Ante los anuncios económicos que hizo el presidente durante la apertura de sesiones parlamentarias el día de ayer, el economista Julio Gambina dijo a FM De la Calle en relación al supuesto “crecimiento invisible” que “el INDEC acaba de dar a conocer los datos del 2017 hablando de que el crecimiento de la economía argentina es de un 2%. Apenas la economía argentina está como en el 2015”.

Asimismo, explicó que dicho documento habla de un 30% de pobreza. “Ya no alcanza con tener trabajo para no ser pobre, vos podes tener trabajo y ser pobre. Hay un 20 o 30% que está por encima de la línea de pobreza y que no alcanza satisfacer las necesidades básicas”.
Respecto de la matriz de política económica, el Director del Instituto de Estudios y Formación de la CTA sostuvo que “la economía puede crecer en aquellos sectores que están ligados al endeudamiento. A los sectores especulativos de la economía les está yendo muy bien (…), porque si la propia política oficial que vos tenés es una recurrente devaluación de la moneda local donde te conviene importar, directamente te conviene convertirte en importador que arriesgar y producir”.

(Por Coalición por una Comunicación Democrática) Nuevamente el gobierno de Mauricio Macri está aprovechando las Navidades, los Días de los Inocentes y el filo del almanaque para traspasar las competencias constitucionales y normativas en la regulación las comunicaciones. Con repudiable creatividad, sin antecedentes internacionales en la materia, concentran en unos pocos grandes grupos el control de un sector estratégico para la economía, la cultura y la democracia.

Así lo hicieron entre gallos y medianoche por sucesivos decretos de necesidad y urgencia a fines de 2015, y van por más en estos días. En nombre de la modernización y la competencia congelaron el ingreso de las empresas de telecomunicaciones (ya autorizadas en 2014 por la Ley 27.078) que amenazaban la hegemonía del operador dominante y así permitieron la creación de Cablevisión Holding (Telecom, Cablevisión, Nextel, Personal, Fibertel, Arnet): el gran jugador del Cuádruple Play, sin rivales a la vista y con mercados asegurados en televisión por cable, telefonía celular, internet y telefonía fija en todo el país. A partir de acá habrá una convergencia en cuentagotas.

La criatura que alumbra la gestión del macrismo está apañada por el ENACOM, un ente regulador de comando automático a las órdenes del gobierno y bajo el ala del ministerio de Modernización. También analizan nuevos decretazos para “compensar” a Telefónica, DirecTV, y Claro. Y en paralelo desmantelan todo vestigio de política pública de acceso gratuito como la Televisión Digital Abierta (TDA) y sus señales de contenidos, cuyos trabajadores están despidiendo en medio de un gran ajuste.

Lo hacen en clara violación de las obligaciones legislativas que la Constitución impone al Congreso en su artículo 75, inciso 19) en cuanto a la promoción y protección del patrimonio audiovisual y cuando aún la Corte Suprema no se ha pronunciado sobre la constitucionalidad del Decreto 267/15 ante un recurso extraordinario que prosperó, promovido por la Cooperativa de Trabajo para la Comunicación Social.

Al suprimir en las leyes 26.522 y 27.078 los límites a la acumulación local y/o nacional de medios y plataformas en un mismo propietario, el gobierno actual ha ignorado tanto la jurisprudencia argentina (CSJN, 2013) como la de Estados Unidos (C.Columbia 2011) y la europea. Todas ellas, mediante diversos pronunciamientos, han sentado con claridad el principio de que la regulación de la concentración mediática constituye “una vía constitucional razonable para garantizar la libertad de expresión” y que el “mercado de las ideas” no puede regularse bajo los principios de libre mercado y defensa de la competencia.

Este fin de año nos encuentra denunciando la mayor concentración de medios audiovisuales y de infraestructuras de comunicación de América Latina. El Gobierno consagra posiciones cuasi-monopólicas mientras precariza el esquema regulatorio legal argentino con decretos o resoluciones que violentan leyes para satisfacer los negocios de un puñado de grandes empresas locales y transnacionales del mercado del entretenimiento, la información y la conectividad. Más aún, dispone con discrecionalidad de un recurso natural finito, escaso y estratégico, como el espectro radioeléctrico, para direccionarlo a la satisfacción del modelo de negocios de un sistema cartelizado de cable, telefonía celular y conectividad de internet al mismo tiempo en que se niegan llamados a concurso para nuevos operadores que aportarían diversidad y pluralismo.

Cualquier nueva voz que nazca en estas condiciones estará en clara desventaja para ser escuchada.

Clausuraron el debate público: no mostraron en estos dos años ningún proyecto que mejore o sustituya a las leyes 26.522 y 27.078, ambas modificadas por el Decreto de Necesidad y Urgencia 267/15. Se habían comprometido a hacerlo en Washington, en abril de 2016, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tras haber sido emplazados por presión de numerosos organismos reunidos en la Coalición por una Comunicación Democrática.

Sr. Presidente: usted está a cargo de uno de los poderes de la República. Ni más ni menos. No se extralimite. Respete la Constitución Nacional. Todos tenemos derechos constitucionales. La libertad de expresión es un pilar de la democracia que no puede quedar a merced del mercado, ni silenciada por la represión policial como sucedió con periodistas y fotógrafos que cumplían su labor informativa en recientes manifestaciones públicas.

Permítanos disentir. No nos mande a las fuerzas de seguridad si nos reunimos en la vía pública, ni nos haga investigar, ni eche a los trabajadores que defendemos, ni acalle las voces que pueden dar cuenta de otros puntos de vista.

Permítanos debatir. No esconda su Anteproyecto de Ley de Comunicaciones Convergentes que por Decreto se comprometió a elaborar hace DOS AÑOS, y viene demorando sistemáticamente su envío al Congreso”.

Recordamos que “el Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo”. Y sólo lo habilita, “cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes…” (CN art. 99. Inc. 3).

Por la vigencia de los mandatos de la Constitución Nacional sobre Libertad de Expresión, Derechos Humanos y el equilibrio de los poderes de la República.
Reclamamos reglas democráticas que fomenten la diversidad y pluralidad necesarias para fortalecer la democracia hoy amenazada.

Coalición por una Comunicación Democrática
www.coalicion.org.ar

Foto: FM La Tribu

(Por Astor Vitali) No a todo el mundo le va mal. Hay gente que sabe moverse y sobre todo hay gentes que saben con claridad hacia dónde van. ¿No es así? Por ejemplo, los dueños y las dueñas de la mayor parte de las cosas tienen la cultura del espiral: nunca vuelven al mismo lugar luego de cumplir la planificación del ciclo que les toque ejecutar. Nunca vuelven al mismo lugar.

Para ponerlo en términos históricos, cuando se les pudría todo adentro de las fábricas porque los obreros y las obreras se contaban por miles y constituían un contrapoder con capacidad fáctica de disputar, decidieron triturar su propio modelo industrial y poner a un chino a producir la materia prima que un solitario campesino peruano cosechó. Separaron las grandes concentraciones. A otra cosa.

La burguesía no hizo inamovible ningún esquema y no sostuvo ningún statu quo a rajatabla: buscó formas concretas de mutar, adaptarse y sobrevivir. Esa mutación tuvo además carácter ofensivo. Los que tienen el poder en serio no buscaron defender su modelo mirando para atrás sino que redoblaron esfuerzos para avanzar en esa defensa con la estrategia de despliegue ideológico. “Vamos a convecerles de que les conviene ser como nosotros. Nunca serán como nosotros. Pero vivirán de la ilusión de que todos somos capitalistas en potencia con capacidad de éxito”.

Y no volvieron al mismo lugar: amplias capas de trabajadores y trabajadoras tienen como objetivo  obtener un nivel individual de vida confortable a través del consumo. El progresismo mucho tuvo que ver con esto. En términos clásicos: ya no nos interesa socializar los medios de producción sino obtener una paga para disfrutar de los productos y, si es posible, hacernos de los medios pero como  empresarios.

No podemos en un editorial revisar todo para atrás pero si te ponés a analizar cada momento de la historia desde que el capitalismo manda, vas a ver que siempre hubo recomposición de las crisis “fugando hacia adelante”. Siempre es más cómodo ver los procesos duros y violentos como la única cara del capitalismo. En cambio, hay una cara más inteligente y, tal vez, más peligrosa.

Como contrapartida, los que estamos abajo -en términos de poder social- a diferencia de los que tienen la manija, parecemos más propensos a movernos en círculos. Frente a las permanentes presiones de los poderosos sobre los débiles, estos últimos se ven obligados a trazar tácticas defensivas y no pueden encontrar lugares para acordar estrategias que permitan salir del círculo.

¿Cuál es el círculo? Por ejemplo, en Argentina no hubo un solo proyecto emanado de las organizaciones populares (gremios, organizaciones social, culturales, etc.). Para mayor claridad: hubo participación de organizaciones populares en diferentes gobiernos, por caso, el gobierno anterior, durante el alfonsinismo y el primer peronismo. Pero esas organizaciones se sumaron a proyectos políticos trazados por otros, con quienes circunstancialmente hubo puntos de acuerdo (muchas veces incumplidos) y oportunidad de alianzas coyunturales. En esos proyectos se está siempre de prestado: no se es redactor del programa.

En este contexto, cuando ocurre el natural cambio pendular en democracias como las nuestras, que oscilan entre gobiernos conservadores-liberales y capitalistas pseudo-distributivos, las organizaciones populares, vos yo y aquel, caemos en la misma situación de incapacidad de acción política. Podremos encontrar mejores herramientas de resistencia, o peores. Pero en cuanto a la capacidad de disputa de poder real, volvemos casi al mismo lugar. Esperando que venga el próximo ciclo a ver qué se puede rascar.

Uno cree que hay que dejar de rascar y buscar la forma de arrancarle lo que hay que arrancarle a quienes nos robaron todo.

Mientras la OMC discute sus proyectos para los próximos 50 años, en Argentina la representación política opositora se encuentra vacante (cuando no protectora del orden macrista) y el conjunto de las organizaciones y gentes del pueblo discute apenas en el plano de si seremos capaces de lograr unidad de acción para resistir.

Tal vez, tomar nota de esta situación sirva para atender la cuestión del qué queremos. ¿Qué queremos realmente? ¿Cómo queremos vivir? ¿Qué queremos aprender? ¿Con qué hacemos le puchero? ¿Qué música tocamos? ¿Cómo querés vivir realmente? Si le consultás al zurdo que late tu pecho ¿qué te dice? ¿Para dónde vamos?

Con claridad digamos que las acciones de resistencia son imprescindibles ante la violencia capitalista que encarna el plan de gobierno presidido por Macri. Pero con claridad también hay que decir que si no se para la pelota para discutir un rumbo, acciones ofensivas de construcción concreta, daremos otra vuelta a la calesita de la misma historia.

Hoy se sabe que, al margen de las fotos del jueves y ayer en el Congreso, el modelo de endeudamiento macrista-menemista-martinezdehozista tiene como destino su implosión y es sabido que eso puede llevar a una crisis social. No será copia de 2001. Pero habrá mayor crisis social y represión. Ya matan pibes por la espalda y miramos para otro lado. Quienes buscan un modelo diferente al que hemos transitado hasta ahora: ¿qué harán para no volver al mismo lugar del círculo?

Ojalá no sea el Duhalde del momento el que tome la decisión por nosotros.

(Por Astor Vitali) Ayer se llevó a cabo la ceremonia de asunción de los y las flamantes concejales en Bahía Blanca. Y digo ceremonia con consciente uso del término porque fue un trago concentrado de puro ceremonial. La verdadera función estuvo en la sesión anterior, en la que se dieron claras señales de cuál será el rol de una oposición predispuesta al co gobierno.

Hace pocas horas, fue re electo como presidente del cuerpo Nicolás Vitalini, a quien se lo calificó como destacado. Sí, ya sé, es una formalidad. Pero, vamos, si algo no tuvo la envestidura de presidencia del cuerpo durante su gestión fue presencia y destaque en ningún momento de la lucha política, con excepción de las denuncias de abuso despótico a raíz del nombramiento en cargo público de su hermano, letrado él, quien supuestamente cumplía funciones en un órgano municipal cuyo director tuvo que ocuparse de desmentir. Por eso se lo conoce a Vitalini. Por eso y por su antipática disposición para atender los reclamos que la sociedad civil eleva al órgano legislativo.

Bajo su presidencia tuvo lugar uno de los más pobres períodos de debate político de la historia democrática de Bahía Blanca –con el consecuente detrimento institucional-. Claro que no es pura responsabilidad suya el bajo nivel de cuadros políticos en los cargos pero sí es claro que fue él quien mejor representó dicha chatura. Otra señal: el cuerpo honró simbólicamente la chatura como jefatura.

Mientras ayer podían verse las caras de feliz cumpleaños y el baile de disfraces habitual, el discurso de Vitalini hacia la comunidad en general no logró superar el minuto de duración y no fue más allá de la lista de boberas del discurso de la “fiesta de la democracia” y de los lugares comunes.

