Relleno sanitario: el Municipio busca ganar 15 años de vida útil cargando módulos clausurados y expandiéndose hacia el estuario
El Municipio proyecta reutilizar sectores cerrados hace décadas, eliminar espacios internos para ganar capacidad y avanzar sobre terrenos cercanos a la marisma estuarial. El plan también implica reubicar a recicladores que trabajan en el predio.
Después de más de 30 años de funcionamiento, y agravado por el volumen extraordinario de residuos generado tras la inundación, el relleno sanitario de Bahía Blanca atraviesa una situación crítica y el predio se encuentra cada vez más cerca de su límite operativo. Frente a ese escenario, el Municipio impulsa una serie de intervenciones destinadas a extender su vida útil durante aproximadamente 15 años más. Las medidas aparecen detalladas tanto en el Estudio de Impacto Ambiental presentado ante la Provincia de Buenos Aires como en el pliego de la licitación que definirá quién administrará el servicio. Una de las propuestas centrales consiste en la reutilización de los Módulos I y II, y se apoya en una normativa que permite volver a usar módulos clausurados cuando hayan transcurrido más de 30 años desde su habilitación original. La técnica propuesta se denomina “sobrecoronamiento” y consiste en depositar nuevos residuos sobre estructuras ya agotadas. Para avanzar con esa alternativa, en 2023 la Subsecretaría de Gestión Ambiental encargó estudios al Departamento de Geología de la Universidad Nacional del Sur. Según la documentación oficial, los análisis concluyeron que los módulos pueden soportar nuevas cargas de residuos.
A esto se suma una segunda intervención denominada “sutura”, que unirá los Módulos V y VI mediante la eliminación de un camino interno. La obra, que permitiría ganar apenas un año y medio de capacidad adicional, requiere impermeabilización, sistemas de drenaje y nuevas barreras de protección ambiental. El plan contempla además la habilitación del Módulo VII, proyectado sobre el sector donde actualmente desarrollan tareas recicladores informales y cooperativas de recuperación de materiales. Los documentos oficiales indican que esas actividades serán reubicadas, aunque trabajadores consultados señalaron que hasta ahora no recibieron información concreta sobre posibles traslados ni sobre las condiciones en las que continuarían trabajando. La expansión más importante prevista para el relleno sanitario no se realizará sobre sectores ya utilizados sino sobre una nueva superficie ubicada al sur del predio actual. Allí, el Municipio proyecta construir el denominado Módulo VIII, una celda de disposición final que avanzaría sobre terrenos caracterizados en el propio Estudio de Impacto Ambiental como una llanura de marea vinculada al estuario de Bahía Blanca. La caracterización del sitio identifica la presencia de ambientes marismeños y reconoce que la marisma más próxima se encuentra a menos de 100 metros del área proyectada. El propio documento también advierte que el nivel freático aparece a menos de cuatro metros de profundidad, una condición que obliga a extremar las medidas de aislamiento para evitar que los lixiviados —los líquidos que se generan por la descomposición de los residuos— alcancen las napas subterráneas. Para minimizar esos riesgos, el proyecto contempla una barrera geológica artificial compuesta por capas de suelo compactado y geomembranas sintéticas, además de sistemas de captación de lixiviados, drenajes, monitoreo de aguas subterráneas y control de gases. Sin embargo, la ampliación supone un cambio de escala respecto de las intervenciones anteriores. Mientras el sobrecoronamiento de los módulos históricos o la unión de celdas existentes buscan aprovechar superficies ya impactadas por décadas de operación, el Módulo VIII implica extender la disposición de residuos hacia terrenos que hasta ahora permanecían fuera de la operatoria del relleno.
La avanzada sobre una llanura de marea
Licitación millonaria
La discusión se da además alrededor de un contrato con un presupuesto oficial superior a los 20.400 millones de pesos y que definirá quién tendrá a cargo el diseño, construcción y operación del relleno sanitario durante los próximos años.
Entre las empresas que presentaron ofertas figuran EVA S.A. y una Unión Transitoria de Empresas integrada por Canandes S.A., Celfix SRL, Construarte S.A. e Ingeniería y Arquitectura, la firma que actualmente opera el predio, cuyo presidente es el Ingeniero Fabián Gurrado, autoridad de la Unión Industrial de Bahía Blanca.






