(Por Astor Vitali) Como se sabe, en la aprobación de presupuesto se define en números cómo será favorecido o atacado cada sector social. La jornada de ayer fue el ABC del manual de la vieja política: números herméticos, un dictamen votado a ciegas, acción de los servicios de inteligencia para distraer, funcionalidad de diputados opoficialistas para rotar el eje del debate y, finalmente, aprobación express bajo una jornada represiva pero aprobación bajo el estado derecho al fin (aunque para todxs resulte una parodia).

Vos dirás ¿cómo aprobación express si debatieron 20 horas? Es que más allá de la puesta en escena de la cámara baja y su transmisión online, hay que decir que la última versión del presupuesto 2019 fue entregado a cada bloque la noche anterior al día de debate. Quienes dicen, por derecha, que hay que dejar de ser un país bananero ¿cómo sostienen esto? Necesitaban aprobarlo sin mayores discusiones para tener media sanción en el tiempo acordado con Lagarde. De un día para otro ningún diputado puede arrogarse haber analizado el presupuesto.

Que el oficialismo esté haciendo los mandados al FMI así como a las familias enriquecidas a costa del saqueo al pueblo no es sorpresa. Tal vez tampoco debería sorprender, pero no por eso deja de joder, que ninguno de estos pasos aplicados por el oficialismo sería posible si dentro del opoficialismo no desplegaran ese juego perverso entre opositores “duros” y “serios”.

El sector “duro” sería el que denuncia todo y el “serio” el que vota el presupuesto para sostener la “gobernabilidad”. Esta división es tan cómoda como cínica y ofrece como resultado la funcionalidad al proyecto Cambiemos en connivencia con el de quienes tienen la manija a nivel trasnacional.

Ni Lousteau se cree ese argumento de que “hay que votar el presupuesto porque si no ejecutan discrecionalmente el del año anterior” porque el cómo resolverá el gobierno los problemas en los que él mismo se mete no es un problema de la oposición que fue votada, en este esquema de democracia epidérmica, para frenar las medidas que aparecen como “excesos”.

Quienes votan el presupuesto tal como está votan el proyecto oficial, ni más ni menos, y no fue para eso que han recibido el favor del sufragio opositor.

No son excesos, ni son oposición. Al igual que la reforma previsional, el congreso de la democracia sesiona y es parte del mismo estado que reprime fuera de los pasillos palaciegos. Esto no es legislar desde y para el pueblo: esto es imponer para el FMI y el proyecto de Cambiemos (que no deja de ser una alianza donde además del macrismo explícito participan la UCR y el partidito un poco de Carrió y otro poco de la Embajada).

No hay errores ni excesos en esta política. Son lo que son. Militantes del proyecto político Cambiemos con al menos dos objetivos claros: llevar adelante una transferencia de recursos económicos de los sectores menos pudientes a los más pudientes y avanzar lo más posible en la construcción de una subjetividad contemporánea sin perspectiva de pueblo y mucho menos clasista en el que la gente sería una suma de individuxs en igualdad de condiciones (¡!) que compiten (¡!) y trabajan para mejorar (¿?) a diario a través de su esfuerzo personal.

En este sentido, podemos decir que la reforma laboral ya está en ejecución, al margen de que no se haya aprobado su ley. Masivas monotributarizaciones, ataque sistemático a las organizaciones gremiales, pase de Ministerio a Secretaría de Trabajo, no otorgamiento de inscripciones gremiales simples ni personerías y campañas mediáticas que evangelizan acerca del discurso del emprendedurismo.

Cualquier acción que tienda a legitimar en el marco democrático estos dos objetivos centrales, como la aprobación del presupuesto y la relativización en el discurso de la defensa de las organizaciones de la clase trabajadora, convierte a quien las realiza en oficialista de hecho, más allá de palabreríos para el Instagram.

Claramente, para quienes buscamos justicia social, el cuestionar la parodia de la democracia que protagonizan estos mamarrachos profesionales que ofician de políticos, no es construir el clima de un discurso contra la política. Ese razonamiento dice que si la democracia no sirve entonces que venga alguien con mano fuerte. Y esa historia ya sabemos cómo termina. Pero lo que sí está claro es que las estructuras políticas con representación legislativa mayoritariamente se representan a sí mismas y sus negociados.

Diputado transero, dígame ¿qué pasa por su cabeza cuando negocia por alguna nimia dádiva, comparado con lo que se juega en el presupuesto, el hambre estructural? ¿Qué tan lejos de su prójimo tienen que estar su cabeza y su espíritu para aceptar una transa personal o para “los suyos” en alguna oscura oficina? Usted representa sus propios intereses y no los de sus votantes.

Por ende, no es a la política a lo que aparece como cuestionable sino la evidencia de que este esquema de funcionalidades garantiza la gobernabilidad y además el detalle de los designios macristas. Es decir, hace falta otra representatividad política que no se parezca en nada a las construcciones políticas opositoras que dicen que no en el discurso pero asienten con su voto.

Por derecha, tienen claro el descontento general de la sociedad con la política tradicional. Tal desencanto que se votó el presupuesto y, más allá de las organizaciones tradicionales de lucha, en la calle sigue todo más o menos igual. Por izquierda, entonces, cabe preguntarse cómo ganar ese espacio de desencanto con los políticos de pacotilla a la seducción de una herramienta que recoja la desazón y la transmute en proposición desde abajo.

El sintagma déficit cero debería traer a la memoria del pueblo argentino, a la memoria a corto plazo, la foto del ajuste estructural de De la Rúa y su consecuente represión. La diferencia, propuesta por el Fondo, de ajustar con inversión en materia de contención social constituye una diferencia que no alcanzará para contener el malhumor general.

El término clase política siempre me pareció despreciable, ya que no hay tal cosa sino políticxs que emanan de clases sociales determinadas. Pero la parodia de debate democrático de ayer merece al menos el mote de secta política de la que son parte decenas de personas que le hablan al “señor presidente” de la cámara a sabiendas de que no están realizando ninguna acción política concreta en favor de su pueblo sino, por el contrario, construyendo el escenario necesario para que Cambiemos diga en el exterior lo que finalmente ha ocurrido (gracias a ustedes): lxs representantes del pueblo votados democráticamente para defender sus intereses en el máximo órgano de debate político han aprobado la construcción de una gran guadaña sobre la que descansará el cuello de las clases medias y populares de Argentina: el presupuesto 2019.

(Por Facundo Muñoz) Son las seis de la tarde… el sol empieza a caer. El paisaje es el de un barrio de nuestra ciudad… Villa Nocito. Allí se pueden ver casas sin revoque, a medio terminar, en las que viven personas a las que el Estado no toma en cuenta y la sociedad mira con prejuicios.

Ahí, como en tantos otros barrios de la ciudad viven las pibas que se ven forzadas a la maternidad porque no tuvieron acceso a la educación sexual pero que para muchxs es más fácil decir que “se embarazan por un plan”. Ahí también viven los pibes con gorrita que si los ves en el centro te cruzas de calle porque quizás te roba o quizás no, pero más vale prevenir.

También están lxs jubiladxs que cobran la mínima y mes a mes se debaten entre comprar comida o comprar medicamentos; comprar medicamentos o comprar comida. Y a los que, por suerte, PAMI les sigue entregando los bolsones de alimentos, bolsones que cada vez tiene más sabor a poco.

Desde hace un tiempo el paisaje dejó de tener calles de tierra. Ahora, tiene calles de asfalto. Pero lo que llama la atención no es el asfalto, sino que son contadas las esquinas en las que no hay un desborde cloacal.

La novedad este año fue el humo que se ve por las noches. El humo de las salamandras que la gente tuvo que volver a usar porque las boletas del gas son impagables. Y no hablemos de la luz: $14000 y un aviso de corte, $5000 y un aviso de corte, $2800 y un aviso de corte, $900 y un aviso de corte. Y al final la cortan. Y la gente se engancha. Y viene EDES y la vuelve a cortar. Y la gente se vuelve a enganchar. Y un día EDES no la puede cortar más porque, por una falla, la casa se prendió fuego y los que tenían poco, ahora no tienen nada.

Otra novedad son los carteles de “SE VENDE”. Porque sí, la gente en estos barrios vende sus casas pero no para invertir, las venden para comer y se van a vivir a lo de una abuela o una tía y de repente en una casa en la que vivía 2 o 3, ahora viven 10. Porque de esa manera pueden asegurarse de comer una semana de corrido o, por lo menos, asegurarse de que los pibes coman una semanas, mientras los grandes se arreglan a mate y galletitas.

Y así van pasando las horas y los días. Mil… Mil días de gobierno, mil días de ajuste, mil días de hambre… Yo creo que de esto hay que hablar, yo creo que hay que hablar del ajuste. Hablemos del ajuste, pero hablemos del ajuste en serio.

No nos quedemos en el debate de si el dólar sube y por qué sube, que la importación aumenta y la exportación baja, que si el acuerdo con el Fondo es bueno, malo, regular o… porque esta gente el único debate que tiene a diario es si sus hijxs van a poder comer en la casa o van a tener que ir a alguno de los merenderos del barrio. Hablemos del ajuste. Pero hablemos en serio.

Hablemos de lxs pibxs que van a la escuela con hambre o con las zapatillas rotas. Hablemos de los comercios que bajan la persiana para no levantarla más. Hablemos de la gente que se endeuda para comer.

Hablemos de las mujeres que van con la cara reventada a hacer una denuncia y las vuelven a mandar a la casa con el violento porque “no las pueden ayudar”. Hablemos también de la militarización extrema que hay en los barrios con la excusa del combate al narcotráfico y que son esos mismos policías los que cagan a palos a los pibes que están en una esquina tomándose una birra.

Hablemos de esto ya, con urgencia. Y hagámonos caso de la parte que nos toca. Porque quien hoy nos gobierna no se levantó un día y se dio cuenta que era presidente. No, es presidente porque lo votaron. Ustedes lo votaron. Entonces háganse cargo de que ustedes votaron esto. Háganse cargo de que ustedes votaron hambre para el pueblo.

(Por Giuliana Crucianelli) Ayer en las inmediaciones del Congreso hice cola para todo porque nada alcanzaba.

Fui a un baño que encontré y por supuesto no era la excepción. Las chicas que estaban adelante mío estaban comentando que una conocida se hizo un aborto con misoprostol con recomendaciones de una médica que le había dicho “ponete dos en la boca y cuatro en la vagina” y comentaban que por suerte funcionó.

Yo, que estaba inmediatamente atrás de estas pibas, no pude disimular mí cara fastidio y asombro, ellas respondieron con una risa nerviosa y me miraron. Es muy peligroso hacerlo de esa manera, les dije. Son 12 pastillas. 4 cada 3 horas, debajo de la lengua. Siempre en la boca. Y esperar media hora a qué se disuelva. Y que te produce ? Me preguntó una. Contracciones, le contesté. Son como cuando tenés cólicos, ubicas ? Dolores que van y vienen. Podes tomar ibu.

Y por qué entonces le dijo eso la médica? Preguntó una.

Y, que se yo. Tal vez por ignorancia o porque quería darle una lección. Cómo un castigo, le respondió la otra.

Si, dijo la de al lado. Cómo un castigo. Nos quieren castigar por ser mujeres. Nos quieren obligar a la muerte. Por qué imagínate que le pasaba algo ? Ella hizo lo que le dijo un médico. Qué se iba a imaginar que era falso. Eso quieren: castigarnos.

Yo permanecía en silencio mientras ellas dialogaban conmigo y con ellas mismas.

Ojalá que salga esta ley, yo estaba en contra hasta que me enteré que mí mejor amiga abortó y nunca me lo dijo porque sabía lo que yo opinaba. Y lo hizo sola, sin mí digamos, porque sabía cuál era mí opinión. Y la pasó re mal. Fue el cierre de una de ellas hasta que una voz nos interrumpió: Che, chicas, ustedes están en la cola del baño? Si, le decimos a coro.

Acto seguido ellas entran al baño, yo me quedo esperando.

Cuando se van me dicen, ojalá que salga esta ley. Así mí amiga ya sabe que cuenta conmigo.

Y la otra responde: y con un montón de pibas más.

Y así como nosotras hablamos de aborto en la cola de un baño público, otras lo hacen en la cola de un supermercado, esperando el bondi, en el recreo de la escuela, en el aula tambien. En la oficina, en el campo, a la salida de misa, en la cola del banco, en el mate de la mañana.

Está marea verde logró sacar a los abortos de clóset. Logró poner nuestra subjetividad en primer plano. Logró que podamos decir que abortamos sin temor a ser juzgadas, sabiendo que hay alguien allá afuera o acá adentro que nos va a entender.

Esa es nuestra victoria, como así lo es el movimiento de pibitxs organizadxs e independientes que aprendieron de política y organización con esta ley. Estoy segura de que en las próximas elecciones no se van a olvidar la cara ni el nombre de lxs senadores que avalaron el aborto clandestino y que nos despreciaron abiertamente frente a los ojos del mundo.

Nuestros cuerpos son políticos, nuestros abortos también. El feminismo logró politizarlos y ponerlos en el medio del asunto. Discutan esto. Por qué discutir aborto si o no, no es válido.

Nuestros abortos no vuelven más al clóset.

#VaASerLey

Mientras tanto en Bahía Blanca…

(Por Verónica Bajo – Acciones Feministas) Alicia Miyares plasmó días pasados en la “XV Escuela Feminista Rosario de Acuña” (Gijón, España), de forma brillante y con una encendida disertación, algunas cuestiones que vienen poniéndonos en alerta a muchas feministas, entre las cuáles me incluyo.

Doctora en Filosofía, escritora y docente a quien he tenido la suerte de escuchar personalmente en la misma escuela en 2011, elabora una serie de conceptos sencillos y clarificadores para ir dilucidando algunas de las nuevas tretas con las cuales el patriarcado intenta seguir consolidando su hegemonía.

Intentaré resumir la primera parte de su ponencia, incluyendo varias citas textuales:

Pone énfasis en diferenciar “discriminación” de “desigualdad estructural”. La primera es producto de un prejuicio que excluye a alguien por un motivo determinado, por ejemplo por opción sexual, por creencias religiosas, etc, mientras que la segunda es aquella que no nace de un prejuicio sino de una concepción estructural de cómo debe organizarse la sociedad. Las tres categorías que generan “desigualdad estructural” son las categorías de raza, sexo, y en menor medida, de clase social.

“Las mujeres no padecemos discriminación, padecemos desigualdad estructural”, dice Miyares.

Y acá es donde entran a jugar la “diversidad” y la “identidad”.

“Para combatir la desigualdad estructural no sirven los conceptos de “diversidad”/”identidad”. Sirven para combatir una discriminación, pero no sirven en absoluto para combatir la desigualdad estructural, más bien todo lo contrario”, prosigue Miyares.

Ese “más bien todo lo contrario” me inquietó ya que impulsé el “Mes por la Diversidad” y la palabra “identidad” aparece frecuentemente en voz y acciones. Sigo escuchando y Miyares explica que cuando se invoca la diversidad estamos construyendo una nueva pirámide jerárquica: en el punto alto está la masculinidad heterosexual, en el medio la masculinidad homosexual y transexual, y en la base estamos todas las mujeres seamos hetero, trans, homo, etc. La diversidad no diluye ni acaba con la desigualdad estructural de esa base de la pirámide.

Redobla diciendo que el concepto de “heteropatriarcado” está vaciado de contenido (a mí me parece redundante) y que no nos tenemos que olvidar que existe el “homopatriarcado”, con el alquiler de vientres como una de sus manifestaciones más concretas.

“Diversidad e identidad son inoperantes para combatir la desigualdad estructural; las instituciones políticas progresistas nos meten en el mismo saco las vindicaciones de colectivos discriminados que las vindicaciones del colectivo de las mujeres que padecemos desigualdad estructural” “dificultando e impidiendo la visibilización de los problemas específicos de la agenda de las mujeres”.

El uso inadecuado de ciertos conceptos, en este caso el de diversidad e identidad, lleva al “feminismo emocional”: el feminismo del “yo me siento”, que niega y desarma al sujeto político del feminismo: las mujeres, enfatiza Miyares. Y que muchas veces es un “feminismo” más ocupado en criticar al feminismo político que a la ideología patriarcal.

Existen tres riesgos políticos derivados de esta situación:

  • La fragmentación: la imposibilidad de articular un sujeto político que luche contra las injusticias sociales y sexuales. En el fondo solamente acompaña al neoliberalismo como ideología dominante. No solo como una manera de entender la economía, sino como un sistema ideológico que organiza las sociedades de arriba a abajo. Si fragmentas el sujeto político, que es a lo que contribuyen el concepto de “diversidad”/ identidad,  estás impidiendo que emerja un sujeto político que luche contra el neoliberalismo.
  • El uso de las categorías diversidad e identidad produce el enmascaramiento de lo que realmente nos sucede a las mujeres. Esta descendiendo el nivel de percepción de desigualdad estructural padecida por las mujeres.
  • Despolitización más absoluta: se invocan conceptos que han sido políticos y están siendo despolitizados. Por ejemplo el concepto de igualdad, visto desde la óptica del intercambio sin tener en cuenta las condiciones en las que ese sujeto intercambia o se ve obligado a intercambiar. También se despolitizó el concepto libertad, al que combatimos permanentemente asociándola a la instancia “deseante”.

Alquiler de vientres, reglamentación de la prostitución, feminismo como taxonomía.

Y una izquierda y un feminismo que van a los tropiezos en un pasadizo de espejos.

De colores del arco iris, o de tantos otros que el neoliberalismo conoce tan bien.

Por otro lado, ¿será el feminismo emocional la cuarta ola?

Las y les invito a pensarlo siguiendo con la ayuda de Alicia Miyares.


(Por Astor Vitali) Las sesiones ordinarias del Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca dan cuenta de una realidad penosa: la democracia ha caducado como expresión de organización social para convertirse en un sistema de administración del cinismo del grupo gobernante.

Uno de los no argumentos que balbucea el malformado oficialismo (carente de toda formación política necesaria y ausente de la mínima capacitación institucional para operar dentro del marco constitucional) es que fueron votados por la mayoría. Eso sería el aval para meterle para adelante como les plazca. Este adefesio de la sinrazón política se repite como justificación de todo.

El hecho de haber sido votado por la mayoría del pueblo implica la legitimidad social para que un gobierno, un partido político o una alianza actúe en función del programa que esgrimió durante su elección. La alianza entre la putrefacta UCR y el partido de CEOS PRO dijo explícitamente, durante todas las oportunidades posibles durante la campaña electoral, que no tocarían beneficios sociales, derechos adquiridos ni nada de lo que implicara bienestar social. Lo que venían a hacer era combatir la corrupción pública (nada dicen de la corrupción que forjó sus fortunas personales).

Ninguna mayoría popular votó a la alianza Cambiemos para hiciera lo contrario: destruir derechos sociales, económicos y culturales; generar más gasto público en altísimos salarios como los del intendente Héctor Gay y lxs ediles; destruir el poder adquisitivo de lxs jubiladxs, y una larga lista de vejámenes impuestos por el programa político vigente.

Sin embargo, Nicolás Vitalini, el más insulso de todos los presidente del cuerpo deliberativo local, dirige las sesiones ordinarias como un trámite arbitrado a reglamento, dando o quitando la palabra sin escuchar ni atender argumento alguno y sobre todo restando entera legitimidad al carácter representativo del cuerpo cada vez que un sector social o gremial asiste a la tribuna en reclamo de sus derechos. Les clava un “cuarto intermedio” para no escuchar nada y “los invita” a “dejar que se desarrolle la sesión”. Es decir, cuando se acercan organizaciones representativas de la sociedad o simplemente gente de a pie el presidente del Concejo Deliberante actúa como militante infalible de la indiferencia a toda problemática social.

Está claro que existen mecanismos formales de reclamo. Está clarísimo. Hay que explicarles con paciencia a todos los bloques que cuando una organización llega angustiada y levanta la voz es porque ya ha agotado todas las vías formales de las instituciones democráticas y que el gobierno de Cambiemos no da respuesta por ninguna de estas vías. Violan los estamentos estipulados por vía administrativa.

Los mecanismos arbitrados por los gobiernos de los distintos estamentos democráticos no garantizan los derechos del conjunto de la comunidad. Con esa dura realidad las organizaciones se acercan a reclamar al cuerpo. El oficialismo y el presidente del cuerpo militan con virulencia por no escuchar esos reclamos o directamente optan por tomarles el pelo diciéndoles que “presenten las notas correspondientes” con la plena conciencia de que si llegó a esa instancia es porque las notas fueron cajoneadas o faltas de respuestas concretas por parte de sus secuaces amarillentos del ejecutivo.

Por lo ante dicho, en la actualidad, no cabe duda de que en Bahía Blanca la Alianza Cambiemos viola sistemáticamente los derechos que deberían garantizar como estado y, montados en el voto que los mandató para objetivos que han incumplido, ocupan los espacios creados para la vida democrática con prácticas y objetivos autoritarios y ejercicio de la violencia institucional.

Después, cuando alguien desesperado levanta la voz e interpela en términos políticos a estos personeros del ajuste, resulta que es “no son las formas” y huyen de su propio pueblo al que condenan a pobreza sistemática.

Casi la mitad de los niños y las niñas bajo la línea de pobreza (tal como afirma la UCA –no una patrulla perdida de la URSS-) por causa de las políticas adoptadas que abonaron a la pobreza estructural, y resulta que cuando alguien denuncia que el hambre es un crimen a los gritos resulta que ese alguien es un violento.

Cambiemos es la alianza del cinismo y es el partido de los autoritarios de la concentración de la riqueza. Esto está definido.

Los distintos bloques de la oposición, en tanto, tienen el desafío de ocupar el rol para el cual fueron votados y no caer en la legitimación de este perverso sistema de imposición de políticas a través del método de Nicolás “Doble voto” Vitalini.

Es claro que Cambiemos gobierna con un programa por el que no fue votado. Pero tampoco se pueden suspender los derechos de la comunidad hasta que se vote otra opción política. Para garantizar la vida institucional hacen falta creatividad y acción política. Deben cuidarse las ideas y las vidas antes que las formas.

En el marco de la semana de los y las periodistas, FM De la Calle dialogó con Sandra Crucianelli, periodista de investigación, creadora de Solo Local y conductora del servicio informativo de Canal 7 y con Luis Cano, periodista, director de FM Altos 97.9 y del portal de noticias Frente a Cano respecto a los desafíos del periodismo en Bahía Blanca, la reconfiguración del mapa de medios, la distribución de la pauta oficial y la perspectiva de las nuevas generaciones de comunicadores/as.

“Uno de los mayores desafíos que enfrenta el periodismo en Bahía es que las audiencias sepan quién es quién en el campo de las comunicaciones de la ciudad, me parece que no está del todo claro. La gente tiene el derecho legítimo a conocer más de estos asuntos y más cuando los principales medios del entorno digital, o por lo menos los que más tráfico tienen, pertenecen a una sola persona que es lo que pasa con la figura de Gustavo Elías que arribó a Bahía Blanca comprando lo que era La Nueva y ya antes había comprado La Brújula”, manifestó Crucianelli.

Agregó que “esto rompe un poco con la tradición periodística del modelo de posesión de medios. Por un lado, está en posesión de manos de familias que tenían algún grado de tradición periodística, puede gustarte o no la ideología pero ese es el modelo de posesión que hubo históricamente en América Latina, o que responden al modelo de corporaciones y, en tercera medida, las cooperativas. Esos han sido históricamente los modelos de posesión: familiar, empresarial o cooperativo”. Para Crucianelli el panorama actual de medios es complejo ya que la gente “sigue sin saber quién le está entregando el mensaje”.

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Respecto a la pauta oficial y su distribución, Cano aseguró que termina siendo “una cosa absolutamente discrecional” y expresó su preocupación ante casos en que se le paga tanto al medio como a periodistas de ese medio, acumulando de esta manera grandes porciones de dinero.

“Estoy asombrada de lo que algunos periodistas reciben en mano de pauta. En algún momento vamos a tener que empezar a hablar de estas cosas y que eso no tenga revancha para uno. Cuando vi las cifras se me revolvió el estómago. Y acá nadie dijo nada de todo esto, ¿no? Nadie quiere hacer esto porque tienen miedo de caer en desgracia y nadie quiere estar vedado. No se la bancan, porque para esto hay que tener huevos u ovarios. Es una cuestión de cobardía. Pero también de mezquindad política, cada uno piensa en su pedacito de poder, en lo que tienen, no lo quieren perder porque creen que no vale la pena y además…si son fondos públicos a quién diablos le importa lo que se hace con la plata del pueblo”.

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El conductor de la mañana de Radio Altos afirmó que con la reconfiguración del mapa de medios locales “pueden cambiar los jugadores pero el partido es siempre el mismo. El paradigma es otro porque por más concentración que tengan, no es tan fuerte. Hoy la gente se acostumbró al zapping; a partir de finales del 80’, principio de los 90’, el fenómeno de las FM marcó un antes y un después, entonces ya no les resulta fácil a determinado sector del poder encriptar la información. Hoy por hoy esos medios mayoritarios, han priorizado, no la calidad institucional, sino han priorizado la sangre, la cosa amarillenta que tiene un consumo muy importante. Ahora, qué es lo que pasa puertas adentro de la Municipalidad es muy difícil que te lo cuenten”.

Por último, ambos periodistas opinaron sobre la rigurosidad del tratamiento periodístico de los hechos. Cano destacó la rigurosidad como elemento fundamental y advirtió sobre la falta de compromiso que sucede a veces en el trabajo cotidiano. Crucianelli, por su parte, planteó que “hay que reivindicar la vocación por el periodismo que se animaba a poner el dedo en llaga y decir lo que no quieren que se sepa. Para los periodistas nuevos y que quieren hacer periodismo en serio hay un lugar y hay un acompañamiento. No están solos”.

(Por Astor Vitali) Durante el Día del/la Periodista solemos recibir saludos, regalos y compartir reflexiones. Sin embargo, al mismo tiempo que se festeja también queda, por debajo, un sabor amargo respecto del estado de situación de nuestra profesión y oficio. ¿Qué festejamos? ¿Mayor libertad de prensa? ¿Mejoras en nuestras condiciones de trabajo? ¿Mayor injerencia de nuestros atributos?

Veamos. Desde el punto de vista de la libertad de expresión, desde el inicio de la democracia hasta el momento, el juego de la censura es más o menos parecido. No se trata de que alguien entre a un estudio y diga “no podés decir esto” o de que nos pasen una “lista de indeseables”. Se trata de que todo medio tiene su política editorial y ésta se construye en función de sus financistas.

En una ciudad donde las fuentes de financiación parten de una cantera acotada, es difícil esperar el ejercicio crítico de la profesión. Si el medio en el que trabajás, por ejemplo, tiene como principal aportista a una empresa contaminante, es esperable que juegue la autocensura en función de tu estabilidad laboral y tomes los temas ambientales con varios recaudos. Entonces “los vecinos” que denuncian un problema pasan a ser “los ambientalistas” que reclaman.

Al mismo tiempo la municipalidad de Bahía Blanca paga cuantiosas sumas, no se sabe en concepto de qué, ya no a medios de comunicación sino directamente a comunicadores que pasan a convertirse en lobbistas.

En el capítulo local hay que sumar, además, que los/las funcionarios/as políticos trabajan bajo el criterio de censura previa: tienen que consultar al delegado de Gay en prensa para poder dar declaraciones. A esta suma que resta podemos agregarle el hecho de que también hay orden de no hablar con algunos medios.

Con respecto a nuestras condiciones de trabajo, no encontramos motivos de festejo. Más allá de los despidos y persecuciones ideológicas en medios privados (canales de TV, periódico La Nueva, etc.), la situación contractual para los/las periodistas va de mal en peor. Lamentablemente, nuestras exigencias son cada vez menores y siempre habrá quien vaya a ocupar un espacio en algún medio para “hacer la experiencia” y ganar sus “cinco minutos de fama”.

En la actualidad, la realidad sindical en el periodismo reproduce la misma problemática que otros sectores del movimiento obrero: el sindicato representa sólo a quienes tiene relación de dependencia y, por ende, excluye del seno de su representación a cientos que desempeñan sus tareas de diferentes maneras contractuales pero que no por eso dejan de ser trabajadores/as (desocupados o precarizados) de prensa.

Este aspecto es relevante si nos detenemos en el hecho irrefutable de que si hubiera unidad de criterio entre periodistas, seríamos capaces de imponer nuestras condiciones a una patronal que cuenta con nuestra división para el ejercicio impune de sus atropellos. Nuestra debilidad es su fortaleza pero además esa división actúa en detrimento de nuestra profesión ya que se buscan periodistas poco formados, capaces de reproducir barbaridades sin que medie un sistema riguroso de chequeo y trabajo profesional.

En el estado actual de cosas, un periodismo que al menos informara lo que ocurre, uno que no oculte ni edulcore, ese perodismo sería de avanzada. No haría falta bajar línea ni editorializar. Con informar, alcanza y sobra.

Con respecto al desarrollo de nuestros atributos, es frecuente escuchar el lamento de que los dueños de medios de la actualidad nada entienden de medios. Los motivos de compra de un medio de comunicación en la actualidad no tienen que ver con el sueño de levantar un gran proyecto de prensa sino, por el contrario, de comprar prestigio, silencio y relaciones coyunturales para el desarrollo de otros negocios. De esta forma, quienes dan las órdenes están a merced de aventuraros de una empresa que no sólo desconocen sino que no valoran.

Si la libertad de empresa se comió a la libertad de prensa, si la situación laboral es paupérrima y si  nuestros atributos como profesionales han retrocedido ante un hato de nuevos ricos con medios como juguetes descartables, no parece haber mucho por festejar.

Sí, claro, festejo, saludo y brindo con aquellos/as periodistas que a diario se sobreponen a esas condiciones laborales adversas, a los caprichos de los advenedizos y las demandas de públicos que a menudo alientan lo peor de cada quien, y resuelven entregar su vida a una profesión y un oficio que sólo puede ejercerse con total entrega.

A esos/as que dan vida a estas palabras: ¡salud y libertad!

(Por Astor Vitali) Ni una menos 2018 tiene menos presencia en el ámbito de los medios masivos. El impacto que tuvo en sus orígenes obligó a profesionales de la comunicación a abordar el tema desde distintas perspectivas. Hay quienes sintieron la interpelación de un movimiento político que logró tomar fuerza suficiente como para poner en jaque la lógica hegemónica del machismo entonces imperante. Hay quienes simplemente se posicionaron en lugares políticamente correctos. Hay quienes salieron a provocar y a construir la defensa del patriarcado.

De cualquier manera, es indudable que el impulso que tomó el movimiento cambió todo y nos cambió a todos y a todas. Quienes nos encontramos detrás de un micrófono tenemos que pensar dos o más veces los términos que vamos a utilizar y bienvenido sea el problema. Porque nos obliga a trabajar creativamente con nuestra materia prima: el lenguaje. Nuestras audiencias nos escribieron, nos llamaron y nos dijeron: la “x” representa una falta de ortografía, entre otras cosas, mostrando que les altera más los “malos” usos y costumbres en el lenguaje que lo que implica en la realidad política el hecho de que se violen las normas del lenguaje sexista para que no se viole la dignidad humana.

Las dirigencias gremiales se vieron obligadas a replantear cosas. Lo que el varón dirigente sindical festejaba como “chiste” para “las chicas” primero fue objetado, luego reprochado y hoy no es tolerado. Porque si es violencia simbólica es un tipo de violencia y la violencia no se tolera. Si no les gusta: que se adapten. Millones tuvieron que adaptarse a los abusos sistemáticos tanto en términos de desigualdad laboral como en carácter de acoso y persecución. Y los dirigentes van a aprendiendo que si se combate la injusticia social también hay que practicar la justicia en todos los sentido.

El Ni una menos incomodó a todos los hombres y mujeres machistas. Por más progre que seas, en algún punto te incomodó. ¿Y cómo no iba a hacerlo si fuimos maleados bajo la imagen y semejanza del “pecado original”? Y es bueno que te siga incomodando porque eso significa que tenés que replantearte cosas. Implica que si se te señala que algo está mal ya no podés mirar para otro lado y tenés que hacerte cargo de tu machismo, micro o macro. Implica que tenés que pensar y actuar poniendo en duda lo que habías aprendido y ejercías. Implica que te duele el ego y te dolés vos porque te reconocés en el error y en la capacidad ser productor y reproductor de injusticias. El discurso feminista implica que te hagas cargo de que sos capaz que hacer daño. Tan progre que eras.

Aún cuando una parte de la militancia feminista y del movimiento de mujeres actúa como una mlitancia parcial al estilo posmoderno, el Ni una menos es, en términos de historia reciente, el movimiento político más importante. No hubo discurso proveniente de partidos políticos, de asociaciones o centrales gremiales, de iglesias ni de organizaciones sociales capaz de sacudir y movilizar a la sociedad como este movimiento, incluso en la micropolítica.

Esto habla de la capacidad del movimiento feminista organizado, por un lado, y de la pobreza de iniciativa de la política tradicional, por otro.

Hoy movilizarán millones y se volverá a discutir el tema en todas las mesas. Pero aunque eso no se diera así ya ocurrió lo más impactante que puede hacer una acción política que es su capacidad de transformar a la sociedad en todos sus niveles.

Para adelante resta hacer lo de siempre, exigir al Estado legislación en la materia y que la haga cumplir; lograr que la justicia viaje al siglo XXI; disputar en las organizaciones sociales y políticas y toda institución en sentido feminista, etc. Queda hacer lo que siempre se hace para cambiar algo: militar. Pero el impacto político del Ni una menos hizo que esa militancia parta de otra base y que el sentido hegemónico haya sido corrido. Porque ahora nadie –salvo rémoras de un pasado horrible- reivindica la violencia machista, ni en chiste. Porque ahora el “sentido común” no tolera sornas, risas ni burlas a favor de esa violencia machista.

Ni una menos es una clase abierta de política en tiempo real en un aula sin fronteras.

(Por Astor Vitali) El debate sobre las tarifas que se dio ayer en el senado argentino tuvo como eje la pre construcción del escenario electoral 2019. Se sabía de antemano que esa ley tendría poco vuelo ya que sería vetada. Con ello, nadie estaba discutiendo qué ocurriría concretamente con las tarifas para mañana, cuando vos tengas que ir a pagar las boletas.

La (i) responsabilidad del veto es enteramente del presidente Mauricio Macri. Está dicho por la Corte –además del sentido común- que los aumentos de tarifas no pueden superar el índice de aumento salarial nominal. Y digo aumento nominal porque el valor real de los salarios no sólo no ha aumentado sino que disminuyó.

Dicho esto, también es menester recalcar que nadie estaba discutiendo ni accionando desde el poder legislativo para frenar concretamente el efecto atroz que tiene el tarifazo sobre la economía de la población asalariada y de los sectores excluidos.

Lo que se termina negociando entre votos, senadores que se levantan o se sientan, charlas telefónicas entre gobernadores y funcionarios, veto o no veto es una pulseada para ver quién puede posicionarse mejor frente a las cámaras.

En este escenario, es destacable la capacidad del macrismo de reflotar la idea de la pesada herencia y aducir que esto debe hacerse porque “hay que pagar lo que la energía vale” y “había un desastre que no fue anunciado desde el comienzo”. En todo caso el error habría sido “no anunciarlo de entrada”, debido al mal consejo de las huestes gradualistas.

Los medios masivos reproducen esto sin mayor convicción. Pero aun así les ha servido para construir las defensas oficialistas en medios y en legislatura.

En términos concretos, estos argumentos son fácilmente rebatibles dado que el precio de la energía no es un tema conveniente para quienes quieren subir las tarifas. Por eso ocultan los estudios de costos ya que, si se publicaran, deberían reconocer que lejos de una situación desastrosa para las empresas generadoras y distribuidoras, éstas han sido y son beneficiarias de enormes ganancias por el pago de precios mayores que en países. Ni que hablar del aumento de costos fijos.

Lo que ocurre es que nadie en los estamentos de poder y/o representación está dispuesto a discutir nada en serio. Y en parte esto es porque nadie quiere dar el debate de fondo que es ni más ni menos el problema de cómo se produce energía, para quién y con quién. El modelo energético no está puesto en discusión por ninguna fuerza política con representación parlamentaria y capacidad de mover el amperímetro.

Lo de ayer fue un espectáculo desagradable de pocos protagonistas. Pero además un espectáculo donde los intereses del público no importan. Porque da lo mismo el resultado, total hay una audiencia desvelada para ver cómo diablos hace para pagar la tarifa. La tarifa es obligatoria.

En otras palabras, si la mayoría del pueblo tiene por voluntad rechazar de plano el aumento de tarifas -y esto es constatable-, el veto presidencial es una medida contra el pueblo que debería representar un presidente. Se supone que ante esto todas las organizaciones se expresarán, ya que se habla de un gobierno de origen popular que ha dado la espalda a su ciudadanía. Esto se llama mal gobierno y da derecho al pueblo a tomar medidas de rechazo y en defensa propia.

Los representantes del pueblo representaron sus intereses de especulación partidaria y el representante máximo en un sistema presidentalista representó los intereses del FMI.

En otras palabras, la representación del pueblo argentino está vacante.

Los organismos de derechos humanos nacionales presentaron ante la Cámara Federal de Rosario un amicus curiae para pedir que no se reabra la causa Larrabure, un pedido que el Tribunal analiza desde la audiencia del 21 de marzo. La causa tiene como imputado a un ex-integrantes del ERP.

El periodista y diputado santafesino Carlos del Frade, quien investigó el caso, dijo a FM De la Calle que “en julio de 1974, se produce un intento de copamiento de la fábrica militar de Río Tercero en Córdoba, por un célula del Ejército Revolucionario del Pueblo. Como consecuencia del intento de ese copamiento, que no se lleva adelante, es secuestrado el entonces capitán del Ejército Argentino, Argentino Del Valle Larrabure”.

“A partir de ese momento, se dan negociaciones con el Ejército Argentino, y el Ejército se olvida de Larrabure, no quiere saber absolutamente nada con él. Cuando Larrabure se entera de esto se suicida en julio del año 1975, en un lugar donde estaba detenido acá en la zona sur de la ciudad de Rosario y luego su cadáver es encontrado en agosto de ese año, 1975”.

Del Frade comentó respecto a la causa judicial que “hasta muy entrada la década del ’80 en ningún momento se habla del asesinato de Larrabure. El mismo día que se está practicando la autopsia, en donde se habla entre otras cosas de ese potencial suicido y nunca se habla de asesinato, ya en Buenos Aires el juez federal Niklison declara que se trato de un asesinato después de torturas y de haberlo mal alimentado, al entonces capitán del ejército”.

“Por eso la reapertura del caso Larrabure no es solamente la reivindicación de la teoría de los dos demonios, sino que es la justificación hoy, en el presente, de aquellos que pusieron el cuerpo para defender a los titiriteros de los que realmente hicieron el golpe, que son los integrantes poder económico que gobiernan la Argentina a través de sus propios gerentes. Esto es lo más atroz, esto apunta directamente al presente y es lo que se quiere hacer incluso ahora con la idea de meter al Ejército en asuntos internos. Una fenomenal vuelta al pasado, un enorme retroceso y a eso le sirve la reapertura de la causa Larrabure”, aseguró.

(Por Astor Vitali) El pedido del presidente Macri al Fondo Monetario Internacional se presenta como un “retorno” al FMI (del que Argentina no se había ido). La decisión se da en un contexto de inestabilidad monetaria y sensación de falta de manejo económico por parte del gobierno.

La semana pasada, antes de la suba del dólar, hubo ganadores. Porque hubo “informados” que se la llevaron antes de la suba. Y por supuesto la especulación financiera maneja sus recursos al respecto.

Desde el punto de vista político, hablar del “retorno” al Fondo tiene alto impacto simbólico y práctico. A nadie se le escapa que pedir, mucho más en un contexto desfavorable, implica someterse no solamente a los monitoreos del organismo de crédito internacional sino además a imposiciones de recorte de gasto público.

Cuando se achica el gasto público se ve afectado el sector de jubilados y jubiladas que representa casi un tercio del llamado “gasto público” (inversión social). Que nadie se llame a engaño, eso lo van a pedir. La apuesta de obra pública con la que el gobierno pensaba inyectar dinero a la economía viva también será restringida para garantizar los objetivos fiscales, como ya anunciaron. A esto hay que sumarle la caída de consumo empujada por la realidad inflacionaria que superará ampliamente las proyecciones del gobierno (15 por ciento).

Desde el punto de vista económico implica hipotecar recursos futuros que no podrán ser utilizados para necesidades estratégicas. Implica ganancias para especulación y recesión para la economía real.

Mientras tanto, el Congreso es el escenario del show de las piedras cruzadas. De un lado ssacuden contra las políticas económicas que claramente castigan a los sectores populares y de otro hablarán de irresponsabilidad y desestabilización. El espectáculo se transmite en vivo y en directo.

Lo cierto es que, salvo que al gobierno se le vaya todo de las manos, las cartas de Cambiemos no están echadas y aún tienen margen para tomar todas estas medidas en un año no electoral como este y luego intentar promover una recomposición de la imagen de gobierno o hacer jugar a La reina. La oposición tiene lugar para tirar piedra pero sin lastimar fatalmente porque aún no están reunidos los consensos necesarios para oponer alternativa a la gobernabilidad del Pro y sus secuaces radicales (una banda nociva y consumida por el rencor).

En este contexto, muchos dirigentes gremiales obsecuentes aceptaron una pauta del 15 por ciento sin cláusula gatillo. El 15 por ciento ya es historia. Las masas asalariadas pierden este año como lo vienen haciendo desde el comienzo de la gestión macrista. Pero hay que estar alertas porque esos dirigentes ya pierden credibilidad rápidamente. Pasan cosas por debajo de la superficie burocrática del sindicalismo argentino.

En el medio, hay una Historia de la deuda con idas y vueltas. Entre los endeudamientos y el “desendeudamiento” que fue presentado como una gesta heroica y soberana, los recursos públicos y privados no fueron nunca a financiar un programa de crecimiento basado en la industria y el empleo estable. Nunca recursos hacia un proyecto que no dependa de los menesteres internacionales. Ayer Macri lo dijo sin rodeos, “Argentina depende mucho de la financiación extranjera”. Gana un modelo estable de especulación financiera y el trabajo precario. Por goleada.

Entre endeudamientos y “desendeudamiento” hay un juego complementario con la pelota manchada de sudor y sangre. En ese juego son delanteros senadores, diputados, concejales, gobernadores, jueces, fiscales y funcionarios de toda calaña. A veces en la defensa y a veces de volante van los medios de comunicación hegemónicos que siempre la patean al córner de la superficialidad del debate y jamás se meten un gol en contra.

De espectadores, que a veces gritan y a veces no, va una tribuna plagada de los que nunca juegan. De los que la van pasar. Pero estos son los que pagan la cuota para saldar las deudas del Club.

Hay que parar la pelota. Hay que parar la pelota porque siempre la patean los mismos y nunca la tribuna hace la jugada táctica para romper el juego perverso entre endeudamiento y “desendeudamiento”.

Hay que hacer un equipo verdaderamente popular. Los y las de abajo no están jugando pero son los que sufren la derrota. Siguen pasivos en la tribuna, expectantes de que el equipo de sus amores pateé bien, que jueguen por la camiseta. Pero su equipo ahora juego por el campeonato, ya no por la camiseta.

Mientras que en el campo de juego siempre estén los mismos, podrá haber cambio de equipo pero la jugada será la misma.

El problema de la dependencia de la especulación (es decir, la desinversión sistemática y el saqueo de recursos) es estructural. Con esos jugadores no se puede jugar ni un amistoso. Ellos sí tienen puesta la camiseta.

No alcanzó ni alcanza con mandar al FMI al descenso. Siempre pueden volver. Hay que sacarles la roja.

En el marco de la carta abierta realizada por varixs periodistas y comunicadorxs bahienses respecto al tratamiento de las noticias referidas a los últimos hechos de violencia en la ciudad, la periodista y locutora, Virginia Calzada Frache habló con FM De la Calle.

“Se sucedieron en Bahía Blanca en muy corto tiempo, muchos sucesos lamentablemente violentos no solo para las mujeres sino para niños, niñas, adolescentes y fue abrumador, o por lo menos así lo viví yo, el tratamiento que se les dio a los mismos”.

“A veces, hay cosas que suceden por azar pero también tiene que ver con lo que sucedió en estos último días. Digo el azar porque nos encontramos con los colegas y ahí pusimos en común y dijimos: porqué no escribimos, porqué no ponemos algo, porqué no dejamos sentado públicamente que no todo es lo mismo, que no todas las coberturas se hacen desde el mismo lugar y quede allí públicamente”.

Respecto a su percepción sobre la publicación de esta carta pública, la periodista explicó que “a mí me hace mucho ruido esta cuestión que tiene ver con marcar algunas situaciones como que son la excepción. Y esto lo traduzco en que cuando se adjetiva o se dice, por ejemplo, de casos de femicidio o de situaciones de violencia de hombres hacia mujeres, lo catalogan como ‘el loco’, ‘el monstruo’ y a mí eso me hace mucho ruido y lo planteé con las compañeras y los compañeros”.

“Si nosotros lo planteamos como que es la excepción, como que es ‘el monstruo’ perdemos la responsabilidad que tenemos como sociedad, porque yo creo que ese hombre es producto de esa sociedad, y como es producto de esta sociedad nos tenemos que empezar a hacer cargo. Si lo aislamos, queda ahí aislado y como sociedad no nos hacemos cargo. Bueno, también hagámonos cargo como periodistas cómo construimos esos mensajes, qué pasa con la construcción de esos mensajes, cómo contamos esas historias, desde dónde nos paramos para contar esas historias, para mí eso era muy importante”.

Somos periodistas, comunicadores/as y trabajadoras/es de diversos medios de comunicación de la ciudad de Bahía Blanca, reunidos ante la necesidad de expresar nuestra preocupación por las coberturas periodísticas y el ejercicio de nuestra profesión en la ciudad. Les hablamos a ustedes, lectores y lectoras, audiencias, estudiantes, docentes de la comunicación y a quien desee escuchar lo que tenemos para decir.

Construimos esta carta abierta desde el pleno convencimiento que el llamado ‘periodismo independiente y objetivo’ no existe, ni tampoco la idea corporativa del “periodismo”. Lo que hay son diversas miradas editoriales desde donde relatar la realidad y construir una interpretación de ella. En ese ejercicio creemos que la libertad de expresión, la ética periodística y la responsabilidad social que debemos ejercer, está en riesgo por la forma de dar construcción y tratamiento a esas noticias.

En las últimas semanas en nuestra ciudad se sucedieron varios hechos de violencia social que requieren de nuestra práctica periodística el máximo cuidado y respeto con estos principios básicos de la profesión. Los tiempos que corren son complejos y por lo tanto vulnerables al tratamiento que cada medio otorga a los casos; en este sentido si las herramientas que tenemos a nuestro alcance no son aplicadas de forma responsable con la información, corremos el riesgo de faltar a la veracidad de los acontecimientos y romper con los límites de nuestro sistema constitucional de derechos. Si instalamos una noticia adulterada como verdad, no sólo se falsea y miente, sino que también, se manipula a plena conciencia.

La tergiversación, el sensacionalismo, la provocación y la idea de la primicia desmembrada, son acciones tendientes a fomentar aún más la violencia social existente y a reproducir parámetros estigmatizadores y lapidarios.

Los alarmantes sucesos de violencia hacia las mujeres que se vienen sucediendo, en aumento en las últimas semanas, merecen al menos replantearnos algunas formas delejercicio de la profesión, entendiendo que los medios de comunicación son constructores de realidades y legitimadores de conductas. Cuando se dice que esos “hombres violentos” son la excepción a una regla, a una sociedad, y no el producto de una sociedad violenta, se legitiman con palabras y se aíslan como único emergente. Entonces se re victimiza a las víctimas y perdemos de vista la responsabilidad como sociedad.

El caso reciente de la difusión ilegal de imágenes de menores de edad ante el asesinato de Agustina Bustos, el nivel de exposición del docente Sebastián Maidana, la creación de escenarios más ficcionales que periodísticos del caso de las dos mujeres secuestradas, llevando los relatos a la morbosidad sin respeto por los derechos personalísimos, y la utilización de ideas estigmatizadoras son sólo algunas muestras de lo expresado anteriormente.

Como no creemos en la censura, tampoco censuramos nuestra palabra, pero sí creemos que esta lógica se aplica a nuestra profesión, cuando las únicas fuentes periodísticas son aquellas que faltan en algunos casos a su profesionalismo y que desde el lugar que ocupan en la estructura de poder las convierte en parte del problema y no de la solución.

Proponemos una carta abierta a la sociedad en su conjunto porque los/as trabajadores de la comunicación también somos parte de una sociedad que pretende informar y ser informados/as con la mayor rigurosidad y coherencia posible, de esta manera los y las abajo firmantes nos comprometemos a ejercer con profesionalismo y responsabilidad nuestra tarea.

Anabella Tarabelli, periodista; Gisela Estremador, periodista; Joaquín Baridón, periodista; Gabriel Cena, comunicador; Virginia Calzada Frache, periodista; Luis Cano, periodista; Sandra Crucianelli, periodista; Gabriel Bermúdez, periodista; Mariano Álvarez, periodista; Matías Oyamburo, periodista; Matías Freidig, periodista; Gretel Walz, periodista; Virginia Pascual, periodista; Mauro Llaneza, periodista; Mariela Dobal, periodista; Giuliana Crucianelli, periodista; Paula Ercoli, periodista; Soledad Reuque, periodista; Astor Vitali, periodista; Emanuel Brianne, fotógrafo; Sol Azcárate, periodista; Marcelo Lev, periodista; Diego Kenis, periodista; Denise Navarrete, periodista; Natalia Schnaider, periodista; Rodolfo Formosa, camarógrafo; Mario Fernando Etchegorry, camarógrafo; Mauro Salvador, comunicador; Federico Hidalgo, periodista; José Cornejo, periodista; Rocío Cereijo, periodista; Sergio Segui, periodista; Matías Aguirre, periodista; Martín Ruperez, camarógrafo; Carla Pereuilh, periodista; Facundo Muñoz, periodista; Facundo Morales, fotógrafo; Soledad Llobet, periodista; José Luis Díaz, operador de control central; Marcelo Cejpek, productor; Emiliano Falco, operador de control central; Oscar Contreras trabajador jubilado de control central; Analía Garelli, reportera gráfica; Antonio Ferullo, control central; Roberto Fiori, control central; Guillermo Aversano, productor; Cristian Romero, camarógrafo; Ángel Dantagnan, conductor-comunicador; Belén López, locutora; Brenda Ghiberti, periodista.

Este fin de semana Estados Unidos, con el apoyo de Inglaterra y Francia, bombardeó nuevamente a Siria por la supuesta existencia de depósitos con armas químicas.

“La invasión viene prácticamente desde el 2011 cuando estaban invadiendo Libia. En 2007, Democracy Now, una revista estadounidense, y otros medios publicaron las declaraciones del general Ramsey Clark, ex jefe del comando de la OTAN, donde denunciaba que Estados Unidos tenía una lista de países que iba a invadir”, explicó a FM De la Calle, la analista internacional Stella Calloni.

La periodista sostuvo que esto es “una guerra colonial del Siglo XXI que ha comenzado Estados Unidos y sus asociados. Es una Europa colonizada porque contra la expresión de su pueblo como estamos viendo en Gran Bretaña y otros países, están acompañando a Estados Unidos en donde ellos simplemente ponen la plata para comprar las armas”.

Acerca de la supuesta existencia de armas químicas en Siria, Calloni comentó que “las que llegaron, está todo probado por investigadores europeos, venían por parte de Arabia Saudita”.

“Cuando Siria va ganando con el apoyo que pidió a Rusia, se demostró que lo que había hecho Estados Unidos, Francia, Israel y Gran Bretaña era bombardear las infraestructuras Sirias”, explicó.

(Por Paula Ércoli) Tiempos violentos corren, o más bien tiempos signados por una crisis social donde pareciera que las violencias, en sus más amplias expresiones, son noticia corriente. Cómo narrarlas y darles tratamiento sigue siendo materia pendiente del periodismo.

Miriam Maidana es psicoanalista, docente de la UBA, investigadora y columnista del portal de noticias digital Cosecha Roja. Actualmente coordina un taller en este medio digital sobre cómo narrar las violencias. Su punto de partida es el análisis de la relación construida a lo largo del tiempo entre la noción de violencias y de cuerpos.

En la introducción al taller que estás impartiendo en Cosecha Roja planteás que a partir de la irrupción de la dictadura cívico militar hasta la actualidad en nuestro país es posible “escuchar” la expansión de conductas violentas ligadas al cuerpo, ¿cómo ha ido mutando el término violencias en este breve recorrido histórico que planteas en la propuesta de encuentro?

La desaparición durante el proceso fue la marca, es esto que dice Videla, “no están muertos ni vivos, son desaparecidos”. De lo que habla es de un cuerpo no enterrable, no encarcelado, ni un cuerpo libre, ni un cuerpo sepultado, lo que instala una figura que en psicología ligamos con lo siniestro, pero no es una amenaza clara, tiene que ver con ‘algo’ que todos empezamos a sentir como una amenaza: estamos amenazados pero no sabemos porqué.

Esto está muy ligado, en la actualidad, a trabajar el término como violencias (plural) porque es impensable el fenómeno desde una sola disciplina. No es casual que la patología de la época sean los ataques de pánico que están absolutamente ligados a ésta sensación de un miedo, el miedo a morir, el miedo a salir, al contacto y se liga entonces, con lo siniestro y yo elijo leerlo a partir del fenómeno del proceso.

Cuando hablamos de violencias, necesariamente hablamos de cuerpos, esto toma una relevancia significativa en estos tiempos que corren por lo casos de femicidios, asesinatos, matanzas escolares. ¿Qué dimensión cobra la idea de los cuerpos al momento de narrarlos?

Hay una característica, hay un sesgo de la época que es el cuerpo desecho. Desde la aparición de Ángeles Rawson en el CEAMSE, que es el lugar no casualmente donde se procesa la basura, chicas embolsadas, travestis en alcantarillas, el cuerpo de Lucía empalado, Kiara enterrada viva aún embarazada con 14 años; habla de un cuerpo al que hay que someter incluso a un daño mas importante, no alcanza solo con matar sino que hay como un ensañamiento en este punto: o sea, el cuerpo objeto “yo tomo tu cuerpo y puedo hacer de vos lo que quiero” y esto es completamente siniestro.

Por eso trabajar violencias es todo un tema porque la verdad que la violencia existe ancestralmente, si vos lees un párrafo de la Biblia verás que hubo violencias terribles en todas las épocas. Pero el concepto de violencia urbana, yo elijo pensarlo desde Rosa de Olmo, que es quien introduce de algún manera este concepto en Latinoamérica.

En la Argentina la particularidad es que al cuerpo hay que buscarlo, en general la mayoría de los femicidios, travesticidios, empiezan con una desaparición y ahí lanzamos las redes de búsqueda que normalmente terminan con resultados poco felices. No es el mismo fenómeno en México, en Colombia o en Brasil donde las matanzas y la exposición de los cuerpos tiene que ser visible, porque es como una firma de los asesinatos. Entonces, si te cortan las manos es una característica del cartel de Guadalajara, pero si te sacan los ojos es una característica de la zona de Cuerno de Vaca. En Argentina ese fenómeno aún no existe, salvo en los casos de representación de asesinatos vía narcotráfico, sobretodo en las mulas. El fenómeno que yo trabajo, sobre todo en el tema de las muertes de mujeres, tiene que ver con este fenómeno donde el cuerpo se transforma en un objeto y yo ‘muestro mi poder a través de que lo corto, lo trozo’, es decir lo vuelvo a matar reiteradas veces.

¿Qué ocurre cuando las violencias se mediatizan y se asocian a la idea de primicia? ¿Qué rol le cabe al periodismo al momento de informar estos casos?

En la Argentina se ha venido viendo en los últimos cinco años una masacre mediática, se violan cualquier tipo de garantías, porque cuando una persona asesina, igual tiene que ser comprobado y, por el contrario, generalmente todo lo que se dice en los medios el primer día es mentira: la edad de los femicidas, de lo que se ocupan, de los antecedentes que tienen y en muchos casos cómo se llaman, donde vivían y con quiénes vivían.  Los medios salen y dicen, total después digo otra cosa ¿quién se va a acordar? Esto tiene que ver con lo efímero de los cuerpos. Y, ¿cómo se instala? Por repetición, lo que genera que un mismo caso lo pasen varias veces a lo largo del día, no es que son ‘distintos femicidios’, es siempre el mismo pero tratan de buscarle distintos ángulos, y entonces pareciera que, por ejemplo Lugano, está siendo víctima de un asesino que está tirando chicas por el balcón para matarlas; y esto tiene un efecto importante en la población, porque la población tiende a defenderse y  piensa salir a la calle y matar también, cuando en realidad la violencia seguida de muerte, está más ligada a lo ‘intra’ que a lo externo. Son muy pocos casos donde alguien mata a un desconocido.

Algunos/as plantean que la ciudadanía es “morbosa”, que pareciera que en algunos casos el o la lectora que quiere saber más sobre cómo pasó, que porqué sucedió, ¿cómo impactan estas violencias en aquel/aquella que lee, mira, escucha?

Eso pasó siempre, una persona se cae en la calle la diferencia es que ahora la filman. Ser espectador tiene mucho de atractivo y sí, claro que hay un morbo. Pero los medios de comunicación producen vía la imagen y lo que hacen es guiarte la mirada. No es lo mismo ver Crónica que ver TN, sin embargo cuando hay un femicidio todos salen a buscar lo mismo: el cuerpo. Está todo enfocado en la víctima y esto es más siniestro que lo morboso, porque de alguna manera caemos en la victimas que ‘se lo merecen’, que lo han buscado, y las que no.

Foto: Cosecha Roja.

(Luciano Lorenzetti* – 6/4/18) Esto lo escribí anteayer. No lo publiqué porque no me pareció el momento, por respeto al de dolor de lxs allegadxs de Agustina, pero acabo de escuchar al intendente Héctor Gay decir que “hay lugares a los que el Estado no puede llegar” como “la familia” y “las adicciones”, con su lógica conclusión: lo único que puede hacerse es aumentar la represión y bajar la edad de imputabilidad… Así que creo que es impostergable.
Es largo, no pretende erigirse en ningún tipo de defensa, pero sí aportar a la comprensión del hecho. NO acepto respuestas de quien no lo lea hasta el final, ni ninguna que no articule argumentos coherentes.

El cuchillo lleno de sangre y la botella vacía

Tenían entre 12 y 15 años la primera vez que los vi, con cara de vírgenes, cuerpos de malnutridos y sin voz. De ese momento a hoy, pasó todo lo que voy a relatar. Los conocía, los veía casi a diario. Les doy comida, agua –eventualmente una gaseosa, que yo no tomo porque no me gustan-, los he defendido de la discriminación “preventiva” de mis vecinos, de la estafa de algún automovilista en su 0km y del abuso policial (no sin ligarme la respectiva amenaza del postadolescente armado, pero con placa). Se sus nombres, conozco sus gorras, les doy la mano (lo hice el lunes por la tarde, sin ir más lejos), charlaba con ellos mirándonos a la cara (al principio no, claro, gente como ellos no mira a la cara a gente como yo, al menos no hasta que les dan permiso).

Comen pan de ayer que les da una panadería. Toman agua tibia que sale de una canilla que no les pertenece. Mis vecinos no los quieren, no de ahora, no por ladrones y no por asesinos (hasta ayer no lo eran, acá jamás se les supo un robo y nunca le faltaron el respeto a nadie). Desde el primer día los despreciaron porque siempre fueron pobres y porque son feos -“desprolijos”, en su léxico. Quizás ellos no se hayan enterado, aunque seguro lo sintieron: los consorcistas no quieren arreglar las fisuras de la pared que filtra agua porque es muy caro, pero quieren gastar más de $70.000 en una reja para que no puedan sentarse a la sombra en el cantero de la entrada (“¿podés creer que hasta guardan el trapo que usan en la tapa de la luz?”).

Una vez me puse a discutir, en términos poco amables, con el dueño de un Gol negro patente de las nuevitas, porque les dijo que tenían que agradecerle por el peso que les acababa de dar en concepto de limpieza. Literalmente un peso, ese que si te piden para el cambio no tenés y del que ni siquiera sabés que hace una semana la moneda cambió de color: un-veinteavo-de-dólar. Y cualquiera que haya pasado por aquí sabe que no limpiaban parabrisas de prepo, sólo si lo aceptaba el automovilista. Tampoco le ponían precio a su trabajo, aceptaron siempre callados lo que el cliente decidía que valía su labor (algo bien distinto a lo que hacen los odontólogos que nunca los atendieron). Y limpiaban bien. Otra vez les pagué por adelantado a las 17 hs para que me laven el auto (porque yo también soy un profesional con cuatro ruedas que no tiene ganas de limpiar) y me fui, dejándolo solo. Cuando volví a la madrugada, estaba impecable.

Me cansé de ver a la policía revisarles las mochilas. Le sacaban los trapos. Los interrogaban sobre dónde habían conseguido el agua del balde partido en el que mojaban el cepillo de cerdas flojas. Chaleco antibalas, borceguíes, cartuchera abierta, tocando el chumbo. Seis parados contra tres de espaldas, cabeza gacha y manos en la pared. He tenido que llegar a intervenir personalmente ante la expresa violencia verbal y la búsqueda de provocación física, para justificar a posteriori lo consumado de antemano.

No supe quién era el agente porque nunca se sacó el casco y no llevaba identificación, pero no se privó de avisarles a ellos que ya iba a volver, y a mí que ya me iba a encontrar. Desde luego, ante mi insistencia de que ofrezca un motivo de semejante escena, no esgrimió más que un “acudimos a un llamado”, que no pudo explicar cuándo ni por qué se realizó. Delitos cuatro. Tres por parte de la policía: no tenían identificación, estaban adentro del límite municipal de mi casa, el que sin flagrancia, autorización del morante u orden judicial no pueden atravesar, y nos amenazaron explícitamente. Por parte de los pibes uno: trabajo infantil.

El más chiquito siempre fue el menos constante en la asistencia y el primero en irse. El más grande con una conducta casi sarmientina en el trabajo, aunque no supiese qué carajo es eso, ni mucho menos que Sarmiento no faltaba a la escuela porque era la escuela la que iba a su casa. Quizás porque no tenía escuela ni, quién sabe, siquiera un lugar que sintiera como su casa. El del medio jamás me dirigió la palabra, aunque sí me saludaba con un movimiento de cabeza hacia abajo.

Hace un par de semanas, en esos días de agobio infernal, mientras yo estaba de vacaciones pagas y él trabajando a destajo, el mayor me pidió (por favor) un poco de agua fresca, que le brindé en una botella de Gatorade. Al otro día me la devolvió vacía. Que se entienda: me devolvió una botella descartable.

Ayer, tras el homicidio en ocasión de robo de una postadolescente sin placa, los encontraron en una plaza cercana, rodeados de su mochila, un cuchillo lleno de sangre y aspirando pegamento. La presunción de inocencia permanece incólume hasta que un juez determine lo contrario, sólo que habiendo dos inimputables, la cosa se complica. Sin embargo el cuadro resulta casi evidente, para qué negarlo. Y por las dudas ya fueron condenados por todos quienes compartieron sus fotos en situación de aprehensión, empezando por el efectivo policial que cometió el delito de hacerlas circular.

Mis vecinos, créanlo o no, estando el cuerpo de Agustina todavía tibio, ya están contentos. Lo lograron: ahora están del otro lado de la reja. No sólo cumplieron su objetivo, además no gastaron un veinteavo de dólar ni habrá feos pobres que dejen migas de pan en la vereda. El del Gol, cuando se entere que fueron ellos, va a indignarse porque una vez le regaló $0,33 a cada asesino (¡y qué esperás, si les das laburo y ni siquiera te agradecen!). El policía está orgulloso, finalmente puede decir que se enfrentó a delincuentes (va de suyo que a mí nunca me encontró).

Y por si esto fuera poco, saben que tenían razón: esos pendejos que deberían haber estado en la escuela, no merecían tener tampoco la posibilidad de trabajar en una esquina de máximo tránsito, no tenían que recibir pan duro ni agua tibia, porque algún día iban a ser peligrosos. Profecía autocumplida, que le dicen.

¿Por qué no mataron en mi esquina donde se los desprecia y persigue, y sí lo hicieron en un barrio donde no los jodían por andar de joda después de eternas jornadas laborales? Quizás porque las cámaras y la policía cuidan a gente como yo de pibitos limpiavidrios, y no a las familias suburbanas del producto de esta sociedad enferma, violenta y desigual.
No justifico el asesinato, ni pretendo que sigan sus vidas como si no hubiesen cometido un crimen aberrante. Tampoco ignoro a la chica muerta, es la víctima sin atenuantes. Ni siquiera niego que me siento dolido, casi traicionado. Pero quiero dejar en claro que no matan a sangre fría, con un tramontina, por una mochila: matan a sangre tibia, por deshidratada y malnutrida, con tolueno en el cerebro y porque quieren morir, pero no saben cómo.

Y yo estoy como el cuchillo y la botella, con alma llena de sangre y la cabeza vacía.

*Se formó en la escuela pública y es profesor de Historia, becario doctoral (UNS-CONICET).

(Por Paula Ércoli) Nuestra ciudad en los últimos días fue epicentro de casos de violencia en los cuales las principales víctimas fueron mujeres. Las organizaciones feministas y de mujeres buscaron expresarse sobre esta realidad este jueves en la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante.

Pretendían exigir al intendente que “las políticas públicas se amolden a las necesidades imperantes” y que, tanto la máxima autoridad como sus funcionarios/as aplicados a la tarea de elaborar políticas públicas en materia de género y violencia hacia las mujeres se expresen ante estos hechos.

Héctor Gay finalmente suspendió su discurso –según el presidente Nicolás Vitalini “no estaban dadas la condiciones de seguridad” en el recinto-, habló en medios amigos y publicó horas más tarde la lectura frustrada en la página del municipio.

En el texto afirmó que en el último año dieron respuesta  “a una problemática que lamentablemente se ha ido extendiendo: la violencia de género”. Sin mención a las víctimas, destacó en su mensaje digital la presencia del “centro especializado para alojar víctimas de esa violencia” junto con la promesa de mayor capacitación en la materia para los agentes policiales. Mayor compromiso y responsabilidad por parte de su gestión y punto. Siguientes temas: narcotráfico, nuevas inversiones y la “situación de los menores”.

Punto y aparte: nuestra lucha

El 2º Paro Internacional del 8M movilizó a más de 700.000 mujeres, lesbianas, trans, travestis. La construcción de este hecho político alrededor del mundo es un dato de la época y el crecimiento exponencial del feminismo es la prueba más fehaciente. Bahía Blanca no fue la excepción y la movilización trajo consigo el análisis de lo que el municipio está haciendo en materia de violencia de género.

Difícilmente se puedan analizar, balancear o monitorear, como lo propone la Ley 26.485, las políticas públicas en este tema si no hay derecho al acceso a la información o diálogo de la sociedad civil con lxs funcionarixs que están para tomar esta tarea.

En nuestra ciudad contamos con la Dirección de Políticas de Géneros, un estamento del organigrama municipal al cual la organización del Paro le demandó esclarecimiento respecto a la proyección de sus políticas y a la asignación de recursos económicos para implementarlas, dos ejes fundamentales para pensar si la violencia que sufren las mujeres y colectivos disidentes es prioridad política en la gestión de Cambiemos. Hoy, ante estos hechos, el punto cobra más fuerza.

2018: sin novedades en el frente

Para este año no se prevén cambios trascendentales de políticas públicas en materia de violencia de género. Por un lado, se propone la continuidad del nuevo Hogar de Protección Integral para las Víctimas de Violencia de Género inaugurado en septiembre del año pasado con una capacidad para 20 personas incluidos los hijos/as de estas mujeres, en caso de que sean madres.

Este dispositivo fue financiado con el Fondo de Fortalecimiento de Seguridad, partida provincial gestionada por la Secretaría de Seguridad municipal y se articuló con la Red de Hogares de la Provincia. Sin embargo el dispositivo hasta el momento no cuenta con el diseño de una propuesta de formación continua y anual en materia de violencia, fundamental para elevar el nivel de atención de las preceptoras y profesionales que trabajan allí y para contrarrestar cualquier perspectiva de trabajo acotada, que intente equiparar “seguridad ciudadana” con violencia hacia las mujeres.

Además, el refugio -según el relato de mujeres víctimas de violencia- presenta otra dificultad: se desconoce su funcionamiento, sus protocolos de atención y hasta en algunos casos su existencia. Para 2018 el municipio no desarrolló una política de comunicación externa disponible que les permita a estas mujeres considerar el dispositivo como una herramienta al alcance de la mano en situaciones de emergencia. En 2017, según el Informe de Gestión Municipal, sólo 125 mujeres pasaron por el refugio, número reducido si consideramos las casi 700 consultas por denuncia que registró para el último trimestre la Red Local de Violencia de Género.

Promover, servicio de atención y acompañamiento en situaciones de violencia que ya tiene 15 años de funcionamiento; la realización de charlas y seminarios y la presencia del Consultorio Inclusivo para la población trans y travesti, son algunas de las políticas que continúan vigentes para este año. Respecto a esto último poco se conoce, no cuenta con una difusión específica para su real utilización y tampoco figura en el Proyecto de Presupuesto 2018, donde se asignan recursos al Hospital Municipal de Agudos Leónidas Lucero, entidad de salud pública donde funciona el consultorio.

Este año, por lo que se puede observar en el Proyecto de Presupuesto 2018, se incluirían en materia de violencia de género más programas de inserción laboral para jóvenes, mujeres e integrantes de la comunidad LGTBIQ y la creación de la “Casa de Mujeres alrededor del fuego”, espacio de contención para mujeres con dificultad en la crianza. Sin embargo, no hay especificaciones respecto a cómo se ejecutarían estas iniciativas y qué recurso económico se destinaría. Como en todo presupuesto si no hay recurso asignado con una procedencia específica se dificulta constatar la gestión real de la misma.

Presupuesto 2018

Las políticas públicas son gestionadas y sostenidas con recursos económicos asignados; el movimiento feminista desarrolló en los últimos años marcos teóricos económicos que permiten analizar la gestión gubernamental desde su perspectiva ideológica, ponderando cómo esto afecta a la designación de recursos. Es decir en la distribución de partidas presupuestarias se puede analizar que tan presente o ausente está la perspectiva de género.

En Bahía Blanca la situación es particular: se cuenta con una Dirección de Políticas de Géneros pero sin presupuesto propio; a pesar de las promesas 2017 esta situación no se modificó. En el documento presupuestario presentado ante el Concejo Deliberante en enero del corriente año, aparece en su redacción la voluntad de considerar la “jerarquización de la Dirección de Políticas de Género”; sin embargo no hay presupuesto integral de la entidad sino asignaciones dispersas y no vinculadas.

Además, y aquí aparece parte de la falta de perspectiva de género, en 379 páginas la palabra ´mujeres´ aparece sólo 6 veces y la palabra ´género´ sólo 4. Este dato no es menor sino que es una herramientas más que nos permite ver los lineamientos generales del gobierno municipal y a quién están apuntados.

Por otra parte, la discusión del presupuesto se encuentra atravesada por la Declaración de Emergencia Pública en Materia social de Violencia de Género, refrendada el año pasado por el HCD de nuestra ciudad. Esta ordenanza permite la reasignación de partidas presupuestarias en caso de ser necesarias, sin embargo luego de su aprobación no existen novedades que expliquen para qué se la solicitó y dónde se va a utilizar. Punto central de los reclamos del documento construido por las organizaciones feministas y de mujeres para la apertura de sesiones del HCD.

El acceso igualitario a los recursos del Estado se construye promoviendo presupuestos que contemplen la situación de desigualdad entre varones, mujeres y disidencias sexuales. Por lo tanto, si esta situación no es contemplada, se reproducen las desigualdades. Esto se agrava aún más si quienes fueron electos para representarnos, no dimensionan la vocación que el feminismo y los movimientos de mujeres promueven para gestar cambios culturales positivos.

Es el caso del intendente Héctor Gay y de Ricardo Margo, secretario de Cultura cuando consideraron en un programa radial local que las mujeres “se están yendo al pasto” cuando denuncian situaciones de abuso, catapultando estas afirmaciones como una “reverenda estupidez”.

Nuestra sociedad está cambiando y parte de estos cambios son los frutos de la historia del movimiento de mujeres, si la clase política gobernante y otras también, no quieren apuntarlo en sus agendas, el feminismo creará nuevas formas para exigir que las desigualdades se visibilicen y atiendan y que las políticas públicas sean efectivas y adecuadas. Sino seguiremos siendo epicentro y nuestros gobernantes, lxs responsables.

(Editorial*) Ayer debería haberse llevado a cabo la apertura de sesiones ordinarias del Honorable Concejo Deliberante con la presencia del intendente Héctor Gay. En cambio, el oficialismo decidió no llevar adelante el normal funcionamiento de esta instancia de vigor institucional.

El presidente del cuerpo deliberativo, Nicolás Vitalini, dijo que “no estaban dadas las condiciones” para llevar adelante la sesión y atribuyó esa supuesta falta de condiciones a la presencia de organizaciones y gente de a pie que fueron a reclamar por diferentes cosas.

La primera cuestión a señalar es que, si Nicolás “doble voto” Vitalini se refiere a las condiciones de seguridad, no se entiende que esboce este aspecto a modo de reclamo ya que no es otro funcionario que él mismo el responsable de arbitrar los medios en tal sentido. Por lo que, en una lectura literal, se desprende que, según lo dicho por Vitalini, la responsabilidad de haber suspendido la sesión es del propio Vitalini.

El segundo elemento versa acerca de la calidad democrática que padecemos en Bahía Blanca. Las mentadas “condiciones” no son otra cosa que presencia de diferentes reclamos ante quienes ofician de representantes del pueblo. Gente que reclama a quienes deben representarles. Esas eran las “condiciones” que según Vitalini no le permitieron sesionar. Hablamos de la participación política directa. Para quién preside el cuerpo político por excelencia a nivel local la participación política y la organización son condiciones que no le permiten sesionar. Una clara expresión de la falta de cintura, incapacidad de resolución política y pobre formación cívica del sujeto.

Pero peor aún, la ceguera absoluta de no reconocer que si toda esa gente estaba ahí levantando la voz para ser escuchada fue centralmente porque el oficialismo no dio respuesta a ninguna respuesta por vía institucional. Porque se cagan en todo lo que no les diga “sí, señor”. Porque ejercen el mandato de origen democrático de manera autoritaria: sólo escuchan a sus socios y a quienes están afines políticamente.

El tercer aspecto es que sólo una mirada obtusa puede atribuir al “kirchnerismo” o a “grupos de izquierda” lo que en rigor fue presencia de los más diversos sectores sociales con reclamos genuinos. Es una estigmatización consciente y macartista construida y forzada para evitar asumir la responsabilidad política concreta que tienen las acciones de gobierno y del legislativo. Muchos de los reclamos y demandas de ayer tienen que ver con acciones tomadas por la actual gestión.

Un capítulo aparte merece el tratamiento mediático. Cada vez más se diferencia en las prácticas periodísticas bahienses una “grieta” perversa: por un lado, la cobertura que dan quienes se desempeñan como trabajadores/as de prensa muchas veces refleja lo que ocurre en el lugar de la crónica. Pero el rol de los editores, que responden a los intereses de las empresas de comunicación, desvirtúan los materiales enviados, mintiendo, difamando y escribiéndole las primeras líneas de justificación al oficialismo, sobre las cuales luego desarrollan sus defensas. Una verdadera militancia del proyecto oficialista. Nunca hubo un periodismo tan militante en esta ciudad.

Miremos si no dónde pusieron el foco. Habiendo decenas de expresiones de reclamo decidieron enfocarse en un fragmento de menos de un minuto en el que un dirigente gremial expone, ante la falta de presencia del intendente a quien se le iba a entregar una nota, que debería estar ahí.

Ayer no hubo ningún hecho de violencia por parte de la ciudadanía organizada. Esto hay que recalcarlo. Sí hay violencia institucional cuando a un pibe o a una piba les dejan si su orquesta. En cambio muchos editores decidieron poner el foco ahí. “Tal vez el reclamo sea genuino pero no es la forma”, dicen. ¿Y cuál es la forma? ¿Cuál es la forma cuando todas las vías institucionales son desoídas y por respuesta hay ignorancia y maltrato?

Lo concreto es que ayer el jefe comunal debía hacerse presente ante el órgano de representación parlamentaria de la ciudad. En cambio, se escondió el pueblo. Ayer debería haber dado un discurso en el ámbito público. En cambio, esta mañana fue a refugiarse entre las cuatro paredes custodiadas del medio privado que financian sus aportistas de campaña.

Y que quede claro: a espaldas incluso de su electorado. Por nadie votó a este gobierno para que cierre orquestas, para que apriete docente, para que eche talleristas o para que pisen a los más débiles. ¿Pobreza cero era el lema de campaña? “Calidad democrática 0” es la acción concreta. Están a contramarea de su propio electorado. Como están dadas las cosas, el faltazo de ayer de Héctor Gay a la apertura de sesiones en el HCD mostró a un dirigente político cuya actitud concreta no representa ni siquiera la voluntad de sus propios votantes.

*Por Astor Vitali