O sea que al oficialismo ya lo conocemos. Perezoso y “apolítico”. La oposición en cambio representa un halo de esperanza para ciertos sectores que se identifican con el peronismo, con el movimiento obrero y con el progresismo. O simplemente para las víctimas directas, más temprano que tarde, de cualquier modelo de ajuste.

Ahí está la cuestión. Ahí está. La función de ayer fue la puesta en escena de una obra protocolar archiconocida. La obra en serio, la que hay que ver, la que no te podés perder para presumir el rol que la oposición está dispuesta a jugar: esa actuación subió a las tablas deliberativas el jueves pasado.

¿Sabés de qué hablo? ¡Claro que sí! Me estoy refiriendo a la ópera bufa de pobre pluma que pudo verse el jueves pasado en el órgano que debería representar al pueblo bahiense. Nunca mejor dicho: a la gente de a pie. Vamos a simplificar. Uno de los concejales oficialistas tiene intereses empresariales con el transporte público de pasajeros. Se vota el aumento del boleto. Con atino, no asiste. No arbitra su reemplazo (a diferencia de otros años en los que otro votaba en su lugar en favor de los aumentos). La principal fuerza (en número) de la oposición decide que –por motivos fundados- una de sus ediles no participará pero –prestá atención- no llama al concejal suplente para que cumpla con el mandato del voto que los llevó ahí: ser oposición. Arguyen razones técnicas que habrían imposibilitado el rápido llamado. La escena terminó con el desempate del reconocido Vitalini.

Todo esto lo hacen antes de que asuma el probo legislador de buen colegio y fé católica, Marcelo Feliú. Pero el jefe político del espacio es Feliú, asumido o no. Cualquier novato en materia política comprenderá fácilmente que el acuerdo que encabezó Marcelo Feliú en su rol de ¿opositor? fue el de permitir que pase el aumento en ese momento. Aumento que jode a un casi un tercio de la población local y que representará ahora casi un diez por ciento del salario mínimo para los usuarios y las usuarias.

Salvando la actitud política del bloque de Unidad Ciudadana que denunció la cuestión: ¿a quién en esta ciudad puede inspirar confianza una oposición que antes de asumir transa en el mismo escenario de corporativismo y co gobierno que se denunció tantas veces en la ciudad como con el pacto Tunessi-Breiteinstein y otros?

Vamos a ponerlo en términos más claros aún. Hoy la oposición que se ha teñido de diferentes identidades peronistas tiene la mitad de las bancas, con lo cual, puede aspirar a frenar o al menos dificultar el tratamiento exprés de las medidas de corte antipopular. Si fácilmente pasan el cuerpo será porque alguna de sus facciones por los motivos que fueran (repito, por los motivos que fueran) pacta co gobernabilidad. Lo que ocurra de aquí en más será también responsabilidad de ellos.

Viene el debate de presupuesto. ¿Cuál será su rol?

Hay muchas personas que cobijaron su esperanza dentro de una urnita con la expectativa de que se les respete al menos la voluntad general y que la oposición esté a la altura mínima de su responsabilidad. Algún crédulo considerará esta votación como un error y mantendrá un poquito su esperanza.

Seré un incrédulo y ojalá un futuro equivocado. Pero a la luz del perfil del buen alumno del Don Bosco y de la historia de pactos entre legislativo y ejecutivo en Bahía Blanca, a uno le huele un tanto más a adelanto de lo que harán que a error de cálculos. Más que tropezón, semeja los pies en la mierda.

Ojalá me equivoque.

(Por Liga Argentina por los Derechos del Hombre) Desde su primer acto de disciplinamiento, el Protocolo de seguridad de febrero de 2016, el gobierno de Macri, con la anuencia de un amplio sector del Poder Legislativo y Judicial ha transitado un sendero de achicamiento de los espacios democráticos y liquidación de las garantías constitucionales transformando al Poder Judicial en un burdo instrumento de persecución política y disciplinamiento.

Con el encubrimiento de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, que luego se comprobó que fue seguida de muerte por inmersión e hipotermia en el río Chubut, denunciamos una y otra vez que se estaba liquidando el Estado de Derecho manteniendo las apariencias pero disolviendo lo importante de dichas garantías que tienen que ver con el grado de libertad en que viven los argentinos.

Es imposible no vincular estos hechos con el avance de los EE.UU. sobre Jerusalem, la sanción de una ley de Excepción en México, el fraude electoral en Honduras y el incumplimiento de los Acuerdos de Paz en Colombia y de mejores relaciones EE.UU. Cuba a la que se la sigue bloqueando y saboteando.. Mucho más que diez operacones Condor.

El crimen de Nahuel, la persecución a los Mapuches y a Facundo Jones Huala, la decisión de la Corte Suprema de dar por validos los engendros jurídicos de Morales en Jujuy, los avances de las fuerzas estatales que portan armas sobre el conjunto de la vida social, la sumisión ciega a las políticas de EE.UU. de destruir cualquier espacio de autonomía a nivel mundial, son algunos de los pasos que nos traen a esta situación de intentar encarcelar a quienes defendieron un acuerdo entre naciones soberanas, que fue avalado por el Senado y que además, colmo jurídico, nunca se ejecutó y por lo tanto es nulo de toda nulidad.

Hoy Bonadio, como antes otros y muchos jueces de Comodoro Py han vuelto a la tradición genocida de los Jueces de la dictadura militar, aquellos que avalaban las desapariciones forzadas y los crímenes encubiertos como enfrentamientos. La restitución de la identidad de la nieta 126 debería servirles de advertencia que nada es para siempre y que la verdad triunfa al final de toda lucha histórica.

Convocamos a una respuesta unificad de todas y todos los que quieran vivir en una sociedad que tenga limites jurídicos y garantías de sus legítimos derechos.

Ahora es la hora.

(Por Astor Vitali) A partir de los resultados electorales de octubre Cambiemos puso en marcha un plan de reformas estructurales. El propio gobierno puso en agenda como principal cuestión la reforma laboral. Hay que prestar atención a esto porque mientras tanto intentarán pasar el colador del Congreso otros proyectos de ley de relevancia.

Que el macrismo impulse una reforma laboral es parte de su programa y de su naturaleza. Son patrones. De manera que, cuestionar a gentes de derechas por aplicar políticas de derechas es inconducente. Están en el gobierno e intentarán aplicar los mayores beneficios para la clase que representan.

El problema está en otro lado. Por más legitimidad que ostente Cambiemos luego del triunfo electoral, ninguna reforma de tamaña dimensión es realizable sin la connivencia de amplios sectores o sin el uso de la fuerza. Porque más allá de los votos que podrán cosechar con o sin BANELCO, una reforma de estas características no es realizable si el movimiento obrero organizado se planta en serio.

¿De qué reforma estamos hablando? Como bien ha expresado un documento emitido por el Observatorio del Derecho Social de la CTA-Autónoma, “en líneas generales, estamos frente al intento de reforma de la legislación laboral más importante, en términos cuantitativos y cualitativos, desde que en 1976 la última dictadura militar modificó gran parte de la ley de contrato de trabajo que había sido sancionada dos años antes. Más que un proyecto de ley, estamos frente a un verdadero programa de los empleadores en materia de relaciones laborales, en el que se abordan prácticamente todas las demandas del sector empresario, a excepción del sistema de representación sindical y de negociación colectiva que siguen siendo centralizados”.

En términos concretos, entre otras cosas, la reforma busca fomentar la tercerización, reducir las indemnizaciones por despido, ampliar las facultades patronales para modificar las condiciones de trabajo, habilitar la renuncia a los derechos laborales, legalizar el fraude laboral a través de la contratación de monotributistas, extender las pasantías laborales, flexibilizar la jornada de trabajo por medio del banco de horas y del contrato a tiempo parcial, reducir el plazo de prescripción laboral, ofrecer mayores facilidades para el despido de trabajadores a través del “Fondo de cese laboral”, ampliar la licencia parental y crear la licencia sin goce de haberes por razones personales, aplicar un registro laboral y abaratar del despido de trabajadores no registrados, reducir los aportes patronales y cancelar personerías e inscripciones gremiales.

Desde el punto de vista parlamentario, con excepción de la izquierda, ninguna fuerza política ofrece garantía de que no va transar elementos para que finalmente salga la reforma laboral con el menor grado de modificaciones. De hecho, un desembarazado Miguel Ángel Pichetto dijo hace pocas horas a Joaquín Morales Sola que “el lugar del peronismo es un centro que avance hacia un capitalismo moderno” y que no cree en el “bloqueo” como método de ejercer la oposición. En otras palabras, busca lavar la cara kirchnerista del peronismo para retornar al poder en sintonía con los cambios de época.

Por otra parte, el facilitador peronista del macrismo dejó en claro que “al gobierno no le conviene afrontar un debate sin tener un acuerdo razonable con la CGT”.

Y ahí hay un punto central: pongamos que dentro del congreso no aparece una resistencia de fuste ¿qué ocurrirá en calle y en los ámbitos de negociación política? Dejemos en claro que si las tres centrales obreras de este país acordaran un rechazo rotundo a la reforma laboral ésta es inaplicable. Ningún gobierno puede resistir a un paro por tiempo indeterminado los sectores público y privado.

En cambio, en el reino del revés, la CGT, la principal central obrera del país ya comienza a dar señales de acuerdo. No pasó ni una semana. Ni siquiera sobreactuaron por unos meses. Apenas rechazaron el viernes el punto medular que versa acerca de la definición de trabajo, en cuya versión macrista se pone en condición simétrica al trabajador respecto del empresario, relación de evidente desigualdad. Quitando esta modificación de carácter profundo y filosófico, la CGT ya comenzó a filtrar por diversos medios que se acercarían a un acuerdo.

Por más elementos que logre negociar la CGT, de todas maneras la reforma realizada sobre el presente borrador actuará en detrimento de la clase trabajadora. Porque el concepto que opera en los cabecillas de la banda empresario-sindical se basa en que “hay que mirar las urnas” y que “hay que negociar” porque “la gente quiere esto y lo demostró en las urnas”.

Contrariamente, el votante macrista que trabaja no votó por esta reforma ya que es una que no estuvo anunciada y que excede en mucho las dimensiones de toda reforma laboral realizada en la argentina. Sólo es comparable con la de la dictadura. No estaba esto en el imaginario social.

Con todo, las cúpulas del sindicalismo cegetista argentina son víctimas de su propia política: han desmovilizado a las bases y no cuentan con masas conscientes capaces de resistir la reforma. Y ellos no se sienten con el suficiente poder en el contexto político actual como para determinar el rechazo de plano.

La aplicación de reforma laboral depende de la aceptación del movimiento obrero organizado en un país en el que aún el sindicalismo tiene un peso importante en el esquema de las negociaciones y sobre todo en el impacto económico que puede producir que se pare de manos contra un gobierno.

Terminaremos este comentario como comenzamos. Es natural que el macrismo, como representante de una clase empresaria y poderosa busque destruir la capacidad de negociación de la clase obrera. También debería ser natural que los sindicatos, sobre todo los más poderosos, se opongan rotundamente y muevan todo lo que haya que movilizar para rechazar un reforma carnicera como la que busca consensuar Cambiemos.

Todo esto sería lo natural. Vamos a ver cómo es.

(Por Astor Vitali) Ya pasó. Viste cuando un gurí hace berrinche y chilla y patalea sin demasiado sentido… “Ya pasó”, se le dice, una vez calmado. Más o menos así ocurre en las campañas electorales: chillan y hacen berrinche sin demasiado sentido. Bueno… ¡Ya pasó, nene! ¡Ya pasó!

Muchos candidatos salieron a resolver el mundo. Algunos especialistas del ámbito técnico se entusiasmaron y pusieron a disposición esos conocimientos técnicos que jamás serán aplicados por los dirigentes de los partidos que los convocaron. Algunas juventudes se desilusionaron. Algunos neófitos militantes quedaron boquiabiertos con los resultados. Nuevos fiscales se horrorizaron y viejos fiscales fueron a hacer su trámite cada vez más desapasionado, como lo vienen haciendo desde que la democracia garantiza la gobernabilidad en la Argentina.

Pero luego de rascar el histrionismo electoral, no hay mayores novedades políticas, es decir, no hubo acontecimientos realmente inesperados, por fuera de la aplicación de la metodología en democracia de la desaparición forzada de personas. El plan de gobierno sigue en marcha y todo sigue más o menos su curso. Habrá algunos nuevos ganadores y otros flamantes perdedores. Pero siempre hay ganadores y perdedores con los cambios de gobierno. De manera que, dejando de los nombres propios, esto tampoco es nuevo. Esto ocurre siempre y según su turno.

Así y todo: ya pasó. ¿Y ahora qué hacemos? A ver… miremos la agenda. Reforma laboral, reforma previsional, reforma judicial, reforma impositiva. Sí. “Reforma permanente”, según el presidente. Y entonces un sector del peronismo oficiará de oposición testimonial y el peronismo con poder gobernando provincias estará con la necesidad de negociar y garantizará la cosa. Y entonces es probable que el sindicalismo amarillo trance con mayor o menor dignidad y espere mejores tiempos para enarbolar reivindicaciones de clase. Y entonces sectores de izquierda haremos señalamientos y hasta quizá logremos que los bastonazos en la nuca sean un poco menos dolorosos.

A esta agenda se le llamó en algún momento “restauración conservadora”. Uno cree que el término no es del todo justo dado que más que restaurar viejos beneficios de clase (con sus respectivos perjuicios para las masas) es probable que las reformas a instaurar sean de un mayor grado de profundidad, por lo que, en lugar de una restauración de algo que fue removido hablaríamos  más bien de incursión en nuevos agregados, inimaginables hace algunos años.  La “reforma permanente” se plantea como golpe final a la crisis cultural y a la crisis de alternativa. Lo piensan como el remache del fin de las ideologías y como su laboratorio.

De cualquier modo: ahí está la agenda. ¡Ah! Pero resulta que yo no me estaba preguntando por esa agenda. Esa es la agenda de Macri, o más bien, de lo que Macri representa. El asunto es cuál es la agenda que debemos consultar  quienes la agenda de estas gentes no nos contiene. ¿A qué cita estamos convocados? ¿Para dónde arrancamos mañana a la mañana? ¿Qué hacemos?

Si miramos la agenda de Macri nos la vamos a pasar intentando resistir con mayor o menor éxito una serie de reformas para las cuales el sistema democrático argentino ofrece sendos avales. Es preciso recordar los resultados electorales. Es preciso tener conciencia de esto. Mucho de lo que plantearán será odioso pero también legal. Y habrá paros, ollas populares, carpas blancas, escraches, piquetes, todas y nuevas formas de resistencia directa y de visibilización de las políticas que aplicarán estas bestias con bastón de mando. Es posible que esto explote, por razón de la inviabilidad del grado de endeudamiento externo y que de esa explosión surjan nuevas herramientas políticas.

En este sentido, si bien uno es enemigo de las traslaciones históricas del tipo “Macri es el menemismo” o “Macri es la dictadura”, también es cierto que si uno pone en la mesa de análisis ciertos elementos económicos y políticos, difícilmente resulte un corolario diferente. No será una reproducción del 2001, no será una réplica pero explotará. Podría ser aún peor para los de abajo ya que las herramientas del campo popular post kirchnerismo, permanecen aún con escisiones profundas y son menos poderosas.

Ahora bien, entre ese fin de ciclo que ocurrirá más temprano que tarde y hoy ¿cuál es nuestra agenda? ¿Qué va a construir el pueblo argentino? ¿Solo herramientas de resistencia? ¿Lo poco que queda en pie en este país que pueda dar un debate que fugue hacia adelante, que piense con cabeza propia, permanecerá imbuido en sus mezquindades de figuritas de medio pelo con sus públicos propios o será capaz que de trascender hacia un espacio que asome la cabeza hacia las masas, en lugar de sus microclimas?

¿Hay una agenda de la izquierda argentina? ¿Hay más de una? ¿Hay una agenda de la clase obrera argentina? ¿O sólo hay las agendas que leemos en los discursos de los pobres, poco formados y oportunistas dirigentes políticos de este país?

No hace falta decir que frente a la amenaza macrista resistir es una tarea que hay que hacer con esfuerzo y con valor. Pero resistir es de manual. Es lo básico. Es lo que se hace por fuerza de necesidad: no es propositivo. El asunto es ¿cuál es nuestra agenda? ¿Hacia dónde vamos a ir? ¿Qué puerta toco mañana a la mañana? ¿Con quién tomo el mate?

Lo que está claro es que sin agenda propia, volveremos a hablar de las mismas cosas en 2019 y en 2023, sólo que más débiles y encerrados en la agenda de los poderosos. Aún que una agenda propia no sea completamente realizable (la de ellos tampoco la es) al menos ajustaría el calendario a nuestros objetivos.

De los anuncios recientes del presidente Macri se desprende que ellos se mueven según su agenda y lo más rápido que les da el cuero. Habrá que buscar en la estantería popular una agenda propia. Al menos desempolvar la agenda telefónica y levantar el tubo a ver si hay alguien ahí que piense lo mismo, por fuera de la ola amarilla.

(Por Paula Ércoli) “Santiago Maldonado, la demolición del Estado de Derechos”, así se tituló la charla organizada por la Asociación de Docentes de la UNS y La Watu, agrupación universitaria del Departamento de Humanidades. Una instancia necesaria en los tiempos que corren, que tuvo como principal exponente a José Schulman, Secretario General de la Liga por los Derechos del Hombre.

Durante 2 horas realizó un minucioso análisis del caso Santiago Maldonado, de la situación actual de los proyectos de las izquierdas, de las derrotas de aquellos que se consideraban vencedores y de los que supuestamente vencieron. Ejes de discusión que no han aparecido en las páginas de los grandes medios de comunicación.

Comenzando por la necesaria valoración de todo el esfuerzo que las organizaciones han hecho, el expositor precisó que “son momentos para elevar la autoestima”. Por lo tanto, como primera afirmación positiva, destacó que la historia de Santiago Maldonado haya sido construida como un caso, que ha conmovido al país, donde buena parte de América Latina siguió su desarrollo; “no pudieron desaparecer al desaparecido”.

“Eso no en todos lados ocurre. Sepan ustedes que en Colombia desaparece un Santiago Maldonado por día. Desde que se firmó la paz matan a un dirigente social -en promedio- por día y no hay conmoción. Sepan que en Chile los mapuches están siendo perseguidos por un gobierno progresista como el de Bachelet aplicando la ley antiterrorista”.  

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Como segunda afirmación positiva, el Secretario General de La Liga resaltó que en nuestro país hay una construcción de memoria diferente a la que puede haber en otros lugares, porque es constitutiva de los movimientos populares. “Esto obligó a la dictadura a buscar ´un camino propio´: el de los NN, el de la capucha, el de los centros clandestinos, donde fueron ellos los que fracasaron”.

“En Argentina los desaparecidos tienen presencia cotidiana, son una fuerza política mensurable que cuando se los convoca y ocupan las calles, producen gestas como la del 10 de mayo contra el 2×1. Y producen actos que son incomprensibles para la derecha, quienes no entienden por qué no pueden lograr lo que sí hacen en otros campos, incluso en lo electoral. Sencillamente, si no pudieron borrar la memoria de Luciano Arruga, de Julio López, de los 30.000 mil desaparecidos, ¿por qué razón van a lograr borrar la memoria de Santiago Maldonado? A veces la derecha también tiene utopías reaccionarias que no tienen ningún fundamento”.

Para José Schulman los tiempos que corren exigen mucha acción y reflexión, particularmente si se pretende construir un primero de noviembre en unidad y sin sectarismos, enmarcado en un escenario donde no se puede continuar la lucha con viejos esquemas conceptuales. “Creo en la continuidad del pensamiento crítico, pero es crítico si piensa y encuentra solución al momento. Si no, no es crítico. Nada más grotesco que pretender enfrentar a un enemigo que tenemos hoy con las armas del pasado. Ése es el camino de la derrota y hay que decirlo con toda la voz porque nosotros queremos triunfar”.

“La primera exigencia es entender lo que pasa, estamos desafiados e interpelados por la historia”

El caso de Santiago concluye en un balance de los proyectos políticos de las izquierdas y del momento actual. En este sentido, para José, estamos viviendo el traspaso de un modelo de dominación a otro. Nos encontramos en un momento límite pero no terminal. “Estamos pasando de un modelo de democracia formal -en referencia los últimos 12 años-, de un gobierno que más o menos respetaba las normas constitucionales y se comprometía a la igualdad formal (nunca real) a gobiernos autoritarios con máscara democrática. Esto no es lo mismo”. Respecto al primer momento histórico, Schulman realizó una analogía con Uruguay, para luego asociar el autoritarismo antidemocrático a la situación actual de Méjico,  aseverando que si no enfrentamos con decisión el presente de nuestro país vamos camino a la gestión de Enrique Peña Nieto.

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“Está terminando un ciclo histórico largo (…) y durante todo este tiempo el capitalismo intentó, prometió o logró en parte, unir capitalismo con democracia, bajo un orden jurídico que durante muchos años dio un marco a los que intentaban que se respeten los derechos de las personas. Esto empezó a terminar con el fin de la Unión Soviética en 1990, siguió terminando en 1994 con la organización del Tratado del Atlántico Norte y la OTAN en el transcurso de la Guerra de los Balcanes, invadiendo a cualquier país sin pasar por las Naciones Unidas. Y van a empezar a desarrollar algo que es lo que está explotando ahora, que es la construcción de -el derecho de enemigo-“. Schulman hizo referencia a este concepto acuñado por el alemán Günther Jakobs, donde los que “atentan” contra la democracia no tienen derecho a ser defendidos; razón por la cual se puede explicar los fenómenos Trump en EEUU, Temer en Brasil, Macri en Argentina, Le Penn en Francia y los nazis en el mundo, no como aparentes casualidades exóticas sino como una corriente profunda del capitalismo sin regulaciones, que vuelve a sus inicios sin falsas promesas.

“Este capitalismo considera a la población que no consume” como población “sobrante y sencillamente la mata. Esto es el capitalismo real de estos días. Si no luchamos en todo el mundo no habrá más Naciones Unidas. Lo que ocurre con Santiago Maldonado es una expresión de ese mundo. Por eso Venezuela es una victoria y el hecho de que nuestros políticos no hablen de Venezuela muestra el carácter provinciano de estos políticos. Durante 12 años hablaron de la Patria Grande, de la integración latinoamericana pero cuando hubo que defender el proceso venezolano se borraron. Ellos se borraron pero el movimiento popular fue solidario”.

El dirigente apeló a la necesidad de construir una defensa por los derechos humanos internacionalista, es decir, asumirnos en principio descendientes de los Pueblos Originarios, de las ideas de San Martín y no de los Anchorena, los Braun o de los que han usurpado nuestra Patria.

“Macri representa este momento histórico donde el imperio va por más”

“Estamos pasando por un momento de debilitamiento institucional de los proyectos populares en América Latina, por lo tanto al enemigo respeto, no subestimación”.  Dada la convocatoria de la charla sobre Santiago Maldonado como punto de inflexión, Schulman intentó responder a la pregunta que desestabiliza a todos y a todas: la reacción indiferente, y en estas circunstancias violenta, por parte de un sector del pueblo argentino.

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“La historia de lo que hoy somos es la historia de pueblos que fueron objeto de violencia extremas, que en términos conceptuales se llaman genocidios. La América resultante de la conquista cambió. El exterminio de los Pueblos Originarios, el sojuzgamiento de su cultura produjo un nuevo sujeto que va a ser el sujeto colonial. Ese sujeto es el resultado de aquella barbarie, no de la civilización como nos dijo Sarmiento”.

Para analizar la violencia actual, según Schulman, se debe pensar en los elementos que fundaron las colonias. Uno de ellos fue la Inquisición, cuyo mayor logro fue que el pueblo considere la violencia como un espectáculo y al hacerlo lo convirtieron en un cómplice. “Es un truco muy viejo, muy duro de aceptar, pero que funciona”.

“Lo que hay que entender es que el sentido común en estas tierras se construyó sobre las bases del racismo. No nos asustemos tanto ahora ¿quién se levantó contra la Campaña del Desierto? Nadie. ¿Quién se levantó contra el exterminio de los paraguayos? Nadie. No es cierto que vengamos de una historia glamorosa de progresismo (…). Sepamos que hemos avanzado mucho, pero entendamos que la violación de los Derechos Humanos siempre tiene un discurso justificador y que esos discursos son como capas de cebolla. Cuando se funda el discurso del exterminio, la expresión fue el racismo; pero después va a ser el discurso del progreso, que no niega el del racismo, y después va a ser el discurso del anticomunismo en todas sus variadas formas”.

Para finalizar Schulman apeló a comenzar a hablar de la unidad de los vencidos desde la humildad. Comprender, por un lado, la dominación cultural expresada en doctrinas momentáneas y. por otro lado, aquella que tiene que ver con lo cotidiano: con el egoísmo, el individualismo, la soberbia y el patriarcado. “Si a todo esto no se lo combate en las condiciones ampliadas del pensamiento del capital, reproduce pensamientos de derecha”.

“Ellos sí quieren destruir el estado de derechos. Nosotros lo podemos defender, no para idealizarlo, sino para ponerlo en cuestión, para construir una democracia verdadera. Queremos lo mismo que San Martín cuando iba a cruzar los Andes, queremos creer que la dignidad humana puede ser una bandera de unidad para todos los que luchamos por este sueño que alguna vez encarnó el Watu, que defendió Santiago y que estoy seguro que todos vamos a defender. Lo vamos a llevar a la victoria aunque, como diría Neruda, ellos no creen que la gente sencilla vayamos a vencer”.

(Por Mauro Llaneza) Luego de la victoria electoral de Cambiemos en los principales distritos del país, el profesor de la Universidad de General Sarmiento e investigador de las derechas latinoamericanas de CLACSO, Ernesto Bohoslavsky, dijo a FM De la Calle que “estamos ante un fenómeno político masivo, ante una maquinaria electoral exitosísima y eso nos abre a una serie de desafíos no solo acerca de cómo pensarlo sino de cómo taclearlo en términos más políticos”.

Desde las ciencias sociales propuso analizar las cabezas de los millones de votantes amarillos antes que las de la dirigencia PRO. “Parece que el nivel de antipatía que recoge el kirchnerismo en la Argentina también está operando. Hay gente que aún a pesar de que los números le dan mucho peor que hace dos años prefiere este camino porque entiende que es el que lleva a la muerte natural del kirchnerismo”.

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-¿Qué características tiene lo nuevo? ¿Cómo se compone esa sintonía con la mayoría de la sociedad?

Cambiemos o el PRO tiene una serie de novedades respecto a lo que habían sido las prácticas de las derechas en la Argentina que normalmente no habían recibido mucha simpatía popular, si uno lo mide en términos de gente que puede colocar en la calle o de votos que puede recibir en las urnas. Hasta la aparición del PRO, las derechas en la Argentina habían recibido escaso apoyo electoral, lo cual no quiere decir poco éxito político porque normalmente conseguían colocar sus hombres en los gabinetes con cierta independencia de quién había ganado las elecciones.

Estamos efectivamente ante una fuerza política electoral que de ninguna manera desdeña el camino de las urnas, va a su encuentro y le va bien. Entonces, como titularon Sergio Morresi y Gabriel Vommaro, el PRO es un partido nacido para ganar, un partido que juega este juego y le va bien y ha tenido la capacidad para sintonizar bastante bien una serie de deseos, de miedos, de antipatías y de expectativas de millones de argentinos.

Estamos ante una fuerza política inteligente y sensible, no es una pantomima, no es una caricatura. Es una fuerza política que llegó con intenciones de quedarse y que tiene una agenda de reformas probablemente más ambiciosa de lo que ha declarado hasta la fecha.

Vengo de las ciencias sociales, me interesa menos tratar de reconstruir qué tienen en la cabeza los dirigentes del PRO y más qué tienen en la cabeza los millones de votantes, cuáles son los miedos, las expectativas. Ese me parece un fenómeno mucho más interesante y mucho más difícil para abordarlo.

-Sobre todo porque un primer análisis suponía que el impacto negativo de las medidas económicas sobre las grandes mayorías iba a afectar futuros resultados electorales y sucedió lo contrario. ¿Qué hay en las cabezas de las y los votantes?

Estamos hablando de algo que hicieron millones de argentinos simultáneamente, por lo tanto, tiene que haber múltiples causas que están operando a la vez. Algunas de naturaleza más provincial o local y otras de orden más nacional. Es una obviedad saber que lo que a uno le ocurre en el bolsillo incide al momento de votar. Ahora, el punto es que no es lo único que incide.

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Ahí tenés, en efecto, un voto a Cambiemos que no tiene que ver con adhesión, ni siquiera con una valoración positiva de la gestión sino porque entiende que es un camino que lleva a eliminar al kirchnerismo como posibilidad política a futuro.

Después tenés un porcentaje de la población que sí adhiere a valores ideológicos que uno podría llamar de derecha o que tiene que ver con una agenda más conservadora. Entiendo, y lo muestran las encuestas, que es un porcentaje relativamente chico. Aquellos que tienen valores más duros de derecha. Digamos, la gente que está dispuesta a hacer una apología explícita de la dictadura en Argentina es una minoría.

En Cambiemos no vas a encontrar una apología de la dictadura, en general vas a encontrar más desinterés sobre el asunto, no van a desarrollar una política explícita contra los derechos humanos, simplemente no van a financiar nada en ese sentido.

Hay un conjunto de expresiones políticas que no tienen que ver con identificarse con valores de derecha sino identificarse con la antipatía por el kirchnerismo. Y esa identificación es tan fuerte al punto de que permite despreciar el impacto de las políticas públicas. Gente que te dice a mí me va mal pero prefiero esto porque el país va bien. Es algo que para muchos nos resulta esquizofrénico o absurdo pero que les funciona efectivamente a los votantes, a millones de personas.

¿Dejarán de votarlo? Es difícil de saber si un empeoramiento muy notable de sus condiciones de vida termina llevándolos a un comportamiento electoral alternativo.

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-¿Cuánto hay de individualismo o de aceptar la idea de la meritocracia o de la igualdad de oportunidades?

Todo eso pesa, pero yo no creo que el PRO lo haya inventado. Buena parte del problema de que nos estemos desayunando con estos resultados y con los de 2015 creo que tienen que ver con el hecho de que muchos teníamos una imagen de la sociedad argentina que no coincidía con lo que la sociedad argentina era en efecto. Creo que suponíamos que estaban mucho más consensuados y generalizados una serie de valores y la sopa que nos estamos tomando tiene que ver con que no era así.

En efecto, hay un peso del individualismo, una cierta convicción de que si se deja a los hombres librados a su suerte en el mercado terminarán triunfando aquellos que más se esfuerzan, aquellos que tienen más méritos, aquellos que saben aprovechar sus oportunidades. Es un poco lo que está detrás del discurso del emprendedorismo.

Me parece que estos valores estaban extendidos en la Argentina antes pero pertenecían al mundo de la experiencia más privada. Pertenecían a discursos más íntimos no al mundo de los discursos públicos. Hoy eso se ha modificado en muchos aspectos, qué se puede decir y qué no en público.

Hay una porción significativa de los argentinos que tienen unos valores, una serie de valoraciones morales que confluyen muy bien con la exaltación del individualismo, con la idea que en el mercado te va según se merece y no según tu lugar de origen. Ahí hay un punto duro de roer. ¿Cómo romper esa convicción de que si sos pobre es porque efectivamente no hiciste todo el esfuerzo que corresponde?

La Patagonia como laboratorio

Entre los estudios de Bohoslavsky se destaca su mirada sobre la realidad de la Patagonia. Al ser consultado sobre el escenario de las reivindicaciones territoriales mapuches y la desaparición forzada y muerte de Santiago Maldonado, brindó su impresión como historiador.

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“Toda la serie de discursos que se hicieron públicos o semipúblicos a través de redes sociales y de comentarios en los diarios sobre la desaparición de Santiago Maldonado, son un excelente laboratorio para medir cuáles son los sentidos comunes que están operando sobre qué es nación, qué es territorio, quiénes somos los argentinos, etcétera”.

“Es interesante también pensar cuántas de las reacciones sobre la desaparición durante casi 80 días de Santiago Maldonado nos ayudan a entender cómo es que nos imaginamos, quiénes nos imaginamos que somos los argentinos y también pensar cómo fue posible la dictadura del 76. Me parece que ahí hay una cantidad de elementos, desde psicológicos a culturales, que tenemos que revisarlos en algún momento para ver aquello que también somos. Aquel conjunto de sujetos que también forman la patria, aquellos sujetos que están en las antípodas en términos morales e ideológicos, por lo menos en mi caso, pero que son compatriotas que tienen una perspectiva muy conservadora”, agregó.

Bohoslavsky destacó que, “en esa perspectiva, la historia de los argentinos es una historia sin indígenas. Y cualquier percepción de reconocerles preexistencia a la Nación, incluso cuando esté consagrada en la Constitución, les parece que es definitivamente no solo antojadiza sino, además, inmerecida”.

“Volviendo a la idea de que a cada uno le va según su cantidad de esfuerzo y no según el punto de partida, está presente la idea de que si las comunidades de pueblos originarios son pobres es porque efectivamente son borrachos, vagos y mal entretenidos como se hablaba hace mucho tiempo”.

(Por Astor Vitali) Techos. Esta pareciera ser la palabra que atravesó la cosecha electoral de todas las fuerzas políticas, con excepción de Cambiemos, en las elecciones legislativas 2017. Al peronismo no cristinista le salió flor de chichonazo: el techo fue más bajo de lo que esperaban. El randazismo no logró salir de la provincia y mucho menos despegar en ella. Cristina no logró aumentar significativamente su caudal de voto en relación a las PASO, centrándose en un discurso basado en la situación económica y el cuestionamiento de políticas públicas. El trotskismo del FIT no logró validarse como alternativa frente a la idea de voto útil, ni si quiera en esta donde no se jugaban cargos ejecutivos, elección en la que el electorado es más propenso a no confiar su voto a opciones que considera “una oportunidad” o “voto protesta”.

La única fuerza que mostró un claro piso fue Cambiemos. En la provincia de Buenos Aires, sin más, superó el 40 con un candidato del cual nadie sabía demasiado. Es decir, ganaron con una campaña llevada adelante por la gobernadora en funciones, y como hemos dicho, prácticamente sin hacer alusión a un solo proyecto legislativo ni a un solo aspecto concreto de lo que ocurre en Buenos Aires.

Por supuesto, Macri salió casi inmediatamente a sacarse el saco de su supuesta incapacidad como  constructor político y a ponerse el pongo de la victoria. Lo que se dijo desde la oposición o desde el análisis político respecto de que después de las elecciones se viene el batacazo, fue confirmado por el mismo mandatario y el sector privado. “Mauricio” convocará a gobernadores, jefes de bloques parlamentarios, dirigentes sindicales, empresarios e integrantes de “la Justicia” para construir la idea de un consenso sobre reformas “institucionales, electorales, políticas y económicas”. Habló de la “reforma permanente”, haciendo obvia alusión al término “revolución permanente” acuñado por Rosa Luxemburgo. A juzgar por sus antecedentes, el jefe de estado no incluirá en esas conversaciones a representantes de sectores que ostenten visiones políticas disidentes: convocará representantes de los sectores mencionados en tanto sean “propios”. Para eso hace dos años que vienen interviniendo dentro de partidos, bloques, sindicatos, cámaras empresarias y funcionarios judiciales. Para construir “propios”.

Al margen de estos anuncios, pocas horas después de haber finalizado el escrutinio la nafta subió  hasta un 12 por ciento en su tercer incremento anual con un acumulado de hasta  29,5. Las empresas podían hacerlo desde el primero de octubre pero, organicidad mediante (de esa que les hace falta a los detractores del macrismo) esperaron hasta la elección con fina disciplina.

Lo que parece una tomada de pelo no despertó mayor reclamo en usuarios que alguna puteada llegando a los surtidores. La lógica del “sinceramiento” sigue primando para el primate macrista.

A su vez, el Gobierno convocó en noviembre nuevas audiencias públicas para subir las tarifas de gas que se verían reflejadas en las boletas de diciembre y el mercado financiero subió ayer un 3 por ciento así como la cotización de firmas argentinas en la bolsa niuyorquina subieron por arriba de los ocho puntos porcentuales.

Con todo este viento a favor, uno ha escuchado por estas horas dos interrogantes centrales: ¿por qué no afectó electoralmente el tema Santiago Maldonado de manera más drástica? Y ¿por qué las quejas populares respecto de la situación económica, índices de empleo, tarifazos y otras yerbas regresivas no se reflejan en el voto? Respecto de la primera, parte de un supuesto erróneo: no todo tema que importe políticamente se ve directamente reflejado en decisiones de carácter electoral. Allí pesan otras cosas: la juventud de la gestión, la fe en que las políticas implementadas comiencen a desandarse en el tiempo para obtener resultados (revisar si no la experiencia menemista), la mirada puesta en un supuesto “futuro” –que representaría el macrismo- en relación al “pasado” –que representaría el kirchnerismo-. También es insólito que quienes han dicho hasta el cansancio que el tema Maldonado es uno que trasciende lo electoral sean quienes más se han hecho esta pregunta. Según sondeos que el propio gobierno argentino tiene en sus manos, el tema Maldonado  afecta profundamente a la sociedad argentina pero esto no significa que, por más importancia que los movimientos de derechos humanos y los sectores más politizados le demos al asunto, el caso Maldonado sea la única variable de reflexión a la hora de agarrar la boleta. Haber creído lo contrario resulta una falla de origen de formación política.

Con respecto a la cuestión de la influencia económica en la decisión electoral, uno tiende a pensar que el voto hoy contiene, al margen de muchas variables, un elemento central que es una suerte de aspiracional de clase en lugar de un análisis clasista. En otras palabras, no voto por cómo estoy económicamente y cómo está mi clase social (con excepción de los ricos que no dan lugar a confusión) sino que voto porque me quiero parecer a ellos, “emprendedores” y “exitosos”. Quiero ir hacía ahí, al margen de que las políticas aplicadas por la actual gestión estén llevando a las mayorías a una crisis anunciada en los niveles de endeudamiento y en la timba financiera. El aspiracional es un elemento central en la actualidad. En sociedades con altos grados de analfabetismo político, los de abajo tienden a mirar hacia arriba en búsquedas de salidas en lugar de ver hacía sus costados y caminar de la mano del que está a la altura de uno.

Parafraseando a la “reforma permanente” de un enjundioso y cínico Mauricio Macri, los sectores anticapitalistas de la Argentina parecen más bien militantes de la “resistencia permanente”. No hay un solo proyecto político de la izquierda argentina con vocación de poder real. El FIT, aún con su sectarismo y su práctica de “te sumo si te convertís”, se jugó a dar una disputa electoral con despliegue territorial y esforzada campaña. Esto es más de lo que otras fuerzas hicieron. Pero está claro que con su retórica y su política no sólo no logró despegar respecto de las PASO, teniendo en frente a candidatos que claramente no representan una representación parlamentaria por fuera de los cánones de la filosofía capitalista y una oportunidad de trascender los cánticos de cassette para embarrarse en la política real. Siempre se puede culpar al resto o “al capitalismo” pero sería saludable para esa fuerza tomar nota de que el FIT carece de un discurso y una acción política a la altura de su gran apuesta.

El resto de la izquierda no capitalista no tiene mayor visibilidad. Para decirlo en términos más claros: en la Argentina hay una gran militancia de todo tipo inserta en el movimiento social, sindical, político y cultural llevando adelante tareas inmensas de organización, capacitación y construcción de conciencia. Pero nada o casi nada de esa agenda tiene reflejo, ya no en lo electoral, sino en el imaginario de las masas populares.

El riesgo de esta incapacidad de presencia como opción política (electoral y no electoral) es, por supuesto, liberar terreno a las reformas macristas. Pero peor, la política de la “resistencia permanente” tiene como corolario definido la consecuencia de la marginalidad perpetua.

La buena noticia es que los techos se rompen cuando quienes habitan bajo su amparo crecen y logran trascender su vieja morada. ¿Con qué se alimenta nuestra izquierda que no logra la polenta necesaria para aumentar su masa y que su techo explote? No sabemos a ciencia cierta. Por ahora, toma la sopa.

(Por Julio Gambina) El macrismo se consolida como primera minoría electoral en Argentina, aunque todavía incluye una votación de rechazo al kirchnerismo, que no debe considerarse voto fiel al ideario y práctica de Cambiemos en el gobierno.

La suma de macrismo (41,60%) y kirchnerismo (21,72%) los coloca como las fuerzas más votadas (63,32%) y confirman que son la novedad política en la representación institucional de la Argentina en este Siglo XXI.

El radicalismo acompaña mayoritariamente al PRO y también en menor medida se incluye como parte en el kirchnerismo. El peronismo se incluye en el kirchnerismo, fuera del mismo y también minoritariamente con la alianza liderada por el PRO.

Por eso aludimos a una nueva situación política con crisis de las identidades tradicionales: radicalismo y peronismo; y la emergencia de nuevas representaciones institucionales.

El  macrismo ya no es solo una fuerza de la Ciudad de Buenos Aires, sino que se extiende como identidad nacional, con peso electoral en los principales distritos por población y peso económico, especialmente la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. Es algo que le otorga fuerza en la negociación con los gobernadores y las fuerzas políticas tradicionales en la Argentina, peronismo y radicalismo, disminuidas en su visibilidad como expresión política.

La votación del kirchnerismo sigue siendo amplia y de carácter nacional, con expresiones organizadas en el movimiento social. Anuncia que se posiciona como la principal fuerza de oposición al gobierno de Macri e intentará hegemonizar al peronismo, que en sus variantes se presentó por lo menos en tres espacios electorales. El liderazgo del peronismo está en disputa y Cristina Fernández pretenderá erigirse como la más votada hacia la candidatura presidencial del 2019.

Macri es el primer presidente no radical ni peronista desde 1916, y aspira a constituir un nuevo tiempo político en el país bajo una nueva identidad, de derecha y con consenso electoral de masas, lo que supone apoyo entre los más pobres y los trabajadores.

No todo es institucional, el conflicto social existe

El triunfo electoral no elimina el conflicto social como parte de la disputa política. De hecho, las tensiones de último momento se asociaron a la desaparición de Santiago Maldonado, con responsabilidad directa del Estado y la represión.

Se trata de un tema que continúa, a la espera de la autopsia y la consideración de la responsabilidad estatal en la muerte de Maldonado, incluso y más allá de dictámenes oficiales, la sociedad, o una parte de ella responsabiliza al Estado y el conflicto en torno a su esclarecimiento no se agota en la voz oficial.

El movimiento de DERECOS HUMANOS y más en general el movimiento popular batalló contra la impunidad hasta lograr las leyes de nulidad y los juicios en curso; una lucha de décadas en la que puede inscribirse la demanda por el esclarecimiento de la muerte de Santiago Maldonado.

La batalla contra las actualizaciones de tarifas involucró a votantes del macrismo durante estos años y es previsible que sean parte de nuevas protestas. No debe asociarse adhesión electoral con consenso a políticas de ajuste explícito que afecta a buena parte de la población de menores ingresos.

Una ampliación del consenso electoral y parlamentario no significa contención del conflicto social.

Con el consenso electoral se pretenderá avanzar con la agenda del ajuste y la regresiva re-estructuración de la economía, el Estado y la sociedad. Por eso se alentarán reformas diversas: laboral, previsional, fiscal, penal, educativa, de salud, etc.

A no dudar que esos intentos generarán respuestas diversas, entre quienes intentarán darle cobertura social, sean parte de la burocracia sindical negociadora, mayoritaria en la CGT; el periodismo afín a las patronales de la comunicación y una intelectualidad funcional a la liberalización; pero también se habilita el despliegue de alternativa política popular, especialmente en la construcción de un nuevo modelo sindical, donde la unidad de acción es fundamental para construir nuevo proyecto sindical y popular articulado.

Las CTAs y otros ámbitos del movimiento sindical están desafiados a superar la fragmentación y con audacia proponer formas de organización de la protesta social y generarse condiciones de efectividad en la construcción de alternativa de poder.

En el movimiento sindical, territorial y popular se dará el principal espacio para la acumulación política de la izquierda y un proyecto popular por la emancipación social.

La izquierda partidaria logra 1.350.000 con el 5,59% de votos, con picos muy importantes en algunos distritos como Salta, Jujuy, Mendoza, e incluso el ingreso de legisladores nacionales. La fragmentación de la propuesta electoral de la izquierda diluye una mayor presencia legislativa y desafía a ampliar los espacios de unidad.

Unidad más posible y deseable en el ámbito del movimiento social y el conflicto, territorio adecuado para construir confianza para disputas institucionales próximas.

Sin perjuicio de la confrontación al ajuste, que incluye alianzas estratégicas y tácticas que involucran al propio kirchnerismo, el desafío pasa por la unidad ante situaciones de una agenda por la liberalización.

En ese plano destaca la confrontación contra las reformas laborales y previsionales y otras que mencionamos antes, pero especialmente contra la agenda de la presidencia Argentina en el G20 del 2018, que empieza en estos días con una reunión en Bariloche, que anticipa la ofensiva capitalista en territorio argentino durante el próximo año.

Más aún, en diciembre próximo, entre el 10 y 13 de diciembre se reúne la 11° Ministerial de la OMC y la programada semana de acción global contra la OMC será la oportunidad de generar una importante acción de masas en unidad de lucha para habilitar la discusión de una agenda alternativa al proyecto de liberalización del gobierno y las clases dominantes.

Sea por la agenda del ajuste nacional o las reformas reaccionarios y el alineamiento con la demanda del capital trasnacional para bajar el costo laboral y previsional y asegurar rentabilidad al capital, el desafío se instala en la potencia de la unidad de acción del movimiento popular y que en su desarrollo se desplieguen formas eficaces de articulación para la disputa del poder.

Menos consignas y más argumentos

Desde la izquierda y el movimiento popular se requiere mayor capacidad de argumentación.

El discurso pos electoral del macrismo es vacío, asentado en el consenso electoral y convocando a “seguir” en el rumbo, respondiendo a una religiosidad que convoca al seguimiento acrítico.

Somos conscientes que eso supone la agenda de la liberalización y el ajuste, la promoción de las inversiones externas y el mayor endeudamiento público, y que no alcanza con la oposición.

La demanda es por construir adecuada argumentación que no se contenten con la crítica al neo-liberalismo, sino ir más allá en una prédica anti-capitalista que pueda generar conciencia por cambios profundos.

El problema no es el neo-liberalismo o Cambiemos, el tema de fondo es el capitalismo. Hace falta una propuesta anti-capitalista y para ello discutir más a fondo que pasa en los sentimientos y consciencia de los sectores popular, ver como se discute contra la argumentación desde el poder.

(Por Astor Vitali) Este domingo se llevarán a cabo las llamadas elecciones de medio término. En un sentido nominal, se trata de renovar la mitad de las legislaturas municipales, provinciales y a nivel país. En términos simbólicos, en cambio, son muchas y muy distintas las batallas libradas.

La consolidación de Cambiemos como fuerza política de extensión territorial es dado como un hecho tanto por medios adictos o propios como por consultoras de prestigio algo más intacto. No lo explica la economía, cuyos números reflejan que el único indicador mejorado puede observarse en la construcción en relación al año anterior y cuya mejora se explica por la inversión en obra pública durante el período electoral. Los datos de ocupación no permiten hablar de mejoría y la acumulación inflacionaria dista de la proyección estipulada por el gobierno.

El comportamiento del segmento indecisos, del cual no tendremos novedades ya que desde este sábado rige la prohibición para difundir encuestas y sondeos preelectorales, hasta el momento muestra un comportamiento favorable al voto Cambiemos, contrariamente a quienes esperan que frente a un panorama económico penoso el electorado responda con anticuerpos.

En el caso de Cambiemos, la mochila de la campaña se la cargó la gobernadora en funciones, sin pedir licencia. El eje de la campaña fue vincular a toda la oposición con la corrupción, el pasado, barrabravas y mafias. En el medio, el debate acerca de los 20 meses de gobierno de Vidal y el estado de situación de la provincia de Buenos Aires –dejando de lado el clásico shock oportunista de pavimentación- bien gracias. De política ni hablar. Por caso, cabe preguntarse acerca de la presencia en campaña de quien debería ser figura central por parte del oficialismo en la provincia. Hablando en serio, ¿quién puede decir de corrido dos oraciones respecto de Esteban José Bullrich Zorraquín Ocampo Alvear? Me refiero al primer candidato por Cambiemos, para quien ni si quiera lo registre. Que no son pocos.

Pero más allá de los posicionamientos políticos respecto de las tácticas centradas en el marketing de lo que debería tomarse nota es de que, hasta el momento, objetivamente les funciona. Y la política no es la reivindicación de la política: es lo que ocurre. Les funciona.

Entonces, la primera gran reflexión es que para el principal hecho político de la democracia argentina actual, es decir las elecciones, la política es prescindible. ¿Entonces? ¿A quién importa la política en tanto organización institucional, jurídica, gubernamental? ¿Qué tan lejos está el sistema de gobierno, la democracia, de las ocupaciones diarias de las mayorías? Es un problema de difícil resolución.

En ese sentido, podríamos destacar dos caminos. El primero es el que ya viene aplicando el gobierno: la profundización de esa desvinculación, la ciudadanía como cliente en lugar de sujeto de derecho, la dictadura de los focus grups, las instituciones lejos de la ciudadanía y los referentes con o sin cargos cerca de los timbres. Como contrapartida, en tanto no haya otro sistema con capacidad de raigambre, el camino inverso sería profundizar las instancias de democracia directa, los espacios de participación ciudadana, barrial, sindical, etc., que muestre que, y forme al mismo tiempo, hay instancias concretas de empoderamiento y hay la existencia de un modelo alternativo, donde la política implique participación, cuerpo. “Cuerpo y alma”, decía Eduardo Mateo.

Mientras la elección se gana sin debate político, mediante un pleito de asesores y focus, en la ciudad todo aparece de un modo algo más evidente y por lo tanto más ridículo. ¿Por qué compiten los candidatos? La política de la no política de Cambiemos se aplica también a niveles domésticos y así es que el candidato por Cambiemos, Nicolás Vitalini, negó a la ciudadanía la posibilidad de conocer sus ideas cerrando la puerta a los debates, con excepción al de la UTN. Pero no sólo el oficialismo no permitió la posibilidad de la realización de un debate televisivo -tema sobre el cual uno piensa que no hay por qué responder a empresas privadas de comunicación-, sino que en el propio ámbito del Concejo Deliberante, presidiéndolo, no dio lugar al pedido de realización de debate. Lo curioso es que otras fuerzas políticas tampoco acompañaron el pedido de realización de debate.

Hace unos días un no-oyente dijo respecto de un comentario editorial de quien suscribe “se te nota la ideología”. Bueno, es un comentario editorial y está bien que así sea. Pero, cómo será la cosa para esta gente, que toma como valor que no se te vea la ideología. En otras palabras: ellos no pueden mostrar la ideología. No pueden. Porque las consecuencias prácticas de la aplicación de políticas emanadas de esa ideología son inconfesables.

El último elemento, por ahora, que rige casi centralmente las diferencias de esta pobre campaña gira en torno de la idea del cambio, de lo nuevo contra lo viejo. Pongamos que, en dimensiones nacionales, es difícil relacionar las rupturas y las continuidades de empresas, negocios y estado. Pero en Bahía Blanca es todo mucho más evidente. Más allá de algunos nombres, que más que nuevos están verdes, de funcionarios y ediles que han demostrado perfecta ineptitud por negligencia o precisamente por inexperiencia, los actores centrales ¿qué tienen de nuevo?

¿Qué tiene de nuevo Héctor Gay, vocero de lo viejo de esta ciudad? ¿O no fue el mayor lobista de los mismos actores que co gobernaron junto al linarismo y a los distintos peronismos? ¿Qué tiene de nuevo Santiago Nardelli, por caso, quién hace apenas diez años atrás –cuando los vencedores eran otros- acababa de ser electo como legislador por el Frente para la Vicotoria?

La única novedad para la ciudad en los últimos tiempos puede encontrarse en la configuración de los grupos empresarios, a quienes ninguna construcción política actual desvela. Por izquierda, porque no tienen poder suficiente. Por centro y por derecha: porque ya está todo acordado.

Ojo: no reclamamos coherencia en la trayectoria partidaria porque desde hace algunos años hemos aprendido que en la ciudad lo que importan son algunos acuerdos de fondo. Para ellos, para quienes detentan el poder y el proyecto estratégico de poder y de negocios en Bahía Blanca, los partidos y los candidatos son solo un detalle menor de fácil resolución.

Sobre esos candidatos se supone que uno elige.

(Por  Larisa Cumin) Me despierto como puedo, dormí poco, pero estoy feliz, el madrugón me lleva al festejo de una biblioteca que cumple 10 años en el delta. No conozco a nadie, pero voy confiada de tener buenos encuentros. Un encuentro con la literatura es siempre un encuentro con gente, con el amor de esa gente hacia la literatura y hacia los otros. Ni bien abro los ojos y abro el celular el día se me amarga un poco, en las noticias de Google aparece como destacada una nota con la cara de una mujer conocida. Que también encontré así, por la literatura, siete años atrás en Santa Fe en un encuentro de estudiantes de letras y lenguas, cuando éramos más jóvenes y teníamos el mismo amor. Conocí a H. en la cola del baño de mujeres (Lacan explica el poder significante mostrando como dos puertas sustentan la segregación urinaria) sé que crucé apenas cuatro frases con ella, no sé bien de qué hablamos, o sí: hablamos de literatura y hablamos de amor. Y sé que ella venía de lejos y acarreaba consigo en ese encuentro todo un contingente de otra provincia, incluida su novia, y recuerdo que limpiaba un mate. Ella no se acuerda de ese encuentro, yo tenía siete años menos y una capacidad entrenada de ser invisible. Hace tres semanas la vuelvo a encontrar en una lectura de poesía, ella venía de lejos otra vez, y yo también. Cruzamos algunas palabras más, supe enseguida que tenía ese mismo motor que le adiviné la primera vez: la literatura y el amor. Me entero de que es poeta, que es militante y feminista ya lo sabía, me entero de que es profe de lengua y literatura también, y que hace rato recorre las aulas. Sé, no por mucho hablar, sino por sentirlo, que hablamos la misma lengua, que creemos y confiamos en las mismas cosas, y que posiblemente también sean parecidas las que nos hagan sangrar. Nada más, y nada menos.

H me escribió hace unos días, para pedirme un poema, el que me escuchó leer esa tarde (a lo mejor de este lado aprendimos a no ser tan invisibles, pero en todo caso esa es una decisión). Le debo el poema pero a cambio le mandé el link de estas crónicas (casualmente, o no, esta nota). No pensé ese día que Ladelengua iba a seguir, como tampoco que la siguiente crónica iba a ser sobre ella. Esta nota es por H, por todos los que creen en la literatura y en el amor. Que son, muchas veces, lo mismo.

Hoy la cara de H. está en los medios, en los de Bahía Blanca y en los nacionales, y esa no es su decisión.  Su cara y su nombre. Una historia que habla de ella sin conocerla. De su trabajo sin conocerlo, y de la literatura sin saber de qué se trata. Me atrevo a hablar de H., aunque la vi dos veces y me atrevo a decir: yo la conozco. Y esa historia que cuentan hoy los medios además de confusa y parcial, errónea política y periodísticamente, sé que no habla de H. A H. la acusan de un “escándalo”. Ese escándalo tan importante como para ocupar primeras planas (lo digo con ironía) fue repartir a sus alumnos de secundario entre decenas de libros un libro por confusión que contenía de groserías. Las “noticias” además están acompañadas de una foto de su cara, una foto borrosa de una (sí una!) página del libro con las groserías, la mayoría misóginas y machistas.

Del libro no se dice nada más, no está la portada, ni quien lo escribió, ni la temática ni nada, pero sí se trascriben las “groserías”, y se cita el nombre y apellido de H. Hay un testimonio, pero no se sabe el nombre del testimoniaste.  Crónica titula la nota así:  Escandaloso libro para nenes: “Callala de un vergazo”.  Abajo del titular está la foto de H. Minuto Uno titula: “Escándalo con una docente que le dio a los alumnos un texto con groserías sexuales”. Cómo no vi el libro, sólo esa página pixelada en la foto no debo decir nada sobre éste. Pero como creo conocer a H más que estos medios, decido cagarme en el deber e ir hacia el poder. Un poder no machista, no periodístico, sí literario: el de imaginar. Siendo yo también profe de lengua y literatura, dramática y novelera me atrevo a decir que esa página fotografiada con apuro borroso desde un celular posiblemente es una larga lista de ejemplos de frases machistas, que por algún motivo están en ese libro, y ese motivo no es reproducirlas, cómo sí lo hacen los medios que hablan de H, sino analizarlas y cuestionarlas. Quiero preguntarle esto a H, y se lo pregunto, pero no me responde aún porque no está conectada, entonces sigo ficcionalizando e imagino a H en este momento, lejos otra vez de su casa, abrazada entre las 500 mil mujeres que hoy pueblan Chaco. Y espero que eso sea realmente así. Como también espero que el poder de la literatura, el de los docentes comprometidos y el de todas las mujeres feministas sea más grande que el que tiene ahora esta muestrita ejemplar del patriarcado. Esta exposición alevosa de una compañera. Más que el de una foto borrosa de una sola página de un solo libro x. Más que el de un solo testimonio de un solo padre de un solo alumno de los cientos que ya deben haber conocido la literatura a través de los ojos de H.

Hoy muchos alumnos, ex alumnos, poetas, colegas salieron a apoyar a H, a tirarle buena onda. entre ellos el poeta y docente Mario Ortiz, que puso en palabras lo que yo sentí esa mañana al despertar: Amarga sensación de vulnerabilidad al pensar en qué momento y porque causas pueda aparecer nuestro propio rostro en medio de un escrache y de sumario.

Espero que la literatura tenga más poder que el todo el mal periodismo junto. Espero que la literatura tenga más poder que esa verga que nos quiere callar. Por prudencia y respeto H. aún no dijo nada sobre el asunto.  Pero, si hoy no es la voz de H, ni son sus notas periodísticas, ni sus posteos de Facebook reclamando la buena aplicación de las ESI, y muchos menos su poesía la recorre los medios de Bahía Blanca y del país es porque H es un cuerpo y una voz disidente. Y eso, sabemos molesta, y es por eso que “hay que callarla de un vergazo”, por torta, por poeta, por creer en la literatura y en el amor. Guardala, chabón, guardala.

Fuente: http://www.pausa.com.ar

(Por Mauro Llaneza) Durante la semana se realizaron ocho allanamientos en empresas radicadas en el polo petroquímico de Ing. White que vierten sus desechos en el estuario bahiense. Los operativos son parte de la causa judicial que investiga la contaminación denunciada por pescadores artesanales en 2011.

La búsqueda de vertidos líquidos y sólidos se centró en los canales utilizados por TGS, Petrobras, Dow, Mega, Unipar –ex Solvay Indupa-, Profertil, Oil Tanking y ABSA en el interior de sus plantas o sobre la ría. También se relevaron peces y crustáceos.

“Todo para poder hacer la pericia que determine si la tesis de la Fiscalía es correcta”, aseguró Alejandro Cantaro, quien sostiene “que las empresas del polo vierten residuos tóxicos peligrosos en la ría poniendo en riesgo la salud pública y, por tanto, cometen delito”.

Lucas Beier, abogado de los denunciantes, declaró que “fue un arduo trabajo en conjunto con la Fiscalía para poder coordinar la fuerza de seguridad, la universidad, conseguir que la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires pueda realizar los estudios de las muestras tomadas”.

“La pericia es importante (…) para dejar tranquila a la población sobre si puede ir al muelle de Cerri, pescar una corvina y comerla o, al contrario, es mejor no comerla y tenemos que ir a la pescadería a buscar cualquier pescado que no sea de este ambiente”.

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Se estima que en poco más de un mes el juez Walter López da Silva podría contar con anticipos informativos y luego incorporar los resultados definitivos. Los análisis, financiados por el Consejo de la Magistratura, estarán a cargo de la UBA y la Policía Federal colaborará en el estudio de “algunos sólidos” y de “la fauna ictícola” secuestrada.

“Determinado esto, se va a continuar con la causa y se van a atribuir las responsabilidades llamando a indagatoria y elevando a juicio la causa penal”, dijo Beier.

Cantaro agregó que secuestraron documentación relacionada “con las autorizaciones que las empresas tienen, las cantidades por las que están autorizadas para verter, si están dentro de los estándares correctos, si están vigentes, cómo es el circuito de autorizaciones entre provincia y Municipalidad”.

Toda la información sobre #ContaminaciónenlaRía

“Esto es muy importante porque los expertos van a valorar no solamente si encuentran en agua, en el fango de la ría o en los peces y crustáceos, elementos, material tóxico, sino también cuáles son las autorizaciones que tengan”.

Según pudo saber FM De la Calle, las multinacionales presentaron una gran cantidad de permisos con al menos un año de vencimiento. Desde el sector empresarial responsabilizaron al Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible por no realizar los controles necesarios para la renovación de la documentación.

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Beier recordó que respecto a ABSA el juez Agustín López Cóppola dictó una medida cautelar en el expediente de la demanda civil a través de la cual ordenaba al gobierno provincial “prever la posición de las plantas de tratamiento de todos los efluentes que terminen en el estuario”.

Sobre la ría hay tres, cercanas a Cerri, Ing. White y Punta Alta. “Están haciendo la planta de tratamiento de la que está pasando Ing. White y con eso el juez dio la orden por cumplida y nosotros apelamos”, sostuvo el abogado.

Tras el allanamiento del jueves en ABSA, fuentes judiciales afirmaron a FM De la Calle que “no hay ningún tipo de tratamiento de los líquidos cloacales”. Por la Primera Cuenca evacúan todos los sumideros locales con un filtro que evita el paso de algunos objetos. “Eso cuando funciona la planta y ahora no está funcionando, sale todo”.

No fue pericia, fue allanamiento

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El fiscal Cantaro destacó que el polo es “públicamente reivindicado como un sector de poder económico y privilegiado por las conducciones políticas. Sin que esto signifique que haya ninguna presión ni intervención, pero en todo delito complejo y donde quien se investiga tiene resorte de poder siempre es mucho más difícil”.

Luego del primer día de allanamientos, la Unión Industrial desinformó a través de los medios de su vicepresidente, Gustavo Elías, que “seis compañías miembros de la institución recibieron peritajes en sus instalaciones por una orden dictada por el Juzgado Federal Nº2 Secretaria Penal Nº6”.

“Se tomaron muestras en los sitios de vuelco de efluentes líquidos de las distintas plantas y se obtuvieron registros relacionados a las mismas. Entendemos que estos procedimientos son parte de un proceso judicial, sobre el cual no contamos con mayor información dado que el expediente se encuentra bajo secreto de sumario. De todos modos, las compañías y la institución brindarán su total colaboración y se encuentran a disposición de las autoridades competentes”, firmaron el director industrial Roberto Elissamburu y el director ejecutivo Ricardo Rabbione.

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El fiscal afirmó que “en algunas empresas hubo resistencia, llamaron inmediatamente a los responsables de las áreas que estaban involucradas, inclusive llegaron los abogados y cuestionaban la toma de las muestras o quiénes eran los testigos que estaban presentes. En algunos lugares hubo un clima más hostil, en otros no. Yo estuve en Indupar -donde era Solvay Indupa- y acompañaron en la toma de muestra, entregaron la documentación rápidamente”.

“A ese comunicado le faltan dos palabritas centrales”, dijo Cantaro, “no habla de allanamiento ni secuestro. Ayer no se perició nada, ayer se allanó. Y los hechos demuestran que fue oportuno que haya sido un allanamiento porque, insisto, hay alguna resistencia en la entrega de la documentación y en la posibilidad de tomar las muestras”.

Por otra parte, el mencionado “secreto de sumario” no existe en la causa sino en la línea editorial financiada por el “único equipo integrado por el sector público y privado” que saludó el presidente Mauricio Macri, junto a la gobernadora María Eugenia Vidal y el intendente Héctor Gay, en la visita del martes a la planta de Dow.

*Las entrevistas a Alejandro Cantaro y Lucas Beier fueron realizadas por el autor de la nota en Radio Altos.

(Por Astor Vitali) La semana pasada fue una en la que se intentó instalar una suerte de cruzada contra las mafias, especialmente contra la llamada “mafia sindical”. La comedia comenzó aquí, en Bahía Blanca, durante el acto de campaña electoral que realizó la gobernadora María Eugenia Vidal, usufructuando recursos de la gobernación, es decir, haciendo lo que decía que no había que hacer. En otro capítulo de esa campaña financiada por fondos públicos hoy nos visitaron Mauricio Macri y nuevamente María Eugenia Vidal, para nuevamente anunciar inversiones. Se suma a la calesita proselitista la presencia del ministro de Seguridad bonaerense Cristian Ritondo. Estuvo Frigerio el domingo.

En su visita anterior la mandataria bonaerense tomó el recado de grupos empresarios y acusó a la UOCRA de ejercer prácticas mafiosas. Y decimos tomó el recado porque es evidente que la maniobra de fondo de la gobernadora, un sector de la justicia y varias cámaras empresarias locales tiene como objetivo una cuestión de negocios. Sin empacho, esto lo señaló el propio comunicado de la Unión Industrial de Bahía Blanca el 22 de septiembre pasado, cuando sostuvo que “frente a la inminente llegada de inversiones en el sector petroquímico, portuario, de infraestructura y energético, entendemos que estás prácticas (en referencia a las que se le imputan a la UOCRA) resultan perniciosas para Bahía Blanca, porque impactan negativamente al momento de definir una inversión, perdiendo la posibilidad de generar  puestos de trabajo e impulsar el crecimiento económico y social”.

Más lo aclara el editorial de ayer de La Nueva, diario de uno de los hombres más influyentes de la Unión Industrial, en el que se destaca la coordinación entre la gobernadora y las empresas en detrimento de la organización gremial. El artículo de propaganda reconoce que “es vox pópuli que es casi imposible poner en marcha trabajos ´si no se arregla con la UOCRA´, que suele preocuparse por la seguridad e integridad de sus trabajadores hasta tanto se convengan ciertas cuestiones a favor a los propios gremialistas”.

Finaliza, épicamente, afirmando que “la voz de Vidal ha sonado y es hora de que todos tomen el guante y trabajen para poner las cosas en su lugar”. En el lugar que sus negociados necesitan.

Lo contradictorio del artículo es que habla de “un sistema de coimas” cuya única responsabilidad imputa a los supuestos coimeros. ¿Y quién pone la coima? ¿Ninguna responsabilidad hay en los sectores empresarios y gubernamentales? Se sabe que sin connivencias no se puede sostener un sistema de estas características.

Otro capítulo a destacar en esta novela de trama barata se centra en el aspecto represivo de la cuestión. En la noche del martes pasado un operativo mediático siguió el operativo policial en directo desde, primero, la sede gremial de la UOCRA de La Plata y, luego, en la casa del “Pata” Medina. Fue posible escuchar y leer algunas opiniones de progresistas y hasta izquierdistas rasgándose las vestiduras por la corrupción gremial y festejar que se lo lleven preso a Medina. Lo sorprendente es que se lo hacía mientras una sede gremial se encontraba jaqueada por fuerzas de seguridad.

El movimiento obrero no puede festejar que un gobierno intervenga y utilice la fuerza contra ninguna de sus herramientas gremiales. Al menos no puede aquel sector del movimiento obrero que aspire a más que un mero rol de administrador de la pobreza. Y sin embargo allí estaban algunos, festejando una sede gremial amenazada. Porque, para que quede claro, lo que hay es una maniobra del sector que encabeza el líder nacional del sindicato, Gerardo Martínez, aliado político de Macri, que utiliza las fuerzas políticas, judiciales y de seguridad para dirimir una interna gremial. En esa interna gremial se juegan negocios de grupos empresarios. En el fondo se están cambiando unos negocios por otros. Este es el trasfondo de la supuesta cruzada contra las mafias.

Otra cosa es discutir si Medina es el mismísimo diablo. Discusión que, por otro lado, debería comenzar en las propias bases sindicales.

Que se tome conciencia de una opereta de corto pero claro guion: habla la gobernadora, se acelera la cuestión judicial y rodean una sede gremial. Medina es el diablo y Gerardo Martínez la materialización del espíritu santo. Cualquiera que quiera ver observaría que la trama está perfectamente digitada.

Es el combate contra “las mafias” el elemento central en el que basa una buena parte de su campaña la gobernadora. Muy bien: hablamos de mafias. Hablemos de trata, hablemos de narcotráfico, hablemos de armas y de venta de órganos.

Hablemos del operativo “Bobinas Blancas” que detectó 2 toneladas de cocaína en 33 allanamientos en Bahía Blanca y Mendoza, que contaron con la colaboración de la DEA norteamericana. Hablemos del lugar que Argentina tiene en la geopolítica de la cocaína. Hablemos del rol de la DEA como administradora de las mafias del narco. Hablemos del rol que tiene las fuerzas de seguridad argentinas como fuerza de trabajo de la planificación de la DEA. Hablemos de cómo unos son detenidos y otros beneficiados.

Hablemos de qué ocurre con la trata y los empresarios. Hablemos de que las personas que logran salir por las suyas de situación de trata no tienen un lugar donde ir en la ciudad de Bahía Blanca y apenas cobran un plan cuyo monto las obliga a volver a caer en situación de trata.

Hablemos de un grupo de adinerados gobernando de facto ciudades enteras y de chirolitas que firman luego como sus testaferros en el sector público. Hablemos de si esto ocurre en Bahía Blanca.

Hablemos de cómo se enriquecen los que después pagan coimas y terminan imputando todos los males a una asociación gremial. Hablemos de las mafias, los fondos de dudosa procedencia y la compra de medios masivos para proteger sus negocios.

Hablemos de mafias pero hablemos en serio.

La cruzada contra la UOCRA es una cruzada por nuevos negocios y por aliados dentro del movimiento obrero que garanticen la nueva etapa de flexibilización laboral. La reforma no es sólo una ley: es una corriente. De esos negocios no hablan porque son esos negocios los que impulsan las divisas de las verdaderas mafias. Las que tienen el suficiente poder como para que de ellas no se hablen.

Nada de esto debería ser tan sorprendente y nadie debería sentirse ofendido por estas afirmaciones. Ya estaba dicho por la literatura en la voz de Michael Corleone: “No es personal Tom, solo negocios”.

(Por Astor Vitali) Con frecuencia se publican estudios que aseguran que hoy las personas no buscan en los contenidos mediáticos que consumen fuentes de información para analizar y en función de ese análisis realizar una conclusión sino que más bien buscan contenidos que les ayuden a confirmar sus prejuicios. O sea, no importa muy bien si lo que leo tiene información fidedigna sino que lo que quiero es que me confirme mi opinión prefigurada.

De esta forma, la búsqueda de las empresas periodísticas no tiene que ver con los resultados de elaborar noticias con las mejores fuentes sino con la manipulación de las informaciones para construir los títulos en el sentido que quiere su audiencia. Por supuesto, los gerentes tampoco buscan buenas plumas, ya que se trata de tirar no noticias, sugerencias, potenciales y otras argucias en boga, y hacerlo de la manera menos personalizada posible. Una buena pluma, al menos, tendría conflictos con los resultados finales en semejantes artículos.

Hay que tener muy en cuenta esto porque corre para todos. Muchas veces en las propias audiencias aparece ese deseo y más de una vez nos ha pasado, como periodistas, por ejemplo en el caso de la radio, que algún oyente llame enojado porque lo que se dijo –aun basado en una información irrefutable-, no se corresponde con la expectativa que ese oyente tiene.

El riesgo es para todos y está latente. Pero hay títulos que no sabemos muy bien cómo tratar porque no pueden llevar a conclusiones rápidas. Por ejemplo, para cualquier analista político hay un título de la semana del que, pretender rápidas conclusiones, linda con la irresponsabilidad. “Neonazis al Parlamento alemán”, tituló Página 12. Clarín: “Ganó Angela Merkel las elecciones, pero más de 90 neonazis ingresan al Parlamento”. La Nación: “Un electroshock para Europa: el fantasma del nazismo se vuelve real en Alemania”. Ámbito: “La ultraderecha alemana vuelve tras décadas al Parlamento federal y genera preocupación”. Infobae: “Elecciones en Alemania: pese al cómodo triunfo de Angela Merkel, la ultraderecha aseguró su lugar en el Parlamento”.

Una primera y dramática lectura que surge del neonazismo abalado por el sistema político de un país que se dice democrático y por un 13 por ciento de la ciudadanía habilitada para votar es que se puede volver de lo que se suponía no había retorno. Auschwitz de por medio: es posible.

Pero suponer que esa ideología estaba enterrada y que ahora repentinamente revivió, así como así, es tan erróneo como creer que todo va a parar al diablo y que ideologías repugnantes van en franco e indetenible ascenso. Más preciso es pensar que quienes sostienen ideologías como el nazismo estaban enjaulados en su silencio, mirando fijamente, juntando odio en el ceño, especulando con frialdad qué hacer cuando alguien consiga la llave que los libere.

Lo de Alemania es un espejo de lo que puede ocurrir en otros pueblos. A no mirar para otro lado.

En este sentido, en Argentina se reinstauró la figura del desaparecido pero ahora abiertamente en manos de una fuerza pública en democracia. Si bien es cierto que una buena parte de la sociedad se movilizó con agudeza y creatividad para reclamar la aparición con vida y recordar que el NUNCA MÁS debería ser un pacto social inquebrantable, otros sectores sociales salieron a morder las carnes de la víctima: “estará comiendo un asado en el sur o con los chilenos”, decía a esta radio una vecina de Bahía Blanca, representativa de las hienas que sienten que se les ha abierto su jaula.

Toda la batería de argumentos del “por algo será”, “algo habrán hecho”, “negros de mierda, vayan a laburar” salió a la luz. Pero no ya para defender la represión, más o menos ordenada, de movimientos piqueteros sino para justificar una desaparición forzada.

Las hienas muerden a las víctimas pero también a su memoria porque una vez desaparecidas, sin capacidad de defenderse, se la desgarran blasfemando a voz viva: terroristas, drogadictos, violentos, putos, trolas.

Mientras tanto, el encantador de hienas ha puesto a una de sus lacayas a dar la orden de “¡ataque!”, y la fasciMinistra de Seguridad acató. Mauricio obtuvo la llave que abrió la jaula de las hienas. Aún lo contiene la formalidad de la democracia y la situación pre electoral. Pero hay que estar alertas porque si el resultado electoral le hace sentir al encantador de hienas que tiene el terreno liberado para soltar a sus fieras, es posible que no tenga empacho en hacerlo.

Las presas, en cambio, aun no logran vislumbrar la amenaza.

(Por Helen Turpaud Barnes) Mariquita, Merceditas, Juana, Eduarda, Victoria, Evita, Isabelita, María Julia, Adelina, Lilita, Mirtha, Susana, Cristina, Margarita, Dilma, Michelle, Keiko, Hillary, Gabriela, Lucha, la “Peque”, Blacky, Magdalena, Hebe, Norita.

Los escenarios de la política, el espectáculo, las artes, el deporte o el periodismo a menudo presentan a las mujeres que los pueblan solo por su nombre de pila. Sin apellidos ni especificaciones. ¿Qué sentidos conlleva esta ausencia de apellido? ¿Qué significará que con la sola mención de ciertos nombres de pila femeninos sepamos de quiénes se habla?

Hace ya un par de años empecé a notar cierta regularidad en algunas tareas escolares hechas por mis estudiantes. Cuando deben referirse a autores varones, utilizan indefectiblemente el apellido del escritor en cuestión, esté precedido o no por el nombre de pila. Pero cuando se refieren a autoras mujeres, un porcentaje nada despreciable del curso lo hace tan solo por su nombre de pila. Por ejemplo, para referirse a textos de Roberto Arlt, Arthur Conan Doyle y Agatha Christie, varias personas escribieron hablaron de “Arlt, Conan Doyle y Agatha”. Otro curso debía leer unos relatos de terror, y se referían a “Edgar Allan Poe, Horacio Quiroga y Ana María” (por Ana María Shúa). La misma situación se repite invariablemente cuando trabajamos algo relativo a mujeres científicas. Al menos tres o cuatro estudiantes por tarea suprimen el apellido de alguna mujer. Al principio no notaba el sesgo de género que revestían tales inexactitudes: simplemente las atribuía a una excesiva informalidad en la escritura. Sin embargo, al ver que se trataba siempre de mujeres, se imponía la necesidad de un análisis diferente.

El nombre de una persona es algo profundamente complejo e importante. Ningún ejemplo más claro que las implicancias de la supresión del nombre y la identidad de los niños y niñas que se secuestraron durante la Dictadura Militar de 1976.

No siempre han existido los apellidos, al menos no con el sentido que le damos actualmente, que es el de la filiación. Sin embargo, ya hace miles de años en lugares como China se podía tener cierta “identificación de clan” en el nombre, el cual en ese caso era matrilineal. Y a la lo largo de los siglos, para los pueblos latino, judío, árabe, visigodo, castellano, normando, escocés, etc., el sentido del apellido era señalar la filiación de una persona con el nombre del padre o progenitor. Otros apellidos derivaban del nombre de un oficio, región o ciudad, pero siempre remitían a una comunidad de la que se era parte.

Así, el apellido es una especie de anclaje general más allá de la particularidad del nombre de pila. Con todo lo patriarcal que tenga el hecho de que los apellidos se hereden por línea paterna, es algo que a menudo nos identifica a lo largo de toda nuestra vida. Carecer de apellido es quedar remitida al particularismo, desgajada de algo mayor que te contenga. Y sí: suprimir un apellido es suprimir parte de un nombre.

Todo depende del peso que se ponga en cada elemento, claro está. Muchas personas afrodescendientes son conscientes de que su apellido deriva del de los amos de sus ancestros y ancestras. Muchos apellidos de personas indígenas son los de los conquistadores que violentaron sus pueblos. En esos casos, el apellido es la marca de la opresión y el silenciamiento de otros nombres previos. Por eso, renegar de ciertos apellidos, cambiarlos o suprimirlos puede ser rebeldía. Pero no parece ser el caso que tratamos aquí.

Por cierto, la lucha también puede consistir en hacer valer un nombre que viene a subvertir la lógica nominativa binaria. En el libro La gesta del nombre propio, la activista travesti Lohana Berkins da cuenta de una batalla específica: la de visibilizar el nombre en femenino de las travestis y mujeres trans. Para una trans, para una travesti, usar el nombre de pila elegido es un modo de re-existir frente al machismo transfóbico.

Más allá de esto, llamar por el nombre de pila puede implicar sincera confianza o gesto confianzudo, puede ser informalidad o descuido. Llamar por el apellido puede significar frialdad, distancia, ironía o formalidad. Existen además cuestiones vinculadas con las diferencias de clase. Los matices son a menudo difíciles de evaluar, pero es probable que la diferencia entre usar o no el apellido de una persona sigue aproximadamente cierta línea divisoria entre la formalidad y la informalidad, y –por tanto- entre lo atinente a los asuntos públicos y lo relativo a la domesticidad.

¿Por qué casi todos los medios de comunicación nombran diferente a políticos varones y a políticas mujeres? ¿Por qué nadie nombra a la ex presidenta solamente por su primer apellido? ¿Por qué al hablar de las últimas elecciones presidenciales en EE.UU. se mostraba el mismo sesgo a la hora de distinguir entre un muy apellidado Trump y una muy doméstica “Hillary”? Se objetaría que decir “Clinton” generaría una confusión con el anterior presidente de USA. Pero nada costaba decir el apellido precedido por el nombre, y para el caso no hemos visto que se llamara simplemente “Donald” al candidato y ahora presidente republicano. Más aún: que hubiera dos Bush presidentes nunca implicó que el segundo se viera despojado de su apellido por la sola existencia del primero.

Podrían citarse excepciones conocidas: Víctor Hugo, Evo, Fidel, Diego. Pero no va más allá de eso y habitualmente los diarios y boletines informativos reponen el apellido faltante. En el caso de Néstor Kirchner vale una aclaración: antes del fallecimiento del ex presidente ocurrido en 2010 era totalmente inusual usar solamente “Néstor” para nombrarlo. Fue el periodista Lanata una de las primeras voces que empezaron a llamarlo por su nombre de pila en los medios una vez fallecido. Y hasta el día de hoy el tratamiento del ex presidente por su nombre de pila coexiste con el nombramiento de su figura solo por su apellido.

Designar con nombre completo a una persona es hacerla parte de una comunidad amplia e inscribirla en el ESPACIO PÚBLICO. Nombrar con apellido a alguien es un gesto de reconocimiento por fuera de una única familia. Es suponer que puede haber otra gente con otros nombres y que una tiene derecho a ser nombrada claramente. Es admitir a esa persona por fuera del ámbito doméstico. Al hablar en familia, no nombramos con apellido a una tía, una abuela o un primo. En casa, no usamos apellidos. Solo lo hacemos cuando ingresa la alteridad de “familias/casas otras” frente a las cuales nos nombramos. Es decir, en la arena pública, en la polis.

No por nada una de las aspiraciones más ancestrales de todos los tiempos y de todas las culturas es la de perpetuar el linaje y el apellido. Pero es una aspiración masculina. Las mujeres, ni en vida tenemos apellido. Muertas mucho menos. Menos que menos las víctimas de femicidios, quienes siempre son nombres de pila sueltos, dispersos, desmembrados, apilados.

Es que es en el espacio público donde las mujeres no tienen lugar, o si llegan a tenerlo, deben conservar ciertas marcas de domesticidad y reclusión a lo privado. Hay que “recordarles” de dónde vienen (o a dónde “deberían” volver). La mujer política, la que triunfa en deportes, la conductora periodística ejerce una tarea pública, pero no por casualidad “hombre público” tiene un significado muy diferente a “mujer pública”. Para las mujeres, a lo sumo admitimos un nombre con un apellido agregado, pero casi nunca un apellido solo. Un Cristina Fernández, pero nunca un Fernández; un Susana Giménez, pero nunca un Giménez. Y no por temor a confundir con otra gente apellidada igual. Hombres con esos apellidos no requieren de su nombre de pila todo el tiempo. Esos apellidos son prerrogativa de los varones: conservan el derecho a usarlos como “propiedad” de la que son titulares. En el nombre del padre. Las mujeres no son dueñas ni de su apellido.

Vale una aclaración para las simpatías políticas. Que la militancia kirchnerista (sea feminista o no) denomine a una de sus referentas por el nombre de pila tiene un tinte positivo: es señal de simpatía política, confianza y cariño, lo cual es homologable con el tratamiento que se le da a diversas figuras políticas, tanto hombres como mujeres, desde los distintos sectores que les brindan su apoyo.

Pero este no sería el sentido de la nominación usada por sectores no kirchneristas, mucho menos si además son feministas. Sería interesante preguntarnos por qué reproducimos este modo de remitir una y otra vez a las mujeres de alta exposición política y mediática al ámbito de lo doméstico y del particularismo.

Por último, este modo de nominar da cuenta de otra cosa más. Si se usara tan solo el nombre de pila de los varones funcionarios públicos, deportistas famosos, periodistas, etc., rápidamente se repetirían muchos nombres. Que esto no sea tan probable en el caso de las mujeres tiene que ver con la cantidad abrumadoramente menor de mujeres que de hombres que logran visibilidad en política, literatura, periodismo o deportes. Son tan pocas, que parece que ni necesitan el apellido para que sepamos quiénes son. Debemos apostar a usar el lenguaje de otra manera. Pero también debemos apostar a cambiar un sistema que si fuera más justo de por sí cambiaría nuestro modo de nombrar.

(Por Astor Vitali) Aburren. Es posible que sean cada vez menos efectivos porque aburren. Tienen toda la capacidad económica, técnica y suponen que la profesional. Sin embargo, sus puestas en escena son cada vez más efectistas y, a su vez, menos efectivas.

El jueves pasado Infobae realizó una entrevista a la candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires y ex presidenta Cristina Fernández. El animador Novaresio cumplió con los acuerdos impuestos por las gerencias y sus dueños, y preguntó por lo que tenía que preguntar. Fue un gran negocio. A la candidata le permitieron llegar a un público más amplio que el de los medios y periodistas amigos y responder decorosamente. A los medios del gobierno, y de sus empresarios, les confirió una cantidad de títulos que calzan sin esfuerzo en el rosario gastado de sus temas de “periodismo de guerra”: Venezuela, corrupción K, “traición a la patria”, Memorandum con Irán, Nisman, bla, bla, bla.

En el medio de la respetuosa puesta en escena de dos relatos afinados durante años, las empresas mediáticas que responden al gobierno -y que cobran por sus servicios de diseñadores de discurso oficial-, ya tenían los titulares efectistas del día siguiente: “Al fiscal Nisman golpearon, lo drogaron y lo mataron dos personas”. Esto decía la edición de Clarín del viernes 15 de septiembre, sin entrecomillado, en tapa. El día después de la nota de Infobae.

A confesión de parte relevo de prueba: el diario de Magnetto dice que su publicación lo adelantó en el mes de mayo. Cabe preguntarse cuánto habría de adelanto y cuánto de construcción. Dando vuelta la página, el propio diario se encarga de desmentir el título catástrofe: “Gendarmería Nacional que a la fecha la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de la institución no produjo ningún informe final conclusivo en el marco de la junta interdisciplinaria respecto a las pericias del denominado mediáticamente ‘Caso Nisman’”.

La operación es clara y fue efectista. En un sentido, también efectiva. Por una lado consiguieron, parcialmente, sacar a la candidata Fernández del primer puesto en el podio de los temas del día. Pero, en otro sentido, construir la idea, a casi tres años, de que habría pruebas del asesinato de Nisman es un tema de corta duración que importa más a los autocensurados defensores de un supuesto republicanismo (inverificable en la acción de gobierno) que al hombre de la calle o la mujer de a pie.

Además, la operación en sí misma, a pocas horas de la entrevista en Infofabe, constituye también un acto de subestimación del público y a su vez una provocación para la mirada atenta. Hay una brutalidad del accionar simbólico y hay una falta de reacción del pensamiento crítico. ¿Es la misma gendarmería que acaba de chuparse a una persona la que hizo los mandados con este informe? ¿Sin disimulos? Dicho de otra forma, ¿es la misma gendarmería que acaba de ganarse el laurel de reincorporar la metodología de la desaparición forzada de persona, con Santiago Maldonado, la que garantiza los elementos supuestamente técnicos que necesita el gobierno para, en contexto electoral, ratificar su discurso de que ‘Cristina mandó a matar a Nisman’? ¿No es mucho? ¿No es demasiado abierto? ¿O lo que pasa es que realmente le importa a una minoría la relevancia política que tiene que la mano de obra de una desaparición forzada de persona ocurrida hace poco menos de un mes sea la misma mano de obra que confirma casi 3 años después lo que el gobierno necesita que se confirme?

La pregunta inmediata es: ¿Por qué no guardan al menos un poco las formas? Es claro que se sienten con impunidad material pero también seguros de haber realizado un trabajo ideológico más profundo: la construcción de un público al que la operación burda no le resulta alarmante. Un sujeto lector que no se siente amenazado por la demostración abierta de la capacidad de construcción y manipulación informativa. Por algún motivo, cree que no será usado en su contra.

Otro breve apunte de lo discutido en torno a la entrevista que realizó Infobae a Cristina Fernández fue el despliegue ampuloso del elogio de la excepción. Los y las principales comunicadores se han esforzado es subrayar y destacar que Novaresio intentó hacer periodismo en lugar de hacer operaciones. Para ellos ser profesionales en una entrevista y hacer preguntas (desde un lugar ideológico claro) buscando testimonio en lugar de hacer operacionismo básico es un mérito. Claro, es para ellos una excepción. Confesión de parte, una vez más.

Mientras tanto, de Santiago Maldonado sólo se sabe que quienes deberían buscarlo siguen confundiendo y que las declaraciones de los gendarmes subalternos complican el discurso oficial. En cambio, los oficialismos mediático y judicial se ocupan de perseguir a las víctimas. Más de 300 efectivos de distintas fuerzas, canes, helicópteros y drones ingresaron a territorio originario, maniataron testigos y detuvieron a Elizabeth Loncopan por resistirse a dar su nombre frente a los uniformados. Los resultados son nulos.

Nuevamente, habría que preguntarse si buscaban algo realmente o simplemente fueron a encontrar un titular de sus socios mediáticos. De cualquier forma, la efectividad de unas tácticas tan burdas no puede durar para siempre. Las notas falsas que emite el clarín son de corto alcance. Llegan a las primeras filas. Y no están del todo afinadas.