(Por Astor Vitali) El pedido del presidente Macri al Fondo Monetario Internacional se presenta como un “retorno” al FMI (del que Argentina no se había ido). La decisión se da en un contexto de inestabilidad monetaria y sensación de falta de manejo económico por parte del gobierno.

La semana pasada, antes de la suba del dólar, hubo ganadores. Porque hubo “informados” que se la llevaron antes de la suba. Y por supuesto la especulación financiera maneja sus recursos al respecto.

Desde el punto de vista político, hablar del “retorno” al Fondo tiene alto impacto simbólico y práctico. A nadie se le escapa que pedir, mucho más en un contexto desfavorable, implica someterse no solamente a los monitoreos del organismo de crédito internacional sino además a imposiciones de recorte de gasto público.

Cuando se achica el gasto público se ve afectado el sector de jubilados y jubiladas que representa casi un tercio del llamado “gasto público” (inversión social). Que nadie se llame a engaño, eso lo van a pedir. La apuesta de obra pública con la que el gobierno pensaba inyectar dinero a la economía viva también será restringida para garantizar los objetivos fiscales, como ya anunciaron. A esto hay que sumarle la caída de consumo empujada por la realidad inflacionaria que superará ampliamente las proyecciones del gobierno (15 por ciento).

Desde el punto de vista económico implica hipotecar recursos futuros que no podrán ser utilizados para necesidades estratégicas. Implica ganancias para especulación y recesión para la economía real.

Mientras tanto, el Congreso es el escenario del show de las piedras cruzadas. De un lado ssacuden contra las políticas económicas que claramente castigan a los sectores populares y de otro hablarán de irresponsabilidad y desestabilización. El espectáculo se transmite en vivo y en directo.

Lo cierto es que, salvo que al gobierno se le vaya todo de las manos, las cartas de Cambiemos no están echadas y aún tienen margen para tomar todas estas medidas en un año no electoral como este y luego intentar promover una recomposición de la imagen de gobierno o hacer jugar a La reina. La oposición tiene lugar para tirar piedra pero sin lastimar fatalmente porque aún no están reunidos los consensos necesarios para oponer alternativa a la gobernabilidad del Pro y sus secuaces radicales (una banda nociva y consumida por el rencor).

En este contexto, muchos dirigentes gremiales obsecuentes aceptaron una pauta del 15 por ciento sin cláusula gatillo. El 15 por ciento ya es historia. Las masas asalariadas pierden este año como lo vienen haciendo desde el comienzo de la gestión macrista. Pero hay que estar alertas porque esos dirigentes ya pierden credibilidad rápidamente. Pasan cosas por debajo de la superficie burocrática del sindicalismo argentino.

En el medio, hay una Historia de la deuda con idas y vueltas. Entre los endeudamientos y el “desendeudamiento” que fue presentado como una gesta heroica y soberana, los recursos públicos y privados no fueron nunca a financiar un programa de crecimiento basado en la industria y el empleo estable. Nunca recursos hacia un proyecto que no dependa de los menesteres internacionales. Ayer Macri lo dijo sin rodeos, “Argentina depende mucho de la financiación extranjera”. Gana un modelo estable de especulación financiera y el trabajo precario. Por goleada.

Entre endeudamientos y “desendeudamiento” hay un juego complementario con la pelota manchada de sudor y sangre. En ese juego son delanteros senadores, diputados, concejales, gobernadores, jueces, fiscales y funcionarios de toda calaña. A veces en la defensa y a veces de volante van los medios de comunicación hegemónicos que siempre la patean al córner de la superficialidad del debate y jamás se meten un gol en contra.

De espectadores, que a veces gritan y a veces no, va una tribuna plagada de los que nunca juegan. De los que la van pasar. Pero estos son los que pagan la cuota para saldar las deudas del Club.

Hay que parar la pelota. Hay que parar la pelota porque siempre la patean los mismos y nunca la tribuna hace la jugada táctica para romper el juego perverso entre endeudamiento y “desendeudamiento”.

Hay que hacer un equipo verdaderamente popular. Los y las de abajo no están jugando pero son los que sufren la derrota. Siguen pasivos en la tribuna, expectantes de que el equipo de sus amores pateé bien, que jueguen por la camiseta. Pero su equipo ahora juego por el campeonato, ya no por la camiseta.

Mientras que en el campo de juego siempre estén los mismos, podrá haber cambio de equipo pero la jugada será la misma.

El problema de la dependencia de la especulación (es decir, la desinversión sistemática y el saqueo de recursos) es estructural. Con esos jugadores no se puede jugar ni un amistoso. Ellos sí tienen puesta la camiseta.

No alcanzó ni alcanza con mandar al FMI al descenso. Siempre pueden volver. Hay que sacarles la roja.

En el marco de la carta abierta realizada por varixs periodistas y comunicadorxs bahienses respecto al tratamiento de las noticias referidas a los últimos hechos de violencia en la ciudad, la periodista y locutora, Virginia Calzada Frache habló con FM De la Calle.

“Se sucedieron en Bahía Blanca en muy corto tiempo, muchos sucesos lamentablemente violentos no solo para las mujeres sino para niños, niñas, adolescentes y fue abrumador, o por lo menos así lo viví yo, el tratamiento que se les dio a los mismos”.

“A veces, hay cosas que suceden por azar pero también tiene que ver con lo que sucedió en estos último días. Digo el azar porque nos encontramos con los colegas y ahí pusimos en común y dijimos: porqué no escribimos, porqué no ponemos algo, porqué no dejamos sentado públicamente que no todo es lo mismo, que no todas las coberturas se hacen desde el mismo lugar y quede allí públicamente”.

Respecto a su percepción sobre la publicación de esta carta pública, la periodista explicó que “a mí me hace mucho ruido esta cuestión que tiene ver con marcar algunas situaciones como que son la excepción. Y esto lo traduzco en que cuando se adjetiva o se dice, por ejemplo, de casos de femicidio o de situaciones de violencia de hombres hacia mujeres, lo catalogan como ‘el loco’, ‘el monstruo’ y a mí eso me hace mucho ruido y lo planteé con las compañeras y los compañeros”.

“Si nosotros lo planteamos como que es la excepción, como que es ‘el monstruo’ perdemos la responsabilidad que tenemos como sociedad, porque yo creo que ese hombre es producto de esa sociedad, y como es producto de esta sociedad nos tenemos que empezar a hacer cargo. Si lo aislamos, queda ahí aislado y como sociedad no nos hacemos cargo. Bueno, también hagámonos cargo como periodistas cómo construimos esos mensajes, qué pasa con la construcción de esos mensajes, cómo contamos esas historias, desde dónde nos paramos para contar esas historias, para mí eso era muy importante”.

Somos periodistas, comunicadores/as y trabajadoras/es de diversos medios de comunicación de la ciudad de Bahía Blanca, reunidos ante la necesidad de expresar nuestra preocupación por las coberturas periodísticas y el ejercicio de nuestra profesión en la ciudad. Les hablamos a ustedes, lectores y lectoras, audiencias, estudiantes, docentes de la comunicación y a quien desee escuchar lo que tenemos para decir.

Construimos esta carta abierta desde el pleno convencimiento que el llamado ‘periodismo independiente y objetivo’ no existe, ni tampoco la idea corporativa del “periodismo”. Lo que hay son diversas miradas editoriales desde donde relatar la realidad y construir una interpretación de ella. En ese ejercicio creemos que la libertad de expresión, la ética periodística y la responsabilidad social que debemos ejercer, está en riesgo por la forma de dar construcción y tratamiento a esas noticias.

En las últimas semanas en nuestra ciudad se sucedieron varios hechos de violencia social que requieren de nuestra práctica periodística el máximo cuidado y respeto con estos principios básicos de la profesión. Los tiempos que corren son complejos y por lo tanto vulnerables al tratamiento que cada medio otorga a los casos; en este sentido si las herramientas que tenemos a nuestro alcance no son aplicadas de forma responsable con la información, corremos el riesgo de faltar a la veracidad de los acontecimientos y romper con los límites de nuestro sistema constitucional de derechos. Si instalamos una noticia adulterada como verdad, no sólo se falsea y miente, sino que también, se manipula a plena conciencia.

La tergiversación, el sensacionalismo, la provocación y la idea de la primicia desmembrada, son acciones tendientes a fomentar aún más la violencia social existente y a reproducir parámetros estigmatizadores y lapidarios.

Los alarmantes sucesos de violencia hacia las mujeres que se vienen sucediendo, en aumento en las últimas semanas, merecen al menos replantearnos algunas formas delejercicio de la profesión, entendiendo que los medios de comunicación son constructores de realidades y legitimadores de conductas. Cuando se dice que esos “hombres violentos” son la excepción a una regla, a una sociedad, y no el producto de una sociedad violenta, se legitiman con palabras y se aíslan como único emergente. Entonces se re victimiza a las víctimas y perdemos de vista la responsabilidad como sociedad.

El caso reciente de la difusión ilegal de imágenes de menores de edad ante el asesinato de Agustina Bustos, el nivel de exposición del docente Sebastián Maidana, la creación de escenarios más ficcionales que periodísticos del caso de las dos mujeres secuestradas, llevando los relatos a la morbosidad sin respeto por los derechos personalísimos, y la utilización de ideas estigmatizadoras son sólo algunas muestras de lo expresado anteriormente.

Como no creemos en la censura, tampoco censuramos nuestra palabra, pero sí creemos que esta lógica se aplica a nuestra profesión, cuando las únicas fuentes periodísticas son aquellas que faltan en algunos casos a su profesionalismo y que desde el lugar que ocupan en la estructura de poder las convierte en parte del problema y no de la solución.

Proponemos una carta abierta a la sociedad en su conjunto porque los/as trabajadores de la comunicación también somos parte de una sociedad que pretende informar y ser informados/as con la mayor rigurosidad y coherencia posible, de esta manera los y las abajo firmantes nos comprometemos a ejercer con profesionalismo y responsabilidad nuestra tarea.

Anabella Tarabelli, periodista; Gisela Estremador, periodista; Joaquín Baridón, periodista; Gabriel Cena, comunicador; Virginia Calzada Frache, periodista; Luis Cano, periodista; Sandra Crucianelli, periodista; Gabriel Bermúdez, periodista; Mariano Álvarez, periodista; Matías Oyamburo, periodista; Matías Freidig, periodista; Gretel Walz, periodista; Virginia Pascual, periodista; Mauro Llaneza, periodista; Mariela Dobal, periodista; Giuliana Crucianelli, periodista; Paula Ercoli, periodista; Soledad Reuque, periodista; Astor Vitali, periodista; Emanuel Brianne, fotógrafo; Sol Azcárate, periodista; Marcelo Lev, periodista; Diego Kenis, periodista; Denise Navarrete, periodista; Natalia Schnaider, periodista; Rodolfo Formosa, camarógrafo; Mario Fernando Etchegorry, camarógrafo; Mauro Salvador, comunicador; Federico Hidalgo, periodista; José Cornejo, periodista; Rocío Cereijo, periodista; Sergio Segui, periodista; Matías Aguirre, periodista; Martín Ruperez, camarógrafo; Carla Pereuilh, periodista; Facundo Muñoz, periodista; Facundo Morales, fotógrafo; Soledad Llobet, periodista; José Luis Díaz, operador de control central; Marcelo Cejpek, productor; Emiliano Falco, operador de control central; Oscar Contreras trabajador jubilado de control central; Analía Garelli, reportera gráfica; Antonio Ferullo, control central; Roberto Fiori, control central; Guillermo Aversano, productor; Cristian Romero, camarógrafo; Ángel Dantagnan, conductor-comunicador; Belén López, locutora; Brenda Ghiberti, periodista.

Este fin de semana Estados Unidos, con el apoyo de Inglaterra y Francia, bombardeó nuevamente a Siria por la supuesta existencia de depósitos con armas químicas.

“La invasión viene prácticamente desde el 2011 cuando estaban invadiendo Libia. En 2007, Democracy Now, una revista estadounidense, y otros medios publicaron las declaraciones del general Ramsey Clark, ex jefe del comando de la OTAN, donde denunciaba que Estados Unidos tenía una lista de países que iba a invadir”, explicó a FM De la Calle, la analista internacional Stella Calloni.

La periodista sostuvo que esto es “una guerra colonial del Siglo XXI que ha comenzado Estados Unidos y sus asociados. Es una Europa colonizada porque contra la expresión de su pueblo como estamos viendo en Gran Bretaña y otros países, están acompañando a Estados Unidos en donde ellos simplemente ponen la plata para comprar las armas”.

Acerca de la supuesta existencia de armas químicas en Siria, Calloni comentó que “las que llegaron, está todo probado por investigadores europeos, venían por parte de Arabia Saudita”.

“Cuando Siria va ganando con el apoyo que pidió a Rusia, se demostró que lo que había hecho Estados Unidos, Francia, Israel y Gran Bretaña era bombardear las infraestructuras Sirias”, explicó.

(Por Paula Ércoli) Tiempos violentos corren, o más bien tiempos signados por una crisis social donde pareciera que las violencias, en sus más amplias expresiones, son noticia corriente. Cómo narrarlas y darles tratamiento sigue siendo materia pendiente del periodismo.

Miriam Maidana es psicoanalista, docente de la UBA, investigadora y columnista del portal de noticias digital Cosecha Roja. Actualmente coordina un taller en este medio digital sobre cómo narrar las violencias. Su punto de partida es el análisis de la relación construida a lo largo del tiempo entre la noción de violencias y de cuerpos.

En la introducción al taller que estás impartiendo en Cosecha Roja planteás que a partir de la irrupción de la dictadura cívico militar hasta la actualidad en nuestro país es posible “escuchar” la expansión de conductas violentas ligadas al cuerpo, ¿cómo ha ido mutando el término violencias en este breve recorrido histórico que planteas en la propuesta de encuentro?

La desaparición durante el proceso fue la marca, es esto que dice Videla, “no están muertos ni vivos, son desaparecidos”. De lo que habla es de un cuerpo no enterrable, no encarcelado, ni un cuerpo libre, ni un cuerpo sepultado, lo que instala una figura que en psicología ligamos con lo siniestro, pero no es una amenaza clara, tiene que ver con ‘algo’ que todos empezamos a sentir como una amenaza: estamos amenazados pero no sabemos porqué.

Esto está muy ligado, en la actualidad, a trabajar el término como violencias (plural) porque es impensable el fenómeno desde una sola disciplina. No es casual que la patología de la época sean los ataques de pánico que están absolutamente ligados a ésta sensación de un miedo, el miedo a morir, el miedo a salir, al contacto y se liga entonces, con lo siniestro y yo elijo leerlo a partir del fenómeno del proceso.

Cuando hablamos de violencias, necesariamente hablamos de cuerpos, esto toma una relevancia significativa en estos tiempos que corren por lo casos de femicidios, asesinatos, matanzas escolares. ¿Qué dimensión cobra la idea de los cuerpos al momento de narrarlos?

Hay una característica, hay un sesgo de la época que es el cuerpo desecho. Desde la aparición de Ángeles Rawson en el CEAMSE, que es el lugar no casualmente donde se procesa la basura, chicas embolsadas, travestis en alcantarillas, el cuerpo de Lucía empalado, Kiara enterrada viva aún embarazada con 14 años; habla de un cuerpo al que hay que someter incluso a un daño mas importante, no alcanza solo con matar sino que hay como un ensañamiento en este punto: o sea, el cuerpo objeto “yo tomo tu cuerpo y puedo hacer de vos lo que quiero” y esto es completamente siniestro.

Por eso trabajar violencias es todo un tema porque la verdad que la violencia existe ancestralmente, si vos lees un párrafo de la Biblia verás que hubo violencias terribles en todas las épocas. Pero el concepto de violencia urbana, yo elijo pensarlo desde Rosa de Olmo, que es quien introduce de algún manera este concepto en Latinoamérica.

En la Argentina la particularidad es que al cuerpo hay que buscarlo, en general la mayoría de los femicidios, travesticidios, empiezan con una desaparición y ahí lanzamos las redes de búsqueda que normalmente terminan con resultados poco felices. No es el mismo fenómeno en México, en Colombia o en Brasil donde las matanzas y la exposición de los cuerpos tiene que ser visible, porque es como una firma de los asesinatos. Entonces, si te cortan las manos es una característica del cartel de Guadalajara, pero si te sacan los ojos es una característica de la zona de Cuerno de Vaca. En Argentina ese fenómeno aún no existe, salvo en los casos de representación de asesinatos vía narcotráfico, sobretodo en las mulas. El fenómeno que yo trabajo, sobre todo en el tema de las muertes de mujeres, tiene que ver con este fenómeno donde el cuerpo se transforma en un objeto y yo ‘muestro mi poder a través de que lo corto, lo trozo’, es decir lo vuelvo a matar reiteradas veces.

¿Qué ocurre cuando las violencias se mediatizan y se asocian a la idea de primicia? ¿Qué rol le cabe al periodismo al momento de informar estos casos?

En la Argentina se ha venido viendo en los últimos cinco años una masacre mediática, se violan cualquier tipo de garantías, porque cuando una persona asesina, igual tiene que ser comprobado y, por el contrario, generalmente todo lo que se dice en los medios el primer día es mentira: la edad de los femicidas, de lo que se ocupan, de los antecedentes que tienen y en muchos casos cómo se llaman, donde vivían y con quiénes vivían.  Los medios salen y dicen, total después digo otra cosa ¿quién se va a acordar? Esto tiene que ver con lo efímero de los cuerpos. Y, ¿cómo se instala? Por repetición, lo que genera que un mismo caso lo pasen varias veces a lo largo del día, no es que son ‘distintos femicidios’, es siempre el mismo pero tratan de buscarle distintos ángulos, y entonces pareciera que, por ejemplo Lugano, está siendo víctima de un asesino que está tirando chicas por el balcón para matarlas; y esto tiene un efecto importante en la población, porque la población tiende a defenderse y  piensa salir a la calle y matar también, cuando en realidad la violencia seguida de muerte, está más ligada a lo ‘intra’ que a lo externo. Son muy pocos casos donde alguien mata a un desconocido.

Algunos/as plantean que la ciudadanía es “morbosa”, que pareciera que en algunos casos el o la lectora que quiere saber más sobre cómo pasó, que porqué sucedió, ¿cómo impactan estas violencias en aquel/aquella que lee, mira, escucha?

Eso pasó siempre, una persona se cae en la calle la diferencia es que ahora la filman. Ser espectador tiene mucho de atractivo y sí, claro que hay un morbo. Pero los medios de comunicación producen vía la imagen y lo que hacen es guiarte la mirada. No es lo mismo ver Crónica que ver TN, sin embargo cuando hay un femicidio todos salen a buscar lo mismo: el cuerpo. Está todo enfocado en la víctima y esto es más siniestro que lo morboso, porque de alguna manera caemos en la victimas que ‘se lo merecen’, que lo han buscado, y las que no.

Foto: Cosecha Roja.

(Luciano Lorenzetti* – 6/4/18) Esto lo escribí anteayer. No lo publiqué porque no me pareció el momento, por respeto al de dolor de lxs allegadxs de Agustina, pero acabo de escuchar al intendente Héctor Gay decir que “hay lugares a los que el Estado no puede llegar” como “la familia” y “las adicciones”, con su lógica conclusión: lo único que puede hacerse es aumentar la represión y bajar la edad de imputabilidad… Así que creo que es impostergable.
Es largo, no pretende erigirse en ningún tipo de defensa, pero sí aportar a la comprensión del hecho. NO acepto respuestas de quien no lo lea hasta el final, ni ninguna que no articule argumentos coherentes.

El cuchillo lleno de sangre y la botella vacía

Tenían entre 12 y 15 años la primera vez que los vi, con cara de vírgenes, cuerpos de malnutridos y sin voz. De ese momento a hoy, pasó todo lo que voy a relatar. Los conocía, los veía casi a diario. Les doy comida, agua –eventualmente una gaseosa, que yo no tomo porque no me gustan-, los he defendido de la discriminación “preventiva” de mis vecinos, de la estafa de algún automovilista en su 0km y del abuso policial (no sin ligarme la respectiva amenaza del postadolescente armado, pero con placa). Se sus nombres, conozco sus gorras, les doy la mano (lo hice el lunes por la tarde, sin ir más lejos), charlaba con ellos mirándonos a la cara (al principio no, claro, gente como ellos no mira a la cara a gente como yo, al menos no hasta que les dan permiso).

Comen pan de ayer que les da una panadería. Toman agua tibia que sale de una canilla que no les pertenece. Mis vecinos no los quieren, no de ahora, no por ladrones y no por asesinos (hasta ayer no lo eran, acá jamás se les supo un robo y nunca le faltaron el respeto a nadie). Desde el primer día los despreciaron porque siempre fueron pobres y porque son feos -“desprolijos”, en su léxico. Quizás ellos no se hayan enterado, aunque seguro lo sintieron: los consorcistas no quieren arreglar las fisuras de la pared que filtra agua porque es muy caro, pero quieren gastar más de $70.000 en una reja para que no puedan sentarse a la sombra en el cantero de la entrada (“¿podés creer que hasta guardan el trapo que usan en la tapa de la luz?”).

Una vez me puse a discutir, en términos poco amables, con el dueño de un Gol negro patente de las nuevitas, porque les dijo que tenían que agradecerle por el peso que les acababa de dar en concepto de limpieza. Literalmente un peso, ese que si te piden para el cambio no tenés y del que ni siquiera sabés que hace una semana la moneda cambió de color: un-veinteavo-de-dólar. Y cualquiera que haya pasado por aquí sabe que no limpiaban parabrisas de prepo, sólo si lo aceptaba el automovilista. Tampoco le ponían precio a su trabajo, aceptaron siempre callados lo que el cliente decidía que valía su labor (algo bien distinto a lo que hacen los odontólogos que nunca los atendieron). Y limpiaban bien. Otra vez les pagué por adelantado a las 17 hs para que me laven el auto (porque yo también soy un profesional con cuatro ruedas que no tiene ganas de limpiar) y me fui, dejándolo solo. Cuando volví a la madrugada, estaba impecable.

Me cansé de ver a la policía revisarles las mochilas. Le sacaban los trapos. Los interrogaban sobre dónde habían conseguido el agua del balde partido en el que mojaban el cepillo de cerdas flojas. Chaleco antibalas, borceguíes, cartuchera abierta, tocando el chumbo. Seis parados contra tres de espaldas, cabeza gacha y manos en la pared. He tenido que llegar a intervenir personalmente ante la expresa violencia verbal y la búsqueda de provocación física, para justificar a posteriori lo consumado de antemano.

No supe quién era el agente porque nunca se sacó el casco y no llevaba identificación, pero no se privó de avisarles a ellos que ya iba a volver, y a mí que ya me iba a encontrar. Desde luego, ante mi insistencia de que ofrezca un motivo de semejante escena, no esgrimió más que un “acudimos a un llamado”, que no pudo explicar cuándo ni por qué se realizó. Delitos cuatro. Tres por parte de la policía: no tenían identificación, estaban adentro del límite municipal de mi casa, el que sin flagrancia, autorización del morante u orden judicial no pueden atravesar, y nos amenazaron explícitamente. Por parte de los pibes uno: trabajo infantil.

El más chiquito siempre fue el menos constante en la asistencia y el primero en irse. El más grande con una conducta casi sarmientina en el trabajo, aunque no supiese qué carajo es eso, ni mucho menos que Sarmiento no faltaba a la escuela porque era la escuela la que iba a su casa. Quizás porque no tenía escuela ni, quién sabe, siquiera un lugar que sintiera como su casa. El del medio jamás me dirigió la palabra, aunque sí me saludaba con un movimiento de cabeza hacia abajo.

Hace un par de semanas, en esos días de agobio infernal, mientras yo estaba de vacaciones pagas y él trabajando a destajo, el mayor me pidió (por favor) un poco de agua fresca, que le brindé en una botella de Gatorade. Al otro día me la devolvió vacía. Que se entienda: me devolvió una botella descartable.

Ayer, tras el homicidio en ocasión de robo de una postadolescente sin placa, los encontraron en una plaza cercana, rodeados de su mochila, un cuchillo lleno de sangre y aspirando pegamento. La presunción de inocencia permanece incólume hasta que un juez determine lo contrario, sólo que habiendo dos inimputables, la cosa se complica. Sin embargo el cuadro resulta casi evidente, para qué negarlo. Y por las dudas ya fueron condenados por todos quienes compartieron sus fotos en situación de aprehensión, empezando por el efectivo policial que cometió el delito de hacerlas circular.

Mis vecinos, créanlo o no, estando el cuerpo de Agustina todavía tibio, ya están contentos. Lo lograron: ahora están del otro lado de la reja. No sólo cumplieron su objetivo, además no gastaron un veinteavo de dólar ni habrá feos pobres que dejen migas de pan en la vereda. El del Gol, cuando se entere que fueron ellos, va a indignarse porque una vez le regaló $0,33 a cada asesino (¡y qué esperás, si les das laburo y ni siquiera te agradecen!). El policía está orgulloso, finalmente puede decir que se enfrentó a delincuentes (va de suyo que a mí nunca me encontró).

Y por si esto fuera poco, saben que tenían razón: esos pendejos que deberían haber estado en la escuela, no merecían tener tampoco la posibilidad de trabajar en una esquina de máximo tránsito, no tenían que recibir pan duro ni agua tibia, porque algún día iban a ser peligrosos. Profecía autocumplida, que le dicen.

¿Por qué no mataron en mi esquina donde se los desprecia y persigue, y sí lo hicieron en un barrio donde no los jodían por andar de joda después de eternas jornadas laborales? Quizás porque las cámaras y la policía cuidan a gente como yo de pibitos limpiavidrios, y no a las familias suburbanas del producto de esta sociedad enferma, violenta y desigual.
No justifico el asesinato, ni pretendo que sigan sus vidas como si no hubiesen cometido un crimen aberrante. Tampoco ignoro a la chica muerta, es la víctima sin atenuantes. Ni siquiera niego que me siento dolido, casi traicionado. Pero quiero dejar en claro que no matan a sangre fría, con un tramontina, por una mochila: matan a sangre tibia, por deshidratada y malnutrida, con tolueno en el cerebro y porque quieren morir, pero no saben cómo.

Y yo estoy como el cuchillo y la botella, con alma llena de sangre y la cabeza vacía.

*Se formó en la escuela pública y es profesor de Historia, becario doctoral (UNS-CONICET).

(Por Paula Ércoli) Nuestra ciudad en los últimos días fue epicentro de casos de violencia en los cuales las principales víctimas fueron mujeres. Las organizaciones feministas y de mujeres buscaron expresarse sobre esta realidad este jueves en la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante.

Pretendían exigir al intendente que “las políticas públicas se amolden a las necesidades imperantes” y que, tanto la máxima autoridad como sus funcionarios/as aplicados a la tarea de elaborar políticas públicas en materia de género y violencia hacia las mujeres se expresen ante estos hechos.

Héctor Gay finalmente suspendió su discurso –según el presidente Nicolás Vitalini “no estaban dadas la condiciones de seguridad” en el recinto-, habló en medios amigos y publicó horas más tarde la lectura frustrada en la página del municipio.

En el texto afirmó que en el último año dieron respuesta  “a una problemática que lamentablemente se ha ido extendiendo: la violencia de género”. Sin mención a las víctimas, destacó en su mensaje digital la presencia del “centro especializado para alojar víctimas de esa violencia” junto con la promesa de mayor capacitación en la materia para los agentes policiales. Mayor compromiso y responsabilidad por parte de su gestión y punto. Siguientes temas: narcotráfico, nuevas inversiones y la “situación de los menores”.

Punto y aparte: nuestra lucha

El 2º Paro Internacional del 8M movilizó a más de 700.000 mujeres, lesbianas, trans, travestis. La construcción de este hecho político alrededor del mundo es un dato de la época y el crecimiento exponencial del feminismo es la prueba más fehaciente. Bahía Blanca no fue la excepción y la movilización trajo consigo el análisis de lo que el municipio está haciendo en materia de violencia de género.

Difícilmente se puedan analizar, balancear o monitorear, como lo propone la Ley 26.485, las políticas públicas en este tema si no hay derecho al acceso a la información o diálogo de la sociedad civil con lxs funcionarixs que están para tomar esta tarea.

En nuestra ciudad contamos con la Dirección de Políticas de Géneros, un estamento del organigrama municipal al cual la organización del Paro le demandó esclarecimiento respecto a la proyección de sus políticas y a la asignación de recursos económicos para implementarlas, dos ejes fundamentales para pensar si la violencia que sufren las mujeres y colectivos disidentes es prioridad política en la gestión de Cambiemos. Hoy, ante estos hechos, el punto cobra más fuerza.

2018: sin novedades en el frente

Para este año no se prevén cambios trascendentales de políticas públicas en materia de violencia de género. Por un lado, se propone la continuidad del nuevo Hogar de Protección Integral para las Víctimas de Violencia de Género inaugurado en septiembre del año pasado con una capacidad para 20 personas incluidos los hijos/as de estas mujeres, en caso de que sean madres.

Este dispositivo fue financiado con el Fondo de Fortalecimiento de Seguridad, partida provincial gestionada por la Secretaría de Seguridad municipal y se articuló con la Red de Hogares de la Provincia. Sin embargo el dispositivo hasta el momento no cuenta con el diseño de una propuesta de formación continua y anual en materia de violencia, fundamental para elevar el nivel de atención de las preceptoras y profesionales que trabajan allí y para contrarrestar cualquier perspectiva de trabajo acotada, que intente equiparar “seguridad ciudadana” con violencia hacia las mujeres.

Además, el refugio -según el relato de mujeres víctimas de violencia- presenta otra dificultad: se desconoce su funcionamiento, sus protocolos de atención y hasta en algunos casos su existencia. Para 2018 el municipio no desarrolló una política de comunicación externa disponible que les permita a estas mujeres considerar el dispositivo como una herramienta al alcance de la mano en situaciones de emergencia. En 2017, según el Informe de Gestión Municipal, sólo 125 mujeres pasaron por el refugio, número reducido si consideramos las casi 700 consultas por denuncia que registró para el último trimestre la Red Local de Violencia de Género.

Promover, servicio de atención y acompañamiento en situaciones de violencia que ya tiene 15 años de funcionamiento; la realización de charlas y seminarios y la presencia del Consultorio Inclusivo para la población trans y travesti, son algunas de las políticas que continúan vigentes para este año. Respecto a esto último poco se conoce, no cuenta con una difusión específica para su real utilización y tampoco figura en el Proyecto de Presupuesto 2018, donde se asignan recursos al Hospital Municipal de Agudos Leónidas Lucero, entidad de salud pública donde funciona el consultorio.

Este año, por lo que se puede observar en el Proyecto de Presupuesto 2018, se incluirían en materia de violencia de género más programas de inserción laboral para jóvenes, mujeres e integrantes de la comunidad LGTBIQ y la creación de la “Casa de Mujeres alrededor del fuego”, espacio de contención para mujeres con dificultad en la crianza. Sin embargo, no hay especificaciones respecto a cómo se ejecutarían estas iniciativas y qué recurso económico se destinaría. Como en todo presupuesto si no hay recurso asignado con una procedencia específica se dificulta constatar la gestión real de la misma.

Presupuesto 2018

Las políticas públicas son gestionadas y sostenidas con recursos económicos asignados; el movimiento feminista desarrolló en los últimos años marcos teóricos económicos que permiten analizar la gestión gubernamental desde su perspectiva ideológica, ponderando cómo esto afecta a la designación de recursos. Es decir en la distribución de partidas presupuestarias se puede analizar que tan presente o ausente está la perspectiva de género.

En Bahía Blanca la situación es particular: se cuenta con una Dirección de Políticas de Géneros pero sin presupuesto propio; a pesar de las promesas 2017 esta situación no se modificó. En el documento presupuestario presentado ante el Concejo Deliberante en enero del corriente año, aparece en su redacción la voluntad de considerar la “jerarquización de la Dirección de Políticas de Género”; sin embargo no hay presupuesto integral de la entidad sino asignaciones dispersas y no vinculadas.

Además, y aquí aparece parte de la falta de perspectiva de género, en 379 páginas la palabra ´mujeres´ aparece sólo 6 veces y la palabra ´género´ sólo 4. Este dato no es menor sino que es una herramientas más que nos permite ver los lineamientos generales del gobierno municipal y a quién están apuntados.

Por otra parte, la discusión del presupuesto se encuentra atravesada por la Declaración de Emergencia Pública en Materia social de Violencia de Género, refrendada el año pasado por el HCD de nuestra ciudad. Esta ordenanza permite la reasignación de partidas presupuestarias en caso de ser necesarias, sin embargo luego de su aprobación no existen novedades que expliquen para qué se la solicitó y dónde se va a utilizar. Punto central de los reclamos del documento construido por las organizaciones feministas y de mujeres para la apertura de sesiones del HCD.

El acceso igualitario a los recursos del Estado se construye promoviendo presupuestos que contemplen la situación de desigualdad entre varones, mujeres y disidencias sexuales. Por lo tanto, si esta situación no es contemplada, se reproducen las desigualdades. Esto se agrava aún más si quienes fueron electos para representarnos, no dimensionan la vocación que el feminismo y los movimientos de mujeres promueven para gestar cambios culturales positivos.

Es el caso del intendente Héctor Gay y de Ricardo Margo, secretario de Cultura cuando consideraron en un programa radial local que las mujeres “se están yendo al pasto” cuando denuncian situaciones de abuso, catapultando estas afirmaciones como una “reverenda estupidez”.

Nuestra sociedad está cambiando y parte de estos cambios son los frutos de la historia del movimiento de mujeres, si la clase política gobernante y otras también, no quieren apuntarlo en sus agendas, el feminismo creará nuevas formas para exigir que las desigualdades se visibilicen y atiendan y que las políticas públicas sean efectivas y adecuadas. Sino seguiremos siendo epicentro y nuestros gobernantes, lxs responsables.

(Editorial*) Ayer debería haberse llevado a cabo la apertura de sesiones ordinarias del Honorable Concejo Deliberante con la presencia del intendente Héctor Gay. En cambio, el oficialismo decidió no llevar adelante el normal funcionamiento de esta instancia de vigor institucional.

El presidente del cuerpo deliberativo, Nicolás Vitalini, dijo que “no estaban dadas las condiciones” para llevar adelante la sesión y atribuyó esa supuesta falta de condiciones a la presencia de organizaciones y gente de a pie que fueron a reclamar por diferentes cosas.

La primera cuestión a señalar es que, si Nicolás “doble voto” Vitalini se refiere a las condiciones de seguridad, no se entiende que esboce este aspecto a modo de reclamo ya que no es otro funcionario que él mismo el responsable de arbitrar los medios en tal sentido. Por lo que, en una lectura literal, se desprende que, según lo dicho por Vitalini, la responsabilidad de haber suspendido la sesión es del propio Vitalini.

El segundo elemento versa acerca de la calidad democrática que padecemos en Bahía Blanca. Las mentadas “condiciones” no son otra cosa que presencia de diferentes reclamos ante quienes ofician de representantes del pueblo. Gente que reclama a quienes deben representarles. Esas eran las “condiciones” que según Vitalini no le permitieron sesionar. Hablamos de la participación política directa. Para quién preside el cuerpo político por excelencia a nivel local la participación política y la organización son condiciones que no le permiten sesionar. Una clara expresión de la falta de cintura, incapacidad de resolución política y pobre formación cívica del sujeto.

Pero peor aún, la ceguera absoluta de no reconocer que si toda esa gente estaba ahí levantando la voz para ser escuchada fue centralmente porque el oficialismo no dio respuesta a ninguna respuesta por vía institucional. Porque se cagan en todo lo que no les diga “sí, señor”. Porque ejercen el mandato de origen democrático de manera autoritaria: sólo escuchan a sus socios y a quienes están afines políticamente.

El tercer aspecto es que sólo una mirada obtusa puede atribuir al “kirchnerismo” o a “grupos de izquierda” lo que en rigor fue presencia de los más diversos sectores sociales con reclamos genuinos. Es una estigmatización consciente y macartista construida y forzada para evitar asumir la responsabilidad política concreta que tienen las acciones de gobierno y del legislativo. Muchos de los reclamos y demandas de ayer tienen que ver con acciones tomadas por la actual gestión.

Un capítulo aparte merece el tratamiento mediático. Cada vez más se diferencia en las prácticas periodísticas bahienses una “grieta” perversa: por un lado, la cobertura que dan quienes se desempeñan como trabajadores/as de prensa muchas veces refleja lo que ocurre en el lugar de la crónica. Pero el rol de los editores, que responden a los intereses de las empresas de comunicación, desvirtúan los materiales enviados, mintiendo, difamando y escribiéndole las primeras líneas de justificación al oficialismo, sobre las cuales luego desarrollan sus defensas. Una verdadera militancia del proyecto oficialista. Nunca hubo un periodismo tan militante en esta ciudad.

Miremos si no dónde pusieron el foco. Habiendo decenas de expresiones de reclamo decidieron enfocarse en un fragmento de menos de un minuto en el que un dirigente gremial expone, ante la falta de presencia del intendente a quien se le iba a entregar una nota, que debería estar ahí.

Ayer no hubo ningún hecho de violencia por parte de la ciudadanía organizada. Esto hay que recalcarlo. Sí hay violencia institucional cuando a un pibe o a una piba les dejan si su orquesta. En cambio muchos editores decidieron poner el foco ahí. “Tal vez el reclamo sea genuino pero no es la forma”, dicen. ¿Y cuál es la forma? ¿Cuál es la forma cuando todas las vías institucionales son desoídas y por respuesta hay ignorancia y maltrato?

Lo concreto es que ayer el jefe comunal debía hacerse presente ante el órgano de representación parlamentaria de la ciudad. En cambio, se escondió el pueblo. Ayer debería haber dado un discurso en el ámbito público. En cambio, esta mañana fue a refugiarse entre las cuatro paredes custodiadas del medio privado que financian sus aportistas de campaña.

Y que quede claro: a espaldas incluso de su electorado. Por nadie votó a este gobierno para que cierre orquestas, para que apriete docente, para que eche talleristas o para que pisen a los más débiles. ¿Pobreza cero era el lema de campaña? “Calidad democrática 0” es la acción concreta. Están a contramarea de su propio electorado. Como están dadas las cosas, el faltazo de ayer de Héctor Gay a la apertura de sesiones en el HCD mostró a un dirigente político cuya actitud concreta no representa ni siquiera la voluntad de sus propios votantes.

*Por Astor Vitali

Ante los anuncios económicos que hizo el presidente durante la apertura de sesiones parlamentarias el día de ayer, el economista Julio Gambina dijo a FM De la Calle en relación al supuesto “crecimiento invisible” que “el INDEC acaba de dar a conocer los datos del 2017 hablando de que el crecimiento de la economía argentina es de un 2%. Apenas la economía argentina está como en el 2015”.

Asimismo, explicó que dicho documento habla de un 30% de pobreza. “Ya no alcanza con tener trabajo para no ser pobre, vos podes tener trabajo y ser pobre. Hay un 20 o 30% que está por encima de la línea de pobreza y que no alcanza satisfacer las necesidades básicas”.
Respecto de la matriz de política económica, el Director del Instituto de Estudios y Formación de la CTA sostuvo que “la economía puede crecer en aquellos sectores que están ligados al endeudamiento. A los sectores especulativos de la economía les está yendo muy bien (…), porque si la propia política oficial que vos tenés es una recurrente devaluación de la moneda local donde te conviene importar, directamente te conviene convertirte en importador que arriesgar y producir”.

(Por Coalición por una Comunicación Democrática) Nuevamente el gobierno de Mauricio Macri está aprovechando las Navidades, los Días de los Inocentes y el filo del almanaque para traspasar las competencias constitucionales y normativas en la regulación las comunicaciones. Con repudiable creatividad, sin antecedentes internacionales en la materia, concentran en unos pocos grandes grupos el control de un sector estratégico para la economía, la cultura y la democracia.

Así lo hicieron entre gallos y medianoche por sucesivos decretos de necesidad y urgencia a fines de 2015, y van por más en estos días. En nombre de la modernización y la competencia congelaron el ingreso de las empresas de telecomunicaciones (ya autorizadas en 2014 por la Ley 27.078) que amenazaban la hegemonía del operador dominante y así permitieron la creación de Cablevisión Holding (Telecom, Cablevisión, Nextel, Personal, Fibertel, Arnet): el gran jugador del Cuádruple Play, sin rivales a la vista y con mercados asegurados en televisión por cable, telefonía celular, internet y telefonía fija en todo el país. A partir de acá habrá una convergencia en cuentagotas.

La criatura que alumbra la gestión del macrismo está apañada por el ENACOM, un ente regulador de comando automático a las órdenes del gobierno y bajo el ala del ministerio de Modernización. También analizan nuevos decretazos para “compensar” a Telefónica, DirecTV, y Claro. Y en paralelo desmantelan todo vestigio de política pública de acceso gratuito como la Televisión Digital Abierta (TDA) y sus señales de contenidos, cuyos trabajadores están despidiendo en medio de un gran ajuste.

Lo hacen en clara violación de las obligaciones legislativas que la Constitución impone al Congreso en su artículo 75, inciso 19) en cuanto a la promoción y protección del patrimonio audiovisual y cuando aún la Corte Suprema no se ha pronunciado sobre la constitucionalidad del Decreto 267/15 ante un recurso extraordinario que prosperó, promovido por la Cooperativa de Trabajo para la Comunicación Social.

Al suprimir en las leyes 26.522 y 27.078 los límites a la acumulación local y/o nacional de medios y plataformas en un mismo propietario, el gobierno actual ha ignorado tanto la jurisprudencia argentina (CSJN, 2013) como la de Estados Unidos (C.Columbia 2011) y la europea. Todas ellas, mediante diversos pronunciamientos, han sentado con claridad el principio de que la regulación de la concentración mediática constituye “una vía constitucional razonable para garantizar la libertad de expresión” y que el “mercado de las ideas” no puede regularse bajo los principios de libre mercado y defensa de la competencia.

Este fin de año nos encuentra denunciando la mayor concentración de medios audiovisuales y de infraestructuras de comunicación de América Latina. El Gobierno consagra posiciones cuasi-monopólicas mientras precariza el esquema regulatorio legal argentino con decretos o resoluciones que violentan leyes para satisfacer los negocios de un puñado de grandes empresas locales y transnacionales del mercado del entretenimiento, la información y la conectividad. Más aún, dispone con discrecionalidad de un recurso natural finito, escaso y estratégico, como el espectro radioeléctrico, para direccionarlo a la satisfacción del modelo de negocios de un sistema cartelizado de cable, telefonía celular y conectividad de internet al mismo tiempo en que se niegan llamados a concurso para nuevos operadores que aportarían diversidad y pluralismo.

Cualquier nueva voz que nazca en estas condiciones estará en clara desventaja para ser escuchada.

Clausuraron el debate público: no mostraron en estos dos años ningún proyecto que mejore o sustituya a las leyes 26.522 y 27.078, ambas modificadas por el Decreto de Necesidad y Urgencia 267/15. Se habían comprometido a hacerlo en Washington, en abril de 2016, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tras haber sido emplazados por presión de numerosos organismos reunidos en la Coalición por una Comunicación Democrática.

Sr. Presidente: usted está a cargo de uno de los poderes de la República. Ni más ni menos. No se extralimite. Respete la Constitución Nacional. Todos tenemos derechos constitucionales. La libertad de expresión es un pilar de la democracia que no puede quedar a merced del mercado, ni silenciada por la represión policial como sucedió con periodistas y fotógrafos que cumplían su labor informativa en recientes manifestaciones públicas.

Permítanos disentir. No nos mande a las fuerzas de seguridad si nos reunimos en la vía pública, ni nos haga investigar, ni eche a los trabajadores que defendemos, ni acalle las voces que pueden dar cuenta de otros puntos de vista.

Permítanos debatir. No esconda su Anteproyecto de Ley de Comunicaciones Convergentes que por Decreto se comprometió a elaborar hace DOS AÑOS, y viene demorando sistemáticamente su envío al Congreso”.

Recordamos que “el Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo”. Y sólo lo habilita, “cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes…” (CN art. 99. Inc. 3).

Por la vigencia de los mandatos de la Constitución Nacional sobre Libertad de Expresión, Derechos Humanos y el equilibrio de los poderes de la República.
Reclamamos reglas democráticas que fomenten la diversidad y pluralidad necesarias para fortalecer la democracia hoy amenazada.

Coalición por una Comunicación Democrática
www.coalicion.org.ar

Foto: FM La Tribu

(Por Astor Vitali) No a todo el mundo le va mal. Hay gente que sabe moverse y sobre todo hay gentes que saben con claridad hacia dónde van. ¿No es así? Por ejemplo, los dueños y las dueñas de la mayor parte de las cosas tienen la cultura del espiral: nunca vuelven al mismo lugar luego de cumplir la planificación del ciclo que les toque ejecutar. Nunca vuelven al mismo lugar.

Para ponerlo en términos históricos, cuando se les pudría todo adentro de las fábricas porque los obreros y las obreras se contaban por miles y constituían un contrapoder con capacidad fáctica de disputar, decidieron triturar su propio modelo industrial y poner a un chino a producir la materia prima que un solitario campesino peruano cosechó. Separaron las grandes concentraciones. A otra cosa.

La burguesía no hizo inamovible ningún esquema y no sostuvo ningún statu quo a rajatabla: buscó formas concretas de mutar, adaptarse y sobrevivir. Esa mutación tuvo además carácter ofensivo. Los que tienen el poder en serio no buscaron defender su modelo mirando para atrás sino que redoblaron esfuerzos para avanzar en esa defensa con la estrategia de despliegue ideológico. “Vamos a convecerles de que les conviene ser como nosotros. Nunca serán como nosotros. Pero vivirán de la ilusión de que todos somos capitalistas en potencia con capacidad de éxito”.

Y no volvieron al mismo lugar: amplias capas de trabajadores y trabajadoras tienen como objetivo  obtener un nivel individual de vida confortable a través del consumo. El progresismo mucho tuvo que ver con esto. En términos clásicos: ya no nos interesa socializar los medios de producción sino obtener una paga para disfrutar de los productos y, si es posible, hacernos de los medios pero como  empresarios.

No podemos en un editorial revisar todo para atrás pero si te ponés a analizar cada momento de la historia desde que el capitalismo manda, vas a ver que siempre hubo recomposición de las crisis “fugando hacia adelante”. Siempre es más cómodo ver los procesos duros y violentos como la única cara del capitalismo. En cambio, hay una cara más inteligente y, tal vez, más peligrosa.

Como contrapartida, los que estamos abajo -en términos de poder social- a diferencia de los que tienen la manija, parecemos más propensos a movernos en círculos. Frente a las permanentes presiones de los poderosos sobre los débiles, estos últimos se ven obligados a trazar tácticas defensivas y no pueden encontrar lugares para acordar estrategias que permitan salir del círculo.

¿Cuál es el círculo? Por ejemplo, en Argentina no hubo un solo proyecto emanado de las organizaciones populares (gremios, organizaciones social, culturales, etc.). Para mayor claridad: hubo participación de organizaciones populares en diferentes gobiernos, por caso, el gobierno anterior, durante el alfonsinismo y el primer peronismo. Pero esas organizaciones se sumaron a proyectos políticos trazados por otros, con quienes circunstancialmente hubo puntos de acuerdo (muchas veces incumplidos) y oportunidad de alianzas coyunturales. En esos proyectos se está siempre de prestado: no se es redactor del programa.

En este contexto, cuando ocurre el natural cambio pendular en democracias como las nuestras, que oscilan entre gobiernos conservadores-liberales y capitalistas pseudo-distributivos, las organizaciones populares, vos yo y aquel, caemos en la misma situación de incapacidad de acción política. Podremos encontrar mejores herramientas de resistencia, o peores. Pero en cuanto a la capacidad de disputa de poder real, volvemos casi al mismo lugar. Esperando que venga el próximo ciclo a ver qué se puede rascar.

Uno cree que hay que dejar de rascar y buscar la forma de arrancarle lo que hay que arrancarle a quienes nos robaron todo.

Mientras la OMC discute sus proyectos para los próximos 50 años, en Argentina la representación política opositora se encuentra vacante (cuando no protectora del orden macrista) y el conjunto de las organizaciones y gentes del pueblo discute apenas en el plano de si seremos capaces de lograr unidad de acción para resistir.

Tal vez, tomar nota de esta situación sirva para atender la cuestión del qué queremos. ¿Qué queremos realmente? ¿Cómo queremos vivir? ¿Qué queremos aprender? ¿Con qué hacemos le puchero? ¿Qué música tocamos? ¿Cómo querés vivir realmente? Si le consultás al zurdo que late tu pecho ¿qué te dice? ¿Para dónde vamos?

Con claridad digamos que las acciones de resistencia son imprescindibles ante la violencia capitalista que encarna el plan de gobierno presidido por Macri. Pero con claridad también hay que decir que si no se para la pelota para discutir un rumbo, acciones ofensivas de construcción concreta, daremos otra vuelta a la calesita de la misma historia.

Hoy se sabe que, al margen de las fotos del jueves y ayer en el Congreso, el modelo de endeudamiento macrista-menemista-martinezdehozista tiene como destino su implosión y es sabido que eso puede llevar a una crisis social. No será copia de 2001. Pero habrá mayor crisis social y represión. Ya matan pibes por la espalda y miramos para otro lado. Quienes buscan un modelo diferente al que hemos transitado hasta ahora: ¿qué harán para no volver al mismo lugar del círculo?

Ojalá no sea el Duhalde del momento el que tome la decisión por nosotros.

(Por Astor Vitali) Ayer se llevó a cabo la ceremonia de asunción de los y las flamantes concejales en Bahía Blanca. Y digo ceremonia con consciente uso del término porque fue un trago concentrado de puro ceremonial. La verdadera función estuvo en la sesión anterior, en la que se dieron claras señales de cuál será el rol de una oposición predispuesta al co gobierno.

Hace pocas horas, fue re electo como presidente del cuerpo Nicolás Vitalini, a quien se lo calificó como destacado. Sí, ya sé, es una formalidad. Pero, vamos, si algo no tuvo la envestidura de presidencia del cuerpo durante su gestión fue presencia y destaque en ningún momento de la lucha política, con excepción de las denuncias de abuso despótico a raíz del nombramiento en cargo público de su hermano, letrado él, quien supuestamente cumplía funciones en un órgano municipal cuyo director tuvo que ocuparse de desmentir. Por eso se lo conoce a Vitalini. Por eso y por su antipática disposición para atender los reclamos que la sociedad civil eleva al órgano legislativo.

Bajo su presidencia tuvo lugar uno de los más pobres períodos de debate político de la historia democrática de Bahía Blanca –con el consecuente detrimento institucional-. Claro que no es pura responsabilidad suya el bajo nivel de cuadros políticos en los cargos pero sí es claro que fue él quien mejor representó dicha chatura. Otra señal: el cuerpo honró simbólicamente la chatura como jefatura.

Mientras ayer podían verse las caras de feliz cumpleaños y el baile de disfraces habitual, el discurso de Vitalini hacia la comunidad en general no logró superar el minuto de duración y no fue más allá de la lista de boberas del discurso de la “fiesta de la democracia” y de los lugares comunes.

O sea que al oficialismo ya lo conocemos. Perezoso y “apolítico”. La oposición en cambio representa un halo de esperanza para ciertos sectores que se identifican con el peronismo, con el movimiento obrero y con el progresismo. O simplemente para las víctimas directas, más temprano que tarde, de cualquier modelo de ajuste.

Ahí está la cuestión. Ahí está. La función de ayer fue la puesta en escena de una obra protocolar archiconocida. La obra en serio, la que hay que ver, la que no te podés perder para presumir el rol que la oposición está dispuesta a jugar: esa actuación subió a las tablas deliberativas el jueves pasado.

¿Sabés de qué hablo? ¡Claro que sí! Me estoy refiriendo a la ópera bufa de pobre pluma que pudo verse el jueves pasado en el órgano que debería representar al pueblo bahiense. Nunca mejor dicho: a la gente de a pie. Vamos a simplificar. Uno de los concejales oficialistas tiene intereses empresariales con el transporte público de pasajeros. Se vota el aumento del boleto. Con atino, no asiste. No arbitra su reemplazo (a diferencia de otros años en los que otro votaba en su lugar en favor de los aumentos). La principal fuerza (en número) de la oposición decide que –por motivos fundados- una de sus ediles no participará pero –prestá atención- no llama al concejal suplente para que cumpla con el mandato del voto que los llevó ahí: ser oposición. Arguyen razones técnicas que habrían imposibilitado el rápido llamado. La escena terminó con el desempate del reconocido Vitalini.

Todo esto lo hacen antes de que asuma el probo legislador de buen colegio y fé católica, Marcelo Feliú. Pero el jefe político del espacio es Feliú, asumido o no. Cualquier novato en materia política comprenderá fácilmente que el acuerdo que encabezó Marcelo Feliú en su rol de ¿opositor? fue el de permitir que pase el aumento en ese momento. Aumento que jode a un casi un tercio de la población local y que representará ahora casi un diez por ciento del salario mínimo para los usuarios y las usuarias.

Salvando la actitud política del bloque de Unidad Ciudadana que denunció la cuestión: ¿a quién en esta ciudad puede inspirar confianza una oposición que antes de asumir transa en el mismo escenario de corporativismo y co gobierno que se denunció tantas veces en la ciudad como con el pacto Tunessi-Breiteinstein y otros?

Vamos a ponerlo en términos más claros aún. Hoy la oposición que se ha teñido de diferentes identidades peronistas tiene la mitad de las bancas, con lo cual, puede aspirar a frenar o al menos dificultar el tratamiento exprés de las medidas de corte antipopular. Si fácilmente pasan el cuerpo será porque alguna de sus facciones por los motivos que fueran (repito, por los motivos que fueran) pacta co gobernabilidad. Lo que ocurra de aquí en más será también responsabilidad de ellos.

Viene el debate de presupuesto. ¿Cuál será su rol?

Hay muchas personas que cobijaron su esperanza dentro de una urnita con la expectativa de que se les respete al menos la voluntad general y que la oposición esté a la altura mínima de su responsabilidad. Algún crédulo considerará esta votación como un error y mantendrá un poquito su esperanza.

Seré un incrédulo y ojalá un futuro equivocado. Pero a la luz del perfil del buen alumno del Don Bosco y de la historia de pactos entre legislativo y ejecutivo en Bahía Blanca, a uno le huele un tanto más a adelanto de lo que harán que a error de cálculos. Más que tropezón, semeja los pies en la mierda.

Ojalá me equivoque.

(Por Liga Argentina por los Derechos del Hombre) Desde su primer acto de disciplinamiento, el Protocolo de seguridad de febrero de 2016, el gobierno de Macri, con la anuencia de un amplio sector del Poder Legislativo y Judicial ha transitado un sendero de achicamiento de los espacios democráticos y liquidación de las garantías constitucionales transformando al Poder Judicial en un burdo instrumento de persecución política y disciplinamiento.

Con el encubrimiento de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, que luego se comprobó que fue seguida de muerte por inmersión e hipotermia en el río Chubut, denunciamos una y otra vez que se estaba liquidando el Estado de Derecho manteniendo las apariencias pero disolviendo lo importante de dichas garantías que tienen que ver con el grado de libertad en que viven los argentinos.

Es imposible no vincular estos hechos con el avance de los EE.UU. sobre Jerusalem, la sanción de una ley de Excepción en México, el fraude electoral en Honduras y el incumplimiento de los Acuerdos de Paz en Colombia y de mejores relaciones EE.UU. Cuba a la que se la sigue bloqueando y saboteando.. Mucho más que diez operacones Condor.

El crimen de Nahuel, la persecución a los Mapuches y a Facundo Jones Huala, la decisión de la Corte Suprema de dar por validos los engendros jurídicos de Morales en Jujuy, los avances de las fuerzas estatales que portan armas sobre el conjunto de la vida social, la sumisión ciega a las políticas de EE.UU. de destruir cualquier espacio de autonomía a nivel mundial, son algunos de los pasos que nos traen a esta situación de intentar encarcelar a quienes defendieron un acuerdo entre naciones soberanas, que fue avalado por el Senado y que además, colmo jurídico, nunca se ejecutó y por lo tanto es nulo de toda nulidad.

Hoy Bonadio, como antes otros y muchos jueces de Comodoro Py han vuelto a la tradición genocida de los Jueces de la dictadura militar, aquellos que avalaban las desapariciones forzadas y los crímenes encubiertos como enfrentamientos. La restitución de la identidad de la nieta 126 debería servirles de advertencia que nada es para siempre y que la verdad triunfa al final de toda lucha histórica.

Convocamos a una respuesta unificad de todas y todos los que quieran vivir en una sociedad que tenga limites jurídicos y garantías de sus legítimos derechos.

Ahora es la hora.

(Por Astor Vitali) A partir de los resultados electorales de octubre Cambiemos puso en marcha un plan de reformas estructurales. El propio gobierno puso en agenda como principal cuestión la reforma laboral. Hay que prestar atención a esto porque mientras tanto intentarán pasar el colador del Congreso otros proyectos de ley de relevancia.

Que el macrismo impulse una reforma laboral es parte de su programa y de su naturaleza. Son patrones. De manera que, cuestionar a gentes de derechas por aplicar políticas de derechas es inconducente. Están en el gobierno e intentarán aplicar los mayores beneficios para la clase que representan.

El problema está en otro lado. Por más legitimidad que ostente Cambiemos luego del triunfo electoral, ninguna reforma de tamaña dimensión es realizable sin la connivencia de amplios sectores o sin el uso de la fuerza. Porque más allá de los votos que podrán cosechar con o sin BANELCO, una reforma de estas características no es realizable si el movimiento obrero organizado se planta en serio.

¿De qué reforma estamos hablando? Como bien ha expresado un documento emitido por el Observatorio del Derecho Social de la CTA-Autónoma, “en líneas generales, estamos frente al intento de reforma de la legislación laboral más importante, en términos cuantitativos y cualitativos, desde que en 1976 la última dictadura militar modificó gran parte de la ley de contrato de trabajo que había sido sancionada dos años antes. Más que un proyecto de ley, estamos frente a un verdadero programa de los empleadores en materia de relaciones laborales, en el que se abordan prácticamente todas las demandas del sector empresario, a excepción del sistema de representación sindical y de negociación colectiva que siguen siendo centralizados”.

En términos concretos, entre otras cosas, la reforma busca fomentar la tercerización, reducir las indemnizaciones por despido, ampliar las facultades patronales para modificar las condiciones de trabajo, habilitar la renuncia a los derechos laborales, legalizar el fraude laboral a través de la contratación de monotributistas, extender las pasantías laborales, flexibilizar la jornada de trabajo por medio del banco de horas y del contrato a tiempo parcial, reducir el plazo de prescripción laboral, ofrecer mayores facilidades para el despido de trabajadores a través del “Fondo de cese laboral”, ampliar la licencia parental y crear la licencia sin goce de haberes por razones personales, aplicar un registro laboral y abaratar del despido de trabajadores no registrados, reducir los aportes patronales y cancelar personerías e inscripciones gremiales.

Desde el punto de vista parlamentario, con excepción de la izquierda, ninguna fuerza política ofrece garantía de que no va transar elementos para que finalmente salga la reforma laboral con el menor grado de modificaciones. De hecho, un desembarazado Miguel Ángel Pichetto dijo hace pocas horas a Joaquín Morales Sola que “el lugar del peronismo es un centro que avance hacia un capitalismo moderno” y que no cree en el “bloqueo” como método de ejercer la oposición. En otras palabras, busca lavar la cara kirchnerista del peronismo para retornar al poder en sintonía con los cambios de época.

Por otra parte, el facilitador peronista del macrismo dejó en claro que “al gobierno no le conviene afrontar un debate sin tener un acuerdo razonable con la CGT”.

Y ahí hay un punto central: pongamos que dentro del congreso no aparece una resistencia de fuste ¿qué ocurrirá en calle y en los ámbitos de negociación política? Dejemos en claro que si las tres centrales obreras de este país acordaran un rechazo rotundo a la reforma laboral ésta es inaplicable. Ningún gobierno puede resistir a un paro por tiempo indeterminado los sectores público y privado.

En cambio, en el reino del revés, la CGT, la principal central obrera del país ya comienza a dar señales de acuerdo. No pasó ni una semana. Ni siquiera sobreactuaron por unos meses. Apenas rechazaron el viernes el punto medular que versa acerca de la definición de trabajo, en cuya versión macrista se pone en condición simétrica al trabajador respecto del empresario, relación de evidente desigualdad. Quitando esta modificación de carácter profundo y filosófico, la CGT ya comenzó a filtrar por diversos medios que se acercarían a un acuerdo.

Por más elementos que logre negociar la CGT, de todas maneras la reforma realizada sobre el presente borrador actuará en detrimento de la clase trabajadora. Porque el concepto que opera en los cabecillas de la banda empresario-sindical se basa en que “hay que mirar las urnas” y que “hay que negociar” porque “la gente quiere esto y lo demostró en las urnas”.

Contrariamente, el votante macrista que trabaja no votó por esta reforma ya que es una que no estuvo anunciada y que excede en mucho las dimensiones de toda reforma laboral realizada en la argentina. Sólo es comparable con la de la dictadura. No estaba esto en el imaginario social.

Con todo, las cúpulas del sindicalismo cegetista argentina son víctimas de su propia política: han desmovilizado a las bases y no cuentan con masas conscientes capaces de resistir la reforma. Y ellos no se sienten con el suficiente poder en el contexto político actual como para determinar el rechazo de plano.

La aplicación de reforma laboral depende de la aceptación del movimiento obrero organizado en un país en el que aún el sindicalismo tiene un peso importante en el esquema de las negociaciones y sobre todo en el impacto económico que puede producir que se pare de manos contra un gobierno.

Terminaremos este comentario como comenzamos. Es natural que el macrismo, como representante de una clase empresaria y poderosa busque destruir la capacidad de negociación de la clase obrera. También debería ser natural que los sindicatos, sobre todo los más poderosos, se opongan rotundamente y muevan todo lo que haya que movilizar para rechazar un reforma carnicera como la que busca consensuar Cambiemos.

Todo esto sería lo natural. Vamos a ver cómo es.

(Por Astor Vitali) Ya pasó. Viste cuando un gurí hace berrinche y chilla y patalea sin demasiado sentido… “Ya pasó”, se le dice, una vez calmado. Más o menos así ocurre en las campañas electorales: chillan y hacen berrinche sin demasiado sentido. Bueno… ¡Ya pasó, nene! ¡Ya pasó!

Muchos candidatos salieron a resolver el mundo. Algunos especialistas del ámbito técnico se entusiasmaron y pusieron a disposición esos conocimientos técnicos que jamás serán aplicados por los dirigentes de los partidos que los convocaron. Algunas juventudes se desilusionaron. Algunos neófitos militantes quedaron boquiabiertos con los resultados. Nuevos fiscales se horrorizaron y viejos fiscales fueron a hacer su trámite cada vez más desapasionado, como lo vienen haciendo desde que la democracia garantiza la gobernabilidad en la Argentina.

Pero luego de rascar el histrionismo electoral, no hay mayores novedades políticas, es decir, no hubo acontecimientos realmente inesperados, por fuera de la aplicación de la metodología en democracia de la desaparición forzada de personas. El plan de gobierno sigue en marcha y todo sigue más o menos su curso. Habrá algunos nuevos ganadores y otros flamantes perdedores. Pero siempre hay ganadores y perdedores con los cambios de gobierno. De manera que, dejando de los nombres propios, esto tampoco es nuevo. Esto ocurre siempre y según su turno.

Así y todo: ya pasó. ¿Y ahora qué hacemos? A ver… miremos la agenda. Reforma laboral, reforma previsional, reforma judicial, reforma impositiva. Sí. “Reforma permanente”, según el presidente. Y entonces un sector del peronismo oficiará de oposición testimonial y el peronismo con poder gobernando provincias estará con la necesidad de negociar y garantizará la cosa. Y entonces es probable que el sindicalismo amarillo trance con mayor o menor dignidad y espere mejores tiempos para enarbolar reivindicaciones de clase. Y entonces sectores de izquierda haremos señalamientos y hasta quizá logremos que los bastonazos en la nuca sean un poco menos dolorosos.

A esta agenda se le llamó en algún momento “restauración conservadora”. Uno cree que el término no es del todo justo dado que más que restaurar viejos beneficios de clase (con sus respectivos perjuicios para las masas) es probable que las reformas a instaurar sean de un mayor grado de profundidad, por lo que, en lugar de una restauración de algo que fue removido hablaríamos  más bien de incursión en nuevos agregados, inimaginables hace algunos años.  La “reforma permanente” se plantea como golpe final a la crisis cultural y a la crisis de alternativa. Lo piensan como el remache del fin de las ideologías y como su laboratorio.

De cualquier modo: ahí está la agenda. ¡Ah! Pero resulta que yo no me estaba preguntando por esa agenda. Esa es la agenda de Macri, o más bien, de lo que Macri representa. El asunto es cuál es la agenda que debemos consultar  quienes la agenda de estas gentes no nos contiene. ¿A qué cita estamos convocados? ¿Para dónde arrancamos mañana a la mañana? ¿Qué hacemos?

Si miramos la agenda de Macri nos la vamos a pasar intentando resistir con mayor o menor éxito una serie de reformas para las cuales el sistema democrático argentino ofrece sendos avales. Es preciso recordar los resultados electorales. Es preciso tener conciencia de esto. Mucho de lo que plantearán será odioso pero también legal. Y habrá paros, ollas populares, carpas blancas, escraches, piquetes, todas y nuevas formas de resistencia directa y de visibilización de las políticas que aplicarán estas bestias con bastón de mando. Es posible que esto explote, por razón de la inviabilidad del grado de endeudamiento externo y que de esa explosión surjan nuevas herramientas políticas.

En este sentido, si bien uno es enemigo de las traslaciones históricas del tipo “Macri es el menemismo” o “Macri es la dictadura”, también es cierto que si uno pone en la mesa de análisis ciertos elementos económicos y políticos, difícilmente resulte un corolario diferente. No será una reproducción del 2001, no será una réplica pero explotará. Podría ser aún peor para los de abajo ya que las herramientas del campo popular post kirchnerismo, permanecen aún con escisiones profundas y son menos poderosas.

Ahora bien, entre ese fin de ciclo que ocurrirá más temprano que tarde y hoy ¿cuál es nuestra agenda? ¿Qué va a construir el pueblo argentino? ¿Solo herramientas de resistencia? ¿Lo poco que queda en pie en este país que pueda dar un debate que fugue hacia adelante, que piense con cabeza propia, permanecerá imbuido en sus mezquindades de figuritas de medio pelo con sus públicos propios o será capaz que de trascender hacia un espacio que asome la cabeza hacia las masas, en lugar de sus microclimas?

¿Hay una agenda de la izquierda argentina? ¿Hay más de una? ¿Hay una agenda de la clase obrera argentina? ¿O sólo hay las agendas que leemos en los discursos de los pobres, poco formados y oportunistas dirigentes políticos de este país?

No hace falta decir que frente a la amenaza macrista resistir es una tarea que hay que hacer con esfuerzo y con valor. Pero resistir es de manual. Es lo básico. Es lo que se hace por fuerza de necesidad: no es propositivo. El asunto es ¿cuál es nuestra agenda? ¿Hacia dónde vamos a ir? ¿Qué puerta toco mañana a la mañana? ¿Con quién tomo el mate?

Lo que está claro es que sin agenda propia, volveremos a hablar de las mismas cosas en 2019 y en 2023, sólo que más débiles y encerrados en la agenda de los poderosos. Aún que una agenda propia no sea completamente realizable (la de ellos tampoco la es) al menos ajustaría el calendario a nuestros objetivos.

De los anuncios recientes del presidente Macri se desprende que ellos se mueven según su agenda y lo más rápido que les da el cuero. Habrá que buscar en la estantería popular una agenda propia. Al menos desempolvar la agenda telefónica y levantar el tubo a ver si hay alguien ahí que piense lo mismo, por fuera de la ola amarilla.

(Por Paula Ércoli) “Santiago Maldonado, la demolición del Estado de Derechos”, así se tituló la charla organizada por la Asociación de Docentes de la UNS y La Watu, agrupación universitaria del Departamento de Humanidades. Una instancia necesaria en los tiempos que corren, que tuvo como principal exponente a José Schulman, Secretario General de la Liga por los Derechos del Hombre.

Durante 2 horas realizó un minucioso análisis del caso Santiago Maldonado, de la situación actual de los proyectos de las izquierdas, de las derrotas de aquellos que se consideraban vencedores y de los que supuestamente vencieron. Ejes de discusión que no han aparecido en las páginas de los grandes medios de comunicación.

Comenzando por la necesaria valoración de todo el esfuerzo que las organizaciones han hecho, el expositor precisó que “son momentos para elevar la autoestima”. Por lo tanto, como primera afirmación positiva, destacó que la historia de Santiago Maldonado haya sido construida como un caso, que ha conmovido al país, donde buena parte de América Latina siguió su desarrollo; “no pudieron desaparecer al desaparecido”.

“Eso no en todos lados ocurre. Sepan ustedes que en Colombia desaparece un Santiago Maldonado por día. Desde que se firmó la paz matan a un dirigente social -en promedio- por día y no hay conmoción. Sepan que en Chile los mapuches están siendo perseguidos por un gobierno progresista como el de Bachelet aplicando la ley antiterrorista”.  

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Como segunda afirmación positiva, el Secretario General de La Liga resaltó que en nuestro país hay una construcción de memoria diferente a la que puede haber en otros lugares, porque es constitutiva de los movimientos populares. “Esto obligó a la dictadura a buscar ´un camino propio´: el de los NN, el de la capucha, el de los centros clandestinos, donde fueron ellos los que fracasaron”.

“En Argentina los desaparecidos tienen presencia cotidiana, son una fuerza política mensurable que cuando se los convoca y ocupan las calles, producen gestas como la del 10 de mayo contra el 2×1. Y producen actos que son incomprensibles para la derecha, quienes no entienden por qué no pueden lograr lo que sí hacen en otros campos, incluso en lo electoral. Sencillamente, si no pudieron borrar la memoria de Luciano Arruga, de Julio López, de los 30.000 mil desaparecidos, ¿por qué razón van a lograr borrar la memoria de Santiago Maldonado? A veces la derecha también tiene utopías reaccionarias que no tienen ningún fundamento”.

Para José Schulman los tiempos que corren exigen mucha acción y reflexión, particularmente si se pretende construir un primero de noviembre en unidad y sin sectarismos, enmarcado en un escenario donde no se puede continuar la lucha con viejos esquemas conceptuales. “Creo en la continuidad del pensamiento crítico, pero es crítico si piensa y encuentra solución al momento. Si no, no es crítico. Nada más grotesco que pretender enfrentar a un enemigo que tenemos hoy con las armas del pasado. Ése es el camino de la derrota y hay que decirlo con toda la voz porque nosotros queremos triunfar”.

“La primera exigencia es entender lo que pasa, estamos desafiados e interpelados por la historia”

El caso de Santiago concluye en un balance de los proyectos políticos de las izquierdas y del momento actual. En este sentido, para José, estamos viviendo el traspaso de un modelo de dominación a otro. Nos encontramos en un momento límite pero no terminal. “Estamos pasando de un modelo de democracia formal -en referencia los últimos 12 años-, de un gobierno que más o menos respetaba las normas constitucionales y se comprometía a la igualdad formal (nunca real) a gobiernos autoritarios con máscara democrática. Esto no es lo mismo”. Respecto al primer momento histórico, Schulman realizó una analogía con Uruguay, para luego asociar el autoritarismo antidemocrático a la situación actual de Méjico,  aseverando que si no enfrentamos con decisión el presente de nuestro país vamos camino a la gestión de Enrique Peña Nieto.

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“Está terminando un ciclo histórico largo (…) y durante todo este tiempo el capitalismo intentó, prometió o logró en parte, unir capitalismo con democracia, bajo un orden jurídico que durante muchos años dio un marco a los que intentaban que se respeten los derechos de las personas. Esto empezó a terminar con el fin de la Unión Soviética en 1990, siguió terminando en 1994 con la organización del Tratado del Atlántico Norte y la OTAN en el transcurso de la Guerra de los Balcanes, invadiendo a cualquier país sin pasar por las Naciones Unidas. Y van a empezar a desarrollar algo que es lo que está explotando ahora, que es la construcción de -el derecho de enemigo-“. Schulman hizo referencia a este concepto acuñado por el alemán Günther Jakobs, donde los que “atentan” contra la democracia no tienen derecho a ser defendidos; razón por la cual se puede explicar los fenómenos Trump en EEUU, Temer en Brasil, Macri en Argentina, Le Penn en Francia y los nazis en el mundo, no como aparentes casualidades exóticas sino como una corriente profunda del capitalismo sin regulaciones, que vuelve a sus inicios sin falsas promesas.

“Este capitalismo considera a la población que no consume” como población “sobrante y sencillamente la mata. Esto es el capitalismo real de estos días. Si no luchamos en todo el mundo no habrá más Naciones Unidas. Lo que ocurre con Santiago Maldonado es una expresión de ese mundo. Por eso Venezuela es una victoria y el hecho de que nuestros políticos no hablen de Venezuela muestra el carácter provinciano de estos políticos. Durante 12 años hablaron de la Patria Grande, de la integración latinoamericana pero cuando hubo que defender el proceso venezolano se borraron. Ellos se borraron pero el movimiento popular fue solidario”.

El dirigente apeló a la necesidad de construir una defensa por los derechos humanos internacionalista, es decir, asumirnos en principio descendientes de los Pueblos Originarios, de las ideas de San Martín y no de los Anchorena, los Braun o de los que han usurpado nuestra Patria.

“Macri representa este momento histórico donde el imperio va por más”

“Estamos pasando por un momento de debilitamiento institucional de los proyectos populares en América Latina, por lo tanto al enemigo respeto, no subestimación”.  Dada la convocatoria de la charla sobre Santiago Maldonado como punto de inflexión, Schulman intentó responder a la pregunta que desestabiliza a todos y a todas: la reacción indiferente, y en estas circunstancias violenta, por parte de un sector del pueblo argentino.

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“La historia de lo que hoy somos es la historia de pueblos que fueron objeto de violencia extremas, que en términos conceptuales se llaman genocidios. La América resultante de la conquista cambió. El exterminio de los Pueblos Originarios, el sojuzgamiento de su cultura produjo un nuevo sujeto que va a ser el sujeto colonial. Ese sujeto es el resultado de aquella barbarie, no de la civilización como nos dijo Sarmiento”.

Para analizar la violencia actual, según Schulman, se debe pensar en los elementos que fundaron las colonias. Uno de ellos fue la Inquisición, cuyo mayor logro fue que el pueblo considere la violencia como un espectáculo y al hacerlo lo convirtieron en un cómplice. “Es un truco muy viejo, muy duro de aceptar, pero que funciona”.

“Lo que hay que entender es que el sentido común en estas tierras se construyó sobre las bases del racismo. No nos asustemos tanto ahora ¿quién se levantó contra la Campaña del Desierto? Nadie. ¿Quién se levantó contra el exterminio de los paraguayos? Nadie. No es cierto que vengamos de una historia glamorosa de progresismo (…). Sepamos que hemos avanzado mucho, pero entendamos que la violación de los Derechos Humanos siempre tiene un discurso justificador y que esos discursos son como capas de cebolla. Cuando se funda el discurso del exterminio, la expresión fue el racismo; pero después va a ser el discurso del progreso, que no niega el del racismo, y después va a ser el discurso del anticomunismo en todas sus variadas formas”.

Para finalizar Schulman apeló a comenzar a hablar de la unidad de los vencidos desde la humildad. Comprender, por un lado, la dominación cultural expresada en doctrinas momentáneas y. por otro lado, aquella que tiene que ver con lo cotidiano: con el egoísmo, el individualismo, la soberbia y el patriarcado. “Si a todo esto no se lo combate en las condiciones ampliadas del pensamiento del capital, reproduce pensamientos de derecha”.

“Ellos sí quieren destruir el estado de derechos. Nosotros lo podemos defender, no para idealizarlo, sino para ponerlo en cuestión, para construir una democracia verdadera. Queremos lo mismo que San Martín cuando iba a cruzar los Andes, queremos creer que la dignidad humana puede ser una bandera de unidad para todos los que luchamos por este sueño que alguna vez encarnó el Watu, que defendió Santiago y que estoy seguro que todos vamos a defender. Lo vamos a llevar a la victoria aunque, como diría Neruda, ellos no creen que la gente sencilla vayamos a vencer”.

(Por Mauro Llaneza) Luego de la victoria electoral de Cambiemos en los principales distritos del país, el profesor de la Universidad de General Sarmiento e investigador de las derechas latinoamericanas de CLACSO, Ernesto Bohoslavsky, dijo a FM De la Calle que “estamos ante un fenómeno político masivo, ante una maquinaria electoral exitosísima y eso nos abre a una serie de desafíos no solo acerca de cómo pensarlo sino de cómo taclearlo en términos más políticos”.

Desde las ciencias sociales propuso analizar las cabezas de los millones de votantes amarillos antes que las de la dirigencia PRO. “Parece que el nivel de antipatía que recoge el kirchnerismo en la Argentina también está operando. Hay gente que aún a pesar de que los números le dan mucho peor que hace dos años prefiere este camino porque entiende que es el que lleva a la muerte natural del kirchnerismo”.

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-¿Qué características tiene lo nuevo? ¿Cómo se compone esa sintonía con la mayoría de la sociedad?

Cambiemos o el PRO tiene una serie de novedades respecto a lo que habían sido las prácticas de las derechas en la Argentina que normalmente no habían recibido mucha simpatía popular, si uno lo mide en términos de gente que puede colocar en la calle o de votos que puede recibir en las urnas. Hasta la aparición del PRO, las derechas en la Argentina habían recibido escaso apoyo electoral, lo cual no quiere decir poco éxito político porque normalmente conseguían colocar sus hombres en los gabinetes con cierta independencia de quién había ganado las elecciones.

Estamos efectivamente ante una fuerza política electoral que de ninguna manera desdeña el camino de las urnas, va a su encuentro y le va bien. Entonces, como titularon Sergio Morresi y Gabriel Vommaro, el PRO es un partido nacido para ganar, un partido que juega este juego y le va bien y ha tenido la capacidad para sintonizar bastante bien una serie de deseos, de miedos, de antipatías y de expectativas de millones de argentinos.

Estamos ante una fuerza política inteligente y sensible, no es una pantomima, no es una caricatura. Es una fuerza política que llegó con intenciones de quedarse y que tiene una agenda de reformas probablemente más ambiciosa de lo que ha declarado hasta la fecha.

Vengo de las ciencias sociales, me interesa menos tratar de reconstruir qué tienen en la cabeza los dirigentes del PRO y más qué tienen en la cabeza los millones de votantes, cuáles son los miedos, las expectativas. Ese me parece un fenómeno mucho más interesante y mucho más difícil para abordarlo.

-Sobre todo porque un primer análisis suponía que el impacto negativo de las medidas económicas sobre las grandes mayorías iba a afectar futuros resultados electorales y sucedió lo contrario. ¿Qué hay en las cabezas de las y los votantes?

Estamos hablando de algo que hicieron millones de argentinos simultáneamente, por lo tanto, tiene que haber múltiples causas que están operando a la vez. Algunas de naturaleza más provincial o local y otras de orden más nacional. Es una obviedad saber que lo que a uno le ocurre en el bolsillo incide al momento de votar. Ahora, el punto es que no es lo único que incide.

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Ahí tenés, en efecto, un voto a Cambiemos que no tiene que ver con adhesión, ni siquiera con una valoración positiva de la gestión sino porque entiende que es un camino que lleva a eliminar al kirchnerismo como posibilidad política a futuro.

Después tenés un porcentaje de la población que sí adhiere a valores ideológicos que uno podría llamar de derecha o que tiene que ver con una agenda más conservadora. Entiendo, y lo muestran las encuestas, que es un porcentaje relativamente chico. Aquellos que tienen valores más duros de derecha. Digamos, la gente que está dispuesta a hacer una apología explícita de la dictadura en Argentina es una minoría.

En Cambiemos no vas a encontrar una apología de la dictadura, en general vas a encontrar más desinterés sobre el asunto, no van a desarrollar una política explícita contra los derechos humanos, simplemente no van a financiar nada en ese sentido.

Hay un conjunto de expresiones políticas que no tienen que ver con identificarse con valores de derecha sino identificarse con la antipatía por el kirchnerismo. Y esa identificación es tan fuerte al punto de que permite despreciar el impacto de las políticas públicas. Gente que te dice a mí me va mal pero prefiero esto porque el país va bien. Es algo que para muchos nos resulta esquizofrénico o absurdo pero que les funciona efectivamente a los votantes, a millones de personas.

¿Dejarán de votarlo? Es difícil de saber si un empeoramiento muy notable de sus condiciones de vida termina llevándolos a un comportamiento electoral alternativo.

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-¿Cuánto hay de individualismo o de aceptar la idea de la meritocracia o de la igualdad de oportunidades?

Todo eso pesa, pero yo no creo que el PRO lo haya inventado. Buena parte del problema de que nos estemos desayunando con estos resultados y con los de 2015 creo que tienen que ver con el hecho de que muchos teníamos una imagen de la sociedad argentina que no coincidía con lo que la sociedad argentina era en efecto. Creo que suponíamos que estaban mucho más consensuados y generalizados una serie de valores y la sopa que nos estamos tomando tiene que ver con que no era así.

En efecto, hay un peso del individualismo, una cierta convicción de que si se deja a los hombres librados a su suerte en el mercado terminarán triunfando aquellos que más se esfuerzan, aquellos que tienen más méritos, aquellos que saben aprovechar sus oportunidades. Es un poco lo que está detrás del discurso del emprendedorismo.

Me parece que estos valores estaban extendidos en la Argentina antes pero pertenecían al mundo de la experiencia más privada. Pertenecían a discursos más íntimos no al mundo de los discursos públicos. Hoy eso se ha modificado en muchos aspectos, qué se puede decir y qué no en público.

Hay una porción significativa de los argentinos que tienen unos valores, una serie de valoraciones morales que confluyen muy bien con la exaltación del individualismo, con la idea que en el mercado te va según se merece y no según tu lugar de origen. Ahí hay un punto duro de roer. ¿Cómo romper esa convicción de que si sos pobre es porque efectivamente no hiciste todo el esfuerzo que corresponde?

La Patagonia como laboratorio

Entre los estudios de Bohoslavsky se destaca su mirada sobre la realidad de la Patagonia. Al ser consultado sobre el escenario de las reivindicaciones territoriales mapuches y la desaparición forzada y muerte de Santiago Maldonado, brindó su impresión como historiador.

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“Toda la serie de discursos que se hicieron públicos o semipúblicos a través de redes sociales y de comentarios en los diarios sobre la desaparición de Santiago Maldonado, son un excelente laboratorio para medir cuáles son los sentidos comunes que están operando sobre qué es nación, qué es territorio, quiénes somos los argentinos, etcétera”.

“Es interesante también pensar cuántas de las reacciones sobre la desaparición durante casi 80 días de Santiago Maldonado nos ayudan a entender cómo es que nos imaginamos, quiénes nos imaginamos que somos los argentinos y también pensar cómo fue posible la dictadura del 76. Me parece que ahí hay una cantidad de elementos, desde psicológicos a culturales, que tenemos que revisarlos en algún momento para ver aquello que también somos. Aquel conjunto de sujetos que también forman la patria, aquellos sujetos que están en las antípodas en términos morales e ideológicos, por lo menos en mi caso, pero que son compatriotas que tienen una perspectiva muy conservadora”, agregó.

Bohoslavsky destacó que, “en esa perspectiva, la historia de los argentinos es una historia sin indígenas. Y cualquier percepción de reconocerles preexistencia a la Nación, incluso cuando esté consagrada en la Constitución, les parece que es definitivamente no solo antojadiza sino, además, inmerecida”.

“Volviendo a la idea de que a cada uno le va según su cantidad de esfuerzo y no según el punto de partida, está presente la idea de que si las comunidades de pueblos originarios son pobres es porque efectivamente son borrachos, vagos y mal entretenidos como se hablaba hace mucho tiempo”.

(Por Astor Vitali) Techos. Esta pareciera ser la palabra que atravesó la cosecha electoral de todas las fuerzas políticas, con excepción de Cambiemos, en las elecciones legislativas 2017. Al peronismo no cristinista le salió flor de chichonazo: el techo fue más bajo de lo que esperaban. El randazismo no logró salir de la provincia y mucho menos despegar en ella. Cristina no logró aumentar significativamente su caudal de voto en relación a las PASO, centrándose en un discurso basado en la situación económica y el cuestionamiento de políticas públicas. El trotskismo del FIT no logró validarse como alternativa frente a la idea de voto útil, ni si quiera en esta donde no se jugaban cargos ejecutivos, elección en la que el electorado es más propenso a no confiar su voto a opciones que considera “una oportunidad” o “voto protesta”.

La única fuerza que mostró un claro piso fue Cambiemos. En la provincia de Buenos Aires, sin más, superó el 40 con un candidato del cual nadie sabía demasiado. Es decir, ganaron con una campaña llevada adelante por la gobernadora en funciones, y como hemos dicho, prácticamente sin hacer alusión a un solo proyecto legislativo ni a un solo aspecto concreto de lo que ocurre en Buenos Aires.

Por supuesto, Macri salió casi inmediatamente a sacarse el saco de su supuesta incapacidad como  constructor político y a ponerse el pongo de la victoria. Lo que se dijo desde la oposición o desde el análisis político respecto de que después de las elecciones se viene el batacazo, fue confirmado por el mismo mandatario y el sector privado. “Mauricio” convocará a gobernadores, jefes de bloques parlamentarios, dirigentes sindicales, empresarios e integrantes de “la Justicia” para construir la idea de un consenso sobre reformas “institucionales, electorales, políticas y económicas”. Habló de la “reforma permanente”, haciendo obvia alusión al término “revolución permanente” acuñado por Rosa Luxemburgo. A juzgar por sus antecedentes, el jefe de estado no incluirá en esas conversaciones a representantes de sectores que ostenten visiones políticas disidentes: convocará representantes de los sectores mencionados en tanto sean “propios”. Para eso hace dos años que vienen interviniendo dentro de partidos, bloques, sindicatos, cámaras empresarias y funcionarios judiciales. Para construir “propios”.

Al margen de estos anuncios, pocas horas después de haber finalizado el escrutinio la nafta subió  hasta un 12 por ciento en su tercer incremento anual con un acumulado de hasta  29,5. Las empresas podían hacerlo desde el primero de octubre pero, organicidad mediante (de esa que les hace falta a los detractores del macrismo) esperaron hasta la elección con fina disciplina.

Lo que parece una tomada de pelo no despertó mayor reclamo en usuarios que alguna puteada llegando a los surtidores. La lógica del “sinceramiento” sigue primando para el primate macrista.

A su vez, el Gobierno convocó en noviembre nuevas audiencias públicas para subir las tarifas de gas que se verían reflejadas en las boletas de diciembre y el mercado financiero subió ayer un 3 por ciento así como la cotización de firmas argentinas en la bolsa niuyorquina subieron por arriba de los ocho puntos porcentuales.

Con todo este viento a favor, uno ha escuchado por estas horas dos interrogantes centrales: ¿por qué no afectó electoralmente el tema Santiago Maldonado de manera más drástica? Y ¿por qué las quejas populares respecto de la situación económica, índices de empleo, tarifazos y otras yerbas regresivas no se reflejan en el voto? Respecto de la primera, parte de un supuesto erróneo: no todo tema que importe políticamente se ve directamente reflejado en decisiones de carácter electoral. Allí pesan otras cosas: la juventud de la gestión, la fe en que las políticas implementadas comiencen a desandarse en el tiempo para obtener resultados (revisar si no la experiencia menemista), la mirada puesta en un supuesto “futuro” –que representaría el macrismo- en relación al “pasado” –que representaría el kirchnerismo-. También es insólito que quienes han dicho hasta el cansancio que el tema Maldonado es uno que trasciende lo electoral sean quienes más se han hecho esta pregunta. Según sondeos que el propio gobierno argentino tiene en sus manos, el tema Maldonado  afecta profundamente a la sociedad argentina pero esto no significa que, por más importancia que los movimientos de derechos humanos y los sectores más politizados le demos al asunto, el caso Maldonado sea la única variable de reflexión a la hora de agarrar la boleta. Haber creído lo contrario resulta una falla de origen de formación política.

Con respecto a la cuestión de la influencia económica en la decisión electoral, uno tiende a pensar que el voto hoy contiene, al margen de muchas variables, un elemento central que es una suerte de aspiracional de clase en lugar de un análisis clasista. En otras palabras, no voto por cómo estoy económicamente y cómo está mi clase social (con excepción de los ricos que no dan lugar a confusión) sino que voto porque me quiero parecer a ellos, “emprendedores” y “exitosos”. Quiero ir hacía ahí, al margen de que las políticas aplicadas por la actual gestión estén llevando a las mayorías a una crisis anunciada en los niveles de endeudamiento y en la timba financiera. El aspiracional es un elemento central en la actualidad. En sociedades con altos grados de analfabetismo político, los de abajo tienden a mirar hacia arriba en búsquedas de salidas en lugar de ver hacía sus costados y caminar de la mano del que está a la altura de uno.

Parafraseando a la “reforma permanente” de un enjundioso y cínico Mauricio Macri, los sectores anticapitalistas de la Argentina parecen más bien militantes de la “resistencia permanente”. No hay un solo proyecto político de la izquierda argentina con vocación de poder real. El FIT, aún con su sectarismo y su práctica de “te sumo si te convertís”, se jugó a dar una disputa electoral con despliegue territorial y esforzada campaña. Esto es más de lo que otras fuerzas hicieron. Pero está claro que con su retórica y su política no sólo no logró despegar respecto de las PASO, teniendo en frente a candidatos que claramente no representan una representación parlamentaria por fuera de los cánones de la filosofía capitalista y una oportunidad de trascender los cánticos de cassette para embarrarse en la política real. Siempre se puede culpar al resto o “al capitalismo” pero sería saludable para esa fuerza tomar nota de que el FIT carece de un discurso y una acción política a la altura de su gran apuesta.

El resto de la izquierda no capitalista no tiene mayor visibilidad. Para decirlo en términos más claros: en la Argentina hay una gran militancia de todo tipo inserta en el movimiento social, sindical, político y cultural llevando adelante tareas inmensas de organización, capacitación y construcción de conciencia. Pero nada o casi nada de esa agenda tiene reflejo, ya no en lo electoral, sino en el imaginario de las masas populares.

El riesgo de esta incapacidad de presencia como opción política (electoral y no electoral) es, por supuesto, liberar terreno a las reformas macristas. Pero peor, la política de la “resistencia permanente” tiene como corolario definido la consecuencia de la marginalidad perpetua.

La buena noticia es que los techos se rompen cuando quienes habitan bajo su amparo crecen y logran trascender su vieja morada. ¿Con qué se alimenta nuestra izquierda que no logra la polenta necesaria para aumentar su masa y que su techo explote? No sabemos a ciencia cierta. Por ahora, toma la sopa.