones. Todo está por verse.

Actualmente se impulsaron conversaciones desde distintos ministerios y el propio secretario de Medios y Comunicación Pública, Francisco Meritello, hizo públicas autocríticas sobre los mecanismos desiguales de distribución de contenidos oficiales. Cabe mencionar que fueron muy prolíferas las producciones de campañas, videos, spots, manuales, placas fijas, afiches, folletos, banners, etcétera,  tanto para gráfica, sitios digitales, vía pública o plataformas audiovisuales. Situación comunicacional muy distinta a la local. Por supuesto la pandemia por el COVID-19 concentró los esfuerzos para comunicar acciones de gobierno y políticas preventivas de cuidado comunitario.

Sin embargo, al momento de convocar profesionales, organizaciones y colectivos que representan otras formas de comunicación popular, autogestiva y/o cooperativa, capaz de reflejar las innumerables realidades tan diversas de todo el país, aún se quedan a mitad de camino. Quienes ya han participado de algunos encuentros virtuales, expresaron con preocupación el alto nivel de desconocimiento que algunas/os funcionarias/os tienen sobre estas múltiples expresiones político comunicacionales. Habrá que seguir explicando y mostrando el trabajo que se hace todos los días. E invitar, por ejemplo, a que las producciones que los FOMECAS fomentan sean conocidas por quienes tienen la decisión de reinvertir fondos públicos por una comunicación más democrática.

Propuestas de “protocolo”

Solo dos, a modo de ejemplos prácticos. Una, nacional: la diputada Gabriela Estévez del Frente de Todos presentó en la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto de Ley para que un porcentaje mínimo obligatorio del 15% de la pauta oficial se destine a medios comunitarios, cooperativas y pymes. Mezcla todas esas realidades y la medida es de carácter excepcional en el marco de la actual emergencia sanitaria por Covid-19, afectando los fondos previstos solo para el ejercicio del año 2020.

Otra del orden local. En la sesión del pasado jueves 16 de julio en el Concejo Deliberante de Bahía Blanca, la concejala Gabriela Schieda realizó un pedido de informe (Nº 323) al Ejecutivo Municipal. Solicitaba explicaciones acerca del gasto que el gobierno realiza en pautas publicitarias y sus criterios de distribución. Los concejales del bloque oficialista Cambiemos (mayoría en el recinto) no apoyaron ese proyecto y ni siquiera pudo discutirse.

Propuestas estructurales

Según el investigador Martín Becerra, experto en la materia, “se pueden realizar algunas recomendaciones u observaciones para contribuir a un control más democrático de la pauta oficial que moldea (con su mal uso y relevante peso dentro del mercado publicitario total) al sistema de medios“.

A saber: discutir la regulación en el Congreso de la Nación, establecer que el principal objetivo de la publicidad sea la comunicación de información de interés público y no el fomento a la imagen de gobierno o de funcionarios, no otorgar publicidad a aquellos medios que no paguen de manera regular las obligaciones patronales, los aportes jubilatorios, las obras sociales y los sueldos de sus trabajadores, ampliar el registro de proveedores de publicidad oficial y facilitar el ingreso de medios comunitarios, que no deben ser segregados en el reparto de fondos.

Otra definición política que exigimos y celebraremos es que los medios receptores de pauta oficial tengan paridad de género en sus equipos de trabajo, en los cuales estén representadas además todas las orientaciones sexuales.

Cómo Becerra nos enseñara, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos puede ser un faro para iluminar futuras transformaciones en este mar de incertidumbres y mejores rumbos por descubrir.

*Periodista, docente e integrante del colectivo de FM De la Calle.

(Por Ricardo Vicente López) La manipulación de la opinión pública es un tema que lo he investigado durante varios años. Los resultados los fui publicando en Kontrainfo.com [[1]] en varias notas, apoyándome en investigadores de prestigio internacional y académicos de universidades varias del primer mundo. Si insisto con el tema es por la perversidad de medios importantes, de nuestro país y del resto de América, que intentan desmentir que todo ello sigue sucediendo ahora. Sus argumentaciones son bastante livianas pero, con aires de seriedad, afirman que hace ya décadas que esa manipulación ha desaparecido. Lograr que esa prédica se acomode en la conciencia colectiva (opinión pública) posibilita seguir haciéndolo con total impunidad. Gran parte de esto pinta el cuadro actual.

Como estoy convencido de que es necesario seguir batallando, al leer en un número de la conocida revista Mercado el siguiente título La manipulación de la opinión pública , acompañado por un subtítulo: Las nuevas técnicas incluyen tanto métodos tradicionales como otros nuevos, pero todos utilizados cuidadosamente, para llegar con mucha precisión al público buscado y con un mensaje persuasivo. (6-1-2001), su lectura me motivó para volver sobre el tema. Quiero, para empezar, compartir la definición de sí misma que hace la Revista Mercado en sus páginas, dado que ello subraya la importancia del tema y de su publicación:

“Somos una revista de inteligencia de negocios… que contamos con una historia que han hecho que esta marca se encuentre respaldada por una trayectoria que, en conjunto con un veterano periodismo de negocios, se encuentra desde ya a la vanguardia.

Dicho esto, que a modo de presentación nos informa de su importancia, porque, repito, no es una nota más en la edición de ese número, sino que ocupa el lugar de la Editorial, lo cual convierte a la nota en una toma de posición ideológica. Se puede consultar en su edición digital www.mercado.com.arLa manipulación de la opinión pública. Es por ello que al encontrarme con esta lectura me pareció que representaba un argumento de peso, ya que demuestra que en el mundo de los negocios, una publicación prestigiosa, puede comentar con total naturalidad la existencia y las prácticas de técnicas manipuladoras que están en pleno uso. Leamos:

Las nuevas técnicas incluyen tanto métodos tradicionales como otros nuevos, pero todos utilizados cuidadosamente, para llegar con mucha precisión al público buscado y con un mensaje persuasivo. Los métodos tradicionales para influir a gobernantes y votanteshan cedido el paso a una forma totalmente nueva de abogar por una causa. Además de emplear las herramientas conocidas –publicidad, marketing y relaciones públicas–, los grupos de interés de todo tipo inventaron una enorme cantidad de formas novedosas para transmitir sus opiniones a los consumidores, políticos y medios de difusión. Sus técnicas incluyen tanto los métodos tradicionales pero han agregado otros nuevos e imaginativos. Todos son concebidos y utilizados cuidadosamente para llegar con mucha precisión al público buscado con un mensaje persuasivo.

Es evidente que el párrafo es sobradamente explícito como para que no queden dudas de la existencia de esos métodos que están hoy en plena disponibilidad para su aplicación. Leamos un poco más:

En el ámbito de la política, detrás de la tendencia hay una idea subyacente en los intermediarios del poder: las elecciones se han vuelto demasiado importantes como para dejarlas sólo en manos de los candidatos. Las empresas que aportan financiación juegan hoy un papel cada vez más grande y más agresivo en el proceso de moldear la opinión pública  casi sobre cualquier tema: de negocios, de gobierno, de educación, de religión. En consecuencia, muchas veces ocurre hoy que la importancia de los candidatos se mide por los votos que puedan entregar a los grupos de apoyo que los respaldan. Por cierto, muchos temen que los alcance un fuego amigo –el de grupos que ponen sus propios intereses en primer lugar– casi tanto como temen el ataque de la oposición. No siempre es fácil detectar la sutil diferencia que hay entre el mensaje de un candidato y el del grupo de interés. Son las herramientas de alta tecnología las responsables de gran parte del éxito de esta nueva táctica de ejercer presión.

Es evidente que no muestra ningún tipo de pudor para hablar de la tarea manipuladora, por ello se habla con toda claridad, sin apelar a metáforas ni a frases encubridoras. Ello demuestra, y de esto no cabe la menor duda, que la existencia y los usos del arsenal de técnicas disponibles para la manipulación de públicos masificados está muy aceptado como una posibilidad y, casi, una necesidad del mundo actual. La naturalización [[1]] del desarrollo de la técnica en general, tanto como el resultado de su existencia y de su utilización, obstaculiza la posibilidad de una revisión crítica de todo ello. Es que su presencia es aceptada como un hecho cotidiano. No aparece la más mínima crítica sobre las consecuencias de haber convertido al hombre-masa en una especie de autómata sumiso de la sociedad capitalista.

Esa falta de revisión crítica, involucra también los desmanejos de la actividad publicitaria comercial. En ella mentir es una necesidad del proceso de ventas. Así como se miente, o se exagera, se distorsiona como parte necesaria de la producción y comercialización. Esas prácticas, que no nos sorprende, ha invadido la actividad política. Dice Mercado:

Pero si bien esta actividad de manipular las opiniones de la gente no parece objetable cuando se trata del público en general o de legisladores, cuando los mensajes son dirigidos a las escuelas el tema se torna más cuestionable.

Parece que la revista conserva algún prurito respecto de no invadir el ámbito educativo con este tipo de maniobras. Sin embargo este comentario demuestra que la opinión de la Editorial nos es compartida por los que están metidos en su profesión: los lobistas, continúa la nota:  

Aunque los lobistas [[1]] dicen que su objetivo es lograr que los jóvenes influyan en las opiniones de sus padres, hay otro objetivo evidente pero no confesado, y es el de crear una imagen favorable en las mentes de los futuros responsables de las decisiones.

Pero, como no podía ser de otro modo, las técnicas se van perfeccionando, nuevos dispositivos se ponen al servicio de este tipo de tareas, por ello la nota repite este concepto:

Los métodos tradicionales para influir a gobernantes y votantes han cedido el paso a una forma totalmente nueva de abogar por una causa. Además de emplear las herramientas conocidas –publicidad, marketing y relaciones públicas–, los grupos de interés de todo tipo inventaron una enorme cantidad de formas novedosas para transmitir sus opiniones a los consumidores, políticos y medios de difusión. Sus técnicas incluyen tanto en los métodos tradicionales como en otros nuevos e imaginativos, pero todos son concebidos y utilizados cuidadosamente para llegar con mucha precisión al público buscado con un mensaje persuasivo.

Es muy probable que la revista se dirija a un público muy recortado, personas que se mueven en el ámbito empresario, en el cual es de uso el desprecio por las personas que se dedican “profesionalmente” a la política. El trato con muchos de ellos se desarrolla en un estilo muy descarnado, sin palabras engañosas, con claridad que el dinero que piden para sus campañas tiene contraprestaciones muy claras. Un claro ejemplo de ello aparece en el libro “La raíz de todos los males” del periodista del diario La Nación Hugo Alconada Mon.

En el diario www.perfil.com del 31-10-1918, entrevista al autor del libro. El periodista comenta algunas actitudes de Maurizio Macri:

En reuniones con empresarios muy grosos, uno a uno, en encuentros individuales, y con el resto de los empresarios pero de a 25 personas. A todos Macri les pedía el 1 por ciento del patrimonio de ellos, y ante el asombro de algunos, les argumentaba que él exigía el 1% por ciento porque el 99 por ciento restante iba a valer mucho más con él como presidente de la Nación”.

Creo que puede quedar un poco más claro por qué la nota se expresa con tanta claridad, dado que se mueven en un ambiente en que todo está muy explícito. Los Medios mienten, hay empresarios que roban  y hay políticos se corrompen. Para que esto pueda parecer aceptable, es necesario que el público sea manipulado, adaptado a esta normalidad del capitalismo financiarizado.  


[1] Los orígenes de la manipulación de las grandes mayorías (28-4-2019); Cómo manipular “científicamente” la conciencia de públicos masificados (11-8-2019); Edward Bernays y el control de la opinión pública (17-3-2019), etc.
[2] El concepto de naturalización es uno de los más importantes en ciencias sociales; es un fenómeno que lleva a los hombres a considerar sus acciones y sus creencias como naturales, ligadas a su naturaleza, y no como el resultado de las relaciones y conflictos sociales.
[3] Grupo de presión, es un colectivo con intereses comunes que realiza acciones dirigidas a influir ante la Administración Pública para promover decisiones favorables a los intereses del sector empresarial.

(Por CORREPI) La noticia pasó inadvertida para la mayoría de los “medios grandes”: “Rodrigo Etchudez, un joven músico y comerciante de la ciudad de Monte Quemado al norte de la Pcia de Santiago del Estero, se encontraba en su casa cuando fue sorprendido por una nutrida delegación policial que, sin orden judicial, lo esposó y se lo llevó detenido a la seccional local. El motivo: una publicación en su cuenta de Facebook rechazando la actitud represiva del gobierno provincial”.

Casi en simultáneo, en plena Ciudad de Buenos Aires, con la firma de la ministra de Seguridad de la Nación, se emitió la resolución 144/2020, que establece en cabeza de las fuerzas de seguridad la facultad de hacer tareas de “prevención sobre plataformas y fuentes digitales públicas que no constituyan violación a la intimidad”.

En términos menos académicos, bien podríamos calificarla como un Manual para el ciberpatrullaje o el “control legal” de la disidencia política e ideológica. Cuantas más facultades suma el aparato represivo del estado, más amenazado se encuentra el cuerpo social que administra.

La decisión de su formulación constituye una inequívoca decisión política: el ciberespionaje, en tanto herramienta de control social, integra el menú de medidas persecutorias que, bajo la apariencia de una necesidad regulada, esconde una limitación inadmisible a derechos elementales de la población. Que la resolución pretenda que no tendrá validez si se vulnera la intimidad de los ciudadanos, no garantiza que no se atropelle su pública necesidad de protestar: Cualquier red social (ése es el nuevo “territorio” a invadir por el estado) es hoy empleada por organizaciones del pueblo para convocar, movilizar, reclamar, denunciar, exigir. El gobierno abrió la puerta para que expresamente ese avasallamiento se realice.

Desde 1983, son incontables las ocasiones en que el estado fue descubierto en tareas como las que ahora viene a regular. Como en los tiempos de Alfonsín, con su DEPOC (Departamento de Protección al Orden Constitucional) convertido luego en División de Operaciones del Departamento de Seguridad del Estado, protegido por el menemato y la misma justicia que invocaba la categoría de “secreto de estado” para legitimar la información mal habida sobre más de 250 militantes del arco de la izquierda, o el despliegue de pinchaduras de teléfonos y seguimientos de la SIDE (hoy AFI) y de la inteligencia propia de la PFA, que fue un clásico de la época.

El año 2001 fue emblemático en materia de espionaje, como ocurrió sobre las organizaciones que se movilizaron ante la Casa de la Provincia de Salta en repudio a los asesinatos de dos piqueteros en un corte de ruta. “En función de tareas de inteligencia previa…” comenzaba cada sumario de detenciones producidas en medio de actos de protestas masivas a lo largo y ancho del país, como en agosto de 2004 o en diciembre de 2005. Infiltraciones, como la sufrida por la Agencia Rodolfo Walsh, listas negras de abogadxs en el servicio penitenciario, y el denominado Proyecto X que, descubierto en 2013, con los cuadros de Gendarmería encargados de escuchar, espiar, seguir e informar sobre todo activista sindical, estudiantil, social y político. En todos esos casos, CORREPI patrocinó junto a otras organizaciones las correspondientes denuncias, incluyendo cuando nos tocó ser víctimas directas. Ni hablar de las escuchas macristas por mano del “Fino” Palacios y Ciro James, causa en la que Mauricio fue sobreseído 12 días después de asumir como presidente.

Hoy se suman las redes sociales con el “ciberpatrullaje”, con un detalle que, sin embargo, no tiene nada de novedoso: La resolución firmada por la ministra Frederic se ampara en la “prevención de narcotráfico y terrorismo”, expresiones propias del andamiaje represivo con el que -desde la caída de las Torres Gemelas y agravada por la crisis capitalista del 2008- se justifican mundialmente todo tipo de persecuciones.

La nota periodística de Santiago del Estero amplía: “La simple opinión de un ciudadano expresada en una red social bastó para que las autoridades activen un importante operativo policial destinado a aprehender a Etchudez, detenido este domingo en su propia casa por una gran cantidad de efectivos que procedieron a esposarlo e ingresarlo a la comisaría de Monte Quemado, donde permaneció durante más de 9 horas.”

La paradoja más grande es que todo esto sale a la luz en simultáneo con la mega causa de espionaje, escuchas y otras canalladas que ponen al descubierto la verdadera naturaleza política y moral del macrismo y sus aliados. Un escándalo mayúsculo, del que nos enteramos –a diferencia de los episodios anteriores, descubiertos por las víctimas- por la denuncia efectuada ante la justicia por la interventora de la AFI, que aportó registros digitales y fichas que prueban el espionaje a organizaciones políticas, como el PTS; gremiales, como el SUTE (Sindicato Único de Trabajadorxs de la Educación de Mendoza); a trabajadorxs de prensa (más de 100 afiliadxs al SiPreBA) y a funcionarios y referentes públicos de la oposición y del propio partido de gobierno.

Lo que parecen no entender es que el problema no está en la legalidad o ilegalidad del espionaje, sino en la naturaleza misma del acto de espiar, que es acechar, amenazar, vigilar. Y que es siempre, en todos los casos, una repudiable decisión política.

Desde la CTA Bahía Blanca repudiamos y denunciamos los hechos de espionaje ilegal llevados adelante por la Agencia Federal de Inteligencia durante el gobierno de Cambiemos (2015- 2019) a periodistas, militantes, trabajadorxs, académicos y referentes de organizaciones sociales y políticas.

Este accionar constituye un grave hecho de persecución y hostigamiento político sobre las instituciones sindicales, sociales y políticas, en un periodo democrático. Tales prácticas no constituyen procesos aislados, sino que forman parte de una deuda que tienen diferentes gobiernos con el pueblo argentino, en tanto falta de trasparencia y claridad sobre el accionar de los servicios de inteligencia y de seguridad.

Desde hace décadas se han denunciado los casos de espionaje ilegal de los servicios, como se planteó con el proyecto X de Gendarmería Nacional, la intromisión de inteligencia en diferentes modalidades de protesta o el caso Santiago Maldonado.

Exigimos al gobierno nacional y a la justicia que se investigue a los responsables del espionaje y que se terminen este tipo de prácticas nefastas sobre las organizaciones populares y de lxs trabajadorxs.

Por otro lado, manifestamos nuestra solidaridad con nuestro compañero Francisco Cantamutto, qué a través de sus investigaciones, propuestas y aportes, dentro del espacio de la Sociedad de Economía Crítica, contra el Tratado de Libre comercio y la organización de la cumbre de la OMC fue investigado, violentando sus derechos democráticos.

La misma situación tuvieron integrantes del PTS y otras organizaciones políticas y sindicales como la compañera de CD del SUTE (Mendoza), Laura Espeche. Queda de manifiesto de esta forma que el G20 como la cumbre de la OMC fueron encuentros realizados en la Argentina que sirvieron de manera encubierta para vigilar y seguir de cerca a militantes populares y sindicales.

CTA Bahía Blanca

El próximo lunes, de 10 a 12, comenzaremos una nueva temporada de “En eso estamos“, el programa de la media mañana de FM De la Calle desde 2009.

Los vaivenes económicos y el aislamiento social impuesto para enfrentar la pandemia postergaron su inicio y por eso, en su lugar, emitimos desde febrero “Redacción de la Calle”, una propuesta periodística para mantenerles informades.

La vuelta de “En eso estamos” es posible por el aporte militante del Colectivo de nuestra emisora y por el acompañamiento de quienes se comprometieron con nuestra campaña de suscriptoras y suscriptores.

Somos una alternativa plural y abierta en un mapa de medios que presenta -no en todos pero sí en la amplia mayoría de los casos- programaciones a veces condicionadas por las pautas oficiales y privadas y otras involucradas ideológicamente con el poder.

La comunicación popular la hacemos entre todes.

Cambiar el aire, depende de nosotres.

Les esperamos.

➡️ Lunes a viernes de 10 a 12 ⬅️
✅Por De la Calle 87.9

?Mauro Llaneza | ? Giuliana Crucianelli | ? Astor Vitali | ?Fer Alarcón

?Colaboran:

??‍? Agostina Costantino | ?‍? Eduardo Lázzari | ??‍? Francisco Cantamutto | ??‍⚕‍ Horacio Romano | ?‍♂‍ Juan Bucci | ??‍? Maju Eliosoff |

(Por CTA Bahía Blanca) Es 28 de mayo, a horas del 51 aniversario del cordobazo la cúpula de la CGT realiza una reunión virtual con autoridades del FMI para pedir un “acompañamiento”en la renegociación de la deuda para hacerla “sustentable”.

No es nueva esta conducta rastrera de burocracias sindicales a espaldas de la base trabajadora. La misma conducta tenía buena parte de la dirigencia sindical ante la dictadura que encabezaba el general Onganía en el 69. Por eso brillaban con luz propia dirigentes como el inolvidable Agustín Tosco, capaz de comprometer toda la energía colectiva de su sindicato, el Luz y Fuerza cordobés, para confluir en la calle con miles de manifestantes de la clase trabajadora y el movimiento estudiantil y protagonizar la jornada del cordobazo.

Un hito en las luchas obreras y el principio del fin de aquella dictadura.

Antes y ahora existía y existe esa cúpula encaramada en los sindicatos para disfrutar privilegios y prebendas y traicionar en toda la línea los intereses de quienes dicen representar.

Habráse visto tamaña impostura. Ir a mendigar acompañamiento al organismo internacional que ha propiciado e impulsado todos los planes de ajuste contra el pueblo.

Una conducta digna y soberana, dicha con la frente alta de quienes no saben de agachadas, impulsaría hoy una campaña que les diga en la cara en medio de la crisis, ni un peso de una deuda fraudulenta e ilegítima debe ir para ustedes mientras haya un trabajador o trabajadora sin laburo o un pibe o piba con hambre. Esa plata es la deuda con el pueblo en salud, alimentos, viviendas y educación.

Nada se puede esperar de esa gente que firma acuerdos con los patrones de la UIA para recortar los salarios de los miles de compañeros y compañeras suspendidos. Otro exponente de ese sindicalismo sumiso y genuflexo por propia conveniencia, como Armando Cavalieri de Empleados de Comercio, dijo hace unos días luego de acordar un recorte del 25% de los salarios de los trabajadores/as suspendidos/as: “Tenemos que definir un nuevo país y pensar que les falta a los empresarios para decidir sus inversiones y qué costo laboral necesitan para la competitividad laboral”.

Es el mensaje de las grandes patronales que dicen si no rebajan los sueldos, si el Estado no nos aporta el 50% de los salarios vía ATP, dejamos de invertir. O dicho con más claridad, si no aceptás más explotación no tendrás laburo! Y el dirigente sindical hace suyo ese discurso! El cinismo de los Cavalieri, Daer y compañía echa luz sobre qué lado del mostrador ocupan. Por qué esa gente se preocuparía si el aumento a las jubilaciones es de un mísero 6% si ellos viven como ricos? Cómo van apoyar un impuesto progresivo a las grandes fortunas y a las superganancias de banqueros y grandes empresarios si repiten como loros el discurso de los Rocca, Pérez Companc y cia.

A 51 años del Cordobazo será bueno tomar las mejores enseñanzas de aquel 29. Cuando la clase trabajadora se moviliza en función de sus propios intereses, que son los derechos sociales para las mayorías, no hay dictadura, patronal o burocracia capaz de contener esa fuerza colectiva.

Alcanza con ver al otro, a la otra, compañero, compañera, como alguien a quien sumar a la lucha, poner bien alto el valor de la solidaridad de clase y no subordinarse ante ningún poder político o económico que no represente nuestros intereses colectivos. Si los de arriba quieren descargar la crisis que nosotros no generamos sobre nuestras espaldas, hay que plantarse con toda la fuerza posible para defender nuestras vidas frente a la pandemia y para no aceptar ninguna extorsión que avance para pisotear nuestros derechos, ningún recorte, ningún despido, ningún convenio a la baja.

Por el contrario, afirmar que una salida a la crisis a medida de nuestros intereses sólo puede contener el anhelo de un país libre ataduras con el poder financiero internacional y que no se guíe por la lógica de la rentabilidad del capital sino por los valores de la solidaridad y la cooperación de la clase trabajadora.

(Por Astor Vitali) A 64 días de aislamiento, el Instituto Cultural de Bahía Blanca tiene una “propuesta”. ¿En qué consiste? “El Municipio le solicitó al gobierno provincial programas de financiamiento de emergencia. La propuesta consiste en la elaboración de dichos programas y en la creación de una Mesa de Diálogo de Arte y Cultura, coordinada por Provincia-Municipios.

Es decir la propuesta consiste en que otros trabajen por el municipio en lugar de utilizar la ampliación de la planta política con sueldos de privilegio (6 directores hay durante la era de la topadora Rosselló ¿para qué?).

Según un comunicado lanzado el día de hoy por esta agencia cultural, “se busca el apoyo a la creación artística, industrias culturales, eventos públicos, espectáculos artísticos, artes escénicas, cines, teatros, centros culturales, bibliotecas, museos, entre otros, y al sostenimiento de los proyectos culturales comunitarios adaptados a la realidad de cada distrito”.

“También a orientar de manera conjunta los subsidios y fondos de financiamiento y sostenimiento a los sectores más afectados, y compartir la información de beneficiarios a fin de que la distribución de esos fondos sea equitativa e igualitaria”.

El “pedido” habría sido realizado en una reunión virtual con Ezequiel Grimson, subsecretario de Cultura de la Provincia de Buenos Aires.

En tanto todo todos los organismos de representación de trabajadores y trabajadoras de la cultura de Bahía Blanca han señalado que no reciben respuesta por parte de las autoridades, la directora del Instituto Cultural decidió enumerar las organizaciones con las que se reunió (y a las que no les dio respuesta) en una clara maniobra maniquea que busca eludir sus responsabilidades de funcionaria pública y jugar al juego bobo de los colores políticos tirando el fardo a la provincia, como si no hubiera responsabilidades que cumplir en cada estado.

En lenguaje filosófico, el comunicado es una clásica maniobra del ejercicio del “forreo”. Se menciona a todos los espacios: “Desde el inicio del aislamiento obligatorio, la secretaria de Cultura Morena Rosello y el director General del área, José Gozález Casalli, realizaron reuniones periódicas con los diversos actores del arte y la cultura local, como la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales, la Asociación Argentina de Actores, los Espacios Culturales Independientes, la Red Nacional de Artistas de Circo, los Centros de Formación Artística y Colectivos de Trabajadores de la Danza ante la Pandemia, la Feria de Artesanos de Plaza Rivadavia, las ramas artísticas del Consejo Consultivo del Instituto Cultural, la Asociación de Técnicos de Artes Escénicas en Vivo (ATAEV)” con el objetivo de utilizarlos políticamente.

Se dice que “también hubo un encuentro con los productores y empresarios artísticos de teatros y salas de la ciudad, con quienes se acordó proyectar el armado de protocolos de seguridad e higiene para cuando se reactiva la actividad” pero no se cuenta que no fue bien recibido por la mayoría de los espacios culturales que se preguntaron: ¿están pensando en protocolo para cuando salgamos de esta situación sin antes haber instrumentado ninguna medida para la emergencia?

Se señala que “a pedido del Consejo Cultural Consultivo del Instituto Cultural, se realizó una encuesta a 254 actores culturales para contar con un mapa de situación local”. Sin embargo, la opinión mayoritaria de dicho organismo rechazó la utilización de la encuesta a sólo fines estadísticos y, en cambio, solicito la implementación de un fondo especial y del Plan de Contingencia Psicológica en contexto de Aislamiento presentado por la Asociación Argentina de Actores y la Unión de Músicos del Sur. Nuevamente, manosea y utiliza mecanismos democráticos que representan a miles de trabajadores de la cultura para justificar su propia falta de capacidad y de representatividad.

Tanto Casalli como Rosselló fracasan sistemáticamente en el noventa por ciento de los casos en los que levantan el teléfono buscando apoyos. Por eso ahora buscan acudir a los deudores de la pauta oficial para retransmitir un comunicado cuyo contenido sólo puede verificarse en un plano existencial de otra dimensión.

Continua el documento: “A partir de tal sondeo se iniciaron acciones para mitigar la emergencia económica: como la entrega de ayudas alimentarias a través de Bahía Solidaria a artesanos de Plaza Rivadavia, artistas circenses y callejeros, técnicos de artes escénicas, estudiantes de nivel terciario”. Esta entrega se llevó a cabo de manera informal, sin hablar con todos los sectores sin articular una política universal. Las planillas de la encuesta, por otra parte, fueron completadas por una minoría de la comunidad artística, dado que se sabía que no iban a ser utilizadas para ninguna política concreta y por ende no generó entusiasmo.

Para coronar el ejercicio del cinismo, Rosselló sostiene algo que ni los medios adictos a la pauta se animaron a replicar (habiendo copiado y pegado casi todo literalmente menos este segmento): “Por último, cabe destacar que, dentro del Plan de Cultura Bahía en el marco de la emergencia del Covid19, sigue funcionando con éxito el programa ´Cultura en Casa´, con la difusión de actividades artísticas y culturales locales en plataformas digitales”.

Señalar que Cultura en Casa “sigue funcionando con éxito” es la última afirmación desopitalente de este discurso sicótico. Tal como hemos publicado en El consorcio. Cambiemos en Bahía Blanca (Ediciones De la Calle, 2019), en los apartados Psicosis y Psicosis II, el discurso oficial se elabora con niveles de enajenación de la realidad porque “estas huestes del fallido progreso viven en otra dimensión económica. Su realidad nada tiene que ver con la del ciudadano y de la ciudadana comunes. Gobiernan para sí mismos y se representan a sí mismos (…) La militancia de la política epidérmica es aquella que desprecia a la realidad concreta de su pueblo y actúa para las cámaras de sus celulares y se publica en redes”.

(Por CTA Bahía Blanca) Lo ocurrido con las empresas contratistas en la construcción del parque eólico de Mayor Buratovich(partido de Villarino) pone de manifiesto un tratamiento diferenciado para ellas.

Ha quedado en evidencia que cuentan con autorización para hacer caso omiso de las recomendaciones sanitaristas para trabajadorxs procedentes de zonas definidas como de transmisión comunitaria de Covid 19.

Se les ha permitido cumplir con sólo 3 días de cuarentena cuando los protocolos recomendados por epidemiólogos establecen 14 días.

Esto generó que en los últimos días aumenten de manera significativa los casos de esta enfermedad en nuestra población, demostrando que la ambición de las empresas pone en riesgo la salud de lxs trabajadorxs y de toda la comunidad.

No tenemos dudas que de algún nivel de autoridades de gobierno tiene que provenir una venia política para permitir esa medida que pone en peligro todo el esfuerzo de resguardo comunitario y las políticas de salud pública para enfrentar la pandemia.

De algún nivel de gobierno sea municipal, provincial o nacional tiene que haber partido la decisión de conceder a esta empresa Tel del poderoso grupo Perez Companc las prerrogativas para no cumplir las medidas de resguardo.

Demandamos enérgicamente que se rindan cuentas y se determinen las responsabilidades políticas.

Así como también exigimos que el municipio publique un protocolo para las empresas que de ahora en

adelante deberán regirse de acuerdo a las recomendaciones de lxs expertxs y que las autoridades de salud sean debidamente notificadas por las empresas de cada persona que ingresa a nuestra ciudad para su correcto seguimiento epidemiológico.

Desde la CTA estamos convencidxs que esta doble vara tiene un sólo origen posible: la lógica de las ganancias empresarias puestas por encima de la salud y de las necesidades populares.

Debemos exigir que se ponga fin de inmediato a estas habilitaciones discrecionales para las empresas.

Nuestras vidas valen más que sus ganancias.

(Por Ricardo Vicente López) La palabra fakes news ha corrido la misma suerte de todo concepto teórico que cae en manos del periodismo profesional, me refiero al que se practica, con una voluntad digna de mejores causas, en los grandes medios concentrados. La característica que ellos exhiben, aunque su detección exige cierto entrenamiento crítico, es la de someter toda información a los cánones de la línea editorial. Esta funciona como un filtro que no permite la información pase tal como llega, sino que la convierte en una verdad del medio, es decir en una no-verdad. Pero, lamentablemente, esto no parece estar al alcance del ciudadano de a pie. Si bien esto no es una novedad ni una sorpresa, está vigente por lo menos desde la posguerra, cuan se comenzó a imponer el estilo estadounidense de periodismo, en el cual la línea editorial y la información es una masa indiferenciable. Esto no sucedía antes, en el tiempo en que se tenía el cuidado de diversificarlos, conservando un cierto respeto por lo que hoy se denomina “datos duros”. Creo necesario que nos detengamos a reflexionar sobre este fenómeno del periodismo actual.

La Doctora Alicia Entel, Profesora Titular de Teorías y Prácticas de la Comunicación, de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), publicó una nota con un título que puede generar alguna sorpresa al lector no avisado: ¿Sin lugar para la verdad? que suena como una sentencia tremenda, a pesar de los signos de interrogación,  que parecería eliminar la posibilidad de todo comentario. A pesar de ello, dice:

Se ha incrementado en las últimas décadas de modo exponencial el vínculo entre periodismo, información y mentira. Le han puesto diferentes nombres cada vez más sofisticados, como si el sólo nombrar conjurara sus efectos. Son las “fake news” (noticias falsas), los “deepfakes” (técnica más sofisticada para crear noticias falsas), etc. Algunos dirán que mentiras hubo siempre con lo cual obturan cualquier posibilidad de indagación particular sobre la escena mediática actual.

La afirmación de la Profesora no escandaliza a nadie hoy, y esto es una prueba más de la pendiente, cada vez más pronunciada, por la cual se deslizan lo que deberían ser considerados valores básicos de las sociedades democráticas. Aún, a riesgo de ser descalificado como un melancólico que añora un pasado mejor, debo decir que esto es muy grave y que se ha logrado trasvestir la verdad en sucedáneos al uso.

En una cultura en la cual la anomia ( a-nomia = sin reglas) es la regla, y valga el juego de palabras, el deterioro de los valores mencionados convierte al espacio público en una especie de selva informática. En la cual el todo-vale pinta de gris y borronea los colores diferenciadores. En esa selva vale la muy vieja advertencia de Discépolo, en la década del treinta: «¡Todo es igual!, ¡Nada es mejor! Lo mismo un burro que un gran profesor… ¡Qué falta de respeto!, ¡Qué atropello a la razón! Cualquiera es un Señor, cualquiera es un ladrón». Pareciera que haciéndose cargo de la advertencia, la Profesora comenta:

Me interesó indagar especialmente qué lugar ocupa la verdad para la mayoría de los periodistas hoy. ¿Les importa profundamente? Lamentablemente las respuestas no son alentadoras aunque la investigación está aún en proceso. Esto me llevó a revisar aspectos de la formación de los comunicadores.

Me parece una muy inteligente definición del problema, buscar algunas de las causas en el ámbito universitario. Revisar, entonces, qué se está haciendo respecto a la educación que prepara a quienes se van a atrever a transitar por la selva mencionada. Continúa:

Hace poco más de treinta años junto con un grupo de investigadores, periodistas, educadoras, creábamos en la Universidad de Buenos Aires la carrera de Ciencias de la Comunicación… Desde entonces hasta la actualidad participé en más de veinte elaboraciones o evaluaciones de planes del estudio dedicados al Periodismo. Una de las primeras investigaciones que habíamos hecho en la UBA era sobre “La formación de los periodistas”, preocupada entonces por cómo incluir en la educación formal a profesionales que se habían capacitado en redacciones o bien en la vida misma, con carreras universitarias truncas, pero con enorme voluntad de informar, de ser periodistas.

Me parece que la vocación de la autora muestra una inquietud poco común en las aulas, en las cuales se supone la necesidad de profesionalizar el periodismo:

Desde entonces las carreras de Comunicación y de Periodismo se multiplicaron y no sólo a nivel universitario, también en institutos terciarios. Era evidente que cubrían un área de vacancia importante. ¿Qué podemos decir luego de tres décadas de modo más o menos desapasionado?

Treinta años después se pueden revisar los resultados de esos esfuerzos. La cantidad de egresados volcó sobre la práctica periodística “una cantidad grande de profesionales, investigadores, trabajadores de la cultura”. La Profesora nos cuenta que los temas dominantes fueron “la organización discursiva de las argumentaciones y su impacto en las subjetividades; las políticas de comunicación y las legislaciones”. Un tema muy importante que se planteó fue la relación de los medios de comunicación con la formación de la opinión pública, es decir haber investigado cómo los medios afectan la totalidad de la vida política. Esto lo señala como un importante aporte a la Comunicación y a las Ciencias Sociales. Las conclusiones no parecen ser positivas:

Sin embargo, desde la mirada en lejanía encuentro una opacidad, y hasta una especie de agujero de ozono: la preocupación por la verdad, nombrada así con todas las letras, no fue fundamental en la formación de varias generaciones de periodistas… Tres cuestiones resultan muy significativas: 1. se asociaba verdad a Deontología Periodística (espacio de saber que explicitaba derechos y deberes de la profesión pero que solía resultar sostenido por una dimensión ética aristotélica, universalista, despojada de la dimensión política y reticente a cualquier perspectiva histórica; 2. se había vinculado históricamente verdad a una supuesta objetividad legitimada precisamente por los sectores de poder mediático tradicionales, en una suerte de positivismo oligárquico excluyente de todo otro conocimiento verdadero.

Detecta la realidad del peso del los medios como empresa, por encima del ejercicio de la profesión. Tal vez, la incidencia de una necesidad académica de convertir la Comunicación en una ciencia, y de allí volcar esos criterios en el periodismo, hizo que la objetividad fuera la pantalla que ocultara los intereses dominantes. Y agrega:

3. Pero finalmente hubo algo más contundente que le dio un mazazo contemporáneo a la preocupación por la verdad; fue la divulgación de una cierta concepción posmoderna, muy cool, de que todo es relativo. La Comunicación como espacio de estudio se expandió en medio de la crisis de las grandes narrativas y el relativismo se tramó fuertemente en sus perspectivas teóricas… dejó una profunda huella en la formación de oleadas de periodistas.

La conclusión es altamente desilusionante, aunque no puede ser inesperada. El escepticismo reinante ha ganado un gran espacio en la conciencia de los profesionales, como un fiel reflejo de la cultura dominante. Se agrega a ello las pocas posibilidades existentes de lo que deberíamos suponer como condiciones necesaria para el ejercicio de la verdad profesional. Predominó la mirada teórica escéptica en relación con la verdad. “Y hasta con el conocimiento verdadero como búsqueda inalcansable”:

Pero la desconfianza profunda en la verdad opacaba, por momentos, los descubrimientos. Y más aún, había bastante ingenua ilusión en el valor de construir buenos relatos, narrativas originales, creativas y potentes… debemos decir que urge incorporar como contenido, como actitud, como proyecto, la idea de que el conocimiento verdadero de algo es posible y resulta estratégico en la elaboración y análisis de la información. Como historiadores del presente, que somos los periodistas, la necesitamos. Incluso la cláusula de conciencia permite, en cierta medida, no subordinarse a publicar mentiras.

Es muy interesante y loable la preocupación de la Doctora Alicia Entel que se manifiesta en sus consideraciones finales. Sin embargo, no aparece en su nota la existencia de medios monopólicos que dominan la mayor parte del espacio público. Ellos monopolizan la capacidad comunicativa y la utilizan como arma de guerra para consolidar sus otros intereses corporativos.  

Es llamativo ignorar la existencia de, por los menos, dos monstruos mediáticos: Clarín y La Nación, con un dominio excluyente del espacio informativo. A ello debe agregarse la tiranía interna con que se manejan las redacciones. ¿No resulta ingenuo o sospechoso?

Foto: InfoBlancoSobreNegro

La emergencia de la pandemia ha impedido que miles de familias bahienses trabajen para asegurarse su subsistencia.

En este marco las familias de trabajadoras y trabajadores de la cultura son un sector que sufre especialmente esta crisis.

Frente a esta necesidad la Asociación Argentina de Actores, Unión de Músicos del Sur y la Red de Espacios Culturales Independientes han presentado una serie de propuestas destinadas a la construcción de alternativas que permitan sobrellevar la situación ante la secretaria de Cultura y Educación del Municipio, Morena Llanca Rossello sin que hasta el momento hayan recibido respuesta.

Las políticas públicas culturales se sostienen y han sido posible en nuestra ciudad en base al compromiso, la formación, la perseverancia y la calidad de las propuestas de músicos, actores, artistas plásticos, escritores, directores, talleristas, bailarines, pequeños espacios culturales.

Somos conscientes de la gravedad de la crisis y de la necesidad que enfrenta el gobierno municipal de atender todas las situaciones y determinar las prioridades de asignación de recursos. En este contexto resulta innegable que el sector de las expresiones culturales es uno de los que va a sufrir y sufre, por sus características particulares, los efectos de la pandemia que impide e impedirá por más tiempo una vuelta a la posibilidad de desarrollar su trabajo.

Es esta particularidad lo que determina la imperiosa necesidad del apoyo y acompañamiento del estado municipal no solo para atravesar esta etapa sino para la elaboración de estrategias que permitan asegurar en el tiempo una nueva “normalidad” en sus ´posibilidades laborales. El estado municipal no debe ni puede abandonarlos en esta crisis.

En este sentido se ha pedido la continuidad de los contratados para talleres municipales y la ejecución del presupuesto para la Comedia Municipal.

Por esto las agrupaciones sociales, sindicales y políticas abajo firmantes solicitamos al Intendente Gay una reunión urgente con dichos espacios de representación para implementar ayudas específicas a este grupo de trabajadoras y trabajadores que sostienen la actividad cultura de nuestra ciudad, discutir e implementar las propuestas elevadas y sin respuesta por parte de Cultura de la municipalidad.

COMITÉ DE EMERGENCIA CULTURAL

Ana Concepción Civitella – Carlos Fabaro – Carlos Quiroga – María de los Ángeles Roson – Raúl Ayude Virginia Linares

ADHIEREN

Espacio Progresistas en Red – Frente de Todxs – Frente de Todxs Bloque de Concejales – La Watu – Nuevos Vientos – Nuevo Encuentro Bahía Blanca – Causa Nacional/Polo Social – Movimiento Popular Liberación – Movimiento Mayo – Partido Político Vecinalista Integración Ciudadana

Asociación Argentina de Actores B. Blanca – Asociación de Trabajadorxs de Museos – Asociación de Murgas y Agrupaciones de Carnaval Bahiense – Bahía Blanca Che – Centro de estudiantes del Conservatorio de Música de Bahía Blanca – Centro de estudiantes de la Escuela de Danza – Coordinadora de Centros de Estudiantes de Artística – ECI (Espacios Culturales Independientes) – Hemisferio Derecho Ediciones – La Masmédula Libros –

Movimiento Federal de Danza Bahía Blanca – Observatorio Cultural Pcia. de Bs. As. – Peces de Ciudad Ediciones – Representantes de lxs trabajadorxs en el CCC – Talleristas del Teatro Municipal – UMSur (Unión de Músicos del Sur)- Acciones feministas – Comedor Corazones Solidarios – Frente feminista Nacional y Popular – Desbandadas – Red Local contra la Violencia de Género –

ADUNS (Asoc. De Docentes de la UNS) – APA (Asoc.del Personal Aeronáutico) – CTA Autónoma pcia de BsAs.- CTA Bahía Blanca – CTA De los Trabajadores – Sadop – SatSaid (Sind. Arg. De Televisión, Serv. Audiovisuales Interact, y Datos) – Secret. de DDHH e Igualdad de Género Secasfpi Anses – SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor) Secc. B.Bca. – Sindicato del Personal de Vialidad Nacional – Unión Ferroviaria – Suteba Celeste – La Bordó No Docentes UNS – FM De la Calle – La Máquina Radial – Red de Comunicadoras Bahía Blanca